La herencia de Caín

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 No sabía cuanto tiempo llevaba caminando por la estepa; había perdido la cuenta de los días y de las lunas. No sabía donde se encontraba ni tampoco si conocería el camino de regreso. Había avanzado hacia el sol naciente, huyendo de la noche, sin saber adonde se dirigía. En sus manos aún llevaba el arma asesina manchada con la sangre de su hermano y, a intervalos imprecisos, se volvía hacia atrás y la blandía con furor. Huía sin que nadie le persiguiera; sin temor a las sombras ni conciencia de peligro. Huía de su propia ira, de la cólera que le había impulsado a matar y que aún llevaba consigo como única compañía. No sentía cansancio, ni hambre, ni sed; solo un furor ciego del que no podía librarse.

Se sucedieron días y noches; noches oscuras en las que no había ni sombras y noches claras de luz incierta. Y llegó aquella noche clara de luna llena, y apareció una sombra. Contra ella blandió su arma que aún olía a sangre, y la sombra agitó también la suya. Y Caín siguió andando, mas ya no siempre con el sol de la mañana al frente, ni con el de la tarde a su espalda. Caminaba sin avanzar, sin alejarse de aquella sombra que simulando ahuyentarle le atraía.

Y, al despertar una madrugada, vio a su lado dos estrellas; los ojos de aquella sombra que, sentada a su lado, con los dedos palpaba su rostro. De un salto se puso en pie y empuñó su arma, mas ya solo como testimonio de rendición, pues la cólera le había abandonado. Por mucho tiempo aquellas sombras se siguieron observando con recelo, sin advertir que los dos veían la misma imagen: una cabellera alborotada, una mirada esquiva, centelleante; un rostro fiero, oculto tras de agrestes barbas, entre las cuales de cuando en cuando rechinaban unos dientes amenazadores.

Cuando el sol se aproximaba a la mitad de su camino, vio llegar una figura grácil, de paso delicado, mirada dulce y rostro sin vello; entre sus manos portaba algunos frutos silvestres que ofreció a la sombra, y, al caer la noche, los dos se adentraron en su cueva, mientras Caín permanecía a la intemperie.

Al amanecer del nuevo día el hombre y la mujer se pusieron en marcha. Su vida era errante, en continuo desplazamiento. Viéndoles partir, la mente de Caín retornó a Edén, y de nuevo oyó la voz de Dios condenándole a “vagar errante en tierra extraña”, y, al impulso de aquella voz, se puso también en pie y, a distancia, les siguió. Pasaron muchos días y muchas lunas hasta que pudieron entenderse, pero, al fin, pudo saber que en otro tiempo aquel hombre había formado parte de una tribu numerosa que recorría con sus rebaños la tierra en busca de pastos, de frutos silvestres, de aves y otros animales que cazar; pero un día se había visto obligado a levantar su hacha contra el Hombre Sabio de la tribu.

¿Le mataste?”, preguntó Caín.

No. Era fuerte”.

Por qué tuviste que atacarle?”

Era malo y embustero. Como ofrenda a los antepasados exigía los mejores frutos y las partes más jugosas de las reses, pero yo vi como él se las guardaba para sí y se las comía disfrutando con sus hembras. Se valía de la ignorancia de unos y de la osadía de otros para lanzarlos a los peligros de la caza y a lugares inaccesibles en busca de sabrosos frutos de los que luego se apropiaba. Un rayo mató un día a una hembra hermosa, y él anunció a toda la tribu que aquella muerte había sido su castigo por haberse negado a complacerle. El temor se apoderó de todos, machos y hembras y, a partir de entonces, bastaba la amenaza de mandar un nuevo rayo para que todos temblasen en su presencia.

Un día encontré perdida en el bosque esta hembra, que pertenecía a otra tribu, y la hice mía. Al verla, de inmediato la reclamó como ofrenda, y me la quiso arrebatar, pero yo caí sobre él, le golpeé ante la tribu hasta dejarle como muerto, y huí con ella. Desde entonces he aprendido a conocer los secretos de la estepa y los ciclos de la luna, y no sé lo que es el miedo”.

Y, oyéndole, Caín pensaba en las penurias que su hermano Abel había tenido que soportar recorriendo valles y montes en pos de sus rebaños: frío, calor, interminables noches a la intemperie y la fatiga de tanto vagar. Los corderos que él cuidaba eran fruto del sacrificio y del dolor, dignos, sin duda, de ser aceptados como la mejor de las ofrendas. Pero, ¿acaso no eran tan dignas las suyas? ¿No habían sido sus espigas sembradas también con sufrimiento y regadas con el sudor de su frente? ¿Qué razón tenía Dios para aceptar la ofrenda de su hermano y rechazar la suya? Y entendió que, a semejanza del Hombre Sabio de la tribu, Dios era también un ser veleidoso e injusto, que con su desprecio había pisoteado el sudor de su frente y el esfuerzo de sus brazos. Y, a medida que en su mente se hacía la luz, su corazón se fue llenando de tristeza al comprender que de su hermano nunca había recibido ofensa alguna. Era de Dios de quien había recibido la humillación y el menosprecio. Era a Dios a quien debía haber matado, y no a su hermano Abel. El Hombre de la Estepa le había ayudado a comprender.

Una furia primigenia se apoderó entonces de su espíritu, y de su garganta se escapó un horrísono bramido que clamaba venganza por aquella muerte injusta. Y en lo más hondo de su alma se prometió regresar a Edén para vengar aquella sangre con la muerte del culpable, poniendo por testigo al Hombre de la Estepa.

Éste le dijo entonces: “durante muchas lunas pensé en volver a la tribu y matar al Hombre Sabio como desahogo de mi ira. Mas un día mi mente se iluminó y comprendí que ahora soy yo quien domina la escena. Yo tengo el conocimiento. Yo lo sé todo acerca de él; conozco sus patrañas, sus tropelías, sus debilidades; sé como piensa y de qué artes se vale para sojuzgar a su gente. Son muchos y no pueden ocultarse; él necesita la multitud, y el humo de sus hogueras me dice en todo momento donde se encuentra. Pero él de mí no sabe nada, y vive angustiado bajo el temor de que en cualquier momento pueda caer sobre él, sin importar que haya luz o haya noche, luna oscura o luna llena. Esa angustia es su castigo. Y algún día bajaré, mas no para matarle, sino para desnudarle ante su gente y someterle en su presencia al deshonor y a la verguenza”.

Así habló el Hombre de la Estepa y Caín guardó en su mente estas palabras. Pasaron nuevos días y nuevas lunas y de aquellos pensamientos acabó brotando una nueva luz. Desde la noche de su partida, Dios no había vuelto a saber nada de él; ignoraba si había sucumbido a su desdicha o pensaba regresar un día para vengarse desvelando sus embustes; pero Caín sabía de Dios muchas cosas. ¿Dónde estaba el paraíso del que sus padres le habían hablado? ¿Dónde la prometida inmortalidad? ¿Acaso su madre no le había parido a él con dolor y él mismo no había regado los campos con el sudor de su frente? ¿Acaso la misma historia de la serpiente que siendo niño había oído en labios de su madre no era también una patraña como las que el Hombre de la Estepa le había dicho que practicaba el Sabio de la tribu?

Lejos de aplacar su espíritu, estos pensamientos no hacían sino intensificar su dolor por la muerte injusta de su hermano e inflamar de ira su pecho, acrecentando el deseo de venganza contra aquel que por su injusticia le había empujado a derramar una sangre inocente.

Y de nuevo pasaron muchas lunas sin ver llegado el momento de poner en práctica su propósito. Aprendió dónde hallar pastos frescos, caza en abundancia, dátiles y otros frutos comestibles, y llegó a comprender que, así como el Hombre de la Estepa no necesitaba someterse a los caprichos del Hombre Sabio para vivir en ella, tampoco él necesitaba a Dios. Y, con el paso del tiempo, comprendió que no precisaba regresar a Edén para vengar su muerte, puesto que ya Dios había pagado su culpa. Ya no tenía quien le llevase ofrendas ni le inmolara sacrificios; la muerte le había arrebatado las de Abel, y las de Caín él mismo las había perdido al expulsarle de su presencia. Él sólo se había aislado. No era preciso que Caín regresase para matarle, como tampoco había sido necesario que el Hombre de la estepa regresara para matar al Sabio de la tribu. Ahora Caín tenía el conocimiento. Había aprendido a vivir por sí mismo en la estepa sin necesidad de Dios.

Para entonces La Mujer había parido hijos e hijas, y de entre ellas Caín tomó a la más bella y la hizo su esposa.

Y su esposa le dio un hijo, al que puso por nombre Enoc”. Y comprendió que todo había sido un sueño, y que ninguna causa le obligaba a vagar errante en tierra extranjera, pues estaba en su propia tierra, la tierra de Nod. “Entonces edificó una ciudad, a la que también dio el nombre de Enoc, el mismo de su hijo. Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael a Metusael, y Metusael a Lamec. Y Lamec tomó para sí dos esposas; el nombre de una fue Ada, y el de la otra, Zila. Y Ada dio a luz a Jabal, que fue el padre de todos los que habitan en tiendas y cuidan ganados. Y el nombre de su hermano fue Jubal, que fue el padre de todos los que tocan el arpa y la flauta. Y Zila dio a luz a Tubalcaín, artífice de toda obra de bronce y de hierro. Y la hermana de Tubalcaín fue Naama”. (Génesis, capítulo IV, versículos 17-22).

Caracas, 28 de Febrero de 2008

Ilustración: Caín, de Henri Vidal; Parque de las Tullerías, París

 

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Valentino

    Valentino

    8 enero, 2017

    Sin duda, una de las historias más atrayente y mejor escritas en esta página. Saludos, Germán.

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      GermánLage

      9 enero, 2017

      Gracias, Velentino, por tu amable comentario. Un cordial saludo.

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    Mabel

    8 enero, 2017

    ¡Qué hermoso y maravilloso! Un abrazo Germán y mi voto desde Andalucía

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      9 enero, 2017

      Gracias, Mabel, por haber leído mi cuento y por tu comentario.
      Un afectuoso saludo.

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    Charlotte

    9 enero, 2017

    Te felicito, Germán. No es fácil recrear la historia de Caín sin caer en el tópico de la rivalidad entre los hermanos. El relato está plagado de detalles que la convierten en una historia original: que esté contada desde la perspectiva de Caín, la humanización de los motivos de Dios, el paralelismo entre la historia de Abel y Caín con la del Hombre de la Estepa… Pero sobre todo, como bien dice Valentino, una historia escrita con maestría. Recibe toda mi admiración. Un abrazo muy fuerte

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      9 enero, 2017

      Hola, Charlotte; Gracias por tu amable y preciso comentario. La clave está en los versículos del Génesis con los que finaliza el relato; se trataba pues de imaginar una historia coherente que diese sentido a esos versículos.
      Un fuerte abrazo, Charlotte.

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    gonzalez

    9 enero, 2017

    Sí, amigo Germán, coincido totalmente con el comentario de Charlotte, te felicito. Me gustó mucho. Mi voto y un fuerte abrazo!

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      GermánLage

      9 enero, 2017

      Hola, González; Gracias por haber leído mi relato y por tu amable comentario. Y, como tú te apoyas en el de Charlotte, también yo me permito remitirte a él para ampliar detalles.
      Un fuerte abrazo, amigo.

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      GermánLage

      10 enero, 2017

      Gracias, Lorena, por tu amable comentario. Pasaré encantado por tu enlace.
      Un cordial saludo.

  5. Imagen de perfil de LluviaAzul

    LluviaAzul

    10 enero, 2017

    Querido Germán, extraordinadrio como siempre. Un abrazo, fuerte.

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      GermánLage

      10 enero, 2017

      Gracias, Lluvia Azul, por tu comentario, siempre tan indulgente.
      Un afectuoso saludo.

  6. Imagen de perfil de Vladodivac

    Vladodivac

    10 enero, 2017

    Germán, lo hiciste amigo, una historia realmente magnifica y difícil de hilvanar, teniendo en cuenta las connotaciones con el relato Bíblico. Querido amigo es una historia de diez, lastima que solo puedo darte uno. Un fuerte abrazo.

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      11 enero, 2017

      Hola, Joaquín; gracias por tu comentario tan comprensivo y amable.
      Un fuerte abrazo.

  7. Lourdes

    11 enero, 2017

    Hola Germán! nunca es tarde si la dicha es buena. Eso dicen. Y aunque tarde, por fin he podido leer tu relato con tranquilidad y he de decirte que me ha parecido genial. Gracias por compartir tu maestría. Te doy un voto, pero como alguien más te ha dicho, te daría muchos más. Un beso enorme.

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      11 enero, 2017

      Gracias, Lourdes, por tu comentario, siempre tan generoso en elogios. Lo importante es que no nos vuelvas a abandonar por largo tiempo. Lo que yo hago, cuando las musas se resisten, es tirarles de las orejas aporreando un teclado. No falla.
      Un gran abrazo, Lourdes.

  8. Charlies

    12 enero, 2017

    Enhorabuena GermánLage, este relato además de escrito de forma exquisita, me parece muy muy lúcido. Tiene una gran moraleja.
    Gracias a que has pasado por mis relatos he podido leerle, todo un placer. Le seguiré, me ha encantado. Un saludo.

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      12 enero, 2017

      Gracias, Charlies, por haberte permitido leer mi relato y por tu amable comentario. Un cordial saludo.

  9. Imagen de perfil de

    Qwertytantos

    12 enero, 2017

    Mi apreciado amigo Germán. Leí tu publicación en cuanto salió, pero no he podido entrar a comentar hasta hoy. Lo primero decirte que me gustó recrearme con este nuevo género de “relato bíblico” que tiene complejidades añadidas: ceñirte a unos patrones marcados por la Biblia, mostrar los personajes con el tacto y la delicadeza de la religión exige, no cuestionar sus actos y dejar al lector todo el pulso interpretativo, imaginar una historia creíble y atractiva. Todo eso tú lo has hecho. Pero lo que de verdad, de verdad me maravilla, es la naturalidad de tu estilo. Haces que parezca fácil lo más difícil (los que escribimos lo sabemos bien): escribir sin ningún artificio, de una forma totalmente creíble y sencilla, pero cuidando todos los detalles para que el texto emocione, enamore e impacte al lector. Eso, es muy difícil. Qué bien escribes, compañero. Mis felicitaciones por ello.

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      13 enero, 2017

      Hola, Qwerty. Gracias; muchas gracias por tu comentario. No te imaginas cuanto agradezco tu análisis y tus elogios.
      Un fuerte abrazo.

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      14 enero, 2017

      Gracias, Errante wey, por leer mi relato y por tu amable comentario. Un salió.

  10. Sualvez

    13 enero, 2017

    Excelente narración. Mi voto y mis saludos!!

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      14 enero, 2017

      Gracias, Sualvez, por seguir leyendo mis publicaciones y por tu amable comentario. Un abrazo.

  11. Imagen de perfil de Lauper

    Lauper

    14 enero, 2017

    Magistral, Germán. Enhorabuena. Un fuerte abrazo y mi voto.

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      14 enero, 2017

      Gracias también a ti, Lauper, por seguir leyendo mis publicaciones y por tu elogioso comentario. Un fuerte abrazo.

  12. Imagen de perfil de Dehesa

    Dehesa

    17 enero, 2017

    Solo puedo ya felicitarte, querido Germán.
    Y enviarte mi voto con un abrazo.

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      19 enero, 2017

      Gracias, Dehesa, por leer este nuevo relato y por tu amable comentario.

  13. Imagen de perfil de veteporlasombra

    veteporlasombra

    19 enero, 2017

    La Biblia siempre resulta muy inspiradora y metafórica. Buen relato Germán, un saludo…

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      19 enero, 2017

      Gracias, Veteporlasombra, por seguir leyendo mis relatos y por tu amable comentario. Un cordial saludo.

  14. jpulido

    22 enero, 2017

    Un relato interesante Germán. Un esfuerzo meritorio tratar de penetrar en la mente de Caín y establecer un posible punto de vista desde su óptica. El análisis del texto nos invita a reflexionar sobre, si en su psiquis mas profunda Caín continuó huyendo para siempre, o sobre si su reflexión partió consciente o inconscientemente de un error. ¿Era la condición del hombre sabio, asimilable a DIOS?,¿ reflexionó Cain en algún momento sobre su propia responsabilidad respecto a la ofrenda y de su condición interna cuando la presentó?, ¿hubo arrepentimiento verdadero por parte de Caín al enterarse de que DIOS pagó su culpa?, ¿agradeció o no Cain este gesto del Creador?. Particularmente me parece loable el reconocimiento que hace de que Abel no lo ofendió en ningún momento.
    Interesante relato, te felicito, nos invita a pensar y reflexionar.
    Saludos hermano!
    Desde Venezuela

    José Alfredo Pulido González

    • Imagen de perfil de GermánLage

      GermánLage

      22 enero, 2017

      Hola, José Alfredo; Gracias por haber leído mi relato y por tu cometario. Celebro que te haya parecido interesante y que te hya inducido a reflexionar. En este sentido, todas las claves de reflexión están contenidas en los versículos del Génesis que inspiraron el relato y son reproducidos al final del mismo.
      Un cordial saludo.

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