Quedate conmigo hasta que me quede dormida

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Abrí los ojos y miré alrededor con una vaga sensación de perplejidad; ¿En dónde estaba?

Ah, claro. Tercer piso, habitación 303, cama 1. Bueno, al menos ahí estaba mi esposa, yo estaba echado en una silla, la cual, definitivamente, era demasiado incómoda como para dormir en ella. Desperezándome y con el cuerpo adolorido, fui al baño para mear y lavarme la cara. No tenía cepillo de dientes, ni desodorante, de hecho no tenía nada más que lo que tenía encima al entrar en ese maldito banco el día anterior. Necesitaba pedirle a alguien que me alcance esas cosas.

Me volví a sentar en esa silla y apoyé mi cabeza sobre los brazos de Melina. Seguía durmiendo. ¿Era “durmiendo” la palabra correcta cuando una persona estaba en coma? ¿De dónde salió ese término? ¿Quién fue el boludo que…

¿Qué hacés pensando en eso?

Levanté la cabeza y miré a mi señora. Lucía tan normal… Parecía sana, sumida en un simple sueño, parecía a punto de despertar…

Pero según los médicos, era muy difícil que pasara eso. La bala se había alojado muy cerca de su columna vertebral; De hecho, era prácticamente un milagro que siguiese con vida.

Pero ahí estábamos, ella, durmiendo, yo, mirándola. Apenas veinticuatro horas atrás, estábamos entrando al Banco Central para retirar dinero de su cuenta, un simple trámite que hacíamos varias veces al mes… ¿Tanta mala suerte íbamos a tener?

Vino la enfermera para realizarle un chequeo de rutina. La inundé con preguntas y ella me inundó con evasivas. Antes de irse, le dijo a alguien de afuera que ya podía ingresar. Era mi cuñado.

 

-Increíble…-me dijo, luego de que le explicase lo que había pasado- cuando vi la noticia en la tele, nunca pensé que era ella a la que le habían disparado. Quiero decir, le disparan a la gente todos los días, ¿No? Todos los días muere gente, pero uno espera que nunca sea alguien querido…

-Si, tenés razón. Es lógico que pase eso. Pero no vuelvas a decir eso. Ella no está muerta.

-No, Pablo, por supuesto que no…-Me miró con ¿lástima?

-¿Qué te dijeron los médicos?- le increpé.

-Nada. Lo mismo que a vos, probablemente. Que es muy difícil que sobreviva. Yo estoy tan hecho mierda como vos, yo también quisiera negar todo esto, pero… Deberíamos prepararnos para lo peor.

-No. No puedo. No es justo. Yo debería estar ahí -le dije, señalando la cama.

-Pablo, no es tu culpa…

-Ya sé que no es mi culpa. Eso no cambia las cosas; yo debería estar ahí, y no ella. No es justo.

-No, no es justo… Pero no te hagás la cabeza, ¿Querés? Tenés que ser fuerte. Yo estoy acá para lo que necesites, hermano. Voy a buscar algo para tomar, no desayuné… ¿Querés un café?

Asentí. Un gran tipo, mi cuñado. Pero me negaba a aceptar sus palabras.

¿Prepararnos para lo peor? ¿Acaso era posible eso?

 

 

 

-¿Sabés que es lo peor?- le dije a Melina, esperando que sepa procesar mis palabras, aún en ese estado- despertarme sin un beso tuyo. ¿Te das cuenta de que es la primera vez en diez años que no me das un beso de buenos días? Bueno… Exceptuando esos días que le seguían a las noches de pelea. Ahí, hasta el mediodía no recibía mi beso- le sonreí. ¿También serían capaces de procesar las imágenes…?

Me volví a sentar a su lado.

-No es justo… Vos hiciste muchas cosas por mí. Me salvaste muchas veces. Cada vez que estuve a punto de hacer algo estúpido o impulsivo por no ser capaz de pensar antes de actuar; Me salvaste. Cada vez que me hiciste reir cuando estaba enojado o triste; Me salvaste. Mierda, cada vez que me dabas un beso me salvabas. Me salvaste de ser una persona deprimida y solitaria, me salvaste de ser alguien de quien nadie pueda sentirse orgulloso. Cada noche en la que te abrazo al dormir me siento a salvo. ¿Qué te hizo pensar que necesitabas salvarme una vez más?

No hubo respuesta. Por supuesto, si ella seguía dormida. Algunas lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas.

-Necesito verte bien. Necesito ese beso tuyo. Te necesito a vos -la abracé, con cuidado de no apretar su espalda.- ¿Querés saber como salvarme? Despertate. Despertate y sonreime, y voy a estar salvado. Me salvaste no una vez, ni dos, sino todos los días de mi vida durante estos últimos diez años, ¿Y ahora vas a ponerle un fin? No. No te rindas. Si me estás escuchando… Seguí luchando. Despertate.

Con los ojos bañados en lágrimas, vi que José había entrado a la habitación, cargando dos cafés. Dejó uno sobre la mesita que había al lado de la cama, me dio una palmada en el hombro, y cruzó la puerta hacia el pasillo exterior.

-Me enseñaste que el amor existe. Me enseñaste que puedo amar a alguien más que a mí mismo. Nada de eso importa, nada de eso… Existe… Si vos no estás. No hay amor después de vos. No hay nada. Por favor, no te des por vencida, mi amor.

Me tomé el café en tres sorbos que quemaron mi garganta. Luego, salí al pasillo para charlar con mi cuñado.

 

 

 

-¿Sabés qué pasó con el chorro?-le pregunté, aunque no me interesaba. Lo que en realidad quería era hablar de cualquier cosa que no fuese la escena que mi cuñado había presenciado hace unos segundos.

-No lo atraparon. Después de… Disparar… Se las tomó antes de que llegue la policía. Pablo…

-¿Qué?

-No es tu culpa. No te atormentes. Si, ella se interpuso entre vos y la bala, y la recibió, pero fue su desición. Pensá un poco, ¿No habrías hecho lo mismo por ella?

-Por supuesto. Pero nunca quise que lo haga por mí.

-Ni ella hubiera querido que vos lo hagas por ella. Pero así son las cosas. No te eches la culpa. La culpa la tiene el forro que disparó el arma.

-Si… Puede ser. Che… ¿Por qué le dicen “coma” a esto?

José me miró, algo sorprendido por el cambio de tema. Lo pensó un rato.

-Leí una vez que viene de una palabra griega.

-¿Y qué significa?

-“Sueño profundo”.

“Sueño profundo”… Que absurdamente poético sonaba.

Miré a mi cuñado.

-Ni siquiera atraparon al tipo- le dije, masticando la ira que me generaba todo eso.

José me miró. Si, con lástima.

-No. Ni siquiera lo atraparon.

A través de la puerta abierta de la habitación, nos llegó el sonido de un débil susurro.

-…¿Pablo?

 

 

 

-¡Mi amor! ¡Despertaste!

-Pablo… ¿Qué pasó? – Melina intentó incorporarse.

-Sh… Tranquila… Quedate quieta. José fue a buscar al médico.

-¿José está acá? ¿Qué me pasó?

La miré fijo. Parecía estar bien, si uno no pensaba en que tenía una bala en la espalda. Cuando iba a contestarle, su semblante cambió.

-Me dispararon, ¿No?

-Así que te acordaste. No, no te dispararon.

Ella me miró, confundida.

-Me dispararon a mí- le dije – y vos te pusiste en el medio. Me salvaste, y eso casi te mata. -Más lágrimas comenzaron salir, mierda… No podía controlarlo. -No deberías haberlo hecho. Casi te pierdo. No sé que hubiera hecho.

-Lo haría mil veces más. Yo tampoco soportaría perderte. -Me sonrió. Era tan hermosa.- Vení, abrazame.

La abracé con extremo cuidado, y al fin conseguí mi beso. Apoyé mi cabeza en su pecho y escuché los latidos de su corazón, lentos, pausados.

-¿Me harías un favor?- me preguntó, con un hilo de voz.

-Lo que quieras.

-Quedate conmigo hasta que me quede dormida.

-¡Pero si acabás de despertar!

-Por favor. Hasta que me quede dormida.

-Por supuesto, mi amor -le contesté, algo confundido. Me acurruqué al lado de ella, con cuidado de no moverla- Siempre me voy a quedar.

-Escuché lo que me dijiste antes de despertar… – Me dijo en un susurro.- Supongo que esta vez me tocó a mí salvarte, pero vos también me salvaste todos los días. Y no sólo eso, sino que los llenaste de alegría. Nunca voy a ser capaz de agradecerte todo lo que hiciste por mí.

-No hace falta agradecer nada. Lo hice porque te amo.

No hubo respuesta.

Quedate conmigo hasta que me quede dormida.

-¿Amor? – levanté mi cabeza y la miré. Con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios, apretó mi mano por última vez.

-Yo también te amo- susurró.

Y se volvió a dormir.

Comentarios

  1. Vladodivac

    19 noviembre, 2016

    Precioso!!! Juli, me ha llegado. Un abrazo compañero y mi voto. Precioso!!!!!!

    • Juli

      19 noviembre, 2016

      Muchas gracias, Joaquín. Un abrazo !

  2. GermánLage

    19 noviembre, 2016

    Hola, Juli; este relato ya lo había leído hace un par de días. Deduzco que lo retirarse y lo has vuelto a publicar. Acabo de leerlo de nuevo y me siento tan impresionado como la primera vez. El argumento, excelente; la narración, impecable. Enhorabuena.
    Un cordial saludo y, de nuevo, mi voto.

    • Juli

      19 noviembre, 2016

      Hola, Germán. Sí, de hecho, hubo un problema con el que se subió hace unos días y no se podía entrar, ni siquiera pude leer los comentarios que ya tenía, por lo que tuve que volver a subirlo. Gracias por volver a comentar.
      Me alegra que te haya gustado, te mando un gran saludo !

    • Juli

      19 noviembre, 2016

      Muchas gracias, Vicente. Un saludo !

  3. Mabel

    19 noviembre, 2016

    Muy buena historia. Un abrazo Julián y mi voto desde Andalucía.

    • Juli

      21 noviembre, 2016

      Muchas gracias, Mabel. Un saludo

  4. Lauper

    19 noviembre, 2016

    Recomento y revoto, amigo Juli jaja. Como te decía el otro día me emocionó muchísimo el relato, que lindo tener la capacidad de transmitir tanto. Me encantó. Un abrazo.

    • Juli

      21 noviembre, 2016

      Muchas gracias por volver a pasar, Lauper. Agradezco lo que decís. Un abrazo !

  5. gonzalez

    20 noviembre, 2016

    Me gustó mucho, amigo Juli, como siempre que escribís. Mi voto y un fuerte abrazo!

    • Juli

      21 noviembre, 2016

      Muchas gracias, amigo. Te mando un fuerte abrazo

  6. Dehesa

    20 noviembre, 2016

    Sobrecogido y compartiendo hasta donde puedo las emociones de Pablo, voto. Felicidades por este magnifico texto.
    Un saludo

    • Juli

      21 noviembre, 2016

      Muchas gracias, Elias. Un saludo !

  7. LluviaAzul

    20 noviembre, 2016

    Querido Juli, tan fascinante como la primera vez. Un abrazo, fuerte.

    • Juli

      21 noviembre, 2016

      Muchas gracias por volver a leerlo, Jessica. Un abrazo !

  8. Qwertytantos

    20 noviembre, 2016

    Yo he tenido la gran suerte de descubrirlo ahora. Precioso relato. Mi voto y mi saludo.

    • Juli

      21 noviembre, 2016

      Muchas gracias por tus palabras. Un saludo !

    • Juli

      21 noviembre, 2016

      Muchas gracias, Santiago. Un saludo !

  9. juudd

    21 noviembre, 2016

    Te he leído por casualidad, me has encantado y con tu permiso me quedaré un tiempo siguiendo tus letras ??

    • Juli

      21 noviembre, 2016

      Muchas gracias, Juudd. Sos más que bienvenida. Yo, por mi parte, pienso hacer lo mismo. Un saludo !

  10. Nana

    23 noviembre, 2016

    Buen relato, Juli. Enhorabuena. Mi voto acompañado de un saludo 🙂

    • Juli

      24 noviembre, 2016

      Muchas gracias, Nana. Un saludo !

  11. jon

    25 noviembre, 2016

    Una vez sosegado por la trascendencia que aporta tu artículo he de decirte, querido amigo, que es un auténtico placer volver a tus letras. Veo que sigues adentrándote en la idiosincrasia de lo humano para destacar valores innatos en él.
    Mis mejores deseos para ti.
    Un abrazo.

    • Juli

      1 diciembre, 2016

      Muchas gracias por las palabras, Jon. Como siempre, hacen bien.
      Mis mejores deseos para vos también. Un gran abrazo !

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