¡¡Tengo un boli linterna!!, exclamó la pequeña, al comprobar que se había ido la luz.
Mientras tanto, su abuela desde la cocina maldecía el horno.
Ángela no entendía que tenía que ver el horno con aquellos instantes de acogedora oscuridad.
-¿No tienes miedo? Le preguntó su amigo Caramelo.
-No, ya no, hace días que la abuelita está más tranquila.
Las blasfemias de la abuela estaban cada vez más cerca…
-¡Ángela!, baja al sótano, ya sabes que palanca tienes levantar para que vuelva la luz.
El estupendo boli linterna, adornado con propaganda del bar de la esquina, permitía a la pequeña bajar las estrechas escaleras de una en una y con sumo cuidado. Caramelo, siempre atento a los movimientos de la niña, no quiso distraerla con sus oscuros pensamientos acerca del sótano. Ángela, con extrema concentración, llevaba la cuenta de los escalones, si se saltaba alguno podría caer y lastimarse.
La paciencia de la abuela se estaba acabando, tenía hambre y su exquisito guiso podría echarse a perder.
- Estúpida criaja, murmuró la anciana.
-¡Ay mi boli!, gritó la niña.
La mini linterna se había quedado sin pilas. De pronto, Ángela sintió algo de frío, era como si la sensación de calma que le acompañaba habitualmente se hubiera desvanecido.
- ¿Caramelo estas ahí?
20 escalones más arriba, su abuela corría hacia el sótano
-¿Por qué me has dicho que venga? Le gritó enfurecida.
Ángela sabía perfectamente que ella no le había llamado pero no quiso discutir…
- Abuelita, enseguida encenderé la luz
La anciana, cansada de esperar, se dispuso a bajar las escaleras. Ángela estaba asustada, pensó que podía ser peligroso que la abuelita fuera por las escaleras a esa velocidad.
De manera desafortunada, la zapatilla de la abuela se deslizó por el canto de uno de los escalones, su voluminoso cuerpo perdió el equilibrio y se precipitó escaleras abajo…
La pequeña, de nuevo con el calor en el cuerpo, se apresuró a levantar la palanca, pero ya era tarde, el guiso se había pasado y la abuelita no respondía…





Mabel
¡Excelente relato! Un abrazo y mi voto desde Andalucía.
Claudio_3
A veces la vida es muy cruel. Un excelente relato que lo leería miles de veces ! Me quito el sombrero. Saludos, te dejo mi voto y te sigo. Desde hoy soy uno de tus fans.
Frances
Muchas gracias!!
Temor
Fantasía a raudales, un saludo y mi voto!
GermánLage
Hola, Frances; un tema muy original; una narración directa y ágil, sin florituras, que dan como resultado un excelente relato.
Un cordial saludo y un voto.
gonzalez
Me gustó mucho, Frances. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!
Lorena Rioseco Palacios
Notable relato, seguiré leyéndote querida Frances , mi voto y un cálido abrazo desde Chile.
Te invito a leer mi último poema “Carpas mojadas”, te dejo el link:
http://www.falsaria.com/2016/10/carpas-mojadas/
Niccolle
Gran relato, felicitaciones.
Frances
Gracias a todos, nos leemos por aquí!!! 😉