En este inmerecido y repentino camino que me tocó tomar hoy sonrío, repleto de tristeza,que desborda mi intelecto a límites insospechados, como igualar el amor fugaz al amor con certeza.Y es que al final del día, lo que importa es la familia, los amigos, el propio bienestar y con ello, tus objetivos, saber quién eres, qué quieres y donde estás, sin a tu vida, otorgarle atisbo de colisionar.
Colisionar con la realidad latente y perpetua que infame nos vulnera por nuestros actoscomo si eligiésemos ser protagonistas del guión que seguimos en esta obra,como si no fuese suficientemente difícil esquivar los golpes imposibles que no se atisban de lejos,como si tentado por la suerte de arriesgar, dejas que el veneno fluya del colmillo de la cobra.
Y al arriesgar perdiste, más que a alguien que te guió durante la gélida caminata o la oscura noche,perdiste la oportunidad del auge latente en tu espíritu,del vencer con tu luz el camino teñido de azabachey es que al perder venciste; aferrándote a la esperanza de un futuro mejor, del sueño con ímpetu.
“Ya vendrán tiempos mejores” se oye por las calles, difamando el espectáculo que hoy la soledad aplaude, y nada de cum laude por seguir adelante, porque es lo que debemos hacer,porque es lo que a veces, pese a muy buenas intenciones llevar, es lo que nos toca soportar, a nuestra edad:
>>Que el camino se construye a diario y no de esbozos de futuro incierto, que el amor no surge de la noche a la mañana y que no te prometan lo eterno, porque no es cierto.
Que divagar en tu propio ser no está prohibido y que pecar de ser bueno sea el bendito pecado de cada sábado noche, que el disfrutar y el sonreír demuestren al mundo que nada pudo contigo y ahí sigues, iluminando el camino no con la luz que un día te ofreció compañía, sino con el espíritu que en ti vive y te hace único.<<
Que si jugásemos a los dados siempre perdería ya que la suerte no está de mi lado y es que, últimamente el deterioro hace mella en mí y subyace de lo más profundo para hacerme ver que hay mucho más allá de lo que perciben mis ojos cansados.
Y yo jamás creí en la suerte, pero hoy tengo la suerte de seguir vivo, para decir, y repetir, que la historia siempre la escribieron los vencedores, y esta historia hoy la escribo, desde el umbral de la victoria, donde moran mis esperanzas y donde, con los ojos cerrados, percibo la melodía del qué vendrá sin preguntármelo, solo dejando que el vaivén del tiempo fluya a su ritmo, llevándome consigo, títere de la felicidad que me proporcione.
Aporta o aparta, manifiesto; sencillez y fluidez en mi camino,que hoy escojo;y a pesar de salir de un sin-vivir a la vida hoy le brindo, con un buen vinoy créeme cuando sonría, un motivo real habrá;no será un antojo.
CHRIS CG
“Entiéndeme. No soy como un mundo ordinario. Tengo mi locura, vivo en otra dimensión y no tengo tiempo para cosas que no tienen alma.”





Temor
Muy buena alegoría con un simbolismo lleno de densidad y emoción. Mi voto, y mi saludo!
Germán Lage
Una muy certera publicación sobre la vida muy bien escrita. Al final, tienes razón, la historia la escriben los vencedores.
Un cordial saludo y un voto.
Kitsune
Parece que vestir de realidad mis textos y retocarlos con propias experiencias gusta, aunque no me gusta hablar en exceso de mí (aunque sea indirecta y metafóricamente, como es el caso)
Muchas gracias por vuestros comentarios y tiempo!
Mabel
Una vida que poco a poco vas cambiando, adornándola con emociones y cumpliendo cada uno de tus objetivos. Porque en verdad, eres tú el que alimentas cada día ese camino que poco a poco y paso a paso vas trazando. Es un orgullo plantearse la vida a esa edad, saboreándola y motivándote de tal manera para salir adelante. Ese ciclo que poco a poco vas formándote y te caracteriza tal como tú eres. Un abrazo y mi voto desde Andalucía.
Kitsune
Sí, pienso que es una manera especial de ver las cosas, al menos a mi edad.
Un abrazo desde Barcelona