Scarlett Johansson en la línea 9

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El autobús de la línea nueve, el de las siete y veinte de la mañana, siempre venía atestado de gente de todo tipo: estudiantes, amas de casa, inmigrantes, algún que otro hombre de negocios despistado enganchado a su ipod o a su móvil (cuando no a ambos) y también venía ella, con sus ojos azules, su pelo rubio y la mirada perdida tras el cristal del interurbano, viendo la lluvia que corría por el sucio cristal formando hilos de polvo de diamante. Parecía traspasarlo todo con su mirada y observar lo que había más allá, como si ella fuera la única que ocupaba el espacio a su alrededor y, en cierto modo, así era. Se parecía muchísimo a la actriz Scarlett Johanson. Tenía sus mismos labios e idéntica nariz.

Él avanzó con escasa decisión por el pasillo, dudando un día más entre saludarla o no. Aunque no albergaba esperanzas, decidió que al menos tenía que intentarlo porque no quería pasarse el resto de la vida preguntándose por lo que podría haber sido. Se aproximó a su asiento: a sólo dos metros su mirada era más intensa, sus ojos eran más azules, su pelo era más rubio y sus labios más carnosos. Y se parecía más aún a Scarlett. Incluso llegaba a oler su perfume, dulce y meloso como debía ser toda ella.

Estaba a un metro. Cuando iba a pedirle si se podía sentar a su lado sonó la estruendosa melodía de un inoportuno móvil. Era el de ella, que lo llevaba en la mano; a continuación se puso a hablar en un tono muy cariñoso con quien estaba al otro lado de la línea. Sonreía todo el tiempo, como una enamorada.

Él miró al frente y siguió avanzando por el pasillo, maldiciendo su mala suerte: la oportunidad se había esfumado para siempre.

Comentarios

  1. Lourdes

    29 noviembre, 2016

    Muy bien escrito y bien estructurado.
    Me encanta imaginar las historias de los viajeros, sobre todo del metro, cuando tengo que, por el motivo que sea , desplazarme a Madrid y moverme en transporte público. Cada persona metida en su mundo, como ausentes del lugar y del momento. Entonces yo les creo una historia en mi imaginación. Tu historia podría haber sido una de mis historias imaginadas. Me ha gustado mucho. Mi voto. Un beso

    • icorre

      29 noviembre, 2016

      Gracias por tu tiempo y tus comentarios, Lourdes. Me alegro que te haya gustado. Un abrazo,

  2. GermánLage

    29 noviembre, 2016

    Esto es lo que yo entiendo por un relato corto: una historia completa narrada en pocas líneas; como tu relato; bien planteado, bien escrito y bien resuelto.
    Un cordial saludo, Icorre, y un voto.

    • icorre

      29 noviembre, 2016

      Gracias, Germán. Me alegro que te haya gustado. Unas veces sale mejor y otras peor, pero bueno, se intenta mejorar. Un abrazo,

  3. Pablo P.

    29 noviembre, 2016

    Como apasionado del transporte publico y de Scarlet me tengo que rendir ante el relato. Además, como casi todos, he estado recorriendo el mismo pasillo de autobus. Me siento identificado. Felicidades y mi voto. Te seguiré a partir de ahora

    • icorre

      29 noviembre, 2016

      Gracias por la lectura y el voto, Pablo. Respecto a este relato, como dato curioso el título fue lo primero que me vino a la mente, cosa que nunca me pasa. Luego, escribirlo fue fácil. Saludos,

  4. Mabel

    29 noviembre, 2016

    Muy buen relato. Un abrazo Ignacio y mi voto desde Andalucía.

    • icorre

      29 noviembre, 2016

      Gracias, Mabel, por tu constancia. Me alegro que te gustara. Un abrazo,

  5. VIMON

    30 noviembre, 2016

    Muy buen micro, Ignacio. Mi voto con un saludo.

    • icorre

      8 diciembre, 2016

      Gracias, Vimon. Me alegra que te gustara. Un abrazo,

  6. Nana

    1 diciembre, 2016

    Me ha encantado, sobre todo la descripción de las gotas de lluvia resbalando por el cristal, ha sido sublime. Todos los que utilizamos el transporte público nos hemos vistos imbuidos en historias reales o inventadas alguna vez, haciendo conjeturas respecto a los que tenemos alrededor. Muy realista. Un saludo y mi voto 🙂

    • icorre

      8 diciembre, 2016

      Gracias Nana. Sí, la verdad es que da para muchas historias el transporte urbano. No es la primera que escribo, ni va a ser la última. Un abrazo,

  7. Miss_Eli

    1 diciembre, 2016

    Al menos lo intentó, mejor que sonara el teléfono y darse cuenta a tiempo. ¡Buen relato!

    • icorre

      8 diciembre, 2016

      Hay que intentarlo. Quien no se arriesga, no gana. Un abrazo,

  8. Qwertytantos

    8 diciembre, 2016

    Me ha encantado tu relato, Icorre. Por por esa historia que encierra que trasciende al momento que narra. Mi voto y un abrazo.

    • icorre

      8 diciembre, 2016

      Gracias, Qwertytantos. A veces, las historias que parecen corrientes con las mejores. Un abrazo,

  9. lnanta

    9 diciembre, 2016

    Muy bueno, intrigante y con buen final. Me gusta, un saludo 🙂

    • icorre

      10 diciembre, 2016

      Muchas gracias por el comentario tan positivo, Inanta, y por tu voto. Un abrazo,

  10. Patry

    9 diciembre, 2016

    Nunca se sabe. A veces las apariencias engañan… tal vez hablaba con algún familiar cercano. Quiero continuación jeje. Excelente relato. Mi voto y un saludo.

    • icorre

      10 diciembre, 2016

      Jaja!! Hola Patry, nunca escribí el micro pensando en una continuación, pero bien pensado… se le puede dar una vuelta. Un abrazo,

    • icorre

      14 diciembre, 2016

      Gracias, Natali! Me alegro de que te gustara!

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