En tu cara reconozco la mirada de quien sufre;
la expresión de quien, maltrato, con cariño confunde.
Ese dejo que se nota en tu espíritu agotado;
esos surcos que, el llorar, en el rostro van marcando.
En tus formas se denotan cicatrices que no curan;
una guardia protectora para que no te descubran.
Un “no importa” que utilizas para esconder un te amo;
un disfraz que discimula los errores del pasado.
Pero el brillo que se nota al reírnos libremente;
al mirarme mientras, juntos, bailamos muy suavemente,
cuando hallas las canciones que te suenan a nosotros;
cuando coqueteas conmigo, y te olvidas de los otros.
Y ese brillo que proyectas, me alimenta como un suero;
me da fuerzas, me enamora, me calienta como el fuego.
Imperfecta como eres, tienes algo que fascina;
como adicto busco en ti, cada día, mi medicina.





Mabel
Esa mirada inquietante que nos persigue y nos destruye la vida. Un abrazo Salvador y mi voto desde Andalucía.
Germán Lage
La huella del dolor, de los sufrimientos, e incluso las imperfecciones no tienen por qué ocultar la magia que brota de la persona que uno ama.
Muy buen poema, Durden. Un cordial saludo y un voto.
Pluma
Es hermoso.
gonzalez
Excelente, Durden. Me gustó mucho lo que escribiste (Y la imagen también) Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!