San Pedro corría espantado buscando a Dios.
-Señor, Señor, en las puertas del cielo está Satanás con un cabreo de mil demonios y gritando que salga inmediatamente a hablar con él.
Dios no tenía cuerpo para esas tonterías, ni ganas de abandonar la eterna partida de poker que desde hace siglos jugaba con Shiva, más pendiente de controlar sus muchas manos para que no le sisara fieles del tapete que de aguantar ángeles caídos, así que envió a su hijo, el Cristo a parlamentar con el pesado de Belcebú.
Jesús, con su habitual parsimonia, arrastraba los pies camino de la entrada como si aquellas ordenes de su progenitor fuesen un calvario.
¡Qué cruz, por papá!
Allí le aguardaba el innombrable, rojo de ira y con fuego en los ojos.
-¡Vamos a ver! Se supone que tu padre creo al ser humano a su imagen y semejanza. ¿No?
Le colmó de placeres y virtudes ¿No? Te envió a ti para expiar sus pecados ¿No?
-¡No! Ni me lo recuerdes. –Dijo un sacrificado Jesucristo.
-Entonces por qué coño últimamente todos acaban en el infierno, es que ya nadie quiere ir al cielo, es que la virtud ha sido erradicada, es que la honradez ha dejado de tener valor, es que el bien está sobrevalorado, es que la compasión ya no tiene cabida en el mundo, es que ser humano no es útil, o quizás es que el hombre se parece más a su creador de lo que este quiere reconocer, chulo, vanidoso, vengativo, egocéntrico.
-No te pases Luci, que no es para tanto. Después de los primeros milenios de guíar y cuidar su Creación, dejó de arrasar civilizaciones y ciudades infieles que no le adoraban, incluso ahora sus mejores amigos se encuentran entre los dioses de esas otras herejías.
-Me da igual los amaños que tenga con los amigotes, porque yo, allá abajo tengo overbooking. ¡No cabe ni un alma más! O le pone remedio a la deriva pecadora de su Creación o dimito. Y se los envió a todos para arriba. ¡El que avisa no es traidor!
Se machó encendido y vomitando blasfemias por aquella vil garganta.
El hijo de nuestro Señor quedó pensativo. Él ya se lo había advertido a su padre cuando regresó de la misión que le había encomendado en la tierra. Se dio cuenta que aquellos a los que su padre llamaba “hijos” en realidad lo que eran es unos “hijos de puta”. Le pidió que los destruyese, para que no ellos no acabasen con toda la Creación, pero no le hizo caso, les tenía cariño. Recordaba ahora sus últimas palabras en la tierra de los hombres.
¡Señor! ¿Por qué me has abandonado?





Mabel
Vivimos un Tiempo de frustración y egoísmo el cual nos debilita cada vez más y no prestamos atención a esta hermosa vida que tenemos, solo nos percatamos de su odio y altanería en los cuales estamos viviendo y sufriendo continuamente no siendo merecedores de tan hermoso poder porque no nos sensibilizamos ante tan cruda realidad en la que estamos sometidos. Un abrazo Marco Antón y mi voto desde Andalucía.
Marco-Antón
Todo eso se puede combatir con un poco de humor y otro poco de memoria histriónica… si estamos destinados a repetir los mismos errores, por lo menos que no nos pillen por sorpresa.
Lourdes
Muy divertida tu ácida crítica hacia el comportamiento humano. Somos tantos que hasta “Luci” ya no puede más!!!. Bueno, es genial tomárselo con humor. Y Dios ahí, tan pancho!!! jugando al poker, no a los dados, Dios nunca juega a los dados.
Bueno, supongo que no sólo es una crítica al comportamiento humanos, sino también a las religiones.
Saludos y mi voto
Marco-Antón
A veces me da por ajustar cuentas con el pasado, osea con mi pasado católico apostólico romano, el puñetero catecismo y las falsas beatas que competían por cantar más alto que el cura… y también con el ser humano (i)racional.
GermánLage
¿Ironía, sátira, retranca? Siempre fiel a ti mismo, Marco. Por eso me gusta lo que escribes.
Mi cordial saludo y mi voto.
Marco-Antón
Yo más bien lo definiría como un refrito de mala hostia social, generacional, política e histórica, todo ello aderezado con un mucho de cinismo personal y un toque de picante terruño, y servido en vajillas políticamente incorrectas. Masticarlo con pausa, puede producir indigestión.
Fisquero
Como dice el refranero ”Al mal tiempo buena cara”. Marco yo me apunto a tu forma de enfocar las dificultades -presentes,pasadas y por venir-, e intento digerir aquello que tengo que ver,escuchar y soportar, intentado, cuando me resulta posible, tomarlo todo con ese fino humor del que has hecho gana con tu relato y tu crítica.
Lo cierto es que esto -lo de arriba y lo de abajo- no hay forma de arreglarlo, pues ya no depende de los hombres de buena voluntad,sino que son precisamente los otros, los de mala leche y los hijos de pura los que se encargan de que aquí no se arregle nada.
Bueno Marco que me ha encantado leerte, ha sido realmente divertido.
Un cordial saludo y hasta la próxima