El loco de la ruta. Niebla. Parte 1

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La carretera por la que Della y su hermana tenían que transitar esta noche era la de «La Ruta Niebla»…

– ¿Por qué Ruta Niebla?
– ¿Por qué Della no saldrá como llego de ese viaje de «IDA»?
– SI. PORQUE NADIE SALE DE RUTA NIEBLA CON VIDA.
ESTA VEZ… NO HABRÁ «VUELTA» PARA DELLA Y SU HERMANA.

 

EN EL PASADO…

Cuenta la leyenda que Adiz, un viejo sureño de Dallas, murió en la carretera Wellinsburg a raíz de una persecución que se dio alli.
¿Por qué perseguir tan violentamente a un pobre viejo?
Adiz no era un anciano común y corriente, como hacía ver a todos en el pueblo. Detras de él, había un pasado sangriento que lo marcó para lo que venía haciendo en la adultez: asesinar y torturar jóvenes adolescentes que, él encontraba «indignos de vivir en el mundo», según su propia premisa.

Todos los viernes a la medianoche, bajo la protección de la oscuridad… El viejo Adiz salía de su casa, cerca de la carretera Wellinsburg, a cazar animales (venados, conejos, aves etc) y los vendía en el mercado negro de las carnicerías del pequeño pueblo de paisaje casi desértico.
Pero al contrario de lo que todos creían, eso solo era una fachada que tapaba su verdadera obsesión, su pasatiempo favorito: «Cazar jovenes que venian de fiesta al Lago Bille los fines de semana». Que generalmente, empezaban a llegar los viernes en la noche para acampar.

Cantidad de panfletos de jóvenes que fueron de paseo al Lago Bille y jamás regresaron, eran los que colgaban en todas las paredes de postes y negocios del pueblo… «Un asesino anda suelto por Bille», decían los vecinos de alrededores; pero lo que nadie sabía, era que «El introvertido y amable Sr Adiz» fue quien perpetró todas esas desapariciones… Con asesinatos. Tortuosos y horribles asesinatos.

 

EN EL PRESENTE…

Della Smith y Serena Smith, ambas hermanas, debían ir a Dallas para heredar el dinero que su padre fallecido les había dejado. Pero algo siniestro las espera…

– Della, sabes por que a esta carretera le dicen «Niebla»…
– He oido de eso. La leyenda del viejo Adiz, ¿verdad?
– Si. Dicen que en esta ruta… hubo muchos chicos desaparecidos que iban para el Lago Bille. Jamás aparecieron… o sus cadáveres.
>> El viejo Adiz fue descubierto en una oportunidad: uno de sus amigos descubrió por casualidad cuando iba por cerveza, un frasco que tenía dentro bien conservado el dedo de una joven.
– ¿Y como supo que era mujer? -pregunto Della, escéptica del asunto.
– Porque el dedo… Tenía un anillo de graduacion rosa.
– … Y como sabes tanto… Pudo ser de un graduado que era gay -dijo Della, riendo a carcajadas por las historias que su hermana le contaba y ella no creía.
– ¡Ja, ja! -respondió con sarcasmo Serena-. Esto no es para reirse, Della…
>> Bueno!! Como te decía, nadie jamás apareció. Y cuando todo se supo; Adiz huyó con su colección de «Dedos Fuck you». Lo persiguieron hasta que se fue cuesta abajo del precipicio a un lado de esta carretera. Su carro explotó automáticamente en llamas… Las que se confundieron con la oscura niebla esa noche. Rayos cayeron, y Adiz se conjuro al demonio para regresar algun dia… para continuar «limpiando el mundo de los jóvenes que tanto odia».
– Por que dices «odia», si ya murió. ¿O que? Crees que vendrá «por tus dedos Fuck you».
>> Esa historia ya me la contaste mil veces… «Lo de la obsesión por los dedos que les cortaba a los chicos que mataba… bla, bla, bla…
– No te burles de esto. Aun creo que puede venir por nosotras si lo deseara.
– Y hablando de eso… ¿Por que le fascinaban tanto los dedos a ese viejo loco?
– Porque una mano sin dedos no puede hacer mucho… Pero si los tienes… haces… tu… lo que quieras c-con ellos: ¡O me dirás que no haz intentado nada!
– Esa información es confidencial, ¡Serena Smith! -farfulló Della con diversión en su voz.
– Ojala que no nos agarre la noche… No quiero pasar por donde murió -dijo Serena, para si misma.
– Si quieres, podemos sacarnos una selfie cuando pasemos por allí. Estara oscuro, pero podemos usar el flash de la cámara.

Así, siguieron conversando todo el trayecto. Hasta que detuvieron el automóvil donde Adiz había perecido.
El cielo encapotado amenazaba con una fuerte tormenta, mientras en el horizonte ya se divisaban los relámpagos.

CONTINUARÁ!!

Comentarios

  1. Mabel

    24 octubre, 2016

    ¡Me has dejado con ganas de más! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. VIMON

    29 noviembre, 2016

    Interesante planteamiento que se lleva el voto diez. Saludos.

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