El árbol

Escrito por
| 93 | 9 Comentarios

Me aproximo al inmenso y viejo negrillo, de tronco rugoso y ennegrecido por el paso del tiempo y del tráfico de la carretera. Sí, ya lo veo a lo lejos, asomando al final de la recta, con su lustroso ramaje. El coche va pisando la raya blanca discontinua, de pintura descascarillada, que parece difuminarse un poco a medida que piso el acelerador y el motor ruge con más brío. En ese momento, todo parece armonioso, como una sinfonía largo tiempo ensayada: la raya se funde con el asfalto, los campos de trigo se vuelven una mancha borrosa, el cielo azul cae sobre las colinas… y el negrillo se acerca, con prisa. Aprieto con más fuerza el volante, queriendo desoír la llamada del árbol, cada día más poderosa, hasta que se me ponen los nudillos de color blanco. Casi a su altura, cierro los ojos, por un segundo. Por un instante. Un giro rápido y todo habría acabado, por fin. Metal contra madera. Cristales rotos, sangre. Abro de nuevo los ojos y miro por el retrovisor de la derecha: atrás va quedando el árbol, aguardando con impaciencia, sabiendo que volverá a verme mañana y que tendrá una nueva oportunidad de acabar conmigo.

Comentarios

  1. GermánLage

    31 diciembre, 2016

    Excelente, Icorre; magnífico relato para finalizar el año.
    Un cordial saludo y feliz año nuevo.

    • icorre

      1 enero, 2017

      Gracias, Germán. Feliz año para ti también y saludos,

  2. Mabel

    31 diciembre, 2016

    Muy buen relato. Un abrazo Ignacio y mi voto desde Andalucía. Feliz Año Nuevo

    • icorre

      1 enero, 2017

      Gracias, Mabel. Feliz año y este 2017 más y mejor. Un abrazo,

  3. Ger_GERTZEN

    1 enero, 2017

    Curioso relato que raya entre el romance con el suicidio y los árboles con intenciones asesinas. Jejejejej!

    ¡Felicidades!

    • icorre

      3 enero, 2017

      Jajaja! No era la idea original, pero ya sabes que las historias a veces se van escribiendo solas. Gracias y un saludo,

  4. Lourdes

    4 enero, 2017

    La sensación de angustia entre el quiero y no quiero. No es el árbol el que le llama, él sólo está ahí, es el conductor el que se ve «seducido» por su presencia.
    Bueno, supongo que cada cual lo verá de una manera.
    A mi me ha gustado.
    Mi voto. Un beso

    • icorre

      5 enero, 2017

      Muy acertada tu observación, esa era la idea. Un abrazo,

  5. gonzalez

    7 enero, 2017

    Me gustó mucho, Icorre. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas