Sangre de dioses y reyes – lluvia de sangre

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PROLOGO 

Es una época de oscuridad, una era de muerte  y  sangre, de demonios y de Dioses que luchan por la supremacía, es una era donde el hombre se ve envuelto en guerras internas, donde los  Dioses han  abandonado al hombre y la locura  embarga la tierra.

También es una era de héroes, mitos y  leyendas.

En una tierra fuera de los confines del universo se dice que habita, Igh’ galatowa, el rey Negro, esta entidad nació junto con el Dios inti pues ambos fueron hermanos, pero él deseaba la creación para sí mismo, y el rey negro ataco las estancias de Inti, pues tanto deseaba ser como su hermano que llego a odiarlo, el Dios querido por los dioses y odiado por su hermano, y así Igh’ galatowa descendió a la tierra y creo en el anchuroso mar a los sin nombre, a los Giath’gi, que más tarde serian conocidos como los profundos.

Está en la historia de Igh’galatowa y su ascenso al poder y su caída, pues mucho se ha olvidado, y nada será recuperado, pues ansiaba ser más que los demiurgos y ser más que su hermano, esta es la historia del Rey negro, esta es la historia de Igh’ galatowa, Señor de los profundos.

 

MALEUM

 

“Escuchad entonces su voz, en las horas oscuras, pero no pronuncies su nombre porque solo encontraran muerte, sin misericordia”

( Astrod Vallvehk – Gobernador de la ciudad de Fordmond)

En las lejanas estrellas de Adundile, próximas al reino De Khirg’humet ciudad de los Dioses. Existe una ancestral ciudad estelar, de la cual se escribió en un infame libro, extraños son los días en el que se divisan estrellas negras, y extrañas lunas giran por los cielos, pero más extraña todavía es la perdida carcosa a orillas de esta ciudad, y bajo sus soles gemelos, se encuentra el mar de los Ag’rakar, y en sus profundas aguas, ya hace Igh’ galatowa, el rey de los sin nombre. La muerte huye de él, porque la muerte le teme, y su impío culto está repartido por todo el mar oscuro y por la ciudad de Hipon.

Lo veneran diferentes razas dimensionales como los Lemurias, que acuden a su búsqueda en cualquier rincón de las puertas dimensionales, y también por los hombres cuyo culto secreto ya hace en la capital de Hait’nos cercana a Hipon y cuyo culto del signo estridente, es el más temido y conocido por los guerreros, los dementes cultitas de esta secta se desfiguran el rostro en honor a su Dios.

Igh’ galatowa posee varias formas de materializarse en el plano material, pero de todas ellas la más conocida es la del rey de la muerte que camina en la forma, de un anciano con una túnica gris, haciéndose pasar por un mendigo y haci infestando pueblos enteros, ciudades, fortalezas y reinos. Infundiendo el culto en los diversos países, en secreto despojando hijos a sus madres, destronando a reyes. Destrozando vidas humanas, pero en varios reinos lo conocen con otros nombres, Hip’petotep el ser sin piel, Rasak’ghul el infestador, el señor de la sangre.

Atroz es la presencia del rey de la muerte, avatar con el que se presenta ante sus seguidores, Igh’ galatowa fue uno de los hermanos del Dios sol, el más sabio y el más querido por sus hermanos, pero ansiaba dominar para sí mismo el mundo y la creación y crear criaturas a quienes enseñar su poder y magnificencia, pero temiendo que el padre supremo de los Dioses lo descubriera trabajo en secreto y creo a los sin nombre, o como los conocen en las ciudades de Valimar, los ignotos giath’ gi, los señores del mar, a las hermosas sirenas que lo adoran en el plenilunio, Igh’galatowa es el hermano de “Rah’ahba” el Dios demiurgo, el señor de los Lemurias.

Más tarde se unió al mar infestándolo. Plagándolo de criaturas semi – derruidas que le rendían pleitesía, Igh’ galatowa es el Dios estelar más temido de las tierras de Valimar, ya que fue el quien infesto las ciudades transformándolos en reinos olvidados, ejerciendo su influencia de distintas maneras, aun ya haciendo a miles de Kilómetros. O en planos de sistencia diferentes, como por medio de  un talismán con el que pesa una terrible maldición, pues este artefacto está ligado a Igh ‘galatowa. Quien manipula, a quien lo posea, y aquel que no debería ser nombrado lo perseguirá allá donde huya, también puede apoderarse de los putrefactos cuerpos de aquellos que han muerto y usarlos para acabar con reinos pues los muertos no hablan no temen, no cuestionan.

Y existe un libro conocido como el libró Negro, que aquel que lo lea, terminara siendo esclavo de Igh, galatowa, y su voluntad será doblegada, así es como este dios se apodero de los demás reinos instaurando los cultos. En dicho libro está el ritual donde se invocara al Igh’galatowa el maldito por los Dioses, pues fue el quien persuadió al resto de Dioses a seguirlo, donde los arrastro y torturo doblegando sus esencias transformándolos en los temibles demiurgos y algunos pasaron llamarse los arcontes, los dioses renegados, que se enfrentaron al temible Dios.

Escuchad la voz del temible Igh’galatowa pero no lo miréis al rostro pues terrible será el destino de aquel que observe el rostro del Dios caído, escuchad el cruel torbellino y la loca impetuosidad del viento, aquel que ruge en el centro final de la vacío, el cuyo rugido sin fin siempre colma los cielos eternos de la poderosa Hait’nos, su poder es capaz de arrasar bosques y aplastar ciudades, pero ningún bosque o ciudad alguno vera la mano que lo golpea ni el rostro de quien los destruye, porque el maldito vaga invisible y sin vergüenza, mofándose de los hombres y de las demás razas, jamás pronuncies su nombre en voz alta, pues el escucha ahí donde no hay ojos el observa, y si el ve, la plaga infestara su reino, esta es la historia de “Inek’raka Igh’galatowa”, el Dios de los sin nombre, el señor de los profundos.

 

Capitulo I

Oracion de los Malditos.

“Los demiurgos son, los Demiurgos  fueron, los  Demiurgos  serán, no conocen nada del universo, sino por intermedio de ellos”

 

Valerio I, Rey de la ciudad de Maldea, había despertado a las horas previas al amanecer, escuchando el sonido del gran ejército que ya hacía a las afueras de las murallas, los gritos moribundos de los Giath’gi se escuchaban en la quietud de los bosques. Podía oír los relinchos de los caballos en el corral. En el norte se escuchaba el cuerno  de guerra, los comandantes y generales corrían alarmados a los cuarteles despertando a los guerreros que recorrían la basta fortaleza.

El rey inspiro hondo el aire perfumado, y se llenó los pulmones. Sentía la mente despejada y el espíritu tranquilo, lo que tomo como un buen augurio, en el comienzo de una batalla tan trascendental. El frescor de la noche le resultaba agradable.

Valerio se soltó de los brazos de su mujer, y se retiró a su recinto real frente a el ya hacia su armadura ancestral la  cual llamaba Ghal’ahat. La tomo y se preparó para el combate. Valerio, vestía una armadura ancestral creada en las montañas de Kur’ghal, la montaña de hierro, donde habitaban los enanos en la ciudad de  Khath’zaran.

Valerio se movió con cuidado, entre las pieles que utilizaba como abrigo. Su armadura estaba creada de un acero que según algunos escribas procedía de una estrella que había caído del cielo, el rey Valerio había salvado en aquel entonces a los enanos de un ataque orco; en una guerra conocida como “PUÑO DE HIERRO”. Krathtul el rey de los enanos había creado su armadura a partir del metal que conocían como horgon, dicha aleación había caído del cielo hace ciclos, y que  habia  resultado ser  uno de los componentes  más importantes  en el gobierno de la Eolice.

Aquella aleación  era capaz de  resistir  ataque de  lanzas,  flechas y la  cual se encontraba a en la  montaña Kur’ghal, denominada así por la  criatura que habitaba aquellas montañas y  cuya  cabeza había  sido  el trofeo del rey enano, después de un tiempo  él rey Merkon y el  rey ValerioI habían llegado junto  con miembros de la  corte, para reclamar aquella aleación  para la Eolice junto con sus ejércitos pues sabían muy  bien que los enanos  no serían un  rival  fácil de derrotar, pero ante aquella tesitura, el rey  Krathtul les propuso una  negociación a  cambio del metal. No  hace  mucho  después de la llegada de los enanos a  las  montañas de hierro, los  Orcos y los Giath’gi habían empezado   invadir el  reino de Khath’zaran, el rey enano  les había propuesto que si los ayudaban a despojar a los  orcos  y a los  Giath’gi de  sus tierras: el mismo en persona  les   cedería  armaduras y armas para el combate; en producto de agradecimiento, el rey enano había forjado cuantiosa armadura para el rey de Maldea capaz de resistir ataques de lanzas y flechas y así   había  iniciado la  guerra del “Puño de Hierro”.

 Pero aquella invasión no era nada parecido a la batalla del “Puño de hierro”, aquello era un ataque masivo en lugar sagrado y los Maldeos no podían permitirse semejante herejía, su rey había declarado la guerra a Ihg’galatowa el Dios del mar oscuro, el Señor de la Plaga, y haría que el rey Tártaro el traidor quien había pactado con dicho Dios, pagaría por sus transgresiones, ante los Dioses y ante la corte de la Eolice.

Se oyó el sonido de la puerta en el  recinto real. Dragan el sirviente favorito de Valerio, entro y se inclinó ante el rey, el hombre vestía una toga larga de tela que le envolvía su cuerpo hasta la  cintura y un pantalón de cuero. Aquel hombre entro  descalzo pues el lugar en el que pisaba era sagrado,  según muchos el rey  de Maldea era considerado la  encarnación de un Dios hecho hombre y que debía ser venerado y respetado como tal, de caso contrario cada hombre que deshonraba al rey en la ciudadela era exiliado y  destinado a vagar sin Reino.

– Levántate – ordeno – necesito que encuentres a mis generales y comandantes, diles que el  rey en persona solicita  su presencia. – El rey tomo unos 4 pergaminos y se   los  dio a Dragan – dale  esto a los generales  y a los comandantes diles que  su rey los convoca – las palabras de Valerio fueron claras y precisas; Dragan tomo los pergaminos y los  guardo  dentro de su  túnica y corrió rápidamente.

En las  afueras el tumulto de los  guerreros era grande, los  soldados corrían a todas direcciones buscando  los  cuarteles para  cada una de sus clasificaciones.

Los  soldados  se  dividían en  distintas  facciones  de  guerreros comunes y  corrientes hasta los temibles custodios que  eran entrenados de la  manera más abominable, se les  extirpaba  todo miedo a la  muerte, los  custodios adoraban a  Rhan’ka, el  Dios de la furia y en  honor a  ese  Dios  los  soldados  rendían como tributo a un  niño para que pase la  prueba de  sangre. El niño en muchas  ocasiones era un hijo indeseado por  sus padres y odiado  por su pueblo, el Dios de la Furia, tomaba y elegía a estos  niños, que son  detectados por los “Agaros” videntes seleccionados por los  Dioses, para hallar y encontrar a  estos  niños y llevarlos ante el  seno del Dios  de la  Furia, lugar  donde  eran entrenados de manera  brutal y sin piedad, por los custodios anteriores, que luego  serían sucedidos por  dichos  niños a la  edad de  20 años.

En los Caballeros  Reales, que adoraban a la  Diosa Yhk’shara, la  Diosa de los vientos y cuyo  soplido  destruye reinos  enteros, los  que  adoran a esta  Diosa llegan a  hacer un pacto de sanidad enfocándose en el interior de sus pensamientos,  para  muchos  el interior de  la  mente es la más  compleja que  evocaba muchas  estructuras y los que la dominaban, eran capaces de dominar habilidades psíquicas, los que eran escogidos por esta  diosa  eran usualmente los puros de corazón pues  asaban por  muchos  entrenamientos mentales y psicológicos.

 - Que los Dioses os bendigan – dijo el sirviente con voz cansada y cortante – vuestros generales y comandantes ya llegaron y os aguardan en las afueras del palacio real, mi Lord.

Valerio levanto los brazos y se estiro hasta rozar los dedos al techo, el hombre media, como casi todos los comandantes y generales el rey media como algo más de dos metros y ocho centímetros, producto del fuerte entrenamiento en su cultura que le instigaba a que el rey debía estar por encima o a la altura de sus comandantes y generales.

–Trae mis armas y que mis generales y comandantes me atiendan. – Ordeno. 

El esclavo se retiró rápidamente, unos esclavos entraron con las espadas y dagas, armaron rápidamente al rey para la batalla, uno de ellos colocaba las espadas dobles en su espada y trajeron la espada “Drobolav” el regalo del rey enano, el sirviente se inclinó ofreciéndole la espada; este la tomo rápidamente y contemplo el filo de la espada, mientras miraba su reflejo en esta, miro a uno de sus sirvientes y dijo – dile a Drazan y Elric que ingresen rápidamente – ambos hombres eran generales de batalla con muchos años de experiencia en los campos de batalla. El sirviente se inclinó y luego salió corriendo de la habitación. Al cabo de unos minutos los dos generales ingresaron rápidamente ambos hombres eran altos y miraban fijamente al rey, y se arrodillaron, tras ellos los nobles de la corte real ingresaron y se arrodillaron de igual manera. 

- Levantaos - ordeno Valerio.

Los generales se levantaron y el rey fijo su mirada a sus generales y consejeros de la corte, luego volteo rápidamente a mirar la interperie, a las afueras los soldados trataban de retener a las criaturas que se apilaban a las puertas.

– ¿Qué nuevas hay del enemigo, tienen alguna información? 
– El ejército enemigo se apilo a las afueras y se están agrupando a lo largo de las arboledas – contesto Elric.

Elric era uno de los paladines más fuertes del rey Valerio y recibía el apodo del lobo de Maldea, apodo que se había ganado en la guerra del “Puño de Hierro” e incluso entre su propia gente; el hombre se levantó, el paladín llevaba un collar del lobo de Forgon en sus manos hizo una ademan en la estatua del Dios de la furia en señal de respeto, según muchos decían que el lobo Forgon era un lobo enorme que media nueve metros de altura, algunos decían que se trataba de un hombre lobo, pero otros más escépticos decían que solo era una leyenda para asustar a los niños. El hombre se irguió poniéndose el amuleto en el cuello para que su espíritu pudiera ser protegido.

– ¿Que ocurrió con el resto de guerreros que estaban a las afueras? 
– Los últimos guerreros llegaron hace apenas unas horas, no sabemos que paso con la mayoría envié una paloma a los reinos de Valimar tenemos que resistir hasta mañana para que nos envíen refuerzos; por otro lado el ejército enemigo se ha reunido, están viniendo con un gran ejercito de 5000 guerreros por el norte, por el oeste los Giath’gi están llegando.

Valerio miro a su general, frunció en entrecejo y pregunto. 
– ¿Cómo lo sabes? 
– Tenemos centinelas en el perímetro que han presenciado una cantidad enorme de Giath’gi, además hay un ejército de no muertos que vienen desde el Este donde era el reino de Kazimir; según nuestros informes todo el reino fue destruido, las personas murieron por la misma plaga, que azoló los demás reinos restantes. - dijo Elric.

– ¿Cuantos centinelas regresaron de su recorrido general Drazan? 
Drazan era el segundo general al mando quien lideraba al grupo de los custodios que protegían el palacio real y era conocido como el águila de Maldea por su certeza con el arco.

– Mi señor solo regresaron tres de los quince que enviamos, la mayoría de ellos desaparecieron, según hasta donde tenemos conocimiento, la mayoría de ellos fueron sacrificados, según el informe de nuestro centinela, fueron llevados hasta un santuario y fueron sacrificados como pago a su Dios, solo dejaron ir a tres. 

– ¡MALDICION! - exclamo el rey - ¡necesito que me traigan a los centinelas y que vengan mis comandantes ahora mismo!

Dragan el sirviente del rey corrió rápidamente. A las afueras se podía sentir el temor que muchos guerreros tenían en las afueras del palacio real. Llego al salón real, donde se hallaban los comandantes.

– El rey solicita su presencia ahora mismo, comandante Tennen, comandante Velasco. – Dragan hizo una  reverencia en señal de   respeto.

Los dos comandantes se irguieron y se dirigieron rápidamente al recinto real. En las afueras se escuchaba el  sonido, crepitante de los  sin nombre o mejor conocidos como los Giath’gi, que habían salido de la superficie del anchuroso mar, donde  sumirían no solo a la humanidad, sino al resto de  razas en una  era de anarquía  sangre y muerte, donde  su pervertido  Dios les  enseñaría nuevas  formas de  gritar y celebrar, sea  cierto o no,  aquellas criaturas se habían  hecho con 5 reinos y  se habían apoderado de uno de los reyes más importantes. Tártaro el más  sabio de uno de los reinos de  occidente  había  caído ante la influencia de los profundos y ante la influencia de  alguna entidad demoniaca, que se había  apoderado  de sus pensamientos y lo había  vuelto loco. Según algunos informes se decía que el  mismo rey  había condenado a su propio reino transformando a sus buenas  gentes en  seres  con formas que según decía, eran como peces con tentáculos, algunos  llevaban tenazas, otros  eran corpulentos como los  ogros de las montañas;  pero lo más  terrible  era  que  la mayoría de ellas ya no  disponía de voluntad  propia, en sus mentes, había un vacío indescriptible y  verlos  era de lo más  desagradable que  jamás se hubieran imaginado, las  criaturas median más de dos metros y  cada  uno de ellos tenían la  fuerza de 20  hombres lo cual resultaba más  difícil de hacerles frente.

 

Subieron las  escaleras lo más rápido que  pudieron el palacio era un laberinto de pasadizos que llevaban a distintas entradas y salidas como  una de sus  estancias llevaba  a una  zona  diferente que  para  cualquier persona le  hubiera resultado  difícil encontrar  el recinto real, pero los comandantes conocían  cada cámara, cada  salida,  cada entrada  del palacio  real. Cuando  al fin llegaron al recinto los  custodios que  resguardaban las puertas del recinto  real  los reconocieron, abrieron las  puertas y los comandantes  ingresaron  al interior  del  recinto, el Rey  los miro con  ojos penetrantes, los observo  fijamente a  todos miro a las  calles y  observo como sus  soldados   trataban de  bloquear las puertas a las  afueras   una  criaturas de un tamaño desmesurado  estaba  impactando  fuertemente la puerta aquellas   criaturas  babeaban  llenas de ira y  hambre ansiosos de  querer  desgarrar la carne humana,  el  Rey por  primera vez en la  vida sintió desesperación ante la  situación crítica en la que  se encontraban  muchos de  sus  soldados  estaban  desorganizados   los  custodios  estaban recién  organizándose lo más  rápido que podían  y Maldea estaba a  un punto de  sucumbir ante las tenazas de los  Giath’gi.

– Velasco -  dijo el  rey dirigiéndose hacia la  posición del comandante  - ¿tengo entendido que  fuiste  tú  quien envió a los exploradores a las  afueras de la  ciudad, y  solo de todos  ellos  llegaron  tres no es  verdad?.

– Si mi  señor  fui  yo quien lo  hizo

–  Y me  podéis decir  con que autorización  enviaste  a  tantos  hombres a  morir  en  vano.

– mi  señor teníamos  que  saber con qué…….

–  Silencio – argullo en rey, su  voz retumbo en todo el recinto y el  cuarto  se llenó de un silencio total - no me pongas  pretextos, tienes  suerte de que no sea tan  sanguinario como mi  padre porque  de ser así te hubieras visto envuelto en una  desgracia peor que la muerte, ahora deja de  poner  esa  cara de culo, y  dime  que es lo que está  ocurriendo, de  donde  vinieron estas  criaturas.

– Mi señor, hasta donde sabemos la mayoría de esas criaturas arrasaron con 5 ciudadelas y sus reyes traicionaron a la Eolice, ahora la mayoría de ellos y sus ciudadanos dejaron de ser humanos renunciaron a su humanidad, según nos dijeron que estuvieron practicando artes oscuras desconocemos que fue lo que sucedió exactamente pero los exploradores vinieron diciendo que el fin del mundo se acercaba.

– ¿Y los presagios? – pregunto.

Velasco  se inclinó con gran pesar  - mi señor los videntes  han ocultado los rostros – dijo Velasco refiriéndose a los Agaros, del templo del Dios de la  furia – uno de los videntes  aseguro  haber  visto  a un Lobo cazando en las  afueras de la  gran muralla.

– Son  magníficos Augurios, pero los Grandes videntes que dicen.

Tennen se inclinó con pesar.

– El gran vidente  me  ha  garantizado que realizara una adivinación – dijo el  segundo comandante al mando –. No ha  habido ocasión todavía, incluso los altos mandos, y los mayores videntes  de mayor  rango están ocupados con sus tareas de baja categoría.

 – Por supuesto –  tercio Valerio con  vos fría.

El rey hizo una ligera mueca al recordar que aquella  sombra  había  caído primero en el imperio de Fordmond  y desde ahí  se había expandido por los cinco  reinos  vecinos, incluso el   reino de Willford  estaba  siendo  asediada  por las  mismas criaturas. Desde  hace mucho el  rey Valerio  había  escuchado que todo aquel que  tocase aquella sombra, había  sido transformado, aquellas personas  habían dejado de ser ellos para volverse en marionetas, con las  cuales el rey  Tártaro  se reía y divertía. Luego  recordó que  aquella sombra  había  caído en su  reino, recordó que los  términos  culturales del reino de Fordmond eran escépticas por lo  cual  sus  ciudadanos no creían en Dioses, pero  aun así la  Eolice  respeto sus  formas de pensar y   la cual  dejo al reino de Fordmond ser parte de la Eolice, con el  fin de que ellos pudieran  contribuir con los  avances  tecnológicos y constructivos. Su  rey  era un  hombre  justo y  valeroso con el  cual se podía  confiar;  desgraciadamente  el rey Tártaro nunca le  vio la necesidad  de creer en Dioses y Santos  por lo  cual su  reino  solo  se basaba en el conocimiento absoluto y en el trabajo, el rey Tártaro había transformado el reino de Fordmond en un  bastión de  progreso y entendimiento, pero actualmente la  ciudad  y buenas  gentes,  eran  criaturas derruidas que  solo buscaban  sangre para complacer a su  sádico  Dios, la  ciudad de  hermosas  galeras y  alegres colores  se  había  transformado en un páramo horrido y  abominable, las calles se llenaban de sangre, y los  ecos de los  gritos de dolor y angustia se escuchaban en cada esquina.

A Valerio no le cabía la menor duda de que la vil sombra se había  extendido desde el anchuroso mar  y había  infestado el  reino de Fordmond. Todos los  males  habían  asolado  aquellas tierras benditas a lo  largo de  10 años se le podían achacar  al tirano que  reinaba  ahí  su  nombre era Tártaro, un gran amigo del rey  Valerio, pero ahora   era  diferente, Valerio  sabía que debía  salvar a su amigo, pero  después la carga de responsabilidad lo cargaría el, no. Tártaro debía morir, y  aunque    fuera un  gran pesar para la  Eolice, el rey Valerio tenía que  darle  fin a esta  locura.

Valerio  volteo  tomando su  espada, el sol daba  sus primeros  brillos, pero la guerra no había  acabado los enemigos estaban reagrupándose    el  rey  exigió  visitar  a los  videntes  quienes  tocaban los  cuernos  dando la bienvenida  al amanecer, en la  llanura del  norte los  custodios ya  se  habían reunidos, relucían como un  mar de  oro y plata, cada uno de ellos  dispuestos a  morir por su rey. Al este, la línea erosionada de las cumbres quebradizas estaba  grabada  con la luz  amarilla del  sol, mientras los interminables  arboles cubrían la  vista de los enemigos, y estaban  envueltas en sombras.

Valerio salió del recinto junto con sus comandantes, generales y nobles del ejército, rutilantes con sus galas marciales, junto a los videntes  mientras  estos los  bendecían para que sus espíritus estuvieran llenos de impurezas y sus  almas no pudieran ser engañadas.

El rey se  acercó a  uno de los  Agaros y  preguntando –  ¿Que augurios  hay mi sanidad?

El Rey de los videntes se  levantó y su magnificencia era grandiosa de ver,  su  ropa era  blanca y mostraba una brillantes única e incomparable, observaba fijamente  al rey.

–  Cuídese mi señor pues la  muerte se  acerca, pero no será hoy, sin embargo los Dioses me han mostrado un presagio del futuro y en el solo he  visto muerte. Pero este se puede retener, de  una  tierra olvidada  la  salvación llegara de un continente  olvidado ya hace mucho – el vidente  camino  a los alrededores mirando a los generales y comandantes  –   ustedes  tendrán otro destino, este  reino no caerá, pero hoy se harán sacrificios para salvarlo.

Observo a  Velasco, este  sintió un   aguijón en el pecho, la mirada del Agaro  había  sido fulminante  y era  algo que no podía  ignorar, en su  interior  se  preguntaba sí   su destino seria la muerte o el caos imprescindible de su caída.

 El  Agaro miro a Tennen y este no se inmuto, si  su muerte estaba  próxima la  aceptaría.  Tennen era un hombre templado, callado y grande en la amistad. Había sido exiliado de las tierras de Hait’nos; había llegado hasta el reino de Maldea en un estado deplorable, el  rey Valerio lo había  encontrado  junto con sus custodios en  el camino real, el  hombre estaba débil, desangrado. Aquel hombre era  flaco, desnutrido, y  ya a un paso de la muerte, fue  entonces que el Rey Valerio tuvo la decisión de acogerlo en el palacio real. En sus primeros días hablaba poco y se mantenía serio, cuando  se recuperó por completo, comenzó a demostrar grandes capacidades en el manejo de la  lanza y de la espada, demostrando ser un letal guerrero. Tennen el de “Filos certeros” así se le conocía en los demás reinos, su manejo con la  lanza era tan preciso que llegaba a matar a 30 hombres con sutileza mucho antes de que llegase a empuñar la espada; cuando empuñaba la espada se movía con tal precisión y elegancia que los  rivales quedaban pasmados con la ferocidad y exactitud  de sus ataques, tan rápidos eran sus movimientos, que  sus  enemigos tardaban en seguirlos con exactitud, los movimientos que este ejercía sobre el oponente eran tan rápidos que los rivales no llegaban a  acercársele. Fue tanto así que al acabar una guerra, terminaba con la vida de 70 hombres.

Su determinación  fue tan buena, que llego a ascender a comandante, gracias a eso llego a  salvar el reino  de Maldea de incontables incursiones que se  presentaban en las  tierras del norte; los Centauros estaban invadiendo las pequeñas cabañas y  aldeas,  habían logrado unir una  hueste numerosa para invadir  reinos enteros; pero el Rey Valerio no lo permitiría, así que  la  Eolice; el consejo de Ancianos había  declarado  la  guerra a las fuerzas enemigas, aquella  guerra  había  sido la segunda guerra que se llevaba a cabo después de la guerra del “Puño de Hierro”  y a diferencia de los Orcos aquellas  criaturas atacaban en  distintos  flancos haciendo ataques estratégicos, y luchando con una  ferocidad  que helaba la  sangre. Muchos se  esperaban  encontrar a los  centauros con armaduras  negras como  usualmente  se  describía a los malvados, pero la realidad   sus  armaduras   eran de color  plata   llevaban cascos  con   cuernos   y  a diferencia de los  demás  guerreros, llegaban a medir dos metros con cincuenta centímetros, eran  altos, fornidos y fuertes  y   recordaron mucho a la  caballería de la  Guardia  Real.

En aquella  guerra Tennen y Velasco habían  estado a cargo de  comandar  un escuadrón de  guerreros custodios, todos ellos eran asesinos de elite que  luchaban en  nombre del Rey y en nombre de la Eolice, aquel día  Tennen y Velasco habían  usado el entorno como estrategia para atacar  la retaguardia de centauros que  atacaría  por el lado oeste, el plan  era  sencillo, acabar con todas  las unidades posibles para  que  la  caballería  pudiera avanzar  y abrirse paso en el camino real. Tennen  había ordenado  a  todos los  custodios escalar los  arboles del  camino  real  ocultándose de la  vista de los  fieros enemigos. Velasco no objeto susodicho plan  puesto que le parecía algo demente y el  siempre encontraba  la gracia a sus planes. Cuando llego el momento los centauros  habían llegado. Tennen  espero  el momento exacto de que los centauros no se percataran de la presencia de los custodios y entonces vio a Velasco, este estaba agarrado fuertemente  en uno de los árboles, Tennen lo vio y  dio una  sonrisa burlona volteo y  levanto las manos, luego dio  la  señal, los  custodios  cayeron  sobre el enemigo  como una lluvia de  muerte, algunas lanzas se  clavaron fuertemente en los  lomos  de los centauros, algunos habían  caído en las  cabezas  logrando  decapitar  a todas las fuerzas enemigas, silenciosos como un viento que llega sobre en enemigo, inadvertido.

Ese día  Tennen  y Velasco habían  logrado  detener  el  asalto de los centauros por  el flanco oeste. Horas  después la Guardia Real había llegado, tan afeminados como siempre,  los  generales  Drazan y Elric estaban  con sus  armaduras relucientes  de perla y plata ambos  generales comandaban la caballería. Aquella  guerra se había  pagado con la vida de varios buenos hombres, aquella con eso había concluido la guerra de razas.

 Pero aquella  guerra  era distinta, aquello  era una  masacre en lugar  civilizado y Valerio le haría  frente a tal amenaza.

El  Agaro miro a  Velasco y a  Tennen y  dirigiéndose a los dos dijo– ambos tendrán un destino distinto, pero no morirán – Velasco y Tennen  miraron con  asombro al Agaro  mientras este  se dirigía al  Rey. El  Agaro  brillaba debido a la  gloria  reflejada de los  Dioses en él. Su cuerpo  iba  ataviado con una túnica blanca  con linos de oro  unos brazaletes dorados le piñizcaban los  brazos blancos. Sobre todo el pecho se  hallaba un  talismán,  parecido a los que llevaban los  ancianos de  la Corte en  Valimar  la  ciudad de la Eolice, aquellos talismanes  permitían canalizar la energía etérea, para que así los Videntes pudiesen contactar con los Dioses y  predecir acontecimientos  futuro.

– Mi señor – pronuncio el  Agaro con  vos  fuerte. – Dígame ¿Qué sacrificaría, para salvar este  reino?

– Mi vida y mi  espíritu, para  salvar a  este  reino y a la  Eolice.

El Agaro sonrió y luego  miro a las  afueras – Su  padre fue un tirano y un cobarde; pero usted demostró ser diferente y me alegra que aun hallan personas como  usted.

 El Agaro volteo  lo miro afablemente y luego lo tomo del hombro diciéndole – Siempre  hay  esperanza Rey Valerio, incluso en los momentos en los que  sentimos que  todo está perdido, con esto, yo entrego su alma a los Dioses, que ellos guíen su camino mi  Rey.

Valerio  sintió una  sensación de tristeza y melancolía, el Agaro estaba a puertas de la muerte, su tiempo ya se había acabado, y era momento de encontrar un sucesor. Desgraciadamente  muchos de los videntes presentes en el Templo no eran dignos, ni estaban preparados para tal cargo, ante aquella tesitura sabía que  aquellos poderes se irían desvaneciendo con el paso del tiempo, si no encontraba  un sucesor el reino estaría en  peligro de quedarse en  un estancamiento del que no podría  salir  sin el Agaro  no se crearían más custodios y tampoco se podrían predecir los eventos del futuro que  llegarían para la humanidad.

El Agaro se irguió tomo el  Kohl negro con nerviosismo  y volvió el  rostro hacia el rey.

– Mi Señor  necesitó que venga  conmigo, quiero que  vea algo, pero necesitó que  venga solo – se hizo un silencio en todo el podio, y  luego el  rey lo miro asintiendo con la cabeza.

–  Vosotros quedaos  aquí – ordeno el  rey los generales y comandantes  asintieron mientras el  rey  se  dirigía  hacia  la parte  baja  del Templo de Yhk’shara, los  videntes  ya hacían en la  superficie de aquellos túneles y muchos de ellos  hacían plegarias a los  dioses a cuales habían sido asignados aquellos, túneles  se internaban en el  subterráneo, en lo más recóndito de la  superficie el Agaro lo condujo rápidamente  hacia un espejo.

– Espere aquí su majestad – Valerio miro asombrado aquellas estancias, frente a el  ya hacia la  estatua de la  Diosa de los videntes y la diosa de los vientos y la  sabiduría.

El Agaro hecho el kohl alrededor del espejo, el Kohl negro revelaba los acontecimientos del futuro, desvelar los pensamientos. El humo adopto formas inicuas, durante  largo rato el Agaro estuvo  rezando en un idioma desconocido, luego miro al Valerio.

– Mi Señor ya está listo. – Cuando el Agaro se levantó los  grandes  humos se disiparon  dando una  visión más apta para  Valerio. El rey  observo en su delante un  espejo echo de oro  puro  en la  ranura del  frente  había  un  símbolo de algún Dios desconocido. El Agaro  se apartó dando paso al  rey.

– Mi  Señor  necesitó que  mire directamente al  espejo, necesito que se  concentre  mi rey. – Valerio  contemplo  el espejo, pero  solo  observo  su reflejo  y  el reflejo del rey de los Agaros.

– No  veo  nada,  solo te veo a ti – replico Valerio, con ojos de  frustración.

– No se está concentrando mi  rey, necesito que se concentre, su  salvación y la salvación de todo  su reino,  ya hace  en  lo que  vea ante los ojos  de la  Diosa.

 Valerio miro nuevamente el  espejo, se concentró no en su reflejo, sino  puso  sus pensamientos en los acontecimientos  ocurridos en los últimos años, las caídas de los  reinos las muertes y mutilamientos de niños, todas esas sensaciones hicieron que su mente  se viera turbada. Entonces lo vio todo con claridad, atreves del espejo se revelo el futuro que le aguardaba  a la humanidad, si Valerio fracasaba  en esta  guerra  la humanidad se  sumiría  en un estado de caos  primordial donde los  Dioses primordiales serian gobernantes absolutos. Atreves del espejo vio

“Un  trono  hecho de huesos  unas  hileras   hechas de  sangres los  hombres danzaban alrededor de un  execrable  Dios, pronunciando  su  nombre en  un idioma desconocido para él, vio a  criaturas  reptiloides que depradaban y  violaban los demás  reinos, el  mar  se había  vuelto de color  carmesí y los profundos se daban  baños  de sangre y  escucho que en las hogueras los hombres adoraban y  pronunciaban el nombre de algún Dios enloquecido y sediento de Sangre y escucho el nombre  de tal  Dios “

– “ Ia Ia Ia Igh’galatowa, Ia Ia Ia Igh’galatowa” –

Escucho aquellas  voces y se repetían  constantemente y pudo ver que en los mares de sangre emergía  una  criatura colosal,  sus ojos eran amarillos y  refulgían  como  dos   diamantes, y  sobre él  se  alzaban   discos de  oro  y en esos  discos se erigía  una  corona  de  hierro, aquella entidad  se rio macabramente mientras miraba  a los  Dioses  y los devoraba  y su poder aumentaba.

Había  bajado  su mirada y entonces  le  vio.

– ¿Y tú quién   eres? – Pregunto aquella  entidad mientras miraba a  Valerio – Ha  ya  veo   tú  no eres de aquí – .Aquel  ente se acercó directamente rápidamente hacia  la  posición de  Valerio, y sus ojos estaban  puesto en el, Valerio  sintió  su  energía  y no pudo  pronunciar  palabra alguna  la presión que esta entidad ejercía.

–  Vaya   al  parecer  no puedes  hablar, tu  fuerza  se ha  muerto muchacho, lo que me  demuestra  que eres  débil – aquella entidad  sonrió y miro – He  aquí  que   tienes  una  fortaleza   fuerte y  bien guardada, pero no creas que  el  disco de la creación está  a salvo, y aunque lo tuvieras que  podrías  hacer  con él si no sabes   usarlo, además habéis matado al único que pudo haberlos  salvado. – Aquel  ente  sonrió  en  señal de victoria, pero lo que  ocurrió después enfureció al  Dios de la mano negra.

Una  explosión  siseante se  escuchó  desde la  trinchera norte  se  escucharon gritos de  guerra  desde el otro lado del campo, el  Dios  fijo su  mirada hacia el otro  lado del campo de batalla.

– Lo siento muchacho  hablaremos luego  cuando acabe  con estos idiotas.

Valerio no pudo moverse  pero pudo escuchar   gritos  de  ataque  desde el otro lado del podio y  corrió  rápidamente para  observar  lo que   realmente estaba  ocurriendo. Vio a  guerreros Maldeos  y  de  otros  reinos enfrentándose  y delante de  ellos  estaba   el Inquisidor  Fran el señor  de la ciudad de  Dorian.

– ¡Avancen! – Exclamo Fran, mientras llevaba detrás suyo a los  custodios – somos la única resistencia de la humanidad hoy tomaremos lo que es  nuestro y expulsaremos a  estas  basuras de  nuestras  tierras.

Los  Giath’gi  se habían  agrupado en  un  número inconmensurable y estaban   atacando los flancos de los  bastos ejércitos de la ciudad de  Dorian, Fran  dio un  barrido de con  su espada y la  sangre negra de los   Giath’gi revoloteaba en el aire todo lo que se le acercaba  moría y  dejo  un camino de  sangre  ahí donde  paso, pero el número de los  profundos era  inmensa y pronto la  superioridad numérica los hizo prevalecer en la batalla, su brutalidad  y  fuerza  era  superior y  pronto el   ejército Doriano  comenzó a menguar. Fran  se  apilo en las  rocas  los  Profundos   psíquicos   empezaron a  barrer   con   ondas  de energía eléctrica a los  guerreros que eran  reventados como ampollas, otros  eran  triturados y  devorados.

– Fran soy  yo, Valerio.

Fran volteo  para  mirar, con  ojos sorprendidos.

– ¿Valerio? Eres tu pero….. No es imposible,  yo vi  cómo te mataron los ancianos de la Eolice – Fran tomo el rostro de Valerio. – Por  los dioses eres tú  estás vivo  Valerio.

Valerio lo  vio con una sensación de  sorpresa, encogió los hombros.

– Fran la  verdad no se de lo que me estás hablando, no sé  lo que está pasando la realidad, no tengo idea de lo que está sucediendo. – Fran miro con  tristeza  nuevamente.

– Eso quiere  decir que  aún  no ha   ocurrido nada   en la  ciudad de  Maldea y en el reino de Willford –  replico Fran mientras miraba a  Valerio – eso significa que aún hay una  esperanza para  salvar nuestro mundo. – dijo  Fran.

– ¿A qué te  refieres Fran? – Pregunto Valerio con vos  preocupada.

– tenemos que   ir a por el disco de la creación. – Replico  Fran mirándolo con ojos serios. – Daré la señal de retirada, tu hija estará  feliz de verte.

– ¿Mi hija? – Pregunto  Valerio.

– Fue  ella la que   lidero en las demás  guerras ahora es mi  comandante – contesto el inquisidor  Fran.

– ¿Pero a dónde  iremos? – pregunto el rey.

– te llevare al reino de Dorian  ahí  tenemos un disco de la creación. –  replico el inquisidor.

Fran toco fuertemente cuerno de retirada, los  custodios restantes se retiraron  rápidamente de la  batalla y  corrieron hacia el  sur.

– Valerio  vámonos  ahora – Fran dio la señal y los  guerreros   siguieron el  camino lleno de  sangre  lo heridos se contaban entre miles y  estaban  siendo llevados  rápidamente en hacia  los  conductos de  escape  que habían creado hace mucho.

–  Valerio tenemos que  irnos apresúrate –  replico en inquisidor, mientras cerraba las compuertas y se retiraban del campo de  batalla.

– Fran  explícame  que  fue lo que paso por  los  reinos están derruidos que fue lo que  sucedió maldita sea.

Fran lo miro y  no dijo nada, al cabo de unos minutos respondió. – solo te  diré que  todo esto es culpa de la Eolice, sus deseos de querer controlar  los discos de la creación llevo a la  ruina  nuestro pueblo.

– ¿La Eolice  ocasiono esto? – pregunto el rey con voz  preocupante.

– No solo la  Eolice sino la corte del gobierno, los inquisidores  accedieron a esta clase de cosas. – Respondió  Fran. – Pronto la mayoría de inquisidores desaparecía por mucho tiempo y luego volvía a  aparecer su comportamiento cambiaba poco a poco los  ancianos  se  fueron corrompiendo.

– Eso quiere decir que la Eolice es….

– No la  Eolice no es el verdadero enemigo. – Dijo Fran. – Pero Créeme cuando te digo  que el enemigo se infiltrara  en nuestras  filas te sugiero estés  atento Valerio, tienes que tener  cuidado, no confíes en nadie, días  oscuros se acercan.

– ¿Entonces qué podemos hacer Fran? –  Pregunto Valerio.

– Eso  te lo diré a su momento Valerio, primero tenemos que  ir al  santuario de lo Kadios.

– ¿Los kadios? Había escuchado  sobre ellos  pensé que eran un mito – Valerio se mostró  interesado en  ver a  tales  seres existian, hace mucho había escuchado que lo  kadios  habían creado las joyas del tiempo espacio y  gracias a eso  pudieron dar  forma y movimiento a las criaturas existente en los mundos según  algunos  viejos  relatos que había escuchado es que esas entidades eran sirvientes de un Dios más antiguo  y viejo que los mismos Dioses.

– Son  verdaderos, fueron ellos fueron nos ayudaron, pero ahora están debilitados, sin los discos de la creación  están  debilitándose. – dijo Fran mientras lo llevaba  directo a las a la  fortaleza de  Dorian – Este es el único lugar donde  nos resguardamos  pero ya cuando este lugar caiga  no habrá   lugar donde refugiarnos ven  Valerio. – replico  Fran mientras lo guiaba al interior del palacio de ignotos

– Necesito que los custodios refuercen la  puerta – Exclamo Mirela – los Giath’gi no deben entrar quiero que la guardia  Real resguarde los  muros  si   Fran a  fracasado en su invasión  estoy segura que llegaran aquí, así que  necesitamos…. – La  voz de Mírela se cortó cuando vio al hombre que estaba  junto  a Fran la  figura era familiar, soltó  su espada y se lanzó a  abrazarlo.

– Dime que no eres una ilusión – dijo ella mirándolo al  rostro.

–Soy yo mi pequeña. – La  abrazo y fue en ese  entonces  que se  dio cuenta que lo que estaba viendo era  real, y por un momento  había  olvidado que su alma había  viajado a las estelas del tiempo.

– No lo puedo creer, tú estabas  muerto… no sé qué decir –  dijo Mirela mientras  miraba a su padre sorprendida.

– Mirela no disponemos de mucho  tiempo no se quedara para   siempre   tenemos que enviarlo a su  línea tiempo, para  eso necesitamos a los Kadios. – replico  Fran, Mirela asintió secándose las  lágrimas.

– Es   cierto padre  si  viniste aquí es decir que solo lo hiciste   gracias al acceso de una deidad poderosa que intervino en tu  visión,

– ¿Qué  quieres decir con eso? – pregunto Valerio.

– Con eso  quiero decir  que la  deidad que te materializo quería que presenciaras   algo  pero no sé qué la verdad porque te  trajo a este tiempo, sin embargo tienes pero tienes que regresar. – ella  sonrió y le  toco la mejilla  en  un gesto  de cariño  y   luego le dijo – escúchame cuando  estés ahí  con los Kadios te   sugiero que te  quedes callado Fran  hablara por ti.

– Entiendo la verdad me gustaría quedarme  más  tiempo tengo mucho que hablar contigo –. Valerio sonrió, y luego Mirela la llevo  rápidamente al  templo de los Agaros.

 

–Valerio te sugiero que no mires a los ojos a los a ningún Kadio son orgullosos y  no les  gusta que los hombres los observen – Dijo Fran. Valerio asintió y avanzaron a la  superficie del  templo, ingresaron por unas compuertas y  se dirigieron hacia una  sala oscura. – No importa lo que  veas no importa lo que sientas no alces la mirada, limítate a mirar solo  los  pies. – Fran se acercó y  comenzó a  hablar en un idioma que  le era desconocido –.

– Valerio – Exclamo Fran – Ya puedes  ingresar. Recuerda no alces el rostro, a no ser que ellos  te lo ordenen.

– Entendido – Valerio ingreso a  aquella  sala bajo la  vista en el  suelo y se posicionó en el medio del podio.

– Tú has de ser Valerio, te  hemos estado esperando por  mucho tiempo, Rey de Maldea.

Valerio escucho unas  voces en su mente, y aunque   quería  alzar el rostro para ver a esas míticas criaturas sabia queno debía  hacerlo.

– Te sugiero que no alces la  vista, nuestra  psoique es demasiado fuerte  si nos  ves a los  ojos tu alma  morirá, asi que  te  sugiero que mantengas la cabeza agachada.

– ¿ Que es lo que está sucediendo en este  lugar,  como es que   llegue aquí? – pregunto Valerio.

Uno de los  Kadios  descendió y le  dijo.

– Tu llegada aquí estaba  planeado por  nuestro padre, fue el quien  materializo tu alma en esta línea de tiempo, él quería que presencies  este  futuro y nosotros  nos hemos preparado para tu llegada –. Replico una  de aquellas entidades.

– ¿Qué es lo que  quieren de mí? ¿Quién fue el que me trajo a esta línea de Tiempo? ¿Por qué  a mí?

– Todo a su tiempo  vuestra majestad pero ahora es momento de que presencie el destino de este mundo – entonces los Khadios se alzaron y descendieron y  lo tomaron de la cabeza y uno de ellos le dije –. Te sugiero que te relajes nos será más difícil enviar nuestra psique a tu interior si te resistes.

 Valerio, trato de tranquilizarse respiro hondo y entonces le mostraron el destino del universo y el final del mundo

“El mundo se convertirá en sangre, con la muerte del ultimo “Apu”, la humanidad ha perdido la posibilidad de salvar su tierra, los discos de la creación que alguna vez han equilibrado al mundo. Serán vuestras perdiciones, la era del hombre se acaba, la era de la cosecha ha fracasado, el último demiurgo ha  caído, su  última esperanza ha  caído, ahora el Dios de la  mano negra se ha  alzado desde las cenizas y los Dioses que alguna vez os han protegido serán alimento para  el hambriento Dios de los profundos los mundos arderán, la creación ardera”

Los  Khadios lo soltaron y Valerio tuvo una sensación de melancolía, odio, ira, tristeza y amargura.

– ¿Qué  fue eso? ¿Qué es lo que me hicieron? – Pregunto el  Rey consternado-

– Solo  pasamos  nuestras memorias, junto a las sensaciones, es eso lo que los elfos sienten cuando  ustedes los esclavizan.

– ¿Espera como saben?

– Nuestras  almas pueden viajar al  futuro  he  internarse en el interior de un  cuerpo, viajamos grandes distancias ya sea futuro o pasado para cambiar algún acontecimiento. Pero ahora ya es imposible  sin los  discos y las  joyas de la creación ya no podemos viajar a ningún evento del pasado. – Replico el Khadio.

– ¿Cuál es su  función en este  mundo, quien  fue el que me  trajo a  este  tiempo? – Pregunto Valerio seriamente.

–El Dios al que servimos  está  más allá de tiempo y  espacio, fue el quien creo a la humanidad, y al resto de razas, pero los demás  Dioses querían dominar esta creación y someter al hombre a su voluntad, y ser llamados señores, y viendo que los  Dioses  habían dominado y doblegado a la humanidad a su servicio el creador enfurecio. Fue ahí cuando Wiracocha  se  irguió y toco el  cuerno de Yah’jaleg creando así al primer  Dragon, así  empezó la guerra de las Edades – comento  uno de los Khadios que se  puso en  frente de Valerio, Aquella entidad se mantenía suspendida en el  aire sus  pies  eran tres garras – Tu mente esta  turbada entre este  tiempo y el otro no es así, sin embargó te mantienes  firme –. El Kadio miro a sus hermanos y dijo – Khal’jeg, esto puede  funcionar.

– ¿A qué te  refieres? – pregunto Valerio.

– Hace rato te mencionamos, que  podíamos internarnos en un cuerpo humano pero no te  dijimos que   cuando  nos  internamos  tenemos que aprender a convivir con el usuario, a cambio de eso el usuario recibe conocimiento no solo del mundo sino del universo y de  nuestras costumbres. – Respondió el  Khadio

– ¿Si y que  hay con eso?

–. Bueno  sucede que tu alma  está en el  futuro  junto con tu cuerpo material.

– Espera tu plan es poseer mi cuerpo, que  mierda están dementes. – Exclamo Valerio.

El khadio lo  miro haciendo un ademan de negación. – Valerio, mal interpretas nuestras intenciones, al parecer no has entendido nada. – Replico el Khal’jeg –. Nuestro propósito es que uno de los nuestros valla  contigo, tu seguirás  teniendo  control sobre tu  cuerpo y tus pensamientos, sin embargo solo habrá espacio para uno de nosotros – Dijo Khal’jeg.

– Aun así es una completa mierda, no compartiré mi cuerpo con otro  ser… – Las  palabras se cortaron cuando Valerio tubo visión febril de Adultos desnudos  caminando  hacia los hornos, las  madres ocultando a sus  hijos y asecinandolos, y con esta  visión supo la respuesta antes de que los  Khadios se la  dieran – “ puede ser  esa la  respuesta de  los Dioses a los hombres” – Pensó  Valerio

– Puede  ser la respuesta de los  Dioses, no la  tuya.

– ¿Por qué?

– Porque  ese sacrificio  ya hace  milenios se ha aceptado, nosotros estamos más  allá de  eso.

–Entonces ¿Qué? ¿Qué?

Y como un  sueño Valerio tubo  la  visión de  ver a las  madres  escondiendo a sus  hijos  en  pilas de  abrigos, fue en ese momento  cuando supo cómo debía ser, y  todo se  aclaró en su mente.

– Si uno de ustedes se interna en mi tengo la certeza de que seguiré siendo yo cuando regrese.

El Khadio se irguió y respondió:

– Te aseguro que  seremos de utilidad en vuestro camino su majestad; ahora puedes retirarte, debatiremos quien será el que se retire junto a ti.

Valerio asintió con la cabeza y luego se retiró lo más rápido que pudo del circulo las  puertas se abrieron y  al otro lado de esta, se encontraba  Fran junto a su  hija.

– ¿Y? ¿Cómo te  fue? – Pregunto el inquisidor Fran.

– Digamos que fue algo perturbador e interesante a la vez, pero eso si  nunca creí que aquellas  criaturas pudieran  hablar atreves de la mente, creí solo ustedes, los inquisidores podían –. Respondió Valerio mientras se retiraban del templo de los Agaros.

– Hay muchas cosas que  se ignoran en este mundo, todo esto de los viajes  astrales  me  deja consternado  antes se creían que eran  obra de  brujería  y ahora  los  llaman  energía espiritual o éter.

– Había escuchado esas terminologías en un libro, hablaba de una mitología  antigua. De una conquista y la pérdida de los discos de la creación que se habían perdido  tras aquella conquista –. Comento Valerio.

– Es posible  que   aquellos  conquistadores hallan visto como herejía  aquellas creencias, por lo  cual fue  motivo de  destrucción de su cultura. –  Comento Fran

–Si había  encontrado  unos manuscritos, sobre aquella conquista, dijeron que  fue la peor  era de la humanidad, se hicieron casas  atroces y compadezco al imperio que padeció aquellas barbaries, no me imagino como pudo haber sido. – Replico Valerio.

Al  otro  extremo de la fortaleza, se escuchó una explosión y el sonido de escombros  caendo.

 –! Mi señor ¡los Giath’gi acaban de  destrozar  el muro, están ingresando.

– ¿Qué? Maldita sea,  necesitamos que los  custodios se  preparen y que la caballería se aliste para  el asalto.

– Yo iré…

–No Valerio, te necesito  vivo, Mirela llévate  a tu padre al  interior del templo y  que no  salgan hasta que  llegue ¡entendiste!

Mirela asintió, y se  dirigió con su padre hacia el templo de los Agaros.

El aire bullía con el estridente ritmo de los  Giath’gi, los profundos  habían   tomado el primer  y el  segundo castillo  y  habían ,logrado derribar  la  retaguardia del  primer palacio  el resto de  guerreros se estaban reagrupando lo más  rápido posible. Aquellas  criaturas eran desorganizadas y atacaban al azar.

– Necesito que los arqueros se  posicionen en la parte  superior  del tercer palacio, y necesito que la caballería  ataque  el flanco izquierdo – Exclamo Fran, se escuchó un  rugido de un  de los  Giath’gi que se  había lanzado a  raudales  hacia  Fran. El inquisidor  maniobro la  espada  rápidamente, decapitando en el acto al profundo, la  espada bullía  una  energía eléctrica y la cabeza  del profundo  salió  disparada  hacia el  cuerpo de uno de los soldados que soltó un grito asustado y asqueado.

– Hey ese será tu primer regalo Ahora recuerden sois novatos  así que no os  aseguro que salgan con vida, no  les daré un discurso motivacional de mierda, así que mi  único consejo que  les dare será que luchen cada uno por sus vidas resguarden al de su lado, ahora solo tengan en cuenta algo más antes de entrar  a la  batalla.

– ¿Y qué cosa es  eso mi señor? – pregunto uno de los guerreros.

– De que no te maten en la primera batalla –. El resto de  sus compañeros dieron una carcajada y  luego  se armaron para el combate.

Los  guerreros  detenían la puerta   superior  del  templo, los profundos impactaban sus cuerpos contra  la  puerta, aquellas  criaturas  daban  rugidos  estrepitosos, y luego se escuchó un silencio y la puerta  principal dejo  de tronar, se escuchó un  rugido que  se  emitio por  el techo, como si cuerpos  gelatinosos  estuvieran trepando los muros y tratando de subir.

– Apilen las  puertas  con las  vigas, rápidamente – Exclamo Fran. – Trataran de  subir  por arriba, tenemos que  defender este templo que los comandantes  se dirijan rápidamente en la  primera  fila – Fran se  dirigió  al interior del  templo lo más  rápido.

– !¿Mi señor  a  dónde  ira?¡

– Necesito asegurarme de que los Khadios  lleven a   nuestro anfitrión a  su  línea de  tiempo, Drazan te dejo al mando – Drazan asintió, se  dirigió  rápidamente al patíbulo  superior.

Fran se dirigió rápidamente hacia  la  cámara de  las leyendas, frente a él, ya hacia  uno de los Discos de la creación, sabía que no disponía de mucho  tiempo antes  de que los Giath’gi y los profundos ingresaran.

“maldita sea, como fue que llegaron  a  este  lugar, ¿se habrán dado cuenta  de la presencia eterica de los Khadios? como sea no tengo que  permitir que lleguen al  disco de la creación o sino será el fin de todo, y los  sacrificios que  hicimos habrán sido en vano”

Pensó Fran, mientras se dirigía al salón de las leyendas, y entonces  ante él  estaba el  disco solar de Tonatiuh, un aquel disco tenia grabada la  cara de un  Dios que  sostenía  dos báculos y que según los ancianos de la Eolice, había sido tal Dios  el que había salvado si reino en la era de la tecnología brindándoles conocimiento e inmortalidad.

Fran se acercó y tomo aquel disco de oro rápidamente, dentro de aquel santuario ya  hacían los jeroglíficos de la  historia de los Apus los  guardianes del imperio inca, espíritus  antiguos que había llegado junto con el  Dios Viracocha, cuando la   tierra era  vacía, hueca y sin vida, y  hace mucho  había  dejado a los Apus para que  defendiesen el imperio incaico, y ahí  vio el retrato de un antiguo rival con el que se había  enfrentado hace mucho tiempo.

– “Me  pregunto qué  hubieras  hecho tú, Agueon.” – Pensó Fran, mientras  tomaba el  disco  solar y se dirigía hacia el exterior del santuario, llego a unas cubículos  concéntricos que conectaba a  distintos  caminos, aquel  templo se había  creado en como un laberinto para aquel que robase el  disco  solar no pudiere salir del templo, pero  Fran que era  conocedor de  aquellas  estancias y que  conocía   aquel  templo se  dirigió tercer santuario, entonces  ahí pudo ver a Valerio y a  Mirela.

– Valerio, hubo un cambio de  planes te largas en este momento.

– ¿Pero qué paso Fran? – Pregunto Valerio preocupado.

– Te  daré los detalles en el camino, ahora andando, Mirela necesito que nos  cubras a este  paso lo Giath’gi  estarán  ingresando no creo que los soldados hallan resistido lo suficiente para resguardar la puerta.

– ¿Que  sucedió Fran?

– Valerio escúchame tú  tienes que regresar, no digas  nada  de lo que  viste  a los ancianos, ni a los inquisidores, solo empeoraras  las cosas, te  tomaran como hereje y  te sentenciaran a la pena  emocional, y tu bien sabes que esa sentencia es peor que la muerte. – Fran  pudo sentir  que la  psique  de los  Giath’ gi se aproximaba, estabo a punto de  desenvainar la espada, Hasta  que Mirela se aproximó y dijo.

– Yo me encargare de esto Fran  ahora  lárgate, llévate a mi padre fuera dice aquí.

– Son psíquicos te mataran y lo sabes  – Replico Fran.

– Sin  sacrificio no hay victoria  Fran, ahora  lárgate, padre hoy redimiré los errores del pasado, cuida de la  pequeña niña que esta  recostada en tu cama cada día, hazme ese pequeño favor.

– ¿Qué, espera?

– Valerio  tenemos que irnos.

– No me  pidas que abandone a mi hija.

– Maldita sea Valerio vámonos, tu hija nos dará el tiempo suficiente para que  te podamos mandar a tu línea temporal.

– ¡No, Irela!

– Maldita sea Valerio vámonos.

 Fran jalo a  Valerio lo más  rápido que  pudo a las profundidades del templo y lo último que Valerio  pudo ver es como su  hija abatía a  los  Giath’gi, con rapidez decapitándolos de manera  rápida, luchaba  con la  fuerza de las  leyendas, matando y descuartizando todo lo que se acercase, uno de los Giath’gi se lanzó con potencia  e impacto el cuerpo de la mujer, la  criatura rugió mostrando sus dientes, el polvo  se levantó, Mirela  balanceo la  espada cortando el brazo del Giath’gi, huesos rotos y sangre derramada, los Giath’gi psíquicos comenzaron a lanzar energías  eléctricas que  emanaban desde la punta de sus  dedos. Mirela sabía que si los dejaba ingresar seria el fin de todo se levando, dio un barrido con su espada cortando por la mitad a la criatura, sintió los poderosos impactos pero los ignoro, cargando ante los escombros esparcidos hacia la pendiente, mientras el polvo la  cegada por momentos, todo lo que podía ver eran  formas queme hundas a su alrededor, odiaba a los Giath’gi como  nunca nadie había odiado en la vida.

Entonces le vio, ante el ya  hacia el hombre que había desgraciado no solo a  su  tierra  sino a toda la humanidad, odiaba  Mas  a  esa persona como nunca había odiado antes. Una espada se balanceo hacia  su cabeza golpeando su hombrera y rasgando hacia arriba, el hombro de Mirela se desgarro en un baño de  sangre y carne, ella aulló de dolor y luego se levantó lo más  rápido que  pudo tratando de  detener el sangrado, mientras  se veía rodeada por sus enemigos, los  Giath’gi se apiñaron a su alrededor, mientras ella balanceaba la  espada con la poca fuerza que le  quedaba  pero a  cada  paso su fuerza se iba disminuyendo, detrás suyo uno de los Giath’gi balanceo su enorme espada, ella se movió y lo esquivo  con dificultad, podía escuchar el grito de los soldados que estaba  tratando de confrontar a los criaturas con cabezas de pulpo, y se dio  cuenta que estaba sola. Mirela se levantó y  dio un  barrido con su espada y continúo con su carnicería, su hoja se levantaba y caia con la sangre negra de los Giath’gi, ningún ataque  podía  atravesarla ninguna flecha podía detenerla, los cuerpos de los  Giath’gi la  rodeaban formando su altar de muerte. La humareda se apartó y  pudo ver a  aquel hombre  que había destrozado su hombro izquierdo.

 

– Mirela me sorprende que hallas podido soportar todo este dolor. – Dijo aquella  vos penumbrosa.

Mirela reconoció la vos y  supo de quien se trataba volteo su faz para  mirar aquella figura y entonces lo reconoció ante ella ya  hacia el mismísimo Tartarus, el hombre que había  traicionado al Imperio de la Eolice hace ya  mucho tiempo, ahí estaba el monstruo que había pactado con los Dioses del Vacío. Nubes de humo carmesí  salieron del cuerpo de Tartarus mientras tomaba a Mirela del cuello y la levantaba, y  sentía  que la furia y el odio la  consumían. Tartarus el mayor y más queridos de los reyes ya  hacia ante ella.

– ¿Porque Tartarus? ¿Por qué?

Pero Tartarus no dijo nada, se detuvo para contemplar el cuerpo de la guerrera y luego la acaricio en la mejilla, y luego giro su espada, ella respondió rápido y balanceo su espada  hacia el tórax de su oponente, Mirela salto con el pie  hacia  adelante esquivando los dos mandobles que  lanzo Tartarus, sintiendo como se rompían las  cuchillas de  su armadura, aterrizo suavemente y rodo alejándose de Tartarus, antes de que pudiera reaccionar. Su espalda estaba contra un muro sin ningún lugar donde escapar, solamente podía avanzar.

– Aquí se acaba Mirela. – Dijo  Tartarus, lanzando una sonrisa macabra.

Los  dos rivales se encontraron espada contra espada y Mirela se dio cuenta que no podría vencer a Tartarus, su espada se partió, y Tartarus clavo su garra profundamente en su abdomen, un estallido de atormentadora agonía retumbo en todo el escenario cuando Tartarus le hundio su garra.

Mirela escupió sangre en el rostro de Tartarus y siseo.

– Moriré aquí, pero tú te iras conmigo traidor.

Mirela levanto su espada y  rasgo la  garganta de su enemigo en una lluvia de sangre, sintió como la  garra de  Tartarus se debilito y cayó al suelo, con su fuerza vital derramándose ante ella, pudo escuchar vagamente como sus compañeros la llamaban pero a cada grito el eco de sus voces se apagaba. Había logrado su cometido, sonrió y cerro sus ojos mientras la vida la abandonaba.

Drazan y Elric observaron como el pequeño grupo de Giath’gi transportaba el cuerpo caído de Tartarus atreves de sus  cuerpos, los demás guerreros avanzaron abriéndose paso entre los cuerpos de los Giath’gi, y los túneles interiores estaba ahora en manos de los generales y la guardia real. Mirela había mantenido retenidos a los Giath’gi lo suficiente, para que los demás guerreros pudiesen llegar  y salvar el día, y con una apariencia melancólica que era notoria en la apariencia de  Mirela, depositaron a su comandante a los pies del Agaro. Elric y Drazan se arrodillaron ante el cuerpo de Mirela poniendo las manos en su frente clavando la mirada en la cara de su comandante, quizás  fuera la relajación de ,los músculos que sobreviene al morir, pero creyó ver dulzura en los  rasgos de Mirela, a pesar de la terrible cantidad de  sangre que bañaba su rostro.

– Deseo que fuera así, hasta siempre comandante, nunca será olvidada.

“Los demiurgos son, los Demiurgos  fueron, los  Demiurgos  serán, no conocen nada del universo, sino por intermedio de ellos”

 

Valerio I, Rey de la ciudad de Maldea, había despertado a las horas previas al amanecer, escuchando el sonido del gran ejército que ya hacía a las afueras de las murallas, los gritos moribundos de los Giath’gi se escuchaban en la quietud de los bosques. Podía oír los relinchos de los caballos en el corral. En el norte se escuchaba el cuerno  de guerra, los comandantes y generales corrían alarmados a los cuarteles despertando a los guerreros que recorrían la basta fortaleza.

El rey inspiro hondo el aire perfumado, y se llenó los pulmones. Sentía la mente despejada y el espíritu tranquilo, lo que tomo como un buen augurio, en el comienzo de una batalla tan trascendental. El frescor de la noche le resultaba agradable.

Valerio se soltó de los brazos de su mujer, y se retiró a su recinto real frente a el ya hacia su armadura ancestral la  cual llamaba Ghal’ahat. La tomo y se preparó para el combate. Valerio, vestía una armadura ancestral creada en las montañas de Kur’ghal, la montaña de hierro, donde habitaban los enanos en la ciudad de  Khath’zaran.

Valerio se movió con cuidado, entre las pieles que utilizaba como abrigo. Su armadura estaba creada de un acero que según algunos escribas procedía de una estrella que había caído del cielo, el rey Valerio había salvado en aquel entonces a los enanos de un ataque orco; en una guerra conocida como “PUÑO DE HIERRO”. Krathtul el rey de los enanos había creado su armadura a partir del metal que conocían como horgon, dicha aleación había caído del cielo hace ciclos, y que  habia  resultado ser  uno de los componentes  más importantes  en el gobierno de la Eolice.

Aquella aleación  era capaz de  resistir  ataque de  lanzas,  flechas y la  cual se encontraba a en la  montaña Kur’ghal, denominada así por la  criatura que habitaba aquellas montañas y  cuya  cabeza había  sido  el trofeo del rey enano, después de un tiempo  él rey Merkon y el  rey ValerioI habían llegado junto  con miembros de la  corte, para reclamar aquella aleación  para la Eolice junto con sus ejércitos pues sabían muy  bien que los enanos  no serían un  rival  fácil de derrotar, pero ante aquella tesitura, el rey  Krathtul les propuso una  negociación a  cambio del metal. No  hace  mucho  después de la llegada de los enanos a  las  montañas de hierro, los  Orcos y los Giath’gi habían empezado   invadir el  reino de Khath’zaran, el rey enano  les había propuesto que si los ayudaban a despojar a los  orcos  y a los  Giath’gi de  sus tierras: el mismo en persona  les   cedería  armaduras y armas para el combate; en producto de agradecimiento, el rey enano había forjado cuantiosa armadura para el rey de Maldea capaz de resistir ataques de lanzas y flechas y así   había  iniciado la  guerra del “Puño de Hierro”.

 Pero aquella invasión no era nada parecido a la batalla del “Puño de hierro”, aquello era un ataque masivo en lugar sagrado y los Maldeos no podían permitirse semejante herejía, su rey había declarado la guerra a Ihg’galatowa el Dios del mar oscuro, el Señor de la Plaga, y haría que el rey Tártaro el traidor quien había pactado con dicho Dios, pagaría por sus transgresiones, ante los Dioses y ante la corte de la Eolice.

Se oyó el sonido de la puerta en el  recinto real. Dragan el sirviente favorito de Valerio, entro y se inclinó ante el rey, el hombre vestía una toga larga de tela que le envolvía su cuerpo hasta la  cintura y un pantalón de cuero. Aquel hombre entro  descalzo pues el lugar en el que pisaba era sagrado,  según muchos el rey  de Maldea era considerado la  encarnación de un Dios hecho hombre y que debía ser venerado y respetado como tal, de caso contrario cada hombre que deshonraba al rey en la ciudadela era exiliado y  destinado a vagar sin Reino.

– Levántate – ordeno – necesito que encuentres a mis generales y comandantes, diles que el  rey en persona solicita  su presencia. – El rey tomo unos 4 pergaminos y se   los  dio a Dragan – dale  esto a los generales  y a los comandantes diles que  su rey los convoca – las palabras de Valerio fueron claras y precisas; Dragan tomo los pergaminos y los  guardo  dentro de su  túnica y corrió rápidamente.

En las  afueras el tumulto de los  guerreros era grande, los  soldados corrían a todas direcciones buscando  los  cuarteles para  cada una de sus clasificaciones.

Los  soldados  se  dividían en  distintas  facciones  de  guerreros comunes y  corrientes hasta los temibles custodios que  eran entrenados de la  manera más abominable, se les  extirpaba  todo miedo a la  muerte, los  custodios adoraban a  Rhan’ka, el  Dios de la furia y en  honor a  ese  Dios  los  soldados  rendían como tributo a un  niño para que pase la  prueba de  sangre. El niño en muchas  ocasiones era un hijo indeseado por  sus padres y odiado  por su pueblo, el Dios de la Furia, tomaba y elegía a estos  niños, que son  detectados por los “Agaros” videntes seleccionados por los  Dioses, para hallar y encontrar a  estos  niños y llevarlos ante el  seno del Dios  de la  Furia, lugar  donde  eran entrenados de manera  brutal y sin piedad, por los custodios anteriores, que luego  serían sucedidos por  dichos  niños a la  edad de  20 años.

En los Caballeros  Reales, que adoraban a la  Diosa Yhk’shara, la  Diosa de los vientos y cuyo  soplido  destruye reinos  enteros, los  que  adoran a esta  Diosa llegan a  hacer un pacto de sanidad enfocándose en el interior de sus pensamientos,  para  muchos  el interior de  la  mente es la más  compleja que  evocaba muchas  estructuras y los que la dominaban, eran capaces de dominar habilidades psíquicas, los que eran escogidos por esta  diosa  eran usualmente los puros de corazón pues  asaban por  muchos  entrenamientos mentales y psicológicos.

 - Que los Dioses os bendigan – dijo el sirviente con voz cansada y cortante – vuestros generales y comandantes ya llegaron y os aguardan en las afueras del palacio real, mi Lord.

Valerio levanto los brazos y se estiro hasta rozar los dedos al techo, el hombre media, como casi todos los comandantes y generales el rey media como algo más de dos metros y ocho centímetros, producto del fuerte entrenamiento en su cultura que le instigaba a que el rey debía estar por encima o a la altura de sus comandantes y generales.

–Trae mis armas y que mis generales y comandantes me atiendan. – Ordeno. 

El esclavo se retiró rápidamente, unos esclavos entraron con las espadas y dagas, armaron rápidamente al rey para la batalla, uno de ellos colocaba las espadas dobles en su espada y trajeron la espada “Drobolav” el regalo del rey enano, el sirviente se inclinó ofreciéndole la espada; este la tomo rápidamente y contemplo el filo de la espada, mientras miraba su reflejo en esta, miro a uno de sus sirvientes y dijo – dile a Drazan y Elric que ingresen rápidamente – ambos hombres eran generales de batalla con muchos años de experiencia en los campos de batalla. El sirviente se inclinó y luego salió corriendo de la habitación. Al cabo de unos minutos los dos generales ingresaron rápidamente ambos hombres eran altos y miraban fijamente al rey, y se arrodillaron, tras ellos los nobles de la corte real ingresaron y se arrodillaron de igual manera. 

- Levantaos - ordeno Valerio.

Los generales se levantaron y el rey fijo su mirada a sus generales y consejeros de la corte, luego volteo rápidamente a mirar la interperie, a las afueras los soldados trataban de retener a las criaturas que se apilaban a las puertas.

– ¿Qué nuevas hay del enemigo, tienen alguna información? 
– El ejército enemigo se apilo a las afueras y se están agrupando a lo largo de las arboledas – contesto Elric.

Elric era uno de los paladines más fuertes del rey Valerio y recibía el apodo del lobo de Maldea, apodo que se había ganado en la guerra del “Puño de Hierro” e incluso entre su propia gente; el hombre se levantó, el paladín llevaba un collar del lobo de Forgon en sus manos hizo una ademan en la estatua del Dios de la furia en señal de respeto, según muchos decían que el lobo Forgon era un lobo enorme que media nueve metros de altura, algunos decían que se trataba de un hombre lobo, pero otros más escépticos decían que solo era una leyenda para asustar a los niños. El hombre se irguió poniéndose el amuleto en el cuello para que su espíritu pudiera ser protegido.

– ¿Que ocurrió con el resto de guerreros que estaban a las afueras? 
– Los últimos guerreros llegaron hace apenas unas horas, no sabemos que paso con la mayoría envié una paloma a los reinos de Valimar tenemos que resistir hasta mañana para que nos envíen refuerzos; por otro lado el ejército enemigo se ha reunido, están viniendo con un gran ejercito de 5000 guerreros por el norte, por el oeste los Giath’gi están llegando.

Valerio miro a su general, frunció en entrecejo y pregunto. 
– ¿Cómo lo sabes? 
– Tenemos centinelas en el perímetro que han presenciado una cantidad enorme de Giath’gi, además hay un ejército de no muertos que vienen desde el Este donde era el reino de Kazimir; según nuestros informes todo el reino fue destruido, las personas murieron por la misma plaga, que azoló los demás reinos restantes. - dijo Elric.

– ¿Cuantos centinelas regresaron de su recorrido general Drazan? 
Drazan era el segundo general al mando quien lideraba al grupo de los custodios que protegían el palacio real y era conocido como el águila de Maldea por su certeza con el arco.

– Mi señor solo regresaron tres de los quince que enviamos, la mayoría de ellos desaparecieron, según hasta donde tenemos conocimiento, la mayoría de ellos fueron sacrificados, según el informe de nuestro centinela, fueron llevados hasta un santuario y fueron sacrificados como pago a su Dios, solo dejaron ir a tres. 

– ¡MALDICION! - exclamo el rey - ¡necesito que me traigan a los centinelas y que vengan mis comandantes ahora mismo!

Dragan el sirviente del rey corrió rápidamente. A las afueras se podía sentir el temor que muchos guerreros tenían en las afueras del palacio real. Llego al salón real, donde se hallaban los comandantes.

– El rey solicita su presencia ahora mismo, comandante Tennen, comandante Velasco. – Dragan hizo una  reverencia en señal de   respeto.

Los dos comandantes se irguieron y se dirigieron rápidamente al recinto real. En las afueras se escuchaba el  sonido, crepitante de los  sin nombre o mejor conocidos como los Giath’gi, que habían salido de la superficie del anchuroso mar, donde  sumirían no solo a la humanidad, sino al resto de  razas en una  era de anarquía  sangre y muerte, donde  su pervertido  Dios les  enseñaría nuevas  formas de  gritar y celebrar, sea  cierto o no,  aquellas criaturas se habían  hecho con 5 reinos y  se habían apoderado de uno de los reyes más importantes. Tártaro el más  sabio de uno de los reinos de  occidente  había  caído ante la influencia de los profundos y ante la influencia de  alguna entidad demoniaca, que se había  apoderado  de sus pensamientos y lo había  vuelto loco. Según algunos informes se decía que el  mismo rey  había condenado a su propio reino transformando a sus buenas  gentes en  seres  con formas que según decía, eran como peces con tentáculos, algunos  llevaban tenazas, otros  eran corpulentos como los  ogros de las montañas;  pero lo más  terrible  era  que  la mayoría de ellas ya no  disponía de voluntad  propia, en sus mentes, había un vacío indescriptible y  verlos  era de lo más  desagradable que  jamás se hubieran imaginado, las  criaturas median más de dos metros y  cada  uno de ellos tenían la  fuerza de 20  hombres lo cual resultaba más  difícil de hacerles frente.

 

Subieron las  escaleras lo más rápido que  pudieron el palacio era un laberinto de pasadizos que llevaban a distintas entradas y salidas como  una de sus  estancias llevaba  a una  zona  diferente que  para  cualquier persona le  hubiera resultado  difícil encontrar  el recinto real, pero los comandantes conocían  cada cámara, cada  salida,  cada entrada  del palacio  real. Cuando  al fin llegaron al recinto los  custodios que  resguardaban las puertas del recinto  real  los reconocieron, abrieron las  puertas y los comandantes  ingresaron  al interior  del  recinto, el Rey  los miro con  ojos penetrantes, los observo  fijamente a  todos miro a las  calles y  observo como sus  soldados   trataban de  bloquear las puertas a las  afueras   una  criaturas de un tamaño desmesurado  estaba  impactando  fuertemente la puerta aquellas   criaturas  babeaban  llenas de ira y  hambre ansiosos de  querer  desgarrar la carne humana,  el  Rey por  primera vez en la  vida sintió desesperación ante la  situación crítica en la que  se encontraban  muchos de  sus  soldados  estaban  desorganizados   los  custodios  estaban recién  organizándose lo más  rápido que podían  y Maldea estaba a  un punto de  sucumbir ante las tenazas de los  Giath’gi.

– Velasco -  dijo el  rey dirigiéndose hacia la  posición del comandante  - ¿tengo entendido que  fuiste  tú  quien envió a los exploradores a las  afueras de la  ciudad, y  solo de todos  ellos  llegaron  tres no es  verdad?.

– Si mi  señor  fui  yo quien lo  hizo

–  Y me  podéis decir  con que autorización  enviaste  a  tantos  hombres a  morir  en  vano.

– mi  señor teníamos  que  saber con qué…….

–  Silencio – argullo en rey, su  voz retumbo en todo el recinto y el  cuarto  se llenó de un silencio total - no me pongas  pretextos, tienes  suerte de que no sea tan  sanguinario como mi  padre porque  de ser así te hubieras visto envuelto en una  desgracia peor que la muerte, ahora deja de  poner  esa  cara de culo, y  dime  que es lo que está  ocurriendo, de  donde  vinieron estas  criaturas.

– Mi señor, hasta donde sabemos la mayoría de esas criaturas arrasaron con 5 ciudadelas y sus reyes traicionaron a la Eolice, ahora la mayoría de ellos y sus ciudadanos dejaron de ser humanos renunciaron a su humanidad, según nos dijeron que estuvieron practicando artes oscuras desconocemos que fue lo que sucedió exactamente pero los exploradores vinieron diciendo que el fin del mundo se acercaba.

– ¿Y los presagios? – pregunto.

Velasco  se inclinó con gran pesar  - mi señor los videntes  han ocultado los rostros – dijo Velasco refiriéndose a los Agaros, del templo del Dios de la  furia – uno de los videntes  aseguro  haber  visto  a un Lobo cazando en las  afueras de la  gran muralla.

– Son  magníficos Augurios, pero los Grandes videntes que dicen.

Tennen se inclinó con pesar.

– El gran vidente  me  ha  garantizado que realizara una adivinación – dijo el  segundo comandante al mando –. No ha  habido ocasión todavía, incluso los altos mandos, y los mayores videntes  de mayor  rango están ocupados con sus tareas de baja categoría.

 – Por supuesto –  tercio Valerio con  vos fría.

El rey hizo una ligera mueca al recordar que aquella  sombra  había  caído primero en el imperio de Fordmond  y desde ahí  se había expandido por los cinco  reinos  vecinos, incluso el   reino de Willford  estaba  siendo  asediada  por las  mismas criaturas. Desde  hace mucho el  rey Valerio  había  escuchado que todo aquel que  tocase aquella sombra, había  sido transformado, aquellas personas  habían dejado de ser ellos para volverse en marionetas, con las  cuales el rey  Tártaro  se reía y divertía. Luego  recordó que  aquella sombra  había  caído en su  reino, recordó que los  términos  culturales del reino de Fordmond eran escépticas por lo  cual  sus  ciudadanos no creían en Dioses, pero  aun así la  Eolice  respeto sus  formas de pensar y   la cual  dejo al reino de Fordmond ser parte de la Eolice, con el  fin de que ellos pudieran  contribuir con los  avances  tecnológicos y constructivos. Su  rey  era un  hombre  justo y  valeroso con el  cual se podía  confiar;  desgraciadamente  el rey Tártaro nunca le  vio la necesidad  de creer en Dioses y Santos  por lo  cual su  reino  solo  se basaba en el conocimiento absoluto y en el trabajo, el rey Tártaro había transformado el reino de Fordmond en un  bastión de  progreso y entendimiento, pero actualmente la  ciudad  y buenas  gentes,  eran  criaturas derruidas que  solo buscaban  sangre para complacer a su  sádico  Dios, la  ciudad de  hermosas  galeras y  alegres colores  se  había  transformado en un páramo horrido y  abominable, las calles se llenaban de sangre, y los  ecos de los  gritos de dolor y angustia se escuchaban en cada esquina.

A Valerio no le cabía la menor duda de que la vil sombra se había  extendido desde el anchuroso mar  y había  infestado el  reino de Fordmond. Todos los  males  habían  asolado  aquellas tierras benditas a lo  largo de  10 años se le podían achacar  al tirano que  reinaba  ahí  su  nombre era Tártaro, un gran amigo del rey  Valerio, pero ahora   era  diferente, Valerio  sabía que debía  salvar a su amigo, pero  después la carga de responsabilidad lo cargaría el, no. Tártaro debía morir, y  aunque    fuera un  gran pesar para la  Eolice, el rey Valerio tenía que  darle  fin a esta  locura.

Valerio  volteo  tomando su  espada, el sol daba  sus primeros  brillos, pero la guerra no había  acabado los enemigos estaban reagrupándose    el  rey  exigió  visitar  a los  videntes  quienes  tocaban los  cuernos  dando la bienvenida  al amanecer, en la  llanura del  norte los  custodios ya  se  habían reunidos, relucían como un  mar de  oro y plata, cada uno de ellos  dispuestos a  morir por su rey. Al este, la línea erosionada de las cumbres quebradizas estaba  grabada  con la luz  amarilla del  sol, mientras los interminables  arboles cubrían la  vista de los enemigos, y estaban  envueltas en sombras.

Valerio salió del recinto junto con sus comandantes, generales y nobles del ejército, rutilantes con sus galas marciales, junto a los videntes  mientras  estos los  bendecían para que sus espíritus estuvieran llenos de impurezas y sus  almas no pudieran ser engañadas.

El rey se  acercó a  uno de los  Agaros y  preguntando –  ¿Que augurios  hay mi sanidad?

El Rey de los videntes se  levantó y su magnificencia era grandiosa de ver,  su  ropa era  blanca y mostraba una brillantes única e incomparable, observaba fijamente  al rey.

–  Cuídese mi señor pues la  muerte se  acerca, pero no será hoy, sin embargo los Dioses me han mostrado un presagio del futuro y en el solo he  visto muerte. Pero este se puede retener, de  una  tierra olvidada  la  salvación llegara de un continente  olvidado ya hace mucho – el vidente  camino  a los alrededores mirando a los generales y comandantes  –   ustedes  tendrán otro destino, este  reino no caerá, pero hoy se harán sacrificios para salvarlo.

Observo a  Velasco, este  sintió un   aguijón en el pecho, la mirada del Agaro  había  sido fulminante  y era  algo que no podía  ignorar, en su  interior  se  preguntaba sí   su destino seria la muerte o el caos imprescindible de su caída.

 El  Agaro miro a Tennen y este no se inmuto, si  su muerte estaba  próxima la  aceptaría.  Tennen era un hombre templado, callado y grande en la amistad. Había sido exiliado de las tierras de Hait’nos; había llegado hasta el reino de Maldea en un estado deplorable, el  rey Valerio lo había  encontrado  junto con sus custodios en  el camino real, el  hombre estaba débil, desangrado. Aquel hombre era  flaco, desnutrido, y  ya a un paso de la muerte, fue  entonces que el Rey Valerio tuvo la decisión de acogerlo en el palacio real. En sus primeros días hablaba poco y se mantenía serio, cuando  se recuperó por completo, comenzó a demostrar grandes capacidades en el manejo de la  lanza y de la espada, demostrando ser un letal guerrero. Tennen el de “Filos certeros” así se le conocía en los demás reinos, su manejo con la  lanza era tan preciso que llegaba a matar a 30 hombres con sutileza mucho antes de que llegase a empuñar la espada; cuando empuñaba la espada se movía con tal precisión y elegancia que los  rivales quedaban pasmados con la ferocidad y exactitud  de sus ataques, tan rápidos eran sus movimientos, que  sus  enemigos tardaban en seguirlos con exactitud, los movimientos que este ejercía sobre el oponente eran tan rápidos que los rivales no llegaban a  acercársele. Fue tanto así que al acabar una guerra, terminaba con la vida de 70 hombres.

Su determinación  fue tan buena, que llego a ascender a comandante, gracias a eso llego a  salvar el reino  de Maldea de incontables incursiones que se  presentaban en las  tierras del norte; los Centauros estaban invadiendo las pequeñas cabañas y  aldeas,  habían logrado unir una  hueste numerosa para invadir  reinos enteros; pero el Rey Valerio no lo permitiría, así que  la  Eolice; el consejo de Ancianos había  declarado  la  guerra a las fuerzas enemigas, aquella  guerra  había  sido la segunda guerra que se llevaba a cabo después de la guerra del “Puño de Hierro”  y a diferencia de los Orcos aquellas  criaturas atacaban en  distintos  flancos haciendo ataques estratégicos, y luchando con una  ferocidad  que helaba la  sangre. Muchos se  esperaban  encontrar a los  centauros con armaduras  negras como  usualmente  se  describía a los malvados, pero la realidad   sus  armaduras   eran de color  plata   llevaban cascos  con   cuernos   y  a diferencia de los  demás  guerreros, llegaban a medir dos metros con cincuenta centímetros, eran  altos, fornidos y fuertes  y   recordaron mucho a la  caballería de la  Guardia  Real.

En aquella  guerra Tennen y Velasco habían  estado a cargo de  comandar  un escuadrón de  guerreros custodios, todos ellos eran asesinos de elite que  luchaban en  nombre del Rey y en nombre de la Eolice, aquel día  Tennen y Velasco habían  usado el entorno como estrategia para atacar  la retaguardia de centauros que  atacaría  por el lado oeste, el plan  era  sencillo, acabar con todas  las unidades posibles para  que  la  caballería  pudiera avanzar  y abrirse paso en el camino real. Tennen  había ordenado  a  todos los  custodios escalar los  arboles del  camino  real  ocultándose de la  vista de los  fieros enemigos. Velasco no objeto susodicho plan  puesto que le parecía algo demente y el  siempre encontraba  la gracia a sus planes. Cuando llego el momento los centauros  habían llegado. Tennen  espero  el momento exacto de que los centauros no se percataran de la presencia de los custodios y entonces vio a Velasco, este estaba agarrado fuertemente  en uno de los árboles, Tennen lo vio y  dio una  sonrisa burlona volteo y  levanto las manos, luego dio  la  señal, los  custodios  cayeron  sobre el enemigo  como una lluvia de  muerte, algunas lanzas se  clavaron fuertemente en los  lomos  de los centauros, algunos habían  caído en las  cabezas  logrando  decapitar  a todas las fuerzas enemigas, silenciosos como un viento que llega sobre en enemigo, inadvertido.

Ese día  Tennen  y Velasco habían  logrado  detener  el  asalto de los centauros por  el flanco oeste. Horas  después la Guardia Real había llegado, tan afeminados como siempre,  los  generales  Drazan y Elric estaban  con sus  armaduras relucientes  de perla y plata ambos  generales comandaban la caballería. Aquella  guerra se había  pagado con la vida de varios buenos hombres, aquella con eso había concluido la guerra de razas.

 Pero aquella  guerra  era distinta, aquello  era una  masacre en lugar  civilizado y Valerio le haría  frente a tal amenaza.

El  Agaro miro a  Velasco y a  Tennen y  dirigiéndose a los dos dijo– ambos tendrán un destino distinto, pero no morirán – Velasco y Tennen  miraron con  asombro al Agaro  mientras este  se dirigía al  Rey. El  Agaro  brillaba debido a la  gloria  reflejada de los  Dioses en él. Su cuerpo  iba  ataviado con una túnica blanca  con linos de oro  unos brazaletes dorados le piñizcaban los  brazos blancos. Sobre todo el pecho se  hallaba un  talismán,  parecido a los que llevaban los  ancianos de  la Corte en  Valimar  la  ciudad de la Eolice, aquellos talismanes  permitían canalizar la energía etérea, para que así los Videntes pudiesen contactar con los Dioses y  predecir acontecimientos  futuro.

– Mi señor – pronuncio el  Agaro con  vos  fuerte. – Dígame ¿Qué sacrificaría, para salvar este  reino?

– Mi vida y mi  espíritu, para  salvar a  este  reino y a la  Eolice.

El Agaro sonrió y luego  miro a las  afueras – Su  padre fue un tirano y un cobarde; pero usted demostró ser diferente y me alegra que aun hallan personas como  usted.

 El Agaro volteo  lo miro afablemente y luego lo tomo del hombro diciéndole – Siempre  hay  esperanza Rey Valerio, incluso en los momentos en los que  sentimos que  todo está perdido, con esto, yo entrego su alma a los Dioses, que ellos guíen su camino mi  Rey.

Valerio  sintió una  sensación de tristeza y melancolía, el Agaro estaba a puertas de la muerte, su tiempo ya se había acabado, y era momento de encontrar un sucesor. Desgraciadamente  muchos de los videntes presentes en el Templo no eran dignos, ni estaban preparados para tal cargo, ante aquella tesitura sabía que  aquellos poderes se irían desvaneciendo con el paso del tiempo, si no encontraba  un sucesor el reino estaría en  peligro de quedarse en  un estancamiento del que no podría  salir  sin el Agaro  no se crearían más custodios y tampoco se podrían predecir los eventos del futuro que  llegarían para la humanidad.

El Agaro se irguió tomo el  Kohl negro con nerviosismo  y volvió el  rostro hacia el rey.

– Mi Señor  necesitó que venga  conmigo, quiero que  vea algo, pero necesitó que  venga solo – se hizo un silencio en todo el podio, y  luego el  rey lo miro asintiendo con la cabeza.

–  Vosotros quedaos  aquí – ordeno el  rey los generales y comandantes  asintieron mientras el  rey  se  dirigía  hacia  la parte  baja  del Templo de Yhk’shara, los  videntes  ya hacían en la  superficie de aquellos túneles y muchos de ellos  hacían plegarias a los  dioses a cuales habían sido asignados aquellos, túneles  se internaban en el  subterráneo, en lo más recóndito de la  superficie el Agaro lo condujo rápidamente  hacia un espejo.

– Espere aquí su majestad – Valerio miro asombrado aquellas estancias, frente a el  ya hacia la  estatua de la  Diosa de los videntes y la diosa de los vientos y la  sabiduría.

El Agaro hecho el kohl alrededor del espejo, el Kohl negro revelaba los acontecimientos del futuro, desvelar los pensamientos. El humo adopto formas inicuas, durante  largo rato el Agaro estuvo  rezando en un idioma desconocido, luego miro al Valerio.

– Mi Señor ya está listo. – Cuando el Agaro se levantó los  grandes  humos se disiparon  dando una  visión más apta para  Valerio. El rey  observo en su delante un  espejo echo de oro  puro  en la  ranura del  frente  había  un  símbolo de algún Dios desconocido. El Agaro  se apartó dando paso al  rey.

– Mi  Señor  necesitó que  mire directamente al  espejo, necesito que se  concentre  mi rey. – Valerio  contemplo  el espejo, pero  solo  observo  su reflejo  y  el reflejo del rey de los Agaros.

– No  veo  nada,  solo te veo a ti – replico Valerio, con ojos de  frustración.

– No se está concentrando mi  rey, necesito que se concentre, su  salvación y la salvación de todo  su reino,  ya hace  en  lo que  vea ante los ojos  de la  Diosa.

 Valerio miro nuevamente el  espejo, se concentró no en su reflejo, sino  puso  sus pensamientos en los acontecimientos  ocurridos en los últimos años, las caídas de los  reinos las muertes y mutilamientos de niños, todas esas sensaciones hicieron que su mente  se viera turbada. Entonces lo vio todo con claridad, atreves del espejo se revelo el futuro que le aguardaba  a la humanidad, si Valerio fracasaba  en esta  guerra  la humanidad se  sumiría  en un estado de caos  primordial donde los  Dioses primordiales serian gobernantes absolutos. Atreves del espejo vio

“Un  trono  hecho de huesos  unas  hileras   hechas de  sangres los  hombres danzaban alrededor de un  execrable  Dios, pronunciando  su  nombre en  un idioma desconocido para él, vio a  criaturas  reptiloides que depradaban y  violaban los demás  reinos, el  mar  se había  vuelto de color  carmesí y los profundos se daban  baños  de sangre y  escucho que en las hogueras los hombres adoraban y  pronunciaban el nombre de algún Dios enloquecido y sediento de Sangre y escucho el nombre  de tal  Dios “

– “ Ia Ia Ia Igh’galatowa, Ia Ia Ia Igh’galatowa” –

Escucho aquellas  voces y se repetían  constantemente y pudo ver que en los mares de sangre emergía  una  criatura colosal,  sus ojos eran amarillos y  refulgían  como  dos   diamantes, y  sobre él  se  alzaban   discos de  oro  y en esos  discos se erigía  una  corona  de  hierro, aquella entidad  se rio macabramente mientras miraba  a los  Dioses  y los devoraba  y su poder aumentaba.

Había  bajado  su mirada y entonces  le  vio.

– ¿Y tú quién   eres? – Pregunto aquella  entidad mientras miraba a  Valerio – Ha  ya  veo   tú  no eres de aquí – .Aquel  ente se acercó directamente rápidamente hacia  la  posición de  Valerio, y sus ojos estaban  puesto en el, Valerio  sintió  su  energía  y no pudo  pronunciar  palabra alguna  la presión que esta entidad ejercía.

–  Vaya   al  parecer  no puedes  hablar, tu  fuerza  se ha  muerto muchacho, lo que me  demuestra  que eres  débil – aquella entidad  sonrió y miro – He  aquí  que   tienes  una  fortaleza   fuerte y  bien guardada, pero no creas que  el  disco de la creación está  a salvo, y aunque lo tuvieras que  podrías  hacer  con él si no sabes   usarlo, además habéis matado al único que pudo haberlos  salvado. – Aquel  ente  sonrió  en  señal de victoria, pero lo que  ocurrió después enfureció al  Dios de la mano negra.

Una  explosión  siseante se  escuchó  desde la  trinchera norte  se  escucharon gritos de  guerra  desde el otro lado del campo, el  Dios  fijo su  mirada hacia el otro  lado del campo de batalla.

– Lo siento muchacho  hablaremos luego  cuando acabe  con estos idiotas.

Valerio no pudo moverse  pero pudo escuchar   gritos  de  ataque  desde el otro lado del podio y  corrió  rápidamente para  observar  lo que   realmente estaba  ocurriendo. Vio a  guerreros Maldeos  y  de  otros  reinos enfrentándose  y delante de  ellos  estaba   el Inquisidor  Fran el señor  de la ciudad de  Dorian.

– ¡Avancen! – Exclamo Fran, mientras llevaba detrás suyo a los  custodios – somos la única resistencia de la humanidad hoy tomaremos lo que es  nuestro y expulsaremos a  estas  basuras de  nuestras  tierras.

Los  Giath’gi  se habían  agrupado en  un  número inconmensurable y estaban   atacando los flancos de los  bastos ejércitos de la ciudad de  Dorian, Fran  dio un  barrido de con  su espada y la  sangre negra de los   Giath’gi revoloteaba en el aire todo lo que se le acercaba  moría y  dejo  un camino de  sangre  ahí donde  paso, pero el número de los  profundos era  inmensa y pronto la  superioridad numérica los hizo prevalecer en la batalla, su brutalidad  y  fuerza  era  superior y  pronto el   ejército Doriano  comenzó a menguar. Fran  se  apilo en las  rocas  los  Profundos   psíquicos   empezaron a  barrer   con   ondas  de energía eléctrica a los  guerreros que eran  reventados como ampollas, otros  eran  triturados y  devorados.

– Fran soy  yo, Valerio.

Fran volteo  para  mirar, con  ojos sorprendidos.

– ¿Valerio? Eres tu pero….. No es imposible,  yo vi  cómo te mataron los ancianos de la Eolice – Fran tomo el rostro de Valerio. – Por  los dioses eres tú  estás vivo  Valerio.

Valerio lo  vio con una sensación de  sorpresa, encogió los hombros.

– Fran la  verdad no se de lo que me estás hablando, no sé  lo que está pasando la realidad, no tengo idea de lo que está sucediendo. – Fran miro con  tristeza  nuevamente.

– Eso quiere  decir que  aún  no ha   ocurrido nada   en la  ciudad de  Maldea y en el reino de Willford –  replico Fran mientras miraba a  Valerio – eso significa que aún hay una  esperanza para  salvar nuestro mundo. – dijo  Fran.

– ¿A qué te  refieres Fran? – Pregunto Valerio con vos  preocupada.

– tenemos que   ir a por el disco de la creación. – Replico  Fran mirándolo con ojos serios. – Daré la señal de retirada, tu hija estará  feliz de verte.

– ¿Mi hija? – Pregunto  Valerio.

– Fue  ella la que   lidero en las demás  guerras ahora es mi  comandante – contesto el inquisidor  Fran.

– ¿Pero a dónde  iremos? – pregunto el rey.

– te llevare al reino de Dorian  ahí  tenemos un disco de la creación. –  replico el inquisidor.

Fran toco fuertemente cuerno de retirada, los  custodios restantes se retiraron  rápidamente de la  batalla y  corrieron hacia el  sur.

– Valerio  vámonos  ahora – Fran dio la señal y los  guerreros   siguieron el  camino lleno de  sangre  lo heridos se contaban entre miles y  estaban  siendo llevados  rápidamente en hacia  los  conductos de  escape  que habían creado hace mucho.

–  Valerio tenemos que  irnos apresúrate –  replico en inquisidor, mientras cerraba las compuertas y se retiraban del campo de  batalla.

– Fran  explícame  que  fue lo que paso por  los  reinos están derruidos que fue lo que  sucedió maldita sea.

Fran lo miro y  no dijo nada, al cabo de unos minutos respondió. – solo te  diré que  todo esto es culpa de la Eolice, sus deseos de querer controlar  los discos de la creación llevo a la  ruina  nuestro pueblo.

– ¿La Eolice  ocasiono esto? – pregunto el rey con voz  preocupante.

– No solo la  Eolice sino la corte del gobierno, los inquisidores  accedieron a esta clase de cosas. – Respondió  Fran. – Pronto la mayoría de inquisidores desaparecía por mucho tiempo y luego volvía a  aparecer su comportamiento cambiaba poco a poco los  ancianos  se  fueron corrompiendo.

– Eso quiere decir que la Eolice es….

– No la  Eolice no es el verdadero enemigo. – Dijo Fran. – Pero Créeme cuando te digo  que el enemigo se infiltrara  en nuestras  filas te sugiero estés  atento Valerio, tienes que tener  cuidado, no confíes en nadie, días  oscuros se acercan.

– ¿Entonces qué podemos hacer Fran? –  Pregunto Valerio.

– Eso  te lo diré a su momento Valerio, primero tenemos que  ir al  santuario de lo Kadios.

– ¿Los kadios? Había escuchado  sobre ellos  pensé que eran un mito – Valerio se mostró  interesado en  ver a  tales  seres existian, hace mucho había escuchado que lo  kadios  habían creado las joyas del tiempo espacio y  gracias a eso  pudieron dar  forma y movimiento a las criaturas existente en los mundos según  algunos  viejos  relatos que había escuchado es que esas entidades eran sirvientes de un Dios más antiguo  y viejo que los mismos Dioses.

– Son  verdaderos, fueron ellos fueron nos ayudaron, pero ahora están debilitados, sin los discos de la creación  están  debilitándose. – dijo Fran mientras lo llevaba  directo a las a la  fortaleza de  Dorian – Este es el único lugar donde  nos resguardamos  pero ya cuando este lugar caiga  no habrá   lugar donde refugiarnos ven  Valerio. – replico  Fran mientras lo guiaba al interior del palacio de ignotos

– Necesito que los custodios refuercen la  puerta – Exclamo Mirela – los Giath’gi no deben entrar quiero que la guardia  Real resguarde los  muros  si   Fran a  fracasado en su invasión  estoy segura que llegaran aquí, así que  necesitamos…. – La  voz de Mírela se cortó cuando vio al hombre que estaba  junto  a Fran la  figura era familiar, soltó  su espada y se lanzó a  abrazarlo.

– Dime que no eres una ilusión – dijo ella mirándolo al  rostro.

–Soy yo mi pequeña. – La  abrazo y fue en ese  entonces  que se  dio cuenta que lo que estaba viendo era  real, y por un momento  había  olvidado que su alma había  viajado a las estelas del tiempo.

– No lo puedo creer, tú estabas  muerto… no sé qué decir –  dijo Mirela mientras  miraba a su padre sorprendida.

– Mirela no disponemos de mucho  tiempo no se quedara para   siempre   tenemos que enviarlo a su  línea tiempo, para  eso necesitamos a los Kadios. – replico  Fran, Mirela asintió secándose las  lágrimas.

– Es   cierto padre  si  viniste aquí es decir que solo lo hiciste   gracias al acceso de una deidad poderosa que intervino en tu  visión,

– ¿Qué  quieres decir con eso? – pregunto Valerio.

– Con eso  quiero decir  que la  deidad que te materializo quería que presenciaras   algo  pero no sé qué la verdad porque te  trajo a este tiempo, sin embargo tienes pero tienes que regresar. – ella  sonrió y le  toco la mejilla  en  un gesto  de cariño  y   luego le dijo – escúchame cuando  estés ahí  con los Kadios te   sugiero que te  quedes callado Fran  hablara por ti.

– Entiendo la verdad me gustaría quedarme  más  tiempo tengo mucho que hablar contigo –. Valerio sonrió, y luego Mirela la llevo  rápidamente al  templo de los Agaros.

 

–Valerio te sugiero que no mires a los ojos a los a ningún Kadio son orgullosos y  no les  gusta que los hombres los observen – Dijo Fran. Valerio asintió y avanzaron a la  superficie del  templo, ingresaron por unas compuertas y  se dirigieron hacia una  sala oscura. – No importa lo que  veas no importa lo que sientas no alces la mirada, limítate a mirar solo  los  pies. – Fran se acercó y  comenzó a  hablar en un idioma que  le era desconocido –.

– Valerio – Exclamo Fran – Ya puedes  ingresar. Recuerda no alces el rostro, a no ser que ellos  te lo ordenen.

– Entendido – Valerio ingreso a  aquella  sala bajo la  vista en el  suelo y se posicionó en el medio del podio.

– Tú has de ser Valerio, te  hemos estado esperando por  mucho tiempo, Rey de Maldea.

Valerio escucho unas  voces en su mente, y aunque   quería  alzar el rostro para ver a esas míticas criaturas sabia queno debía  hacerlo.

– Te sugiero que no alces la  vista, nuestra  psoique es demasiado fuerte  si nos  ves a los  ojos tu alma  morirá, asi que  te  sugiero que mantengas la cabeza agachada.

– ¿ Que es lo que está sucediendo en este  lugar,  como es que   llegue aquí? – pregunto Valerio.

Uno de los  Kadios  descendió y le  dijo.

– Tu llegada aquí estaba  planeado por  nuestro padre, fue el quien  materializo tu alma en esta línea de tiempo, él quería que presencies  este  futuro y nosotros  nos hemos preparado para tu llegada –. Replico una  de aquellas entidades.

– ¿Qué es lo que  quieren de mí? ¿Quién fue el que me trajo a esta línea de Tiempo? ¿Por qué  a mí?

– Todo a su tiempo  vuestra majestad pero ahora es momento de que presencie el destino de este mundo – entonces los Khadios se alzaron y descendieron y  lo tomaron de la cabeza y uno de ellos le dije –. Te sugiero que te relajes nos será más difícil enviar nuestra psique a tu interior si te resistes.

 Valerio, trato de tranquilizarse respiro hondo y entonces le mostraron el destino del universo y el final del mundo

“El mundo se convertirá en sangre, con la muerte del ultimo “Apu”, la humanidad ha perdido la posibilidad de salvar su tierra, los discos de la creación que alguna vez han equilibrado al mundo. Serán vuestras perdiciones, la era del hombre se acaba, la era de la cosecha ha fracasado, el último demiurgo ha  caído, su  última esperanza ha  caído, ahora el Dios de la  mano negra se ha  alzado desde las cenizas y los Dioses que alguna vez os han protegido serán alimento para  el hambriento Dios de los profundos los mundos arderán, la creación ardera”

Los  Khadios lo soltaron y Valerio tuvo una sensación de melancolía, odio, ira, tristeza y amargura.

– ¿Qué  fue eso? ¿Qué es lo que me hicieron? – Pregunto el  Rey consternado-

– Solo  pasamos  nuestras memorias, junto a las sensaciones, es eso lo que los elfos sienten cuando  ustedes los esclavizan.

– ¿Espera como saben?

– Nuestras  almas pueden viajar al  futuro  he  internarse en el interior de un  cuerpo, viajamos grandes distancias ya sea futuro o pasado para cambiar algún acontecimiento. Pero ahora ya es imposible  sin los  discos y las  joyas de la creación ya no podemos viajar a ningún evento del pasado. – Replico el Khadio.

– ¿Cuál es su  función en este  mundo, quien  fue el que me  trajo a  este  tiempo? – Pregunto Valerio seriamente.

–El Dios al que servimos  está  más allá de tiempo y  espacio, fue el quien creo a la humanidad, y al resto de razas, pero los demás  Dioses querían dominar esta creación y someter al hombre a su voluntad, y ser llamados señores, y viendo que los  Dioses  habían dominado y doblegado a la humanidad a su servicio el creador enfurecio. Fue ahí cuando Wiracocha  se  irguió y toco el  cuerno de Yah’jaleg creando así al primer  Dragon, así  empezó la guerra de las Edades – comento  uno de los Khadios que se  puso en  frente de Valerio, Aquella entidad se mantenía suspendida en el  aire sus  pies  eran tres garras – Tu mente esta  turbada entre este  tiempo y el otro no es así, sin embargó te mantienes  firme –. El Kadio miro a sus hermanos y dijo – Khal’jeg, esto puede  funcionar.

– ¿A qué te  refieres? – pregunto Valerio.

– Hace rato te mencionamos, que  podíamos internarnos en un cuerpo humano pero no te  dijimos que   cuando  nos  internamos  tenemos que aprender a convivir con el usuario, a cambio de eso el usuario recibe conocimiento no solo del mundo sino del universo y de  nuestras costumbres. – Respondió el  Khadio

– ¿Si y que  hay con eso?

–. Bueno  sucede que tu alma  está en el  futuro  junto con tu cuerpo material.

– Espera tu plan es poseer mi cuerpo, que  mierda están dementes. – Exclamo Valerio.

El khadio lo  miro haciendo un ademan de negación. – Valerio, mal interpretas nuestras intenciones, al parecer no has entendido nada. – Replico el Khal’jeg –. Nuestro propósito es que uno de los nuestros valla  contigo, tu seguirás  teniendo  control sobre tu  cuerpo y tus pensamientos, sin embargo solo habrá espacio para uno de nosotros – Dijo Khal’jeg.

– Aun así es una completa mierda, no compartiré mi cuerpo con otro  ser… – Las  palabras se cortaron cuando Valerio tubo visión febril de Adultos desnudos  caminando  hacia los hornos, las  madres ocultando a sus  hijos y asecinandolos, y con esta  visión supo la respuesta antes de que los  Khadios se la  dieran – “ puede ser  esa la  respuesta de  los Dioses a los hombres” – Pensó  Valerio

– Puede  ser la respuesta de los  Dioses, no la  tuya.

– ¿Por qué?

– Porque  ese sacrificio  ya hace  milenios se ha aceptado, nosotros estamos más  allá de  eso.

–Entonces ¿Qué? ¿Qué?

Y como un  sueño Valerio tubo  la  visión de  ver a las  madres  escondiendo a sus  hijos  en  pilas de  abrigos, fue en ese momento  cuando supo cómo debía ser, y  todo se  aclaró en su mente.

– Si uno de ustedes se interna en mi tengo la certeza de que seguiré siendo yo cuando regrese.

El Khadio se irguió y respondió:

– Te aseguro que  seremos de utilidad en vuestro camino su majestad; ahora puedes retirarte, debatiremos quien será el que se retire junto a ti.

Valerio asintió con la cabeza y luego se retiró lo más rápido que pudo del circulo las  puertas se abrieron y  al otro lado de esta, se encontraba  Fran junto a su  hija.

– ¿Y? ¿Cómo te  fue? – Pregunto el inquisidor Fran.

– Digamos que fue algo perturbador e interesante a la vez, pero eso si  nunca creí que aquellas  criaturas pudieran  hablar atreves de la mente, creí solo ustedes, los inquisidores podían –. Respondió Valerio mientras se retiraban del templo de los Agaros.

– Hay muchas cosas que  se ignoran en este mundo, todo esto de los viajes  astrales  me  deja consternado  antes se creían que eran  obra de  brujería  y ahora  los  llaman  energía espiritual o éter.

– Había escuchado esas terminologías en un libro, hablaba de una mitología  antigua. De una conquista y la pérdida de los discos de la creación que se habían perdido  tras aquella conquista –. Comento Valerio.

– Es posible  que   aquellos  conquistadores hallan visto como herejía  aquellas creencias, por lo  cual fue  motivo de  destrucción de su cultura. –  Comento Fran

–Si había  encontrado  unos manuscritos, sobre aquella conquista, dijeron que  fue la peor  era de la humanidad, se hicieron casas  atroces y compadezco al imperio que padeció aquellas barbaries, no me imagino como pudo haber sido. – Replico Valerio.

Al  otro  extremo de la fortaleza, se escuchó una explosión y el sonido de escombros  caendo.

 –! Mi señor ¡los Giath’gi acaban de  destrozar  el muro, están ingresando.

– ¿Qué? Maldita sea,  necesitamos que los  custodios se  preparen y que la caballería se aliste para  el asalto.

– Yo iré…

–No Valerio, te necesito  vivo, Mirela llévate  a tu padre al  interior del templo y  que no  salgan hasta que  llegue ¡entendiste!

Mirela asintió, y se  dirigió con su padre hacia el templo de los Agaros.

El aire bullía con el estridente ritmo de los  Giath’gi, los profundos  habían   tomado el primer  y el  segundo castillo  y  habían ,logrado derribar  la  retaguardia del  primer palacio  el resto de  guerreros se estaban reagrupando lo más  rápido posible. Aquellas  criaturas eran desorganizadas y atacaban al azar.

– Necesito que los arqueros se  posicionen en la parte  superior  del tercer palacio, y necesito que la caballería  ataque  el flanco izquierdo – Exclamo Fran, se escuchó un  rugido de un  de los  Giath’gi que se  había lanzado a  raudales  hacia  Fran. El inquisidor  maniobro la  espada  rápidamente, decapitando en el acto al profundo, la  espada bullía  una  energía eléctrica y la cabeza  del profundo  salió  disparada  hacia el  cuerpo de uno de los soldados que soltó un grito asustado y asqueado.

– Hey ese será tu primer regalo Ahora recuerden sois novatos  así que no os  aseguro que salgan con vida, no  les daré un discurso motivacional de mierda, así que mi  único consejo que  les dare será que luchen cada uno por sus vidas resguarden al de su lado, ahora solo tengan en cuenta algo más antes de entrar  a la  batalla.

– ¿Y qué cosa es  eso mi señor? – pregunto uno de los guerreros.

– De que no te maten en la primera batalla –. El resto de  sus compañeros dieron una carcajada y  luego  se armaron para el combate.

Los  guerreros  detenían la puerta   superior  del  templo, los profundos impactaban sus cuerpos contra  la  puerta, aquellas  criaturas  daban  rugidos  estrepitosos, y luego se escuchó un silencio y la puerta  principal dejo  de tronar, se escuchó un  rugido que  se  emitio por  el techo, como si cuerpos  gelatinosos  estuvieran trepando los muros y tratando de subir.

– Apilen las  puertas  con las  vigas, rápidamente – Exclamo Fran. – Trataran de  subir  por arriba, tenemos que  defender este templo que los comandantes  se dirijan rápidamente en la  primera  fila – Fran se  dirigió  al interior del  templo lo más  rápido.

– !¿Mi señor  a  dónde  ira?¡

– Necesito asegurarme de que los Khadios  lleven a   nuestro anfitrión a  su  línea de  tiempo, Drazan te dejo al mando – Drazan asintió, se  dirigió  rápidamente al patíbulo  superior.

Fran se dirigió rápidamente hacia  la  cámara de  las leyendas, frente a él, ya hacia  uno de los Discos de la creación, sabía que no disponía de mucho  tiempo antes  de que los Giath’gi y los profundos ingresaran.

“maldita sea, como fue que llegaron  a  este  lugar, ¿se habrán dado cuenta  de la presencia eterica de los Khadios? como sea no tengo que  permitir que lleguen al  disco de la creación o sino será el fin de todo, y los  sacrificios que  hicimos habrán sido en vano”

Pensó Fran, mientras se dirigía al salón de las leyendas, y entonces  ante él  estaba el  disco solar de Tonatiuh, un aquel disco tenia grabada la  cara de un  Dios que  sostenía  dos báculos y que según los ancianos de la Eolice, había sido tal Dios  el que había salvado si reino en la era de la tecnología brindándoles conocimiento e inmortalidad.

Fran se acercó y tomo aquel disco de oro rápidamente, dentro de aquel santuario ya  hacían los jeroglíficos de la  historia de los Apus los  guardianes del imperio inca, espíritus  antiguos que había llegado junto con el  Dios Viracocha, cuando la   tierra era  vacía, hueca y sin vida, y  hace mucho  había  dejado a los Apus para que  defendiesen el imperio incaico, y ahí  vio el retrato de un antiguo rival con el que se había  enfrentado hace mucho tiempo.

– “Me  pregunto qué  hubieras  hecho tú, Agueon.” – Pensó Fran, mientras  tomaba el  disco  solar y se dirigía hacia el exterior del santuario, llego a unas cubículos  concéntricos que conectaba a  distintos  caminos, aquel  templo se había  creado en como un laberinto para aquel que robase el  disco  solar no pudiere salir del templo, pero  Fran que era  conocedor de  aquellas  estancias y que  conocía   aquel  templo se  dirigió tercer santuario, entonces  ahí pudo ver a Valerio y a  Mirela.

– Valerio, hubo un cambio de  planes te largas en este momento.

– ¿Pero qué paso Fran? – Pregunto Valerio preocupado.

– Te  daré los detalles en el camino, ahora andando, Mirela necesito que nos  cubras a este  paso lo Giath’gi  estarán  ingresando no creo que los soldados hallan resistido lo suficiente para resguardar la puerta.

– ¿Que  sucedió Fran?

– Valerio escúchame tú  tienes que regresar, no digas  nada  de lo que  viste  a los ancianos, ni a los inquisidores, solo empeoraras  las cosas, te  tomaran como hereje y  te sentenciaran a la pena  emocional, y tu bien sabes que esa sentencia es peor que la muerte. – Fran  pudo sentir  que la  psique  de los  Giath’ gi se aproximaba, estabo a punto de  desenvainar la espada, Hasta  que Mirela se aproximó y dijo.

– Yo me encargare de esto Fran  ahora  lárgate, llévate a mi padre fuera dice aquí.

– Son psíquicos te mataran y lo sabes  – Replico Fran.

– Sin  sacrificio no hay victoria  Fran, ahora  lárgate, padre hoy redimiré los errores del pasado, cuida de la  pequeña niña que esta  recostada en tu cama cada día, hazme ese pequeño favor.

– ¿Qué, espera?

– Valerio  tenemos que irnos.

– No me  pidas que abandone a mi hija.

– Maldita sea Valerio vámonos, tu hija nos dará el tiempo suficiente para que  te podamos mandar a tu línea temporal.

– ¡No, Irela!

– Maldita sea Valerio vámonos.

 Fran jalo a  Valerio lo más  rápido que  pudo a las profundidades del templo y lo último que Valerio  pudo ver es como su  hija abatía a  los  Giath’gi, con rapidez decapitándolos de manera  rápida, luchaba  con la  fuerza de las  leyendas, matando y descuartizando todo lo que se acercase, uno de los Giath’gi se lanzó con potencia  e impacto el cuerpo de la mujer, la  criatura rugió mostrando sus dientes, el polvo  se levantó, Mirela  balanceo la  espada cortando el brazo del Giath’gi, huesos rotos y sangre derramada, los Giath’gi psíquicos comenzaron a lanzar energías  eléctricas que  emanaban desde la punta de sus  dedos. Mirela sabía que si los dejaba ingresar seria el fin de todo se levando, dio un barrido con su espada cortando por la mitad a la criatura, sintió los poderosos impactos pero los ignoro, cargando ante los escombros esparcidos hacia la pendiente, mientras el polvo la  cegada por momentos, todo lo que podía ver eran  formas queme hundas a su alrededor, odiaba a los Giath’gi como  nunca nadie había odiado en la vida.

Entonces le vio, ante el ya  hacia el hombre que había desgraciado no solo a  su  tierra  sino a toda la humanidad, odiaba  Mas  a  esa persona como nunca había odiado antes. Una espada se balanceo hacia  su cabeza golpeando su hombrera y rasgando hacia arriba, el hombro de Mirela se desgarro en un baño de  sangre y carne, ella aulló de dolor y luego se levantó lo más  rápido que  pudo tratando de  detener el sangrado, mientras  se veía rodeada por sus enemigos, los  Giath’gi se apiñaron a su alrededor, mientras ella balanceaba la  espada con la poca fuerza que le  quedaba  pero a  cada  paso su fuerza se iba disminuyendo, detrás suyo uno de los Giath’gi balanceo su enorme espada, ella se movió y lo esquivo  con dificultad, podía escuchar el grito de los soldados que estaba  tratando de confrontar a los criaturas con cabezas de pulpo, y se dio  cuenta que estaba sola. Mirela se levantó y  dio un  barrido con su espada y continúo con su carnicería, su hoja se levantaba y caia con la sangre negra de los Giath’gi, ningún ataque  podía  atravesarla ninguna flecha podía detenerla, los cuerpos de los  Giath’gi la  rodeaban formando su altar de muerte. La humareda se apartó y  pudo ver a  aquel hombre  que había destrozado su hombro izquierdo.

 

– Mirela me sorprende que hallas podido soportar todo este dolor. – Dijo aquella  vos penumbrosa.

Mirela reconoció la vos y  supo de quien se trataba volteo su faz para  mirar aquella figura y entonces lo reconoció ante ella ya  hacia el mismísimo Tartarus, el hombre que había  traicionado al Imperio de la Eolice hace ya  mucho tiempo, ahí estaba el monstruo que había pactado con los Dioses del Vacío. Nubes de humo carmesí  salieron del cuerpo de Tartarus mientras tomaba a Mirela del cuello y la levantaba, y  sentía  que la furia y el odio la  consumían. Tartarus el mayor y más queridos de los reyes ya  hacia ante ella.

– ¿Porque Tartarus? ¿Por qué?

Pero Tartarus no dijo nada, se detuvo para contemplar el cuerpo de la guerrera y luego la acaricio en la mejilla, y luego giro su espada, ella respondió rápido y balanceo su espada  hacia el tórax de su oponente, Mirela salto con el pie  hacia  adelante esquivando los dos mandobles que  lanzo Tartarus, sintiendo como se rompían las  cuchillas de  su armadura, aterrizo suavemente y rodo alejándose de Tartarus, antes de que pudiera reaccionar. Su espalda estaba contra un muro sin ningún lugar donde escapar, solamente podía avanzar.

– Aquí se acaba Mirela. – Dijo  Tartarus, lanzando una sonrisa macabra.

Los  dos rivales se encontraron espada contra espada y Mirela se dio cuenta que no podría vencer a Tartarus, su espada se partió, y Tartarus clavo su garra profundamente en su abdomen, un estallido de atormentadora agonía retumbo en todo el escenario cuando Tartarus le hundio su garra.

Mirela escupió sangre en el rostro de Tartarus y siseo.

– Moriré aquí, pero tú te iras conmigo traidor.

Mirela levanto su espada y  rasgo la  garganta de su enemigo en una lluvia de sangre, sintió como la  garra de  Tartarus se debilito y cayó al suelo, con su fuerza vital derramándose ante ella, pudo escuchar vagamente como sus compañeros la llamaban pero a cada grito el eco de sus voces se apagaba. Había logrado su cometido, sonrió y cerro sus ojos mientras la vida la abandonaba.

Drazan y Elric observaron como el pequeño grupo de Giath’gi transportaba el cuerpo caído de Tartarus atreves de sus  cuerpos, los demás guerreros avanzaron abriéndose paso entre los cuerpos de los Giath’gi, y los túneles interiores estaba ahora en manos de los generales y la guardia real. Mirela había mantenido retenidos a los Giath’gi lo suficiente, para que los demás guerreros pudiesen llegar  y salvar el día, y con una apariencia melancólica que era notoria en la apariencia de  Mirela, depositaron a su comandante a los pies del Agaro. Elric y Drazan se arrodillaron ante el cuerpo de Mirela poniendo las manos en su frente clavando la mirada en la cara de su comandante, quizás  fuera la relajación de ,los músculos que sobreviene al morir, pero creyó ver dulzura en los  rasgos de Mirela, a pesar de la terrible cantidad de  sangre que bañaba su rostro.

– Deseo que fuera así, hasta siempre comandante, nunca será olvidada.

“Los demiurgos son, los Demiurgos  fueron, los  Demiurgos  serán, no conocen nada del universo, sino por intermedio de ellos”

 

Valerio I, Rey de la ciudad de Maldea, había despertado a las horas previas al amanecer, escuchando el sonido del gran ejército que ya hacía a las afueras de las murallas, los gritos moribundos de los Giath’gi se escuchaban en la quietud de los bosques. Podía oír los relinchos de los caballos en el corral. En el norte se escuchaba el cuerno  de guerra, los comandantes y generales corrían alarmados a los cuarteles despertando a los guerreros que recorrían la basta fortaleza.

El rey inspiro hondo el aire perfumado, y se llenó los pulmones. Sentía la mente despejada y el espíritu tranquilo, lo que tomo como un buen augurio, en el comienzo de una batalla tan trascendental. El frescor de la noche le resultaba agradable.

Valerio se soltó de los brazos de su mujer, y se retiró a su recinto real frente a el ya hacia su armadura ancestral la  cual llamaba Ghal’ahat. La tomo y se preparó para el combate. Valerio, vestía una armadura ancestral creada en las montañas de Kur’ghal, la montaña de hierro, donde habitaban los enanos en la ciudad de  Khath’zaran.

Valerio se movió con cuidado, entre las pieles que utilizaba como abrigo. Su armadura estaba creada de un acero que según algunos escribas procedía de una estrella que había caído del cielo, el rey Valerio había salvado en aquel entonces a los enanos de un ataque orco; en una guerra conocida como “PUÑO DE HIERRO”. Krathtul el rey de los enanos había creado su armadura a partir del metal que conocían como horgon, dicha aleación había caído del cielo hace ciclos, y que  habia  resultado ser  uno de los componentes  más importantes  en el gobierno de la Eolice.

Aquella aleación  era capaz de  resistir  ataque de  lanzas,  flechas y la  cual se encontraba a en la  montaña Kur’ghal, denominada así por la  criatura que habitaba aquellas montañas y  cuya  cabeza había  sido  el trofeo del rey enano, después de un tiempo  él rey Merkon y el  rey ValerioI habían llegado junto  con miembros de la  corte, para reclamar aquella aleación  para la Eolice junto con sus ejércitos pues sabían muy  bien que los enanos  no serían un  rival  fácil de derrotar, pero ante aquella tesitura, el rey  Krathtul les propuso una  negociación a  cambio del metal. No  hace  mucho  después de la llegada de los enanos a  las  montañas de hierro, los  Orcos y los Giath’gi habían empezado   invadir el  reino de Khath’zaran, el rey enano  les había propuesto que si los ayudaban a despojar a los  orcos  y a los  Giath’gi de  sus tierras: el mismo en persona  les   cedería  armaduras y armas para el combate; en producto de agradecimiento, el rey enano había forjado cuantiosa armadura para el rey de Maldea capaz de resistir ataques de lanzas y flechas y así   había  iniciado la  guerra del “Puño de Hierro”.

 Pero aquella invasión no era nada parecido a la batalla del “Puño de hierro”, aquello era un ataque masivo en lugar sagrado y los Maldeos no podían permitirse semejante herejía, su rey había declarado la guerra a Ihg’galatowa el Dios del mar oscuro, el Señor de la Plaga, y haría que el rey Tártaro el traidor quien había pactado con dicho Dios, pagaría por sus transgresiones, ante los Dioses y ante la corte de la Eolice.

Se oyó el sonido de la puerta en el  recinto real. Dragan el sirviente favorito de Valerio, entro y se inclinó ante el rey, el hombre vestía una toga larga de tela que le envolvía su cuerpo hasta la  cintura y un pantalón de cuero. Aquel hombre entro  descalzo pues el lugar en el que pisaba era sagrado,  según muchos el rey  de Maldea era considerado la  encarnación de un Dios hecho hombre y que debía ser venerado y respetado como tal, de caso contrario cada hombre que deshonraba al rey en la ciudadela era exiliado y  destinado a vagar sin Reino.

– Levántate – ordeno – necesito que encuentres a mis generales y comandantes, diles que el  rey en persona solicita  su presencia. – El rey tomo unos 4 pergaminos y se   los  dio a Dragan – dale  esto a los generales  y a los comandantes diles que  su rey los convoca – las palabras de Valerio fueron claras y precisas; Dragan tomo los pergaminos y los  guardo  dentro de su  túnica y corrió rápidamente.

En las  afueras el tumulto de los  guerreros era grande, los  soldados corrían a todas direcciones buscando  los  cuarteles para  cada una de sus clasificaciones.

Los  soldados  se  dividían en  distintas  facciones  de  guerreros comunes y  corrientes hasta los temibles custodios que  eran entrenados de la  manera más abominable, se les  extirpaba  todo miedo a la  muerte, los  custodios adoraban a  Rhan’ka, el  Dios de la furia y en  honor a  ese  Dios  los  soldados  rendían como tributo a un  niño para que pase la  prueba de  sangre. El niño en muchas  ocasiones era un hijo indeseado por  sus padres y odiado  por su pueblo, el Dios de la Furia, tomaba y elegía a estos  niños, que son  detectados por los “Agaros” videntes seleccionados por los  Dioses, para hallar y encontrar a  estos  niños y llevarlos ante el  seno del Dios  de la  Furia, lugar  donde  eran entrenados de manera  brutal y sin piedad, por los custodios anteriores, que luego  serían sucedidos por  dichos  niños a la  edad de  20 años.

En los Caballeros  Reales, que adoraban a la  Diosa Yhk’shara, la  Diosa de los vientos y cuyo  soplido  destruye reinos  enteros, los  que  adoran a esta  Diosa llegan a  hacer un pacto de sanidad enfocándose en el interior de sus pensamientos,  para  muchos  el interior de  la  mente es la más  compleja que  evocaba muchas  estructuras y los que la dominaban, eran capaces de dominar habilidades psíquicas, los que eran escogidos por esta  diosa  eran usualmente los puros de corazón pues  asaban por  muchos  entrenamientos mentales y psicológicos.

 - Que los Dioses os bendigan – dijo el sirviente con voz cansada y cortante – vuestros generales y comandantes ya llegaron y os aguardan en las afueras del palacio real, mi Lord.

Valerio levanto los brazos y se estiro hasta rozar los dedos al techo, el hombre media, como casi todos los comandantes y generales el rey media como algo más de dos metros y ocho centímetros, producto del fuerte entrenamiento en su cultura que le instigaba a que el rey debía estar por encima o a la altura de sus comandantes y generales.

–Trae mis armas y que mis generales y comandantes me atiendan. – Ordeno. 

El esclavo se retiró rápidamente, unos esclavos entraron con las espadas y dagas, armaron rápidamente al rey para la batalla, uno de ellos colocaba las espadas dobles en su espada y trajeron la espada “Drobolav” el regalo del rey enano, el sirviente se inclinó ofreciéndole la espada; este la tomo rápidamente y contemplo el filo de la espada, mientras miraba su reflejo en esta, miro a uno de sus sirvientes y dijo – dile a Drazan y Elric que ingresen rápidamente – ambos hombres eran generales de batalla con muchos años de experiencia en los campos de batalla. El sirviente se inclinó y luego salió corriendo de la habitación. Al cabo de unos minutos los dos generales ingresaron rápidamente ambos hombres eran altos y miraban fijamente al rey, y se arrodillaron, tras ellos los nobles de la corte real ingresaron y se arrodillaron de igual manera. 

- Levantaos - ordeno Valerio.

Los generales se levantaron y el rey fijo su mirada a sus generales y consejeros de la corte, luego volteo rápidamente a mirar la interperie, a las afueras los soldados trataban de retener a las criaturas que se apilaban a las puertas.

– ¿Qué nuevas hay del enemigo, tienen alguna información? 
– El ejército enemigo se apilo a las afueras y se están agrupando a lo largo de las arboledas – contesto Elric.

Elric era uno de los paladines más fuertes del rey Valerio y recibía el apodo del lobo de Maldea, apodo que se había ganado en la guerra del “Puño de Hierro” e incluso entre su propia gente; el hombre se levantó, el paladín llevaba un collar del lobo de Forgon en sus manos hizo una ademan en la estatua del Dios de la furia en señal de respeto, según muchos decían que el lobo Forgon era un lobo enorme que media nueve metros de altura, algunos decían que se trataba de un hombre lobo, pero otros más escépticos decían que solo era una leyenda para asustar a los niños. El hombre se irguió poniéndose el amuleto en el cuello para que su espíritu pudiera ser protegido.

– ¿Que ocurrió con el resto de guerreros que estaban a las afueras? 
– Los últimos guerreros llegaron hace apenas unas horas, no sabemos que paso con la mayoría envié una paloma a los reinos de Valimar tenemos que resistir hasta mañana para que nos envíen refuerzos; por otro lado el ejército enemigo se ha reunido, están viniendo con un gran ejercito de 5000 guerreros por el norte, por el oeste los Giath’gi están llegando.

Valerio miro a su general, frunció en entrecejo y pregunto. 
– ¿Cómo lo sabes? 
– Tenemos centinelas en el perímetro que han presenciado una cantidad enorme de Giath’gi, además hay un ejército de no muertos que vienen desde el Este donde era el reino de Kazimir; según nuestros informes todo el reino fue destruido, las personas murieron por la misma plaga, que azoló los demás reinos restantes. - dijo Elric.

– ¿Cuantos centinelas regresaron de su recorrido general Drazan? 
Drazan era el segundo general al mando quien lideraba al grupo de los custodios que protegían el palacio real y era conocido como el águila de Maldea por su certeza con el arco.

– Mi señor solo regresaron tres de los quince que enviamos, la mayoría de ellos desaparecieron, según hasta donde tenemos conocimiento, la mayoría de ellos fueron sacrificados, según el informe de nuestro centinela, fueron llevados hasta un santuario y fueron sacrificados como pago a su Dios, solo dejaron ir a tres. 

– ¡MALDICION! - exclamo el rey - ¡necesito que me traigan a los centinelas y que vengan mis comandantes ahora mismo!

Dragan el sirviente del rey corrió rápidamente. A las afueras se podía sentir el temor que muchos guerreros tenían en las afueras del palacio real. Llego al salón real, donde se hallaban los comandantes.

– El rey solicita su presencia ahora mismo, comandante Tennen, comandante Velasco. – Dragan hizo una  reverencia en señal de   respeto.

Los dos comandantes se irguieron y se dirigieron rápidamente al recinto real. En las afueras se escuchaba el  sonido, crepitante de los  sin nombre o mejor conocidos como los Giath’gi, que habían salido de la superficie del anchuroso mar, donde  sumirían no solo a la humanidad, sino al resto de  razas en una  era de anarquía  sangre y muerte, donde  su pervertido  Dios les  enseñaría nuevas  formas de  gritar y celebrar, sea  cierto o no,  aquellas criaturas se habían  hecho con 5 reinos y  se habían apoderado de uno de los reyes más importantes. Tártaro el más  sabio de uno de los reinos de  occidente  había  caído ante la influencia de los profundos y ante la influencia de  alguna entidad demoniaca, que se había  apoderado  de sus pensamientos y lo había  vuelto loco. Según algunos informes se decía que el  mismo rey  había condenado a su propio reino transformando a sus buenas  gentes en  seres  con formas que según decía, eran como peces con tentáculos, algunos  llevaban tenazas, otros  eran corpulentos como los  ogros de las montañas;  pero lo más  terrible  era  que  la mayoría de ellas ya no  disponía de voluntad  propia, en sus mentes, había un vacío indescriptible y  verlos  era de lo más  desagradable que  jamás se hubieran imaginado, las  criaturas median más de dos metros y  cada  uno de ellos tenían la  fuerza de 20  hombres lo cual resultaba más  difícil de hacerles frente.

 

Subieron las  escaleras lo más rápido que  pudieron el palacio era un laberinto de pasadizos que llevaban a distintas entradas y salidas como  una de sus  estancias llevaba  a una  zona  diferente que  para  cualquier persona le  hubiera resultado  difícil encontrar  el recinto real, pero los comandantes conocían  cada cámara, cada  salida,  cada entrada  del palacio  real. Cuando  al fin llegaron al recinto los  custodios que  resguardaban las puertas del recinto  real  los reconocieron, abrieron las  puertas y los comandantes  ingresaron  al interior  del  recinto, el Rey  los miro con  ojos penetrantes, los observo  fijamente a  todos miro a las  calles y  observo como sus  soldados   trataban de  bloquear las puertas a las  afueras   una  criaturas de un tamaño desmesurado  estaba  impactando  fuertemente la puerta aquellas   criaturas  babeaban  llenas de ira y  hambre ansiosos de  querer  desgarrar la carne humana,  el  Rey por  primera vez en la  vida sintió desesperación ante la  situación crítica en la que  se encontraban  muchos de  sus  soldados  estaban  desorganizados   los  custodios  estaban recién  organizándose lo más  rápido que podían  y Maldea estaba a  un punto de  sucumbir ante las tenazas de los  Giath’gi.

– Velasco -  dijo el  rey dirigiéndose hacia la  posición del comandante  - ¿tengo entendido que  fuiste  tú  quien envió a los exploradores a las  afueras de la  ciudad, y  solo de todos  ellos  llegaron  tres no es  verdad?.

– Si mi  señor  fui  yo quien lo  hizo

–  Y me  podéis decir  con que autorización  enviaste  a  tantos  hombres a  morir  en  vano.

– mi  señor teníamos  que  saber con qué…….

–  Silencio – argullo en rey, su  voz retumbo en todo el recinto y el  cuarto  se llenó de un silencio total - no me pongas  pretextos, tienes  suerte de que no sea tan  sanguinario como mi  padre porque  de ser así te hubieras visto envuelto en una  desgracia peor que la muerte, ahora deja de  poner  esa  cara de culo, y  dime  que es lo que está  ocurriendo, de  donde  vinieron estas  criaturas.

– Mi señor, hasta donde sabemos la mayoría de esas criaturas arrasaron con 5 ciudadelas y sus reyes traicionaron a la Eolice, ahora la mayoría de ellos y sus ciudadanos dejaron de ser humanos renunciaron a su humanidad, según nos dijeron que estuvieron practicando artes oscuras desconocemos que fue lo que sucedió exactamente pero los exploradores vinieron diciendo que el fin del mundo se acercaba.

– ¿Y los presagios? – pregunto.

Velasco  se inclinó con gran pesar  - mi señor los videntes  han ocultado los rostros – dijo Velasco refiriéndose a los Agaros, del templo del Dios de la  furia – uno de los videntes  aseguro  haber  visto  a un Lobo cazando en las  afueras de la  gran muralla.

– Son  magníficos Augurios, pero los Grandes videntes que dicen.

Tennen se inclinó con pesar.

– El gran vidente  me  ha  garantizado que realizara una adivinación – dijo el  segundo comandante al mando –. No ha  habido ocasión todavía, incluso los altos mandos, y los mayores videntes  de mayor  rango están ocupados con sus tareas de baja categoría.

 – Por supuesto –  tercio Valerio con  vos fría.

El rey hizo una ligera mueca al recordar que aquella  sombra  había  caído primero en el imperio de Fordmond  y desde ahí  se había expandido por los cinco  reinos  vecinos, incluso el   reino de Willford  estaba  siendo  asediada  por las  mismas criaturas. Desde  hace mucho el  rey Valerio  había  escuchado que todo aquel que  tocase aquella sombra, había  sido transformado, aquellas personas  habían dejado de ser ellos para volverse en marionetas, con las  cuales el rey  Tártaro  se reía y divertía. Luego  recordó que  aquella sombra  había  caído en su  reino, recordó que los  términos  culturales del reino de Fordmond eran escépticas por lo  cual  sus  ciudadanos no creían en Dioses, pero  aun así la  Eolice  respeto sus  formas de pensar y   la cual  dejo al reino de Fordmond ser parte de la Eolice, con el  fin de que ellos pudieran  contribuir con los  avances  tecnológicos y constructivos. Su  rey  era un  hombre  justo y  valeroso con el  cual se podía  confiar;  desgraciadamente  el rey Tártaro nunca le  vio la necesidad  de creer en Dioses y Santos  por lo  cual su  reino  solo  se basaba en el conocimiento absoluto y en el trabajo, el rey Tártaro había transformado el reino de Fordmond en un  bastión de  progreso y entendimiento, pero actualmente la  ciudad  y buenas  gentes,  eran  criaturas derruidas que  solo buscaban  sangre para complacer a su  sádico  Dios, la  ciudad de  hermosas  galeras y  alegres colores  se  había  transformado en un páramo horrido y  abominable, las calles se llenaban de sangre, y los  ecos de los  gritos de dolor y angustia se escuchaban en cada esquina.

A Valerio no le cabía la menor duda de que la vil sombra se había  extendido desde el anchuroso mar  y había  infestado el  reino de Fordmond. Todos los  males  habían  asolado  aquellas tierras benditas a lo  largo de  10 años se le podían achacar  al tirano que  reinaba  ahí  su  nombre era Tártaro, un gran amigo del rey  Valerio, pero ahora   era  diferente, Valerio  sabía que debía  salvar a su amigo, pero  después la carga de responsabilidad lo cargaría el, no. Tártaro debía morir, y  aunque    fuera un  gran pesar para la  Eolice, el rey Valerio tenía que  darle  fin a esta  locura.

Valerio  volteo  tomando su  espada, el sol daba  sus primeros  brillos, pero la guerra no había  acabado los enemigos estaban reagrupándose    el  rey  exigió  visitar  a los  videntes  quienes  tocaban los  cuernos  dando la bienvenida  al amanecer, en la  llanura del  norte los  custodios ya  se  habían reunidos, relucían como un  mar de  oro y plata, cada uno de ellos  dispuestos a  morir por su rey. Al este, la línea erosionada de las cumbres quebradizas estaba  grabada  con la luz  amarilla del  sol, mientras los interminables  arboles cubrían la  vista de los enemigos, y estaban  envueltas en sombras.

Valerio salió del recinto junto con sus comandantes, generales y nobles del ejército, rutilantes con sus galas marciales, junto a los videntes  mientras  estos los  bendecían para que sus espíritus estuvieran llenos de impurezas y sus  almas no pudieran ser engañadas.

El rey se  acercó a  uno de los  Agaros y  preguntando –  ¿Que augurios  hay mi sanidad?

El Rey de los videntes se  levantó y su magnificencia era grandiosa de ver,  su  ropa era  blanca y mostraba una brillantes única e incomparable, observaba fijamente  al rey.

–  Cuídese mi señor pues la  muerte se  acerca, pero no será hoy, sin embargo los Dioses me han mostrado un presagio del futuro y en el solo he  visto muerte. Pero este se puede retener, de  una  tierra olvidada  la  salvación llegara de un continente  olvidado ya hace mucho – el vidente  camino  a los alrededores mirando a los generales y comandantes  –   ustedes  tendrán otro destino, este  reino no caerá, pero hoy se harán sacrificios para salvarlo.

Observo a  Velasco, este  sintió un   aguijón en el pecho, la mirada del Agaro  había  sido fulminante  y era  algo que no podía  ignorar, en su  interior  se  preguntaba sí   su destino seria la muerte o el caos imprescindible de su caída.

 El  Agaro miro a Tennen y este no se inmuto, si  su muerte estaba  próxima la  aceptaría.  Tennen era un hombre templado, callado y grande en la amistad. Había sido exiliado de las tierras de Hait’nos; había llegado hasta el reino de Maldea en un estado deplorable, el  rey Valerio lo había  encontrado  junto con sus custodios en  el camino real, el  hombre estaba débil, desangrado. Aquel hombre era  flaco, desnutrido, y  ya a un paso de la muerte, fue  entonces que el Rey Valerio tuvo la decisión de acogerlo en el palacio real. En sus primeros días hablaba poco y se mantenía serio, cuando  se recuperó por completo, comenzó a demostrar grandes capacidades en el manejo de la  lanza y de la espada, demostrando ser un letal guerrero. Tennen el de “Filos certeros” así se le conocía en los demás reinos, su manejo con la  lanza era tan preciso que llegaba a matar a 30 hombres con sutileza mucho antes de que llegase a empuñar la espada; cuando empuñaba la espada se movía con tal precisión y elegancia que los  rivales quedaban pasmados con la ferocidad y exactitud  de sus ataques, tan rápidos eran sus movimientos, que  sus  enemigos tardaban en seguirlos con exactitud, los movimientos que este ejercía sobre el oponente eran tan rápidos que los rivales no llegaban a  acercársele. Fue tanto así que al acabar una guerra, terminaba con la vida de 70 hombres.

Su determinación  fue tan buena, que llego a ascender a comandante, gracias a eso llego a  salvar el reino  de Maldea de incontables incursiones que se  presentaban en las  tierras del norte; los Centauros estaban invadiendo las pequeñas cabañas y  aldeas,  habían logrado unir una  hueste numerosa para invadir  reinos enteros; pero el Rey Valerio no lo permitiría, así que  la  Eolice; el consejo de Ancianos había  declarado  la  guerra a las fuerzas enemigas, aquella  guerra  había  sido la segunda guerra que se llevaba a cabo después de la guerra del “Puño de Hierro”  y a diferencia de los Orcos aquellas  criaturas atacaban en  distintos  flancos haciendo ataques estratégicos, y luchando con una  ferocidad  que helaba la  sangre. Muchos se  esperaban  encontrar a los  centauros con armaduras  negras como  usualmente  se  describía a los malvados, pero la realidad   sus  armaduras   eran de color  plata   llevaban cascos  con   cuernos   y  a diferencia de los  demás  guerreros, llegaban a medir dos metros con cincuenta centímetros, eran  altos, fornidos y fuertes  y   recordaron mucho a la  caballería de la  Guardia  Real.

En aquella  guerra Tennen y Velasco habían  estado a cargo de  comandar  un escuadrón de  guerreros custodios, todos ellos eran asesinos de elite que  luchaban en  nombre del Rey y en nombre de la Eolice, aquel día  Tennen y Velasco habían  usado el entorno como estrategia para atacar  la retaguardia de centauros que  atacaría  por el lado oeste, el plan  era  sencillo, acabar con todas  las unidades posibles para  que  la  caballería  pudiera avanzar  y abrirse paso en el camino real. Tennen  había ordenado  a  todos los  custodios escalar los  arboles del  camino  real  ocultándose de la  vista de los  fieros enemigos. Velasco no objeto susodicho plan  puesto que le parecía algo demente y el  siempre encontraba  la gracia a sus planes. Cuando llego el momento los centauros  habían llegado. Tennen  espero  el momento exacto de que los centauros no se percataran de la presencia de los custodios y entonces vio a Velasco, este estaba agarrado fuertemente  en uno de los árboles, Tennen lo vio y  dio una  sonrisa burlona volteo y  levanto las manos, luego dio  la  señal, los  custodios  cayeron  sobre el enemigo  como una lluvia de  muerte, algunas lanzas se  clavaron fuertemente en los  lomos  de los centauros, algunos habían  caído en las  cabezas  logrando  decapitar  a todas las fuerzas enemigas, silenciosos como un viento que llega sobre en enemigo, inadvertido.

Ese día  Tennen  y Velasco habían  logrado  detener  el  asalto de los centauros por  el flanco oeste. Horas  después la Guardia Real había llegado, tan afeminados como siempre,  los  generales  Drazan y Elric estaban  con sus  armaduras relucientes  de perla y plata ambos  generales comandaban la caballería. Aquella  guerra se había  pagado con la vida de varios buenos hombres, aquella con eso había concluido la guerra de razas.

 Pero aquella  guerra  era distinta, aquello  era una  masacre en lugar  civilizado y Valerio le haría  frente a tal amenaza.

El  Agaro miro a  Velasco y a  Tennen y  dirigiéndose a los dos dijo– ambos tendrán un destino distinto, pero no morirán – Velasco y Tennen  miraron con  asombro al Agaro  mientras este  se dirigía al  Rey. El  Agaro  brillaba debido a la  gloria  reflejada de los  Dioses en él. Su cuerpo  iba  ataviado con una túnica blanca  con linos de oro  unos brazaletes dorados le piñizcaban los  brazos blancos. Sobre todo el pecho se  hallaba un  talismán,  parecido a los que llevaban los  ancianos de  la Corte en  Valimar  la  ciudad de la Eolice, aquellos talismanes  permitían canalizar la energía etérea, para que así los Videntes pudiesen contactar con los Dioses y  predecir acontecimientos  futuro.

– Mi señor – pronuncio el  Agaro con  vos  fuerte. – Dígame ¿Qué sacrificaría, para salvar este  reino?

– Mi vida y mi  espíritu, para  salvar a  este  reino y a la  Eolice.

El Agaro sonrió y luego  miro a las  afueras – Su  padre fue un tirano y un cobarde; pero usted demostró ser diferente y me alegra que aun hallan personas como  usted.

 El Agaro volteo  lo miro afablemente y luego lo tomo del hombro diciéndole – Siempre  hay  esperanza Rey Valerio, incluso en los momentos en los que  sentimos que  todo está perdido, con esto, yo entrego su alma a los Dioses, que ellos guíen su camino mi  Rey.

Valerio  sintió una  sensación de tristeza y melancolía, el Agaro estaba a puertas de la muerte, su tiempo ya se había acabado, y era momento de encontrar un sucesor. Desgraciadamente  muchos de los videntes presentes en el Templo no eran dignos, ni estaban preparados para tal cargo, ante aquella tesitura sabía que  aquellos poderes se irían desvaneciendo con el paso del tiempo, si no encontraba  un sucesor el reino estaría en  peligro de quedarse en  un estancamiento del que no podría  salir  sin el Agaro  no se crearían más custodios y tampoco se podrían predecir los eventos del futuro que  llegarían para la humanidad.

El Agaro se irguió tomo el  Kohl negro con nerviosismo  y volvió el  rostro hacia el rey.

– Mi Señor  necesitó que venga  conmigo, quiero que  vea algo, pero necesitó que  venga solo – se hizo un silencio en todo el podio, y  luego el  rey lo miro asintiendo con la cabeza.

–  Vosotros quedaos  aquí – ordeno el  rey los generales y comandantes  asintieron mientras el  rey  se  dirigía  hacia  la parte  baja  del Templo de Yhk’shara, los  videntes  ya hacían en la  superficie de aquellos túneles y muchos de ellos  hacían plegarias a los  dioses a cuales habían sido asignados aquellos, túneles  se internaban en el  subterráneo, en lo más recóndito de la  superficie el Agaro lo condujo rápidamente  hacia un espejo.

– Espere aquí su majestad – Valerio miro asombrado aquellas estancias, frente a el  ya hacia la  estatua de la  Diosa de los videntes y la diosa de los vientos y la  sabiduría.

El Agaro hecho el kohl alrededor del espejo, el Kohl negro revelaba los acontecimientos del futuro, desvelar los pensamientos. El humo adopto formas inicuas, durante  largo rato el Agaro estuvo  rezando en un idioma desconocido, luego miro al Valerio.

– Mi Señor ya está listo. – Cuando el Agaro se levantó los  grandes  humos se disiparon  dando una  visión más apta para  Valerio. El rey  observo en su delante un  espejo echo de oro  puro  en la  ranura del  frente  había  un  símbolo de algún Dios desconocido. El Agaro  se apartó dando paso al  rey.

– Mi  Señor  necesitó que  mire directamente al  espejo, necesito que se  concentre  mi rey. – Valerio  contemplo  el espejo, pero  solo  observo  su reflejo  y  el reflejo del rey de los Agaros.

– No  veo  nada,  solo te veo a ti – replico Valerio, con ojos de  frustración.

– No se está concentrando mi  rey, necesito que se concentre, su  salvación y la salvación de todo  su reino,  ya hace  en  lo que  vea ante los ojos  de la  Diosa.

 Valerio miro nuevamente el  espejo, se concentró no en su reflejo, sino  puso  sus pensamientos en los acontecimientos  ocurridos en los últimos años, las caídas de los  reinos las muertes y mutilamientos de niños, todas esas sensaciones hicieron que su mente  se viera turbada. Entonces lo vio todo con claridad, atreves del espejo se revelo el futuro que le aguardaba  a la humanidad, si Valerio fracasaba  en esta  guerra  la humanidad se  sumiría  en un estado de caos  primordial donde los  Dioses primordiales serian gobernantes absolutos. Atreves del espejo vio

“Un  trono  hecho de huesos  unas  hileras   hechas de  sangres los  hombres danzaban alrededor de un  execrable  Dios, pronunciando  su  nombre en  un idioma desconocido para él, vio a  criaturas  reptiloides que depradaban y  violaban los demás  reinos, el  mar  se había  vuelto de color  carmesí y los profundos se daban  baños  de sangre y  escucho que en las hogueras los hombres adoraban y  pronunciaban el nombre de algún Dios enloquecido y sediento de Sangre y escucho el nombre  de tal  Dios “

– “ Ia Ia Ia Igh’galatowa, Ia Ia Ia Igh’galatowa” –

Escucho aquellas  voces y se repetían  constantemente y pudo ver que en los mares de sangre emergía  una  criatura colosal,  sus ojos eran amarillos y  refulgían  como  dos   diamantes, y  sobre él  se  alzaban   discos de  oro  y en esos  discos se erigía  una  corona  de  hierro, aquella entidad  se rio macabramente mientras miraba  a los  Dioses  y los devoraba  y su poder aumentaba.

Había  bajado  su mirada y entonces  le  vio.

– ¿Y tú quién   eres? – Pregunto aquella  entidad mientras miraba a  Valerio – Ha  ya  veo   tú  no eres de aquí – .Aquel  ente se acercó directamente rápidamente hacia  la  posición de  Valerio, y sus ojos estaban  puesto en el, Valerio  sintió  su  energía  y no pudo  pronunciar  palabra alguna  la presión que esta entidad ejercía.

–  Vaya   al  parecer  no puedes  hablar, tu  fuerza  se ha  muerto muchacho, lo que me  demuestra  que eres  débil – aquella entidad  sonrió y miro – He  aquí  que   tienes  una  fortaleza   fuerte y  bien guardada, pero no creas que  el  disco de la creación está  a salvo, y aunque lo tuvieras que  podrías  hacer  con él si no sabes   usarlo, además habéis matado al único que pudo haberlos  salvado. – Aquel  ente  sonrió  en  señal de victoria, pero lo que  ocurrió después enfureció al  Dios de la mano negra.

Una  explosión  siseante se  escuchó  desde la  trinchera norte  se  escucharon gritos de  guerra  desde el otro lado del campo, el  Dios  fijo su  mirada hacia el otro  lado del campo de batalla.

– Lo siento muchacho  hablaremos luego  cuando acabe  con estos idiotas.

Valerio no pudo moverse  pero pudo escuchar   gritos  de  ataque  desde el otro lado del podio y  corrió  rápidamente para  observar  lo que   realmente estaba  ocurriendo. Vio a  guerreros Maldeos  y  de  otros  reinos enfrentándose  y delante de  ellos  estaba   el Inquisidor  Fran el señor  de la ciudad de  Dorian.

– ¡Avancen! – Exclamo Fran, mientras llevaba detrás suyo a los  custodios – somos la única resistencia de la humanidad hoy tomaremos lo que es  nuestro y expulsaremos a  estas  basuras de  nuestras  tierras.

Los  Giath’gi  se habían  agrupado en  un  número inconmensurable y estaban   atacando los flancos de los  bastos ejércitos de la ciudad de  Dorian, Fran  dio un  barrido de con  su espada y la  sangre negra de los   Giath’gi revoloteaba en el aire todo lo que se le acercaba  moría y  dejo  un camino de  sangre  ahí donde  paso, pero el número de los  profundos era  inmensa y pronto la  superioridad numérica los hizo prevalecer en la batalla, su brutalidad  y  fuerza  era  superior y  pronto el   ejército Doriano  comenzó a menguar. Fran  se  apilo en las  rocas  los  Profundos   psíquicos   empezaron a  barrer   con   ondas  de energía eléctrica a los  guerreros que eran  reventados como ampollas, otros  eran  triturados y  devorados.

– Fran soy  yo, Valerio.

Fran volteo  para  mirar, con  ojos sorprendidos.

– ¿Valerio? Eres tu pero….. No es imposible,  yo vi  cómo te mataron los ancianos de la Eolice – Fran tomo el rostro de Valerio. – Por  los dioses eres tú  estás vivo  Valerio.

Valerio lo  vio con una sensación de  sorpresa, encogió los hombros.

– Fran la  verdad no se de lo que me estás hablando, no sé  lo que está pasando la realidad, no tengo idea de lo que está sucediendo. – Fran miro con  tristeza  nuevamente.

– Eso quiere  decir que  aún  no ha   ocurrido nada   en la  ciudad de  Maldea y en el reino de Willford –  replico Fran mientras miraba a  Valerio – eso significa que aún hay una  esperanza para  salvar nuestro mundo. – dijo  Fran.

– ¿A qué te  refieres Fran? – Pregunto Valerio con vos  preocupada.

– tenemos que   ir a por el disco de la creación. – Replico  Fran mirándolo con ojos serios. – Daré la señal de retirada, tu hija estará  feliz de verte.

– ¿Mi hija? – Pregunto  Valerio.

– Fue  ella la que   lidero en las demás  guerras ahora es mi  comandante – contesto el inquisidor  Fran.

– ¿Pero a dónde  iremos? – pregunto el rey.

– te llevare al reino de Dorian  ahí  tenemos un disco de la creación. –  replico el inquisidor.

Fran toco fuertemente cuerno de retirada, los  custodios restantes se retiraron  rápidamente de la  batalla y  corrieron hacia el  sur.

– Valerio  vámonos  ahora – Fran dio la señal y los  guerreros   siguieron el  camino lleno de  sangre  lo heridos se contaban entre miles y  estaban  siendo llevados  rápidamente en hacia  los  conductos de  escape  que habían creado hace mucho.

–  Valerio tenemos que  irnos apresúrate –  replico en inquisidor, mientras cerraba las compuertas y se retiraban del campo de  batalla.

– Fran  explícame  que  fue lo que paso por  los  reinos están derruidos que fue lo que  sucedió maldita sea.

Fran lo miro y  no dijo nada, al cabo de unos minutos respondió. – solo te  diré que  todo esto es culpa de la Eolice, sus deseos de querer controlar  los discos de la creación llevo a la  ruina  nuestro pueblo.

– ¿La Eolice  ocasiono esto? – pregunto el rey con voz  preocupante.

– No solo la  Eolice sino la corte del gobierno, los inquisidores  accedieron a esta clase de cosas. – Respondió  Fran. – Pronto la mayoría de inquisidores desaparecía por mucho tiempo y luego volvía a  aparecer su comportamiento cambiaba poco a poco los  ancianos  se  fueron corrompiendo.

– Eso quiere decir que la Eolice es….

– No la  Eolice no es el verdadero enemigo. – Dijo Fran. – Pero Créeme cuando te digo  que el enemigo se infiltrara  en nuestras  filas te sugiero estés  atento Valerio, tienes que tener  cuidado, no confíes en nadie, días  oscuros se acercan.

– ¿Entonces qué podemos hacer Fran? –  Pregunto Valerio.

– Eso  te lo diré a su momento Valerio, primero tenemos que  ir al  santuario de lo Kadios.

– ¿Los kadios? Había escuchado  sobre ellos  pensé que eran un mito – Valerio se mostró  interesado en  ver a  tales  seres existian, hace mucho había escuchado que lo  kadios  habían creado las joyas del tiempo espacio y  gracias a eso  pudieron dar  forma y movimiento a las criaturas existente en los mundos según  algunos  viejos  relatos que había escuchado es que esas entidades eran sirvientes de un Dios más antiguo  y viejo que los mismos Dioses.

– Son  verdaderos, fueron ellos fueron nos ayudaron, pero ahora están debilitados, sin los discos de la creación  están  debilitándose. – dijo Fran mientras lo llevaba  directo a las a la  fortaleza de  Dorian – Este es el único lugar donde  nos resguardamos  pero ya cuando este lugar caiga  no habrá   lugar donde refugiarnos ven  Valerio. – replico  Fran mientras lo guiaba al interior del palacio de ignotos

– Necesito que los custodios refuercen la  puerta – Exclamo Mirela – los Giath’gi no deben entrar quiero que la guardia  Real resguarde los  muros  si   Fran a  fracasado en su invasión  estoy segura que llegaran aquí, así que  necesitamos…. – La  voz de Mírela se cortó cuando vio al hombre que estaba  junto  a Fran la  figura era familiar, soltó  su espada y se lanzó a  abrazarlo.

– Dime que no eres una ilusión – dijo ella mirándolo al  rostro.

–Soy yo mi pequeña. – La  abrazo y fue en ese  entonces  que se  dio cuenta que lo que estaba viendo era  real, y por un momento  había  olvidado que su alma había  viajado a las estelas del tiempo.

– No lo puedo creer, tú estabas  muerto… no sé qué decir –  dijo Mirela mientras  miraba a su padre sorprendida.

– Mirela no disponemos de mucho  tiempo no se quedara para   siempre   tenemos que enviarlo a su  línea tiempo, para  eso necesitamos a los Kadios. – replico  Fran, Mirela asintió secándose las  lágrimas.

– Es   cierto padre  si  viniste aquí es decir que solo lo hiciste   gracias al acceso de una deidad poderosa que intervino en tu  visión,

– ¿Qué  quieres decir con eso? – pregunto Valerio.

– Con eso  quiero decir  que la  deidad que te materializo quería que presenciaras   algo  pero no sé qué la verdad porque te  trajo a este tiempo, sin embargo tienes pero tienes que regresar. – ella  sonrió y le  toco la mejilla  en  un gesto  de cariño  y   luego le dijo – escúchame cuando  estés ahí  con los Kadios te   sugiero que te  quedes callado Fran  hablara por ti.

– Entiendo la verdad me gustaría quedarme  más  tiempo tengo mucho que hablar contigo –. Valerio sonrió, y luego Mirela la llevo  rápidamente al  templo de los Agaros.

 

–Valerio te sugiero que no mires a los ojos a los a ningún Kadio son orgullosos y  no les  gusta que los hombres los observen – Dijo Fran. Valerio asintió y avanzaron a la  superficie del  templo, ingresaron por unas compuertas y  se dirigieron hacia una  sala oscura. – No importa lo que  veas no importa lo que sientas no alces la mirada, limítate a mirar solo  los  pies. – Fran se acercó y  comenzó a  hablar en un idioma que  le era desconocido –.

– Valerio – Exclamo Fran – Ya puedes  ingresar. Recuerda no alces el rostro, a no ser que ellos  te lo ordenen.

– Entendido – Valerio ingreso a  aquella  sala bajo la  vista en el  suelo y se posicionó en el medio del podio.

– Tú has de ser Valerio, te  hemos estado esperando por  mucho tiempo, Rey de Maldea.

Valerio escucho unas  voces en su mente, y aunque   quería  alzar el rostro para ver a esas míticas criaturas sabia queno debía  hacerlo.

– Te sugiero que no alces la  vista, nuestra  psoique es demasiado fuerte  si nos  ves a los  ojos tu alma  morirá, asi que  te  sugiero que mantengas la cabeza agachada.

– ¿ Que es lo que está sucediendo en este  lugar,  como es que   llegue aquí? – pregunto Valerio.

Uno de los  Kadios  descendió y le  dijo.

– Tu llegada aquí estaba  planeado por  nuestro padre, fue el quien  materializo tu alma en esta línea de tiempo, él quería que presencies  este  futuro y nosotros  nos hemos preparado para tu llegada –. Replico una  de aquellas entidades.

– ¿Qué es lo que  quieren de mí? ¿Quién fue el que me trajo a esta línea de Tiempo? ¿Por qué  a mí?

– Todo a su tiempo  vuestra majestad pero ahora es momento de que presencie el destino de este mundo – entonces los Khadios se alzaron y descendieron y  lo tomaron de la cabeza y uno de ellos le dije –. Te sugiero que te relajes nos será más difícil enviar nuestra psique a tu interior si te resistes.

 Valerio, trato de tranquilizarse respiro hondo y entonces le mostraron el destino del universo y el final del mundo

“El mundo se convertirá en sangre, con la muerte del ultimo “Apu”, la humanidad ha perdido la posibilidad de salvar su tierra, los discos de la creación que alguna vez han equilibrado al mundo. Serán vuestras perdiciones, la era del hombre se acaba, la era de la cosecha ha fracasado, el último demiurgo ha  caído, su  última esperanza ha  caído, ahora el Dios de la  mano negra se ha  alzado desde las cenizas y los Dioses que alguna vez os han protegido serán alimento para  el hambriento Dios de los profundos los mundos arderán, la creación ardera”

Los  Khadios lo soltaron y Valerio tuvo una sensación de melancolía, odio, ira, tristeza y amargura.

– ¿Qué  fue eso? ¿Qué es lo que me hicieron? – Pregunto el  Rey consternado-

– Solo  pasamos  nuestras memorias, junto a las sensaciones, es eso lo que los elfos sienten cuando  ustedes los esclavizan.

– ¿Espera como saben?

– Nuestras  almas pueden viajar al  futuro  he  internarse en el interior de un  cuerpo, viajamos grandes distancias ya sea futuro o pasado para cambiar algún acontecimiento. Pero ahora ya es imposible  sin los  discos y las  joyas de la creación ya no podemos viajar a ningún evento del pasado. – Replico el Khadio.

– ¿Cuál es su  función en este  mundo, quien  fue el que me  trajo a  este  tiempo? – Pregunto Valerio seriamente.

–El Dios al que servimos  está  más allá de tiempo y  espacio, fue el quien creo a la humanidad, y al resto de razas, pero los demás  Dioses querían dominar esta creación y someter al hombre a su voluntad, y ser llamados señores, y viendo que los  Dioses  habían dominado y doblegado a la humanidad a su servicio el creador enfurecio. Fue ahí cuando Wiracocha  se  irguió y toco el  cuerno de Yah’jaleg creando así al primer  Dragon, así  empezó la guerra de las Edades – comento  uno de los Khadios que se  puso en  frente de Valerio, Aquella entidad se mantenía suspendida en el  aire sus  pies  eran tres garras – Tu mente esta  turbada entre este  tiempo y el otro no es así, sin embargó te mantienes  firme –. El Kadio miro a sus hermanos y dijo – Khal’jeg, esto puede  funcionar.

– ¿A qué te  refieres? – pregunto Valerio.

– Hace rato te mencionamos, que  podíamos internarnos en un cuerpo humano pero no te  dijimos que   cuando  nos  internamos  tenemos que aprender a convivir con el usuario, a cambio de eso el usuario recibe conocimiento no solo del mundo sino del universo y de  nuestras costumbres. – Respondió el  Khadio

– ¿Si y que  hay con eso?

–. Bueno  sucede que tu alma  está en el  futuro  junto con tu cuerpo material.

– Espera tu plan es poseer mi cuerpo, que  mierda están dementes. – Exclamo Valerio.

El khadio lo  miro haciendo un ademan de negación. – Valerio, mal interpretas nuestras intenciones, al parecer no has entendido nada. – Replico el Khal’jeg –. Nuestro propósito es que uno de los nuestros valla  contigo, tu seguirás  teniendo  control sobre tu  cuerpo y tus pensamientos, sin embargo solo habrá espacio para uno de nosotros – Dijo Khal’jeg.

– Aun así es una completa mierda, no compartiré mi cuerpo con otro  ser… – Las  palabras se cortaron cuando Valerio tubo visión febril de Adultos desnudos  caminando  hacia los hornos, las  madres ocultando a sus  hijos y asecinandolos, y con esta  visión supo la respuesta antes de que los  Khadios se la  dieran – “ puede ser  esa la  respuesta de  los Dioses a los hombres” – Pensó  Valerio

– Puede  ser la respuesta de los  Dioses, no la  tuya.

– ¿Por qué?

– Porque  ese sacrificio  ya hace  milenios se ha aceptado, nosotros estamos más  allá de  eso.

–Entonces ¿Qué? ¿Qué?

Y como un  sueño Valerio tubo  la  visión de  ver a las  madres  escondiendo a sus  hijos  en  pilas de  abrigos, fue en ese momento  cuando supo cómo debía ser, y  todo se  aclaró en su mente.

– Si uno de ustedes se interna en mi tengo la certeza de que seguiré siendo yo cuando regrese.

El Khadio se irguió y respondió:

– Te aseguro que  seremos de utilidad en vuestro camino su majestad; ahora puedes retirarte, debatiremos quien será el que se retire junto a ti.

Valerio asintió con la cabeza y luego se retiró lo más rápido que pudo del circulo las  puertas se abrieron y  al otro lado de esta, se encontraba  Fran junto a su  hija.

– ¿Y? ¿Cómo te  fue? – Pregunto el inquisidor Fran.

– Digamos que fue algo perturbador e interesante a la vez, pero eso si  nunca creí que aquellas  criaturas pudieran  hablar atreves de la mente, creí solo ustedes, los inquisidores podían –. Respondió Valerio mientras se retiraban del templo de los Agaros.

– Hay muchas cosas que  se ignoran en este mundo, todo esto de los viajes  astrales  me  deja consternado  antes se creían que eran  obra de  brujería  y ahora  los  llaman  energía espiritual o éter.

– Había escuchado esas terminologías en un libro, hablaba de una mitología  antigua. De una conquista y la pérdida de los discos de la creación que se habían perdido  tras aquella conquista –. Comento Valerio.

– Es posible  que   aquellos  conquistadores hallan visto como herejía  aquellas creencias, por lo  cual fue  motivo de  destrucción de su cultura. –  Comento Fran

–Si había  encontrado  unos manuscritos, sobre aquella conquista, dijeron que  fue la peor  era de la humanidad, se hicieron casas  atroces y compadezco al imperio que padeció aquellas barbaries, no me imagino como pudo haber sido. – Replico Valerio.

Al  otro  extremo de la fortaleza, se escuchó una explosión y el sonido de escombros  caendo.

 –! Mi señor ¡los Giath’gi acaban de  destrozar  el muro, están ingresando.

– ¿Qué? Maldita sea,  necesitamos que los  custodios se  preparen y que la caballería se aliste para  el asalto.

– Yo iré…

–No Valerio, te necesito  vivo, Mirela llévate  a tu padre al  interior del templo y  que no  salgan hasta que  llegue ¡entendiste!

Mirela asintió, y se  dirigió con su padre hacia el templo de los Agaros.

El aire bullía con el estridente ritmo de los  Giath’gi, los profundos  habían   tomado el primer  y el  segundo castillo  y  habían ,logrado derribar  la  retaguardia del  primer palacio  el resto de  guerreros se estaban reagrupando lo más  rápido posible. Aquellas  criaturas eran desorganizadas y atacaban al azar.

– Necesito que los arqueros se  posicionen en la parte  superior  del tercer palacio, y necesito que la caballería  ataque  el flanco izquierdo – Exclamo Fran, se escuchó un  rugido de un  de los  Giath’gi que se  había lanzado a  raudales  hacia  Fran. El inquisidor  maniobro la  espada  rápidamente, decapitando en el acto al profundo, la  espada bullía  una  energía eléctrica y la cabeza  del profundo  salió  disparada  hacia el  cuerpo de uno de los soldados que soltó un grito asustado y asqueado.

– Hey ese será tu primer regalo Ahora recuerden sois novatos  así que no os  aseguro que salgan con vida, no  les daré un discurso motivacional de mierda, así que mi  único consejo que  les dare será que luchen cada uno por sus vidas resguarden al de su lado, ahora solo tengan en cuenta algo más antes de entrar  a la  batalla.

– ¿Y qué cosa es  eso mi señor? – pregunto uno de los guerreros.

– De que no te maten en la primera batalla –. El resto de  sus compañeros dieron una carcajada y  luego  se armaron para el combate.

Los  guerreros  detenían la puerta   superior  del  templo, los profundos impactaban sus cuerpos contra  la  puerta, aquellas  criaturas  daban  rugidos  estrepitosos, y luego se escuchó un silencio y la puerta  principal dejo  de tronar, se escuchó un  rugido que  se  emitio por  el techo, como si cuerpos  gelatinosos  estuvieran trepando los muros y tratando de subir.

– Apilen las  puertas  con las  vigas, rápidamente – Exclamo Fran. – Trataran de  subir  por arriba, tenemos que  defender este templo que los comandantes  se dirijan rápidamente en la  primera  fila – Fran se  dirigió  al interior del  templo lo más  rápido.

– !¿Mi señor  a  dónde  ira?¡

– Necesito asegurarme de que los Khadios  lleven a   nuestro anfitrión a  su  línea de  tiempo, Drazan te dejo al mando – Drazan asintió, se  dirigió  rápidamente al patíbulo  superior.

Fran se dirigió rápidamente hacia  la  cámara de  las leyendas, frente a él, ya hacia  uno de los Discos de la creación, sabía que no disponía de mucho  tiempo antes  de que los Giath’gi y los profundos ingresaran.

“maldita sea, como fue que llegaron  a  este  lugar, ¿se habrán dado cuenta  de la presencia eterica de los Khadios? como sea no tengo que  permitir que lleguen al  disco de la creación o sino será el fin de todo, y los  sacrificios que  hicimos habrán sido en vano”

Pensó Fran, mientras se dirigía al salón de las leyendas, y entonces  ante él  estaba el  disco solar de Tonatiuh, un aquel disco tenia grabada la  cara de un  Dios que  sostenía  dos báculos y que según los ancianos de la Eolice, había sido tal Dios  el que había salvado si reino en la era de la tecnología brindándoles conocimiento e inmortalidad.

Fran se acercó y tomo aquel disco de oro rápidamente, dentro de aquel santuario ya  hacían los jeroglíficos de la  historia de los Apus los  guardianes del imperio inca, espíritus  antiguos que había llegado junto con el  Dios Viracocha, cuando la   tierra era  vacía, hueca y sin vida, y  hace mucho  había  dejado a los Apus para que  defendiesen el imperio incaico, y ahí  vio el retrato de un antiguo rival con el que se había  enfrentado hace mucho tiempo.

– “Me  pregunto qué  hubieras  hecho tú, Agueon.” – Pensó Fran, mientras  tomaba el  disco  solar y se dirigía hacia el exterior del santuario, llego a unas cubículos  concéntricos que conectaba a  distintos  caminos, aquel  templo se había  creado en como un laberinto para aquel que robase el  disco  solar no pudiere salir del templo, pero  Fran que era  conocedor de  aquellas  estancias y que  conocía   aquel  templo se  dirigió tercer santuario, entonces  ahí pudo ver a Valerio y a  Mirela.

– Valerio, hubo un cambio de  planes te largas en este momento.

– ¿Pero qué paso Fran? – Pregunto Valerio preocupado.

– Te  daré los detalles en el camino, ahora andando, Mirela necesito que nos  cubras a este  paso lo Giath’gi  estarán  ingresando no creo que los soldados hallan resistido lo suficiente para resguardar la puerta.

– ¿Que  sucedió Fran?

– Valerio escúchame tú  tienes que regresar, no digas  nada  de lo que  viste  a los ancianos, ni a los inquisidores, solo empeoraras  las cosas, te  tomaran como hereje y  te sentenciaran a la pena  emocional, y tu bien sabes que esa sentencia es peor que la muerte. – Fran  pudo sentir  que la  psique  de los  Giath’ gi se aproximaba, estabo a punto de  desenvainar la espada, Hasta  que Mirela se aproximó y dijo.

– Yo me encargare de esto Fran  ahora  lárgate, llévate a mi padre fuera dice aquí.

– Son psíquicos te mataran y lo sabes  – Replico Fran.

– Sin  sacrificio no hay victoria  Fran, ahora  lárgate, padre hoy redimiré los errores del pasado, cuida de la  pequeña niña que esta  recostada en tu cama cada día, hazme ese pequeño favor.

– ¿Qué, espera?

– Valerio  tenemos que irnos.

– No me  pidas que abandone a mi hija.

– Maldita sea Valerio vámonos, tu hija nos dará el tiempo suficiente para que  te podamos mandar a tu línea temporal.

– ¡No, Irela!

– Maldita sea Valerio vámonos.

 Fran jalo a  Valerio lo más  rápido que  pudo a las profundidades del templo y lo último que Valerio  pudo ver es como su  hija abatía a  los  Giath’gi, con rapidez decapitándolos de manera  rápida, luchaba  con la  fuerza de las  leyendas, matando y descuartizando todo lo que se acercase, uno de los Giath’gi se lanzó con potencia  e impacto el cuerpo de la mujer, la  criatura rugió mostrando sus dientes, el polvo  se levantó, Mirela  balanceo la  espada cortando el brazo del Giath’gi, huesos rotos y sangre derramada, los Giath’gi psíquicos comenzaron a lanzar energías  eléctricas que  emanaban desde la punta de sus  dedos. Mirela sabía que si los dejaba ingresar seria el fin de todo se levando, dio un barrido con su espada cortando por la mitad a la criatura, sintió los poderosos impactos pero los ignoro, cargando ante los escombros esparcidos hacia la pendiente, mientras el polvo la  cegada por momentos, todo lo que podía ver eran  formas queme hundas a su alrededor, odiaba a los Giath’gi como  nunca nadie había odiado en la vida.

Entonces le vio, ante el ya  hacia el hombre que había desgraciado no solo a  su  tierra  sino a toda la humanidad, odiaba  Mas  a  esa persona como nunca había odiado antes. Una espada se balanceo hacia  su cabeza golpeando su hombrera y rasgando hacia arriba, el hombro de Mirela se desgarro en un baño de  sangre y carne, ella aulló de dolor y luego se levantó lo más  rápido que  pudo tratando de  detener el sangrado, mientras  se veía rodeada por sus enemigos, los  Giath’gi se apiñaron a su alrededor, mientras ella balanceaba la  espada con la poca fuerza que le  quedaba  pero a  cada  paso su fuerza se iba disminuyendo, detrás suyo uno de los Giath’gi balanceo su enorme espada, ella se movió y lo esquivo  con dificultad, podía escuchar el grito de los soldados que estaba  tratando de confrontar a los criaturas con cabezas de pulpo, y se dio  cuenta que estaba sola. Mirela se levantó y  dio un  barrido con su espada y continúo con su carnicería, su hoja se levantaba y caia con la sangre negra de los Giath’gi, ningún ataque  podía  atravesarla ninguna flecha podía detenerla, los cuerpos de los  Giath’gi la  rodeaban formando su altar de muerte. La humareda se apartó y  pudo ver a  aquel hombre  que había destrozado su hombro izquierdo.

 

– Mirela me sorprende que hallas podido soportar todo este dolor. – Dijo aquella  vos penumbrosa.

Mirela reconoció la vos y  supo de quien se trataba volteo su faz para  mirar aquella figura y entonces lo reconoció ante ella ya  hacia el mismísimo Tartarus, el hombre que había  traicionado al Imperio de la Eolice hace ya  mucho tiempo, ahí estaba el monstruo que había pactado con los Dioses del Vacío. Nubes de humo carmesí  salieron del cuerpo de Tartarus mientras tomaba a Mirela del cuello y la levantaba, y  sentía  que la furia y el odio la  consumían. Tartarus el mayor y más queridos de los reyes ya  hacia ante ella.

– ¿Porque Tartarus? ¿Por qué?

Pero Tartarus no dijo nada, se detuvo para contemplar el cuerpo de la guerrera y luego la acaricio en la mejilla, y luego giro su espada, ella respondió rápido y balanceo su espada  hacia el tórax de su oponente, Mirela salto con el pie  hacia  adelante esquivando los dos mandobles que  lanzo Tartarus, sintiendo como se rompían las  cuchillas de  su armadura, aterrizo suavemente y rodo alejándose de Tartarus, antes de que pudiera reaccionar. Su espalda estaba contra un muro sin ningún lugar donde escapar, solamente podía avanzar.

– Aquí se acaba Mirela. – Dijo  Tartarus, lanzando una sonrisa macabra.

Los  dos rivales se encontraron espada contra espada y Mirela se dio cuenta que no podría vencer a Tartarus, su espada se partió, y Tartarus clavo su garra profundamente en su abdomen, un estallido de atormentadora agonía retumbo en todo el escenario cuando Tartarus le hundio su garra.

Mirela escupió sangre en el rostro de Tartarus y siseo.

– Moriré aquí, pero tú te iras conmigo traidor.

Mirela levanto su espada y  rasgo la  garganta de su enemigo en una lluvia de sangre, sintió como la  garra de  Tartarus se debilito y cayó al suelo, con su fuerza vital derramándose ante ella, pudo escuchar vagamente como sus compañeros la llamaban pero a cada grito el eco de sus voces se apagaba. Había logrado su cometido, sonrió y cerro sus ojos mientras la vida la abandonaba.

Drazan y Elric observaron como el pequeño grupo de Giath’gi transportaba el cuerpo caído de Tartarus atreves de sus  cuerpos, los demás guerreros avanzaron abriéndose paso entre los cuerpos de los Giath’gi, y los túneles interiores estaba ahora en manos de los generales y la guardia real. Mirela había mantenido retenidos a los Giath’gi lo suficiente, para que los demás guerreros pudiesen llegar  y salvar el día, y con una apariencia melancólica que era notoria en la apariencia de  Mirela, depositaron a su comandante a los pies del Agaro. Elric y Drazan se arrodillaron ante el cuerpo de Mirela poniendo las manos en su frente clavando la mirada en la cara de su comandante, quizás  fuera la relajación de ,los músculos que sobreviene al morir, pero creyó ver dulzura en los  rasgos de Mirela, a pesar de la terrible cantidad de  sangre que bañaba su rostro.

– Deseo que fuera así, hasta siempre comandante, nunca será olvidada.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    20 noviembre, 2016

    ¡Me encantan estas historias! Parece que lo estoy viviendo. Un abrazo Joaquín Esteban y mi voto desde Andalucía.

    • Imagen de perfil de Elayha

      Elayha

      22 noviembre, 2016

      Gracias estare continuando la historia

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