Y una palabra cual eco
se repite con cada respiración,
aquella voluntad anegada
ignora las advertencias
vertiéndose en cántaro roto.
Barrera tras barrera
ha de permanecer inerte
enraizando en el egoísmo,
la única razón para sumergir
el alma, las manos y el rostro
en un oblicuo y sereno mar,
donde el caos disimula quietud
y siseantes versos envenenan
tiñendo el aire con sal y sol.
Es esta tempestad cautiva,
un huracán de dulzura
que no alcanza a cubrir las pisadas
de una huida inconclusa.
Es una pequeña oruga
en capullo reclusa,
pendiendo de una minúscula hoja
que promete lo único a lo que se teme:
Amor





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Sak y mi voto desde Andalucía.
icorre
Muy bonito. Un abrazo y mi voto,
Elsa Eithne
Precioso. Enhorabuena y un saludo.
Anakin85
Precioso, amiga. Sigue así! Saludos!
Kitsune
Muy buen cierre, tienes mi voto.
Un saludo desde Barcelona.