Últimamente tomo café con una enérgica y positiva jovenzuela de diecinueve años que- en lo más profundo, y con cariño- me da tremendo asco por lo mucho que se parece a mí cuando tenía su edad. Un día muy loco en el que me notaba yo especialmente magnánimo se me ocurrió darle un par de consejos que- pensé- me habrían resultado a mí de utilidad si a su edad alguien me los hubiese dado. Evidentemente me puto ignoró y no los tuvo para nada en cuenta. Cosa que me cabreó bastante. “Pero, qué cojones Wolfy, ¿realmente pensabas que iba a escucharte?- me dije a mí mismo, mientras ponía a examen mi vida en la ducha- ¿escuchabas tú a alguien cuando tenías su edad? No. ¿Cómo coño pretendes que te haga caso si es igualita a ti?”.
La verdad es que la cosa me dejó bastante loco. Yo siempre había pensado que mis padres eran tontos, y que sus consejos eran una mierda, y por eso ni les escuchaba cuando me hablaban. Pero de golpe entendí que a lo mejor el imbécil había sido yo y no ellos. Que a lo mejor me habían dejado guijarros a lo largo del camino correcto y que yo no los había visto porque estaba demasiado ocupado mirando para las nubes. Y ahora estoy en medio del bosque, absolutamente perdido, y tratando de explicarle a gritos a mi yo del pasado que ahora es una chica de diecinueve años lo que tendría que hacer. Pero lleva los cascos puestos con el volumen a tope, para que la música la acompañe mientras mira como una tonta para las nubes. Y supongo que así será hasta el infinito.





Lourdes
Me han encantado tus reflexiones Wolfgang. Los más mayores caemos en la “osadía” de dar consejos a los más jóvenes y nos sorprendemos antes su actitud. Se nos olvida que nosotros fuimos igual que ellos y que creíamos tener la verdad absoluta porque los tiempos de nuestros padres eran otros tiempos que no tenían nada que ver con los nuestros, por lo que sus cosejos no tenían validez en el mundo en el que vivíamos. Es la rueda de la vida!!!!. y exactamente creo que así será hasta el infinito. Mi voto.
Mabel
Los Tiempos van cambiando y las personas con ellos. Siempre tenemos la necesidad de arropar esos consejos que en un Futuro ellos tomarán. Aunque algunas veces esto tienda a enfados y a impulsos que no apreciamos a alcanzar. Siempre hay que prevenir que lamentar. La vida da muchas vueltas y quien dice que todos esos consejos no resucitarán. Un abrazo y mi voto desde Andalucía.