Jacinto

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Es un trepa prodigioso. Su empatía natural, su oratoria cultivada, su desmesurada autoestima, su frialdad, el control preciso de su postura, su virtuosismo en el arte del engaño, todo ello utilizado con sumo cuidado para un único propósito: ser el número uno, el líder, estar por encima de los demás, tener a todos a sus pies. Sin importar los efectos no previstos o ignorados que de seguro se producirán, inevitables lances de la partida que deben asumirse. Así es su juego. Todas sus acciones, incluso las más privadas, están dirigidas a ese su único objetivo.

Cuando coincido con él en reuniones o lo veo rodeado y hablando por los pasillos de la oficina, o en la cantina, me lo imagino siempre, no puedo evitarlo, con una montera calada hasta las cejas, con un capote entre las manos o con muleta y estoque, según lo requiera el tercio, y con su retórica fascinante va haciendo pases con mucho arte, llevando al contrario por aquí y por allá, con verónicas templadas, chicuelinas lentas y ajustadas, …. y acabada la faena, después de aplicado el estoque, espera complacido el aplauso y la pañolada de su corte de aduladores y soplagaitas.

Aunque apenas hablamos me tomé un día la libertad de regalarle por ocasión de su último ascenso una montera y un capote, bastante valiosos por su antigüedad y por ser de quien eran. El no comprendió, incluso se enojó, ya sabes que soy antitaurino, me dijo con brusquedad. No es por eso Jacinto, no es por eso. Por cierto, el estoque no te lo compré, porque me consta que ya tienes, y eres talentoso en su uso. Quedó callado, primero mirándose las manos, revisando sus uñas cortadas de forma impecable, y después dirigiéndome una mirada condescendiente.

Me devolvió el capote y la montera, que envolví apresuradamente, me cogió por el hombro, como si fuese una mano amiga, y me llevó a la puerta del despacho, que cerró detrás de mi, no sin desearme antes un buen día.

Caminando entre las mesas hacia mi cubículo pensé que Jacinto llegaría lejos. Era un tipo listo, además de inteligente, y limitado de escrúpulos. Sería el presidente o el consejero delegado de alguna multinacional, o de un gran banco, y daría conferencias y charlas en congresos y universidades, alabaría la meritocracia y deploraría a los trepas, aprovechados y monos de feria. Algunos de ellos, engañados, seguirían sus consejos. Otros, más observadores, imitarían sus actos.

Me senté en mi mesa, desbloqueé el ordenador y comencé a inspeccionar de nuevo el programa que estaba creando. Veamos, compañero, pensé para mí, ¿dónde has escondido el error que hace que no funciones como quiero? Me sacó de mis pensamientos un bullicio que procedía del fondo de la sala. La responsable del departamento de Personal, acompañada de un guardia de seguridad, que llevaba una caja de cartón vacía entre las manos, se acercaban a mi sitio.

L’has cagat Gorka, … ¡bah! …¡qué carallo!

Comentarios

  1. Mabel

    8 enero, 2017

    Muy buen relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Feliz Año Nuevo

  2. veteporlasombra

    10 enero, 2017

    Bien retratado ha quedado el personaje. Por eso mismo yo me borré de los movimientos asamblearios: porque no soporto ver a otro seductor que no sea yo mismo…

    Un saludo.

    • JGulbert

      12 enero, 2017

      Gracias por el comentario VetePorLaSombra. Un abrazo

  3. Pablo P.

    11 enero, 2017

    jajajaj, yo tambien conozco alguno como ese en mi trabajo. Lamentablemente todos tienen en común que tienen las cosas claras y una carencia de escrúpulos superlativa. felicidades!!!

  4. gonzalez

    12 enero, 2017

    Me gustó mucho, Jgulbert. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo!

    • JGulbert

      12 enero, 2017

      Un fuerte abrazo para ti Gonzalez! Me alegro que te haya gustado.

  5. Dehesa

    15 enero, 2017

    Me parece un magnífico microrrelato. El personaje está tan bien planteado, que me ha hecho volver la vista atrás a mi propia historia personal y, de repente, han caído varios velos…ahora empiezo a comprender algunas cosas cruciales. Esperpentos lamentables caracterizados por su abundancia, cotidianeidad y atemporalidad…

    Felicidades. Y un abrazo

    • JGulbert

      16 enero, 2017

      Muchas gracias por tu comentario Dehesa. Un abrazo!

  6. lnanta

    19 enero, 2017

    Me gusta, una descripción muy detallada del personaje. Saludos y voto 🙂

  7. Jules

    11 febrero, 2017

    Genial descripción psicológica, apasionante como en pocas palabras queda dibujado el personaje. Saludos, voto y te sigo.

  8. Manger

    7 mayo, 2017

    Excelente, con oficio y muy buen hacer. Mis felicitaciones.

  9. eleachege

    21 junio, 2017

    Muy ingenioso tu escrito con un final no deseado, en el que creo mezclas el catalán con gallego.
    Un saludo y mi votoJGulbert

  10. JR

    10 agosto, 2018

    Un estilo muy unico. Me gusta. Saludos!

  11. The geezer

    23 septiembre, 2018

    La psicopatía se suele asociar a actividades criminales, pero en realidad el personaje que tú has descrito, a decir de los psicólogos, es el «retrato robot» de cómo funciona en realidad esta forma de ser. Enhorabuena, está genial

  12. JGulbert

    12 octubre, 2018

    Muchas gracias por tu comentario TheGeezer. Un abrazo

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