Pieza de catálogo B185-9784

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#Inicio de registro#

En el Museo de la Memoria nos encargamos del estudio, comprensión y difusión de los grandes hitos de la humanidad. Nuestro afán nos lleva a procurar que las generaciones futuras puedan evaluar, de forma independiente, todos los hechos que han provocado en la raza humana algún tipo de cambio.

Mi período de evaluación y análisis abarca buena parte del siglo XXI: sus guerras, las grandes migraciones, los avances científicos. Fue un siglo complejo y lleno de dificultades para nuestro planeta.

La siguiente transcripción pertenece a la pieza B185-9784 que consta de solo cuatro archivos de audio, todos en buen estado.

 

B185-9784-01 Primer archivo de audio (1 minuto y 16 segundos).

HOMBRE
(susurra en idioma 1 -traducción realizada en el departamento de lingüística- Se escucha el traqueteo de un tren. Algunas voces de fondo, gente que tose)

Oscuridad, siempre he sentido miedo de la oscuridad.

Aún no ha amanecido. Grabo estas palabras porque quiero dejar constancia de todo lo que hemos pasado y lo que nos queda por vivir. Necesito desahogo, escupir lo que siento, gritar. Pero guardo calma por ella, por mi hija.

Intento no moverme, no quiero despertarla, contemplo como duerme en mi regazo. Debería darle un beso y necesito a su madre aquí, conmigo. La echo… echamos de menos.

(sonido de un beso, también una especie de sollozo o lamento)

Llevo los pies descalzos y malheridos, al igual que el resto de las personas que viajan hacinadas en el interior de este sucio y maloliente vagón. Demasiados días caminando para nada. Demasiados días en el tren, sin saber para qué o a dónde nos dirigimos.

(Hombre suspira y toma aire varias veces)

Recuerdo el caos de los primeros días; veía muerte allá donde miraba, caminé entre destrucción, nunca había llorado tanto. Perdí a mi mujer en aquellos confusos momentos, después cayeron otros familiares: mi hija no sería la siguiente, tenía que salir de allí y buscar refugio en otro país antes que aquella muerte silenciosa se extendiera.

Le propuse algo divertido, unas vacaciones; vivir en la naturaleza, dormir a la luz de la luna. Solo tenía cinco años y no lo entendería de otra forma. Sería un pasatiempo: buscar a mamá. Dios mío, un juego sin final, ella no sabe que nunca más podrá verla.

No podíamos cargar con demasiado peso, recogimos solo algunos víveres, algo de ropa y útiles de aseo, y nos pusimos en marcha abandonando nuestro hogar.

No conseguimos distanciarnos demasiado de nuestra ciudad, era demasiado pequeña para jugar a ser mayor. El ejército nos encontró un par de días después de comenzar la travesía y nos condujo a uno de los centros de evacuación que existían diseminados por el país. Allí al menos, estábamos más cerca de la frontera y más lejos del foco de la enfermedad.

Llevo algo de agua oculta en un pequeño recipiente y por las noches, procurando no ser visto, hidrato los labios de mi niña mientras duerme. Llevamos encerrados seis días con sus seis noches, como animales enjaulados. Nos han permitido salir en un par de ocasiones. No sé cuánto más aguantaremos.

(el tren aminora su marcha, se oyen golpes en el exterior. El vehículo se detiene)

¿Qué ocurre ahora?

(fin de archivo)

 

B185-9784-02 Segundo archivo de audio (8 minutos y 36 segundos).

La transcripción de este archivo fue laboriosa, existen varios minutos donde no hay conversación, solo ruido de fondo (posiblemente, Hombre olvidó parar la grabación), además se mezclan frases en varios idiomas.

HOMBRE
(continúa susurrando)

El tren se ha detenido pero Clara, mi hija, sigue dormida, está exhausta. Nos encontramos cerca de algún control fronterizo, pero no sé de qué país y ya, poco importa. A través de un pequeño agujero, por donde inhalamos algo de aire limpio y puro, puedo ver soldados y vehículos militares, están por todas partes. Mis compañeros de viaje comienzan a levantarse, algunos apenas se sostienen de pie, otros parecen autómatas. Es doloroso pensar cómo el ser humano ha llegado a esta situación, parece que no aprendemos: esto ya se ha vivido, otras personas, en otros lugares.

(se escuchan voces pidiendo, sin apenas poder gritar, agua y comida)

Mi pequeña ha abierto los ojos, el escándalo la ha despertado. Es preciosa, me recuerda tanto a su madre. Tranquila pequeña, no temas, pronto saldremos de aquí.

Sé que durante estos días han enganchado más vagones a nuestro convoy, y su velocidad se vio disminuida considerablemente. Andando llegaríamos más rápido. Pero a dónde. Debemos de ser miles de almas embarcadas hacia el infierno o hacia el cielo, no lo sé.

(parece que llora. Se oye cómo se abre un cerrojo y la puerta del vagón)

AVISO
(a través de un sistema de megafonía se repite, una y otra vez, el siguiente mensaje en varios idiomas. Este aviso se escucha, a partir de ahora, a lo largo este archivo de audio)

Bienvenidos a Prilep, al campamento Alfa cuatro. Por favor, salgan despacio y en orden. Colaboren con las fuerzas de seguridad y sigan las instrucciones de los soldados. Nuestro deber es garantizar su protección.

HOMBRE
(parece que se mueve o incorpora. En este momento, Hombre cree que ha detenido la grabación. La calidad del registro empeora con un ruido acoplado a la señal)

Vamos pequeña, parece que vamos a bajar, prepárate.

NIÑA
(con voz entrecortada y llorando, también habla en idioma 1)

Papi, papi, ¿dónde vamos?, ¿encontraremos a mami aquí?

SOLDADO
(en idioma 2 y gritando)

¡Vamos!, ¡vamos! ¡Salgan de una vez! ¡Hombres a la derecha! ¡Mujeres y niños a la izquierda! ¡Vamos! ¡Rápido! ¡No tenemos todo el día!

HOMBRE
(susurrando)

Ven, pequeña. Quédate junto a mí. Esperemos a que salgan todos del vagón.

(durante un par de minutos se oyen murmullos y quejas. También escuchamos a Soldado, repetir una y otra vez lo mismo. Comienza a llover)

Ven, Clara, acércate.

Señor, oiga, señor. Mi hija solo tiene cinco años, deje que se quede conmigo…

(oímos un golpe seco y durante seis minutos solo se aprecia el sonido de la lluvia)

HOMBRE
(con cierta dificultad en el habla)

¿Qué ha pasado? ¡Clara! ¡Clara! ¡Joder! Mi grabadora. Mierda, la he dejado puesta.

 

NOTA: Prilep. Ciudad ubicada, en el momento de la grabación, en la República de Macedonia, al sureste de Europa. La ciudad fue destruida, junto a muchas otras, en un vano intento de atajar el avance de la enfermedad.

(fin de archivo)

 

B185-9784-03 Tercer archivo de audio (1 minutos y 18 segundos).

En el registro se puede analizar las condiciones de internamiento a los que fueron sometidos los refugiados. El estado de reclusión era similar al de presos de otras épocas en situaciones de conflicto bélico, incumpliendo así, todo tipo de tratados y acuerdos.

HOMBRE
(parece hablar directamente al aparato, se escuchan pasos, respiración acelerada)

Llevo ocho días buscando, intentando ver a mi hija, recabando información. Nos tienen separados por sexo y nacionalidades. Todos los días pasamos por desinfección, aunque realmente, no sé qué nos echan. La comida deja bastante que desear, quién sabe que estará comiendo mi pobre niña. Nos tienen trabajando, construyendo nuevos barracones. Pronto llegarán varios miles más de dispersados, así nos llaman ahora.

(durante unos segundos, el sonido de pasos se acelera y Hombre jadea)

¡Mark! ¡Mark! ¿Sabes algo? Por favor, dime que sí, dime que la has encontrado.

MARK

(susurrando, con voz ronca, en idioma 1)

En la zona de mujeres, zona 3C, un pabellón blanco. He escuchado que allí hay niños.

(de fondo se escuchan algunas sirenas, sonido de aviones a baja altitud, explosiones)

HOMBRE

¡Vamos, Mark! ¡Corre! Ponte a cubierto, yo voy a por Clara.

(fin de archivo)

B185-9784-04 Cuarto archivo de audio (37 segundos).

Napalm B: Sustancia altamente inflamable que arde indefinidamente. Base gelatinosa de gasolina estabilizada con benceno y poliestireno. Prohibido su uso (Or. ED-13655).

HOMBRE
(se escucha el sonido de la lluvia, un parabrisas y el motor de un coche)

No sé si han sido los rusos o los americanos. Han destruido la ciudad y el campamento con bombas incendiarias. En medio de tanto caos, encontré a Clara donde me indicó Mark y conseguí robar un automóvil. Por suerte, es un vehículo de suministros y llevamos comida y combustible de sobra. Me dirigiré al este, quiero alejarme todo lo posible de este infierno. La noche se ha iluminado tomando un color anaranjado: todo arde.

¿Cómo estás, pequeña?

(fin de archivo)

 

Aclaratorio.

El primer caso de contagio por VIDE-H209 del que se tiene noticias ocurrió en la ciudad francesa de Le Creusot, el día cuatro de agosto de dos mil cuarenta y cuatro. Casi trescientos años después, aún no se conoce al paciente cero, ni de cómo este virus, pudo acabar en apenas un año con un tercio de la población mundial. La férrea contención en las fronteras no pudo evitar el éxodo masivo de europeos que buscaban seguridad en países vecinos. Una misión aérea, autorizada por Naciones Unidas y auspiciada por la Organización Mundial de la Salud, trató, inútilmente, de acabar con la propagación de la enfermedad por medio de bombardeos masivos con napalm. La utilización de arsenal atómico de baja potencia fue rechazada, aunque no descartada, reservándose la República Popular de China el uso de dicho armamento dentro de su territorio.

Cotejando toda la información disponible, se ha encontrado en el registro del campo de refugiados de Dargaz (Irán), ciudad donde apareció la tarjeta de memoria con estos archivos de audio y algunas fotografías (reproducidas al final de este documento), un asiento (ED-2954854584) que corresponde a una niña, de nombre Clara y de origen francés, que llegó acompañada de su padre, Philippe, el día seis de marzo de dos mil cuarenta y seis.

#Fin de registro#

Comentarios

  1. Mabel

    13 febrero, 2017

    ¡Excelente texto! Un abrazo Paula y mi voto desde Andalucía

  2. gines

    13 febrero, 2017

    Felicidades. Perfecta narración. Muy buena idea la estructura de archivo, lo hace todavía más intrigante. Me resultó muy cinematográfico. Un saludo, mi voto y nos leemos!

  3. GermánLage

    18 febrero, 2017

    Excelente relato, Paula. El formato y la estructura adoptados, además de originales, añaden una sensación de realismo altamente eficaz. Te felicito.
    Un cordial saludo y mi voto.

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