Un pibe cualquiera, de un barrio del montón, caminaba por una de las calles de Avellaneda, deambulaba sin rumbo y herido de amor. El pobre pensaba, que era la persona más desdichada del planeta.
El estanque de emociones se desbordo a través de sus ojos y la noche encubría su rostro de las miradas ajenas. Desde lo más profundo de su corazón, un amargo sentimiento invadía su ser. Daba pasos arrastrados y descoordinados, sin siquiera levantar la vista, no tenía más ganas de vivir.
Distraído en su suerte, no se imaginaba la sorpresa morbosa que el destino le tenía preparada en la siguiente esquina. Desde la nada, una voz de ultratumba canceló el duelo. “— Eh guacho, dame todo o te quemó — era la voz del mismísimo diablo.” En su espalda sintió el frío plateado de una treinta y ocho. El desamor se evaporó en un instante, las ansias de perecer dieron un viraje tremebundo para darle paso a las de sobrevivir.
“— A ver… guachín, dame la guita, y no te va a pasar nada.” Aterrado, el pibe no lograba soltar palabra alguna, escalofríos mediante, su cuerpo se endureció y su mente se bloqueó por completo. El diablo también estaba duro y necesitaba repostar, le urgía una presa fácil y no era de medir las consecuencias si el naso se lo pedía. “—¿Sos mudito? — dijo.” Entretanto subía el arma hasta la sien de la víctima.
El muchacho cerró los ojos y por fin lanzó unas palabras al vuelo — “To…toma, pero tranquilo, no vaya a ser que se te escape un tiro.” mientras le enseñaba su mano derecha y con cuidado la metía en un bolsillo de su Levi´s gastado, rebuscando pesos salvadores. El asaltante comprobó el botín y se dio por satisfecho “—¡Ni se te ocurra darte la vuelta o te quemo!” Presuroso dio la media vuelta y se fue por la esquina.
Fueron segundos, pero pasaron dos vidas, cuando el pibe abrió los ojos, sintió rabia y negando con la cabeza, observaba la silueta del diablo perderse en la oscuridad, el tipo no solo le había vaciado los bolsillos, también le había arrebatado su momento de desamor.





Germán Lage
Una excelente historia narrada con sencillez y elegancia. Un perfecto relato corto.
JAB, un cordial saludo un merecido voto.
JAB
Gracias Germán, vuestras palabras las tomo con mucho aprecio, me recargan las pilas desgastadas por el esfuerzo cotidiano y me motivan a seguir fantaseando mediante las palabras aunque sea por un ratito. Un saludo.
Mabel
Una muy buena historia. Un abrazo Jab y mi voto desde Puente Genil
gonzalez
Excelente, amigo Jab. Me gustó mucho, me quedo con esta parte, “Fueron segundos, pero pasaron dos vidas” Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!
JAB
Muchas gracias Gonzalez por tu comentario, un saludo.
Lourdes
Un microrrelato excelente JAB. Bien narrado. Mi voto. Un beso
JAB
Gracias Lourdes, esperaba tu bendición, un saludo.
Lauper
“…le había arrebatado su momento de desamor”, y quien sabe si metafóricamente o no, también le había salvado la vida. Maravilloso! Que linda la foto con la que acompañaste el texto, noctura, callejera y en b&n, no me puede gustar más. De nuevo mi voto, amigo Jab.
JAB
Muchas Gracias, esa era una de las intenciones del micro. Me encanta las fotos en blanco y negro, las suelo utilizar a menudo y me alegro que tanto el relato como la foto hayan sido de tu agrado, un saludo Lauper.
Daniel Peraldi
JAB, interesante texto. Me gustó el final, la narración elegante, los diálogos. Todo. Mi voto y mi saludo.
JAB
Gracias por el comentario Daniel, un saludo.
VIMON
Muy buen micro, Jab. Mi voto con un saludo.
JAB
Muchas gracias Vimon, un saludo.
Qwertytantos
Pero qué buen microrrelato, cuya clave la encuentro en esta frase del mismo: “El desamor se evaporó en un instante, las ansias de perecer dieron un viraje tremebundo para darle paso a las de sobrevivir”. Y me sirve el texto, más allá de su disfrute literario, como una invitación a la reflexión sobre la relativización de los problemas en general y del amor en particular. Mi voto y mi enhorabuena.
JAB
Si ayer me regalaste una alegría con tu relato, hoy, revisando los comentarios, me endulzaste un día que venia amargo…Un saludo.