Se han dejado de observar las estrellas, desde hace algunas semanas. Bueno, desde hace algunos meces solo se pueden ver un par de veces al mes, con suerte. Solo, recostado a un lado de la ventana, anhelo poder verlas, las extraño. O eso creo. Quizá es porque no quiero dormir, no quiero volver a tener ese sueño. Pero el mes pasado cuando se podían ver las estrellas, no dormí durante toda la noche, me tranquilizaba poder observarlas y en momentos era aún mejor me inspiraba escribir poesía.
No sé si peleo contra la noche o si es que peleo contra mis miedos, miedo a tener ese sueño. Pero sé que al irse las estrellas llego ese sueño.
Al menos siempre termino quedándome dormido, y es bueno cuando no regresa el sueño.
Es el sueño de un loco…
¿Qué pasaría si se hiciera realidad? Seguro en un primer instante todo sería maravilloso. Por esto anhelo que suceda. Pero después esta la segunda parte del sueño. Y aquí todo es lo contrario al placer y la felicidad de la primera parte.
Precisamente lo que tengo miedo, es que me guste el sueño.
Creo que solo es un delirio – puedo acariciar el otro lado de la cama y está tan frio y solo- quisiera que eso fuera un delirio, pero está pasando. El dolor no es un delirio por desgracia es real, completamente.
Pero al parecer sé la cura para este dolor causado por una ausencia… y esta exactamente en mi sueño.
NO. ¿Qué estoy diciendo?, sé que este dolor es terrible, y sé que todo pasa por alguna causa, ella tuvo que irse. A pesar de el gran lazo tejido con amor que nos unía.
- si tan solo las lágrimas que se deslizan por mis mejillas se parecieran un poco las que suelen salir por felicidad- Es increíble pero ha sucedido, estamos solo, mis hijo en la recamara de al lado y yo.
Debo prometerme que ese sueño no se realizara…
…
…
- aah… que susto, me estaba quedando dormido- Apenas había cerrado los ojos y volvió el sueño. Esa escena me ha atormentado: estoy empapado de sangre de mi camisa, manos y rostro, pero estoy sonriendo y quienes se encuentran en el suelo no estoy seguro de quienes sean… espera un momento, tenían unas calcetas iguales a las de mi hija y el otro cuerpo un short muy parecido al de mi hijo.
¿Qué me está pasando? Incluso no he parado de sudar, ¿Por qué tengo mis manos rojas?





Mabel
¡Excelente! Un abrazo César y mi voto desde Andalucía
Cessar
gracias. y saludos
Esteff
Me ha encantado este relato, al más puro estilo de Breat Easton Ellis. ¡De puta locura!! Estas cabezas, que se nos van de las manos…. un abrazo y mi voto
Cessar
gracias… si así pasa, lo bueno es que las fantasias no son un delito…