Cuando tomó conciencia de todos los errores que había cometido en su vida, era ya demasiado tarde. La risa no le salía como antes, espontánea y sonora. No. Parecía un sonido agudo y lastimero, irreconocible, que a todos les infundía miedo. El abuelo de cabellos plateados y ojos grises compartía con los niños aventuras inverosímiles supuestamente vividas junto a sus amigos de correrías lejanas y olvidadas, pero que sabiamente narraba adornándolas con leyendas y fantasías de la tradición popular.
Su mujer siempre lo miraba con atención, presintiendo que tal vez fueran sus últimas narraciones; vigilaba el movimiento de sus manos y la forma recurrente como golpeaba el pie derecho contra el piso para enfatizar sus mentiras. El café que era servido, rigurosamente, a las cuatro en punto de la tarde, también era para los pequeños y aunque en un principio se negó a darles del aromático líquido, terminó cediendo ante el argumento de su esposo de que él lo había bebido, desde siempre, sin que le causara ningún daño. No faltaban las polvorosas con su centro de bocadillo y el azúcar granuloso que se les desprendía al morderlas.
Esa tarde, en especial, la recordarían los niños. Sin saber de dónde, llegó volando una avecilla de plumaje exuberante con tonalidades púrpuras, anaranjadas y verde azuladas que se estrelló sobre el regazo del abuelo. La bola plumosa de colores, además, tenía un extraordinario penacho verde fosforescente sobre su cabeza y una cola larga de león. El alboroto y el regocijo de los niños inundaron todo, no era común ver esas aves por ahí y mucho menos aterrizando en el corro armado por ellos y sobre su objeto de entretención.
Todos la pedían para sí… Que si uno era el más pequeño… Que si era el mayor… Que si tendría con que alimentarla… Que si su madre le permitiría quedársela… y la vocinglería estalló en su cabeza, como una ventisca de insatisfacciones, de reclamos, de agresiones… El abuelo miró al animal y sintió tanto desprecio por la creatura multicolor que la refundió dentro de su sombrero de ala ancha, lo que dejó mudos a los niños porque él ya les había contado como se perdían, para siempre, los objetos en el sombrerón. Temerosos de que hiciera lo mismo con ellos, uno a uno se fueron marchando, sigilosamente, para esconderse detrás de las trinitarias.
El abuelo, creyéndose solo, sacudió el enorme sombrero y de su interior cayó su mujer con los cabellos alborotados, la ropa hecha tiras y de muy mal humor. Sin mediar palabra lo prendió de una oreja y lo arrastró hasta el interior de la casa, al tiempo que las puertas y ventanas se sellaban después de chasquear los dedos, no sin antes mirar con los ojos llenos de fuego hacia las trinitarias.
–Mi amor, te estaba llamando, ya es hora de tu píldora.
–No te escuché.
–Recuerda el incidente de la última vez.
–Oh… No quiero ni recordarlo… Aunque son tiernos y deliciosos… me causan tan mala digestión…
–Sí, amor… pero para eso soy tu mujer… para cuidar todo lo tuyo; tu dieta, tus vicios y lo que más me gusta…acicalar tu rojo y espeso pelaje.





Qwertytantos
Delicioso y sorprendente. Cada lectura se disfruta más. Mi voto y mi abrazo
Sualvez
Hola Qwerty. Muchas gracias. Un abrazo!!
Fisquero
Un cuento delicioso y con un final casi mágico. Me encanta este tipo de literatura que combina la realidad con lo mmágico,tal y como lo hacía García Márquez.
Saludos Sualvez,con mi admiración y mi voto
Sualvez
Hola Fisquero. Muchas gracias.
Mis saludos!!!
Germán Lage
Un cuento sin fantasía no es cuento; y este la tiene a raudales; fantasía y belleza.
Un cordial saludo un merecido voto.?
Sualvez
Germán, muchas gracias!! La fantasía mantiene vivo el niño que habita en nuestro interior
Saludos,
Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo Paola y mi voto desde Andalucía.
Sualvez
Gracias Mabel!!
Un fuerte abrazo
Lourdes
Me ha encantado tu cuento. Y el final…como a mi me gustan!!!. Un beso y mi voto
Sualvez
Hola Lourdes. Muchas gracias. Me alegra que te haya gustado. Besos
Lauper
Encantador. Me ha gustado mucho. Saludos y mi voto.
Sualvez
Muchas gracias Lauper. Mis saludos!!
VIMON
Un relato muy original que se lleva el merecido diez. Saludos.
Sualvez
Muchas gracias Vimon. Un abrazo!!
Temor
Extravagancia y realismo mágico, espléndido, para releerlo, un saludo y mi voto!
Sualvez
Hola Temor. Muchas gracias. Saludos!!
Miss_Eli
¡Fantástico! Lleno de magia y sorprendente a la vez.
Sualvez
Miss Eli, muchas gracias. Un abrazo!!
Daniel Peraldi
Original y delicioso relato. Muy fresco y sorprendente. Me gustó mucho. Voto y mi saludo. Daniel
Sualvez
Muchas gracias Daniel. Me alegra que te haya gustado. Saludos!!
gonzalez
Me gustó mucho, Sualvez. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!
Sualvez
Muchas gracias Gonzalez. Feliz que te guste. Saludos!!
Nana
Muy hermoso, Sualvez. Enhorabunea. Un fuerte abrazo
Sualvez
Nana eres muy amable. Muchas gracias. Un fuerte abrazo!!!