Neptuno y el caminante

Escrito por
| 21 | 1 Comentario

Neptuno observaba, imponente; mudo testigo del universo que repentinamente sacudía el interior del caminante. Con cada paso que daba, con las imágenes que sus ojos recababan, el tiempo y la distancia se atrincheraban en similar asonada, revolviendo retratos; esos que rememoran un día, tal vez una hora, o un minuto, o hasta el más escondido de los segundos.

Neptuno observaba al caminante, cuyo corazón se remecía inclemente; aparcando su mente justo al lado de ese tronco, que sobre la senda del Ancón, un día con sus nombres marcaron, y prometieron volver a visitar.

Neptuno parecía doblegarse más allá de su fuente, sintió como suya aquella congoja que parecía consumir la vida del caminante. Miró a través de sus ojos y se detuvo al lado de ese tronco que escondía y guardaba para sí aquel instante de ternura.

Y fue entonces cuando el tiempo y la distancia se comprimieron. Con sublime aplomo, un fresco aliento se levantó de la fuente y acarició el rostro del caminante. Respiró hondo, plantó su mirada en el horizonte y desde las faldas del Santa Lucía, la nostalgia mutaría en esperanza.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    27 enero, 2017

    Muy buen relato. Un abrazo Augusto y mi voto desde Andalucía

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Abrir la barra de herramientas