PERSONAJES
Germán Razynzkas. (Hombre joven).
Martha del Mar o Elpidia Rodríguez. (Mujer más joven que Germán).
ACTO ÚNICO
Interior de un departamento sumamente modesto y desordenado. De las paredes cuelgan máscaras, carteles de temporadas teatrales, sombreros, fotografías de actores y actrices célebres. Los muebles son los básicos y muy sencillos, casi improvisados. Martha, vestida como para salir a una reunión, ensaya un papel con maneras afectadas y excesivamente sobreactuadas. Habla como si alguien la escuchara en la otra habitación.
MARTHA: …¡Muy bien sabías quién era yo cuando me pediste que me casara contigo!¿Es tan difícil aceptar la libertad que necesita la gaviota? Me quieres junto a ti, sí; pero atada a tu destino. Y, eso, Abraham, en eso: no voy a cejar: pre…
GERMÁN: (Vestido de obrero, entra de la calle). Prepara un termo con café y hazte unas tortas. Todas las que puedas.
MARTHA: (Corrigiéndolo). ¡Haz unas tortas! No puedo. Estoy ensayando.
GERMÁN: No me importa. Haz lo que te digo. Luego te cambias esa ropa. Ponte algo cómodo. ¿Hiciste de comer?
MARTHA: No. ¿Qué demonios te pasa, Germán? No soy tu sirvienta.
GERMÁN: Apúrate. Nos vamos en una hora. Sólo vine a ponerme ropa más caliente, a buscar mis lentes y a recoger mis herramientas. Hubo una mega bronca y vamos a tener que trabajar toda la noche. ¡Ándale!
MARTHA: (Obedeciendo). ¿Qué no tienen herramientas ellos?
GERMÁN: Trabajo mejor con las mías.
MARTHA: ¿Lo quieres con azúcar?
GERMÁN: Ya sabes que no. Te pones zapatos de piso. Las botitas de gamuza, ésas que usas para estar aquí, están bien.
MARTHA: ¿Estás loco, Germán? Yo no voy a ir a niguna parte. Yo estoy ensayando para la audición de mañana.
GERMAN: Cuánto lo siento, Elpidia.
MARTHA: ¡Martha!
GERMÁN: Acostúmbrate a utilizar tu nombre verdadero. Entre las obreras hay Juanas González, Rosas Hernández, Alfosas López y Elpidias Rodríguez. Sería muy ridícula, entre ellas, una Martha del Mar. Y bájale a tus humos si no quieres que te hagan la vida de cuadros.
MARTHA: ¿De qué rayos hablas? Yo no soy una obrera.
GERMÁN: Hasta hoy, no lo eras. En la planta necesitan gente y nosotros necesitamos dinero para comer, pagar agua, luz, renta. Ya es tiempo de que te pongas a trabajar.
MARTHA: Por eso mismo, tengo que quedarme en la audición de mañana.
GERMÁN: Así es. Con toda seguridad, como siempre, te vas a quedar en la audición: no vas a pasar a la etapa de montaje. ¡Moviéndote y platicando, Elpidia!
MARTHA: ¡Martha! ¡Soy Martha! ¡Martha del Mar!
GERMÁN: tengo que estar de regreso antes de las once. Llévate una playera y un suéter de cuello alto que te permita moverte con soltura. La planta es fría como iglú.
MARTHA: Tú nunca has estado en un iglú.
GERMÁN: Pero tengo cultura general, ¿no? Yo sí fui a la Universidad.
MARTHA: Y para lo que te sirvió. ¿Quieres que le ponga jitomate a las tortas?
GERMÁN: No.
MARTHA: Qué bueno, porque no hay.
GERMÁN: Aunque no me sirva de nada, sirve más que dártelas de actriz, cuando no se tiene la más pálida idea de quién fue Tespis.
MARTHA: ¿Y de qué te sirvió ser un erudito del Teatro y tu titulación con mención honorífica? Para trabajar los domingos metido en una botarga, dando vueltas como orate en el centro comercial, no se necesita tanto. O qué: ¿Te sirve de algo la teoría de Stanislansky para apretar tuercas de lunes a sábado?
GERMÁN: No serías capaz de ironizar de ese modo, si yo no te hubiera hablado de Stanislavski. Laaavski. Ni siquiera quisiste leer Un actor se prepara. ¿Crees que el talento brota como, un día, te sale un barro?
MARTHA: Si no soy talentosa, entonces, dime: ¿por qué me dan trabajo como actriz y no para animar una botarga de “Vaquita contenta, Vaquita feliz”?
GERMÁN: Cállate, Elpidia. Tuve mis razones para hacerlo.
Martha: Si no soy talentosa, ¿por qué, entonces, yo he seguido trabajando dentro del medio y no en una planta ensambladora?
GERMÁN: Porque a ti no te interesa el arte. Porque tú aceptas trabajar en cualquier cosa. Desde presentaciones para amenizar reunioncitas de señoras de políticos secundones, hasta comerciales en los que haces bola para promover un partido. Eso no es actuar. Yo he trabajado en Bellas Artes, en el Teatro de la Ciudad.
MARTHA: De etíope veintisiete en Aída. Eso tampoco es actuar.
GERMÁN: Pero he estado en el escenario de Bellas Artes, y siempre actué por convicción, no por unos cuantos pesos. No hay papel chico, Elpidia. Apréndete bien eso. Si acepté trabajar de etíope fue, entre otras cosas, por estar en el escenario de Bellas Artes.
MARTHA: Si tú te conformas con eso, pues, allá tú; pero yo no. Yo si quiero llegar.
GERMÁN: ¿Adónde? ¿A la mendicidad? Hablé con el jefe de división. Aceptó darte una oportunidad ahora que se necesitan refuerzos.
MARTHA: ¡Por favor, Germán! Ubícate. Yo no soy obrera. ¡Veme! ¡Ve mis uñas! ¿Tú crees que voy a arriesgarlas haciendo un trabajo sucio que no me interesa? Yo soy actriz.
GERMÁN: Porque tú los dices. Repasa tu trayectoria. ¿En cuál escuela estudiaste? ¿En cuál de todas las teorías te basas para actuar? Además de Fuente Ovejuna, ¿en cuál otra obra has actuado? Y bueno… ¿has actuado?
MARTHA: Estás ofendiéndome.
GERMÁN: Deja de engañarte. Interpretaste a Laurencia porque tus tetas le encantaron a Bruno Castillejos. No porque seas buena actriz. Bueno… No porque seas actriz.
MARTHA: Castillejos nunca me insinuó nada.
GERMÁN: Claro que no. En la rueda de prensa le presentaron a Valentina Mayorga que trae babeando a todos los productores. Ya no le quedó más remedio que abrir el telón contigo; pero si la hubiera conocido cuatro semanas antes, habría estrenado Valentina, no tú.
MARTHA: Eso no es cierto.
GERMÁN: ¿No? Entonces, ¿por qué no te llamó a trabajar al montaje de El adefesio? ¡Ni siquiera sabes leer un texto con intensiones! Pon estas galletas en lo que vamos a llevarnos. Hay compañeros que no han comido nada y no van a poder regresar a sus casas.
MARTHA: Yo no voy a pasar la noche trabajando en una fábrica.
GERMÁN: ¿No? ¿Y por qué crees que yo tengo que hacerlo para pagar renta, tarjetitas para el teléfono, cosméticos, tratamientos capilares y cremitas maravillosas. Darte para el taxi porque ¡tú, Metro, cóoooomo! Pagar comida, más los caprichitos que se te antojan? Ni siquiera estamos casados, Elpidia. No tengo por qué cargar con todo yo solo. Tienes que ayudarme. Por lo menos, tendrías que hacerte cargo de la casa. Yo trabajo todo el día. Ubícate, Martha. No eres un portento de belleza como para que yo me sacrifique. Cámbiate esa ropa. Vas a venir conmigo.
MARTHA: No eres el único que trabaja. Yo me levanto a las diez de la mañana para hacer ejercicio.
GERMÁN: ¡Por favor, Martha! ¡Mira! ¡Mira cómo está todo esto! ¡Esa taza lleva semanas ahí! Sábados y domingos, cuando regreso, en lugar de descansar, tengo que arreglar la casa, lavar mi ropa y, a veces, hasta tus calzones. ¡Qué bueno que no tenemos hijos, porque ibas a querer que anduviera detrás de ellos hasta para limpiarles las nalgas a las niñas!
MARTHA: No tengo tiempo para limpiar. Me paso el día tocando puertas.
GERMÁN: Y así te vas a pasar el resto de tu vida, porque yo no pienso seguir manteniéndote. ¡Entiende, Elpidia!
MARTHA: ¡Martha!
GERMÁN: El Teatro ya no le interesa a nadie. Y tú no les vas a interesar a los productores. Tienes buen cuerpo; pero nada más. No eres guapa. No eres talentosa. Y no estás preparada. Tú nombre es ridículo.
MARTHA: Y el tuyo: ¡Germán Razynzkas!
GERMÁN: Pero es el mío.
MARTHA: Ni siquiera sabes qué origen tiene.
GERMÁN: Soy licenciado en Literatura Dramática. No lingüista. Desengáñate de una vez, Elpidia: tú no eres actriz ni eres nada. Apúrate.
MARTHA: ¡Soy Martha! ¡Y soy más actriz que tú! Entre el año pasado y éste, he trabajado en cinco telenovelas.
GERMÁN: ¿De extra? ¡Llaman a cualquiera para hacer esos trabajos!
MARTHA: ¡He filmado dos comerciales! ¿Qué tanto buscas?
GERMÁN: ¡Por favor, Martha! Eso no es actuación, Mis lentes. No encuentro mis lentes.
MARTHA: Y, entonces, según tú, ¿qué he estado haciendo durante todos estos años?
GERMÁN: Pavonearte. Creerte una mentira que te has hecho tú sola. Sí, por lo menos, hubieras leído todos esos libros que te daba a leer, entenderías más para qué sirve el Teatro.
MARTHA: Díme tú. (Martha sale por un momento para regresar casi en seguida).
GERMÁN: No. Dime tú, ¿por qué te interesa hacer algo que nunca has estudiado a conciencia?
MARTHA: De acuerdo. Tienes toda la razón: yo no conozco las técnicas de actuación. No sé quiénes son . los dramaturgos más importantes. No sé qué es una comedia ni qué, una pieza; yo no tengo un flamante título de licenciada en Literatura Dramática. Yo sólo sé que, cuando estoy trabajando, todo lo demás desaparece. Y por esos minutos que duran mis escenas valió la pena haber venido al mundo. Todo lo demás, no me interesa… Toma tus lentes.
GERMÁN: ¿Dónde estaban?
MARTHA: Los dejaste en la repisa del baño. Qué efectivos son tus ejercicios de concentración. Tú te burlas diciéndome que quiero ser actriz para salir en la tele. ¿Y quién no?
GERMÁN: Yo.
MARTHA: Sí. ¡Cómo no! No hay intelectual que rechace una entrevista para la tele. ¿Muy exquisitos los del teatro culto? Nada más ve cuántos actores de telenovelitas han hecho teatro universitario. Y cuántos actores de teatro universitario han terminado haciendo telenovelas.
GERMÁN: Eso es diferente.
MARTHA: ¿Por qué? Según ustedes, la televisión es basura aquí y en el Cáucaso.
GERMÁN: ¿Dónde?
MARTHA: En el Cáucaso. Yo no fui a la Universidad; pero exenté Geografía en la secundaria.
GERMÁN: Cámbiate de ropa.
MARTHA: Ya te dije que no voy a ir a trabajar a una fábrica. Yo no estudié en la Universidad. No; pero tengo algo que a ti te falta. Algo que tenemos todos los que no hemos estudiado, los que somos ignorantes: valor. A ti te aniquiló el miedo al mañana.
GERMÁN: ¿Ya terminaste de preparar las tortas?
MARTHA: Y preferiste venderte de obrero a una fábrica, porque te aterraba pasar hambres.
GERMÁN: ¿Y a ti no?
MARTHA: Yo he pasado varios días sin comer.
GERMÁN: Por tu gusto. Porque vives a régimen. No porque hayas tenido vacío el refrigerador. Pero no te preocupes, que si no me ayudas a trabajar, muy pronto, tendremos que ponernos Catsup en los dedos.
MARTHA: …Estoy harta de vivir con tres pesos en la bolsa, German.
GERMÁN: ¡¿Y crees que yo no?! (Más amable) Por eso Martha. Será por un tiempo. Ahorramos y nos vamos a la provincia. También hay buen Teatro en la provincia.
MARTHA: ¡No! ¡No me toques, tienes las manos llenas de grasa o no sé de qué! Eso dijiste hace tres años: Sólo voy a trabajar seis meses. Ahorramos y producimos algo… ¡Llevas tres años de obrero, Germán! ¿Por qué mejor no das clases?
GERMÁN: ¡Ay, Elpidia! ¡Por favor! Si así no nos alcanza ni para comprar papel higiénico, imagínate si me meto a dar clases. La quincena me la gastaría nada más en transportes. Sólo un año. ¿Qué importa que no hagamos teatro por un tiempo?. Con los ahorros, podríamos poner algún negocito. Y cuando tengamos algo de estabilidad, prodríamos hacer títeres los fines de semana.
MARTHA: ¡Por favor, Germán! ¡Yo no soy titiritera!
GERMÁN: Yo te enseño.
MARTHA: No quiero aprender. Yo soy actriz, no titiritera.
GERMÁN: ¿Ves? ¿Ves tu ignorancia? Igual que todos los ignorantes, piensas que ser titiritero es un oficio depreciable.
MARTHA: ¿Y no?
GERMÁN: ¡¿Claro que no?! Si fueras titiritera, por lo menos, tendrías buena dicción e intención en tus lecturas. No cualquier idiota puede animar un títere.
MARTHA: ¿Y tú?
GERMÁN: No cualquier idiota, dije.
MARTHA: Por eso: ¿Y tú…?
GERMÁN: ¿Te crees muy inteligente? ¿No?
MARTHA: Tú dime: ¿Qué tan inteligente soy que yo sigo haciendo lo que me gusta?
GERMÁN: ¡Porque aquí tienes a tu idiota que…!
MARTHA: …“Your words, not mine.” Aquí están tus tortas.
GERMÁN: Martha… Estamos ofuscados.
MARTHA: Tú estás ofuscado. Yo sé, perfectamente, hacia dónde voy y qué es lo que quiero.
GERMÁN: El mundo cambió, Elpidia.
MARTHA: ¡Martha! ¡Martha! ¡Martha!
GERMÁN: Se puede hacer Teatro de calidad, sin tantas pretensiones comerciales. Y es un Teatro mucho más interesante. Más útil. Podríamos ensayar después de trabajar, y tendríamos funciones los fines de semana e incluso en la noche, después de trabajar.
MARTHA: Sí, y daríamos funciones pésimas porque llegarías a trabajar muy cansado de trabajar.
GERMÁN: Todo el mundo hace lo mismo. ¿O crees que los actores son fieles a un sólo montaje? Muchos de los que se dicen profesionales hasta se dan el lujo de faltar a la función, o se ponen sus moños para salir a escena porque vienen pasados de vino o ve tú a saber de qué cosa. Nosotros podemos hacer algo de calidad, profesional y digno. Tal vez, a la larga, podríamos hacer una comunidad como las que hay en Europa.
MARTHA: ¿Y vivir igual o peor de lo que estamos ahora?
GERMÁN: Pero estaríamos con gente que es como nosotros. Que piensa y siente como nosotros y dejaríamos de sentirnos ajenos al Mundo.
MARTHA: Yo no me siento ajena al Mundo, Germán.
GERMÁN: Pero yo sí. Estoy cansado de convivir con tanta gente ordinaria. De soportar bromas vulgares. De tener que comer con gente que mastica con la boca abierta. De oír, todo el día, música de banda y esas porquerías. De escuchar pláticas tontas y sin profundidad.
MARTHA: ¿Y entonces? ¿Por qué sigues ahí?
GERMÁN: ¡Por necesidad de dinero, Elpidia! ¡Y no me pidas que te diga Martha! Eres Epidia, Elpidia Rodríguez, una advenediza del Teatro y yo soy Germán Razynzkas, un actor frustrado. Esa es nuestra realidad.
MARTHA: Si te parezco tan poca cosa, ¿por qué te fijaste en mí para ser tu compañera?
GERMÁN: Porque te vi algo. Porque me pareciste una mujer interesante; pero, después…
MARTHA: ¿Cambió tu opinión?
GERMÁN: Totalmente.
MARTHA: Pues mira qué tan buena actriz seré que te hice creer que era interesante.
GERMÁN: … Y tú, ¿por qué aceptaste empatarte conmigo?
MARTHA: Porque me gustas; pero tu físico no corresponde a lo que me imaginé que eras.
GERMÁN: ¿Y qué fue lo que imaginaste? Actorcito, igual a estrellita. ¿Qué dijiste? Me cuelgo de éste que está bien parado con Castillejos y ya la hice.
MARTHA: Qué pena me da que tengas esa idea de mí. Si ése hubiera sido mi plan, me habría enredado con otro y no contigo que eres ni punto cinco de lo que imaginé que podrías ser.
GERMÁN: ¿Qué es, exactamente…? Actor, sinónimo de fama y riqueza. No, niña, lamento decepcionarte. No siempre es así. Los actores que sí estudiamos, casi siempre, terminamos de taxistas, repartiendo pizzas.
MARTHA: O de obreros. Pensé que eras más fuerte.
GERMAN: Tabajé en Quítate la máscara; pero no soy luchador. ¿No te queda claro que el actor no es el personaje que interpreta? ¿Eres de las que golpean al villano de las telenovelas cuando se lo encuentran en el Centro comercial?
MARTHA: Deja de ofenderme. No me refiero a la fuerza física. Me refiero a otro tipo de fuerza. Tú criticas a mi amigo Edwin porque te parece que es un naco que no tiene nada que hacer en el Teatro y ya lo ves: lleva dos producciones y va por la tercera.
GERMÁN: Si te parece que La sirenita y La bella durmiente es Teatro…
MARTHA: ¡Pero está haciendo lo que le gusta! Tú criticas todo, subestimas todo. ¿Qué quieres hacer, Germán? ¿Si tuvieras dinero para hacer algo grande, qué te gustaría hacer?
GERMÁN: …No lo sé.
MARTHA: (Casi sin darse cuenta, comienza a ordenar la casa) ¿Ves? Tu problema no es la falta de medios, sino la falta de proyectos. Y algo peor… La falta de fe en ti mismo. Lo que te molesta de Edwin y de todos los que, para ti, somos advenedizos es que nosotros hacemos lo que nos proponemos mientras a ti se te va la vida analizando y pensando si será válido hacer lo que quieres. ¡Deja de pedir permisos a la vida, Germán!
GERMÁN: ¿Te parece que hacer algo con calidad es pedir permisos a la vida? Yo no estudié tantos años para terminar haciendo La sirenita.
MARTHA: ¿Y sí estudiaste todos esos años para terminar de obrero en una fábrica?
GERMÁN: Eso lo hago por dinero. De la ensambladora como. Del Teatro, vivo. ¿Es tan difícil entender eso?
MARTHA: Edwin come y vive de lo que hace. ¿Por qué tú no puedes hacer lo mismo?
GERMÁN: Porque a mí no me interesa rehacer mal lo que ya se ha hecho bien. A mí me interesa la creación, proponer cosas interesantes, no pendejadas. Para eso, ya hay mucha televisión.
MARTHA: ¿Pues, entonces, hazlo!
GERMÁN: ¿Cómo? ¿Dime cómo se hace lo que quieres cuando no tienes un peso en el bolsillo roto?
MARTHA: Buscándolo.
GERMÁN: ¡Y eso es justo lo que estoy haciendo, Elpidia!
MARTHA: ¡Pero en el lugar equivocado!
GERMÁN: …Y según tú, ¿dónde tendría que estar buscándolo?
MARTHA: Si ibas a dejar la actuación, pudiste haber buscado trabajo como técnico en algún teatro.
GERMÁN: Cómo se ve que no tienes la menor idea de lo que es la Federación Teatral y los sindicatos.
MARTHA: Ya te dije que, tal vez, yo no tengo la menor idea de nada; pero lo que sí tengo muy claro es que yo no voy a terminar de obrera en una fábrica. Yo no.
GERMÁN: (Ve su reloj) …Es tarde. Cámbiate.
MARTHA: ¿Estás sordo? o ¿yo hablo en chino?
GERMÁN: …
MARTHA: Edwin me dijo que te avisara de la audición de mañana. No tienes más que presentar un monólogo que dure de cinco a siete minutos. Quiere ver cómo se mueven los actores en escena.
GERMÁN: Yo no profano el escenario ni mucho menos me dejo dirigir por libélulas loquitas.
MARTHA: ¿Ah, no? Pues te enorgulleces tanto de haber trabajado en Hamlet dirigido por Alonso Armenta.
GERMÁN: Alonso Armenta es un homosexual muy respetable, no una loquita desatada. Hasta los transexuales merecen mi respeto; pero los tipos como Edwin son los que desprestigian la diversidad sexual.
MARTHA: No seas soberbio, Germán. Edwin está ofreciéndote trabajo en lo que es lo tuyo y tú te pones tus moños.
GERMÁN: No. Perdón, ahí, el único que se pone moños es tu amiguita.
MARTHA: ¿No vas a ir?
GERMÁN: Es lo mismo que yo te pregunto a ti.
MARTHA: ¿A la audición? Sí. Voy a ir.
GERMÁN: …Ya sabes cómo llegar a la ensambladora. Tienes que entrar por la puerta seis. Das tu nombre al vigilante. Ya estás en la lista. Si hay algún problema, pides que me llamen; pero si no llegas… búscate otro lugar. Mañana, cuando llegue, no quiero encontrarte aquí. (Germán toma sus cosas y sale. Martha, luego de unos momentos, se concentra y se prepara para retomar su ensayo. Esta vez, la actuación de Martha es la adecuada).
MARTHA: Muy bien sabías quién era yo cuando me pediste que me casara contigo… ¿Es tan difícil aceptar la libertad que necesita la gaviota? Me quieres junto a ti, sí; pero atada a tu destino. Y eso… Abraham, en eso: no voy a cejar. Prefiero seguir sola que morirme junto a ti, de hastío… (Suena un teléfono celular) Bueno… Sí. Yo soy Marta del Mar… ¿Mañana…? ¿A qué hora? Pero… ¿A qué hora sería? Bueno, lo que pasa es que, justo para mañana, tengo un llamado. …¡Ah, hasta las siete de la noche! Bueno, sí. Está bien. Yo iría por la tarde. ¿Cómo llego a Gamboa Producciones? …Sí …Sí …Ajá… ¿Es por donde está una tienda de disfraces…? (Se escucha la canción El destino de Natalia Lafourcade. Lentamente, oscuro a dimmer y
T e l ó n).





Mabel
¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenida
YCAN
Muchas gracias, Mabel por tu voto y por tu cálida bienvenida.
Claudio_3
Wuao, me has impresionado. Lamentablemente veo que no tienes muchos votos. No te preocupes los tiempos han cambiado, las personas están acostumbradas a las obras cortas y que dejen mundos en su cabeza. Desgraciadamente no puedo ver si has escrito mas obras similares, por favor hazme recordar que pase por tu perfil!!!! Saludos. Me acuerdo que leiste un micro mío y dejastd un lindo comentario. Gracias. Leiste “El Ritual” un relato que le tengo aprecio, un relato mistico. Saludos y te dejo mi voto.
Dehesa
Estimado Ycan:
Seas muy bienvenido.
Te comparto mi opinión de ignorante. Me parece que tiene mucha fuerza. Incluso como lector me ha enganchado desde el principio. Tiene ritmo, matices y puedo visualizar muy bien a los personajes, a sus gestos/movimientos así como los espacios en los que se mueven…sin ni siquiera proponérmelo. Y el mensaje toca (y, a mi juicio, de manera estupenda) aspectos muy complejos en el ser humano: los sueños, la resignación, el abandono, la esperanza…en fin, me callo y, lógicamente te ofrezco mi voto. Si esto es en un texto en una pantalla, en vivo debe ser magnífico.
Un saludo cordial,
Dehesa
¡Quise decir estimado y bienvenida!
YCAN
Gracias, Claudio. Me reincorporo a Falsaria. Estuve un poco inactiva; pero estoy de regreso. Gracias por tus comentarios y por tu apoyo.
YCAN
Muchas gracias, Dehesa, agradezco su bienvenida y comentarios tanto de mi obra como de mis poemas. Hasta el momento, sólo se han realizado lecturas en atril de mi obra “Time is Over” y una brevísima representación en un cafetín hace algunos años. Le envío saludos y sólo un pequeño detalle: “Soy mujer” 😉
GermánLage
Me ha encantado tu obra, Ycan, y no porque le hayas dado mi nombre al coprotagonista, sino porque el tema es excelente y está muy bien escrita. Me la leí de un tirón y sin respirar. Siento no haberla encontrado antes.
Mi cordial saludo y un muy merecido voto.
YCAN
Muchas gracias, Germán. Te contesto hasta ahora porque acabo de ver tu comentario. Sigo aprendiendo a familiarizarme con la plataforma. Gracias por leerme.