Cuando se prendieron las cortinas de la cocina, Mar se dio por vencida.
Era esa última gota que faltaba para cerciorarse que la mala suerte había arramblado a sus anchas.
Esa mañana se encontró con su mesa de oficina vacía y una caja burlona que le indicaba la puerta. Marco se había vuelto a marchar pero esta vez para siempre sin más despedida que un beso en una taza de café frío.
Pero justo cuando el olor a chamuscado había invadido hasta su alma y no le quedaban lágrimas, Mar comprendió que era el mejor día de su vida, solo tenía que cambiar la perspectiva.





Mabel
Siempre tenemos que cambiar las ideas por otras para hacerlas más llevaderas. Un abrazo y mi voto desde Andalucía.
Lauper
Esas gotitas de resilencia diaria, que necesarias son para seguir adelante. Saludos y mi voto.
JAB
Desde la “perspectiva” del lector, tu micro ha sido genial, se lleva un voto fácil, un saludo.