-El sugestivo e irresistible encanto de la corrupción- Capítulo III

Escrito por
| 92 | 17 Comentarios

 

 

 

 

Capítulo III

El viaje astral del Chamán

Tras haberme presentado como un amigo de Leezah Appiah, que intentaba hallarlo en aquel telúrico y oscuro lugar en plena noche, el individuo que apenas unos segundos antes me ofrecía droga y prostitutas, y tenía intención de robarme a punta de navaja, se ofreció solícitamente a acompañarme hasta el lugar señalado en la tarjeta de visita, y una vez nos hallamos a escasos metros de la cochambrosa chabola donde residía el hechicero -como mi improvisado guía le llamaba-, mi acompañante desapareció, no sin antes implorarme repetidas veces:

 

“¡Por favor! ¡Por favor! Tío te lo pido por favor, no le digas nada de lo ocurrido al hechicero. No quiero que se apodere de mi espíritu y tenerlo para siempre metido en un negro pozo, y no quiero ser esclavizado y ser utilizado para la eternidad por sus poderes. Por favor, si le hablas de mí, te lo pido por favor, dile que me he portado bien contigo”

 

En el tono de voz de aquel individuo pude percibir un enorme terror, era como si temiese a algo de lo cual no cabía en modo alguno esperar piedad, el temor latente que en aquel pobre desgraciado se percibía era irracional, era como si temiese algún castigo implacable del que no cabía la menor esperanza de esperar perdón, ni clemencia alguna.

Al tiempo que desaparecía mi improvisado Caronte, me sentí como si hubiese cruzado el Aqueronte, y fue en ese preciso momento cuando escuché el sonido de unos timbales, que procedentes de la chabola, parecían decirme con su repetitivo tam-tam, tam-tam “adelanté-adelanté,.., ven-ven.., adelanté”.

Atraído por el estereotipado sonido traspasé el umbral de la sórdida casucha, cuya entrada carecía de puerta, obedeciendo a la hipnótica llamada de los atabales.

Recorrí un estrecho y oscuro pasillo guiado por el constante tam-tam, el cual, y a medida que yo avanzaba, sonaba más cercano e intenso, al tiempo que aumentaba su ritmo.

Al fondo del cochambroso pasillo pude percibir un gran resplandor que poco a poco fue iluminando aquel negro túnel, hasta que éste desembocó en un gran patio, y allí pude ver un espectáculo dantesco que me helo la sangre en las venas

En torno a una gran fogata danzaban frenéticamente un grupo de unos diez hombres de raza negra que parecían estar bajo la influencia de algún alucinógeno, sus cuerpos estaban totalmente desnudos y sudorosos, y se contorsionaban endiabladamente al ritmo trepidante que había adquirido el tam-tam de los timbales, que un hombre, también de color, tocaba sentado tras ellos; y sobresaliendo en aquella atmósfera irreal, un individuo alto y corpulento, de unos cincuentas años, que vestido de una túnica negra, aparecía como maestro de ceremonias de aquel ritual animista, su rostro estaba rasgado por varias cicatrices que le cruzaban las mejillas, y en sus ojos se reflejaban las llamas de la fogata, dando la impresión de que sus órbitas lanzaban fuego.

 

De pronto y a una leve señal del hombre de las cicatrices en el rostro, los timbales cesaron bruscamente, al tiempo que los jóvenes que desnudos danzaban se desplomaron violentamente al suelo, en ese instante el aire se espesó adquiriendo un extraño y desagradable olor, saliendo de sus cuerpos una neblina o vapor, que bien pudiera considerarse, dada la traslucidez y la luz que el vapor fue adquiriendo, que se trataba de las mismísimas áureas que de aquellos hombres desnudos se desprendían, y que abandonando sus soportes y envoltorios iban tomando formas retorcidas y atormentadas, cada una ellas envueltas en maravillosas e increíbles colores que yo jamás había visto ni creí que existieran, y de pronto, como si se hubiesen dado cuenta de mi mirada furtiva e invasora, cuerpos y áureas se desvanecieron en la profunda negrura de la oscura noche.

 

Aquello ya fue más del lo que mi mente podía asimilar y soportar, así que instintivamente retrocedí con intención de salir corriendo de aquel lugar, pero al girarme tropecé con un gigante de piel de ébano que sujetándome por el torso apenas si me permitía respirar, al tiempo que me espetaba unas palabras en un idioma o dialecto que me era totalmente desconocido.

El hombre de la túnica negra y mejillas escarificadas alzo su mano derecha e instantáneamente el gigante que me sujetaba y parecía que me iba a aplastar, me soltó; ya cuando pude recobrar la respiración intenté presentarme.

 

-¿Es usted Leezah Appiah…? -conseguí balbucear- Mi nombre es Abelardo Espín, y me envía Rita del club D´Rossi.

 

-Sé quién eres, y lo que aquí has venido a buscar -me respondió en tono solemne y altivo- Pero has llegado antes de la hora convenida… ¡Humm! – El gurú de aquel extraño ritual, meditó unos instantes- Lo que acabas de ver, es una ceremonia de iniciación muy especial en la que se invocan a los espíritus, a la que no estabas invitado, y que nunca debiste haber presenciado, ¡Humm!… – El gurú meditó de nuevo-. Sabes que de no estar aquí por invitación de Rita, y sólo por haber visto lo que no debieras, no podrías volver a salir, y ya ni podrías volver a tu mundo…, al menos no podría hacerlo tu espíritu. Bueno…, ya veremos cómo lo resolvemos – Concluyó su presentación, dejando en el aire un agorero e incógnito “ya veremos”, que no presagiaba precisamente muy buenas vibraciones, para a continuación, plegando su túnica negra sobre su brazo izquierdo, hacerme un imperativo gesto indicándome que le siguiese.

 

Fui conducido a una especie de habitación en cuyas paredes construidas con cartones, latón y madera, el fuego de varias antorchas realzaban el aspecto fantasmagórico de diversos amuletos de animales y máscaras africanas que colgaban representado retorcidas y siniestras muecas, que podían haber conferido al lugar un aspecto todavía más tétrico -de haber sido ello posible- a aquella antesala del Infierno.

El chamán me indicó que me acomodase en cuclillas frente a una pequeña mesita de ébano y, tras coger una bolsita de cuero de una repisa, se colocó frente a mí.

 

-¿Eres creyente?

 

-Soy agnóstico – respondí

 

-No lo creó, sólo aquellos que tienen fe son dignos de recibir señales extrasensoriales a través de los sueños esotéricos.

 

– ¿Y cómo sabe usted que yo he tenido esas señales en forma de sueños? ¿Acaso le ha contado algo Rita? -Me atreví a inquirir, cada vez más impresionado, tanto por las veladas amenazas, como por las preguntas tan directas de aquel hombre de presencia impresionante, el cual de nada me conocía

 

-Tú has venido a mí en busca de mi mediación, para que a través de ella te comunique con el espíritu que te persigue y cuyo mensaje no consigues interpretar ¿Es así?

 

-Bueno…sí, puede…, no sé, dicho así es posi…, pero… -Mi anfitrión no me permitió seguir balbuceando mis dudas.

 

– Bien, pues limítate a escuchar todo aquello que el espíritu transmita a través de los huesos y de mí voz.

 

Dicho esto lanzó sobre la mesita con mucha solemnidad, unos pequeños huesos que contenía la bolsa de cuero.

 

Cuatro huesos salieron de la bolsa golpeando la mesa, y quedando esparcidos en ella.

 

El chamán los observó, y en su impasible rostro pude apreciar un gesto de contrariedad durante unos instantes.

 

-¡Hummm……! ¡Vaya…! Efectivamente si tienes problemas.

 

-¡Qué es lo que ha visto? -pregunté ansioso, dudando para mis adentros si se refería a los problemas que me habían acompañado hasta llegar a aquel lugar , o a los que había acabado encontrando allí mismo.

 

Tras dejar transcurrir, unos eternos para mí, segundos, el chamán habló.

-Ése es precisamente el problema, que no veo nada, los huesos no me dicen nada, y eso nunca es buena señal –se pronunció, al tiempo que pasaba sus largas y huesudas manos sobre la mesa como si intentará disipar un invisible bruma.

 

– Dame tus manos, entorna tus ojos y déjate llevar -me ordenó tras una breve vacilación.

 

Yo no atreviéndome a contradecirle, obedecí.

 

La primera sensación fue de una profunda paz al sentir el contacto de aquellas manos rudas del chamán con las mías, para a continuación percibir que una parte de mí ser se separaba de mi cuerpo, experimentado la sensación de que podía flotar y verme a mí mismo sentado en cuclillas, y también pude ver al chamán que al tiempo que sujetaba mis manos se desdoblaba uniéndose a mí, en mi volátil e irreal forma espirituosa, y entonces, de pronto , me sentí arrastrado y transportado a velocidades infinitas, hallándome de forma instantánea de nuevo en aquella habitación que aparecía en mi sueño, allí estaba Mario, y una vez más se repitió la escena en la que intentamos descolgar el gran cuadro, hasta que éste caía y se descomponía; luego tuve la sensación de que la parte de mi ser que había salido de mi cuerpo regresaba de nuevo a él, y de forma instantánea desperté

El chamán se hallaba ante mí y en su rostro, aún siguiendo mostrándose inexpresivo, pude ver una sombra de ligera satisfacción.

 

-Imagina que lo que has experimentado ha sido una iniciación a un viaje astral, y en él yo te he acompañado para evitar que pudieses perderte y no supusiese volver a tu cuerpo -procedió a informarme, como si de un diagnóstico médico se tratase-, lo que tu amigo intenta decirte es que te ha dejado en alguna parte un mensaje muy importante… pero al mismo tiempo te está advirtiendo de que el contenido de ese mensaje te puede acarrear muchos problemas e incluso peligros.

 

-¿Un mensaje? ¿Qué tipo de mensaje? ¿Dónde puedo encontrarlo? -Las preguntas se me agolparon, sin poder evitarlo.

 

– Para averiguarlo tendrás que dejar que tu instinto te guíe, yo por mi parte tan sólo me queda decirte que tus dudas y reprimidos deseos interiores son tus peores enemigos, y que el peligro del que te debes de guardar te ha de llegar de aquellos que menos sospechas, el resto es cosa tuya -Sentenció el chamán, añadiendo- Si mi mediación te ha sido satisfactoria, espero lo trasmitas a tus conocidos, un poco de publicidad siempre viene bien. ¡Ah! Pero les adviertes que sean puntuales… Y de la iniciación que has presenciado a tu llegado, por tu bien te lo advierto ¡Si aprecias tu vida tanto como tu alma, ni una palabra a nadie!

 

Tras esta última advertencia, y rechazando cobrar nada por tratarse de un amigo de su prima Rita, hizo una señal al gigante que casi me aplasta media hora antes, éste me acompañó hasta llegar donde había dejado mi coche, y con más dudas que certezas me marche de allí, prometiéndome tener unas más que palabras con mi amiga Rita, por no haberme ésta, avisado que me enviaba directamente a la guarida de una secta animista africana, precisamente cuando realizaban unos de sus rituales de magia negra, aquelarre, ceremonias secretas, o qué sé yo lo que fuese que allí estaban haciendo. Al regresar a mi apartamento, no puede evitar recordar vagamente, ciertas informaciones que en el pasado ecuché ,acerca de las atrocidades y actos macabros de lo más perverso, que se suponía , por la perversidad y brutalidad con las que habían sido cometidos, eran obra de fanáticos en ceremonias de misas negras y, que muy posiblemente podrían estar relacionados con los cuerpos mutilados de hombres, mujeres y niños, que a menudo aparecían tirados en cunetas y contenedores; delitos en los que no habían precedentes en la ciudad dada la bestialidad, el silencio y la falta de testigos, motivo este último, por los que al parecer nunca se había podido detener a nadie. Pero eso sí, sea como fuere, y muy posiblemente fuese gracias a la sesión del chamán, aquella noche dormí como un bendito y Mario no apareció en mis sueños.

 

Comentarios

  1. Imagen de perfil de GermánLage

    GermánLage

    22 febrero, 2017

    De lo que no cabe duda es de que has sabido rodear el comienzo de tu novela de misterio y exotismo. Seguiremos, pues, esperando a la entrada en materia.
    Un cordial saludo, amigo Fisquero, y mi voto.

    • Imagen de perfil de Fisquero

      Fisquero

      22 febrero, 2017

      Amigo Germán, gracias por tu interés, y disculpa si este preámbulo y entrada en materia se hace tan de esperar, pero es la forma en que he hallado de contar una historia que podemos presenciar .desgraciadamente, muy a menudo.
      Saludos cordiales.

  2. Lourdes

    22 febrero, 2017

    Pues resuelto lo del chaman…a esperar el siguiente capítulo. No tengo mucha paciencia en lo de la espera…
    Saludos.

    • Imagen de perfil de Fisquero

      Fisquero

      22 febrero, 2017

      Hola Lourdes, comprendo tu impaciencia, quizás producto y consecuencia de que aquí, por lo general publiquemos microrelatos y narraciones cortas, en las que prácticamente el inicio, el nudo y el desenlace se produzcan casí simultaneamente.
      Pero espero también comprendas, que cuando se intenta construir una narración con un mínimo de doscientos folios, la trama sea un poco más compleja y densa… y en ocasiones “espesa”. Pero ya se sabe que toda acción tiene su reacción.
      Bueno, disculpa mi apasionamineto, pero cuando se trata de defender algo a lo que se dedica empeño, horas y entusiamo, pues no se puede evitar una cierta parcialidad.

      Espero y apelo a tu comprención, para que si lo deseas me acompañes hasta el desenlace, y entonces me atendré y aceptaré tu veredicto.

      Saludos Lourdes.

      • Lourdes

        22 febrero, 2017

        Por supuesto que esperaré y tendré toda la paciencia del mundo. Me gusta tu relato y sobre todo porque lo has escrito tú.
        Mi paciencia no tiene nada que ver con estar acostumbrada a leer relatos cortos. Me encantan las novelas laaaaargas, y si me están gustando no deseo que se acaben nunca pero con ellas también soy impaciente no puedo esperar a ver que pasa después. Cuando una novela cae en mis manos y me gusta no puedo dejarla hasta que no acabo…es como una adicción. Aquí me obliga a esperar y lo hago porque no me queda mas remedio, si la tuviera entera delante de mi no pararía hasta acabarla.
        Besos y abrazos Fisquero, he llegado a apreciarte verdaderamente y eso hace que me interesen tus relatos que siempre suelen ser bastante pedagógicos.
        besos

        • Imagen de perfil de Fisquero

          Fisquero

          23 febrero, 2017

          Lourdes, auque no nos conocemos personalmente, el sólo hecho de leer nuestras narraciones y comentarlas, es suficiente motivo para crear ese vínculo de complicidad y simpatía que hace que entre nosotros pueda surgir ese mutuo aprecio, que también lo es, y es lógico, entre los usuarios que por aquí pululamos a continuo.
          Vamos, que lo que quiero decir es que yo también te aprecio a tí verdaderamente.

          En cuanto a esperar con impaciencia a conocer el desenlace de esta ensayo de novela, si tú lo desesas y así me lo expresas, puedo enviarte el texto integro de la misma, aún a riesgo de romper el encanto de poder ir comunicándonos y comentando las incideciencias, opinones y errores de cada capítulo.

  3. Esteff

    22 febrero, 2017

    Con los ojos como platos me has dejado. Y también sintiendo claustrofobia por las cicatrices, hipnotizadas por el ritmo de los tambores y con el alma en vilo, porque no sabía si le dejaría marchar o no. Total, pa que no arregle nada, al menos no le cobra. Espero próximo capítulo!!! En cuanto a la narración y el ritmo trepidante, todo un placer para los sentidos.
    P.D. Me has creado adicción….y eso es imperdonable.

    • Imagen de perfil de Fisquero

      Fisquero

      22 febrero, 2017

      Hola Ania, me alegra comprobar que te has percatado de lo inutil que puede resultar el buscar soluciones fáciles recurriendo a los gurús, curanderos, chamanes o parlanchines de tres al cuarto, que lo único que consiguen en confundir aún más a aquellos ingenuos que recurren a ellos para resolver sus problemas, y para más inri, buscan doblegaslos mediante amenzas y maldiciones.
      Espero en próximos capítulos poder llegar al nudo de la narración, y en ese momento ir dando sentido, cuerpo y vida al título de la novela, al ir aflorando más historias y personajes.

      Saludos Ania, y muy agradecido por tu apoyo.

      • Esteff

        22 febrero, 2017

        ¡Lo espero ansiosa! Siempre fui partidaria de contextualizar, del suspense, de esperar el tiempo adecuado y ambientar las cosas. Tanto en novelas como en películas, ambientar es fundamental para dar los toques de gracia. Las cosas sin prisa pero sin pausa.

  4. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    22 febrero, 2017

    Un texto excelente y muy bien cuidado con un ambiente delicado que sugiere e invita al lector a no despegar la vista del papel el cual te está transportando a otras dimensiones para visualizarlo desde otro punto de vista y entenderlo. Fantástico en toda su hegemonía y muy delicado de leer. Un abrazo Fisquero y mi voto desde Andalucía.

  5. fisquero

    22 febrero, 2017

    Ah! Mabel, que maravilla de comentario, te voy a contratar como mi agente comercial.
    Bueno,espero aceptes la broma, lo cierto es que te agradesco mucho tu comentario, y el ánimo que me insufla para continuar desarrollando y dando cuerpo y ”espíritu” a este ensayo de novela.

    Saludos y gracias

  6. Sirio

    22 febrero, 2017

    Fisquero, buen comienzo, esperando nuevas entregas mi voto es tuyo.

    • Imagen de perfil de Fisquero

      Fisquero

      23 febrero, 2017

      Sirio, muchas gracias, me encanta ser motivo de tu atención, espero no defraudar con esas nuevas entregas.
      Saludos cordiales

  7. Imagen de perfil de gonzalez

    gonzalez

    23 febrero, 2017

    Me gustó mucho, Fisquero. Es verdad lo que decís, no es tan común acá que se hagan cosas largas, te felicito. Mi voto y un fuerte abrazo.

    • fisquero

      24 febrero, 2017

      Hola González,me agrada mucho que me acompañes en este relato, que si es un poco más extenso de lo que habitualmente presentamos aquí, pero tanto el que es de mi autoría , como aquellos otros de Ania o Gines, por poner un ejemplo, espero agraden y cunda el ejemplo.
      Gracias amigo por tu interés y estímulo

  8. Imagen de perfil de VIMON

    VIMON

    25 febrero, 2017

    Excelente, Fisquero. Un aplauso con mi voto.

  9. Imagen de perfil de Siby

    Siby

    27 febrero, 2017

    Woww Magnifico lo que escribes amigo Fisquero,
    un gusto enorme volver a leerte, mi voto para ti.

    besitos dulces
    Siby

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Abrir la barra de herramientas