El viento del verano sopla suavemente y acaricia el pasto de la pradera inclinándolo un poco, acaricia las flores pero es tan suave que no logra desprender un solo pétalo, acaricia las copas de los grandes árboles y les da vida. Es tan suave que quien lo pueda percibir reconocerá que es un hermoso regalo de la naturaleza. Pero justo al inicio de la pradera y al final del pueblo se encuentra una casa y en ella una anciana, que está sentada en el pórtico con la mirada fija en el camino. Se podría decir que es afortunada pues está en un sitio maravilloso. El viento toca sus manos, que sostienen con fuerza un bastón, con una delicadeza que para su piel arrugada es más que necesaria, también pasa rosando su cabello blanco y marchito, haciendo que algunas de sus canas se levanten, y mientras el viento trata de arrastrarle un poco de prosperidad acariciando su rostro, ella lo ignora íntegramente, aunque el viento insiste tratando de soplar un poco más fuerte, ella solo parpadea lentamente con sus ojos cansados y sigue mirando fijamente el camino.
Pero el viento ha visto solo la capa externa de aquella anciana, si tan solo percibiera en ella toda la esperanza que guarda en su interior el viento comprendería porque no le es posible prestarle atención ahora.
Ella estará con la mirada fija asía el camino hasta que pueda ver un auto llegar, pues el verano ha iniciado y con él las vacaciones en los trabajos y escuelas. Así que está segura que sus hijos y nietos no tardaran en estar frente a ella.





Esteff
Precioso micro, emotivo 100%
Mis felicitaciones.
Cessar
Gracias Esteff. saludos
Mabel
¡Qué maravilla! Un abrazo César y mi voto desde Andalucía
Cessar
Gracias. Saludos
GermánLage
Hermosa avocación de esos ancianos que viven entre el desprendimiento y el amor imperecedero a su familia.
Mi cordial saludo, Cesar, y mi voto.
Cessar
Gracias. igualmente saludos.
sncaltero
Muy bien descrita la escena de la anciana esperando a sus hijos y nietos, mientras sopla el viento. Se imagina uno su rostro arrugado y su cabello blanco. Mi voto desde Colombia.
Cessar
Gracias. Si al igual yo me lo imaginaba cuando lo escribía, creo que el mensaje se ha cumplido… saludos
Grécò
Bello relato
Cessar
Gracias