Para muchos practicantes de diversas religiones, lo sagrado es un absoluto. Es causa de amor y de odio. Se respeta desde un lugar indescifrable, misterioso e injustificado, y quien así no lo hace, es señalado por su escasa o nula calidad moral. Un fundamentalismo socialmente aceptado y casi políticamente correcto.
Sin embargo, sería injusto pretender hablar de lo sagrado sin mencionar a todo lo que no abarca la religión. Es decir, ideologías, que pueden ser políticas, morales, y también vinculadas, directa o indirectamente, con cómo se debe vivir, y quiénes deben vivir de determinada manera.
Cuestionar lo que consideramos sagrado puede ser muy peligroso para nuestra propia existencia, porque nos quedaríamos sin brújula, sin acusadores ni acusados, demasiado desprotegidos y abandonados sólo a nuestro criterio (¿existe?). La buena noticia, si es que así puede llamarse, es que desmantelar las estructuras de las ideas que consideramos sacrosantas para nuestra vida, no significa necesariamente el fin. Puede ser un nuevo y refrescante comienzo, y no para volver a adherirnos inflexiblemente a otro “manual”, sino para tomar algunas partes, desechar otras, y construir nuevos sentidos. Claro, ello implica el esfuerzo de pensar, y en una sociedad hiperconsumista, donde el capitalismo sigue pisando y pegando fuerte, esa actividad intelectual no está demasiado bien vista, porque quita tiempo para trabajar y producir, que es en definitiva lo que necesita el sistema.
Pero entonces, ¿existe lo sagrado? Una persona religiosa me responderá que sí, en forma indubitable y hasta un poco ofendida por semejante atrevimiento. Un filósofo se reirá amigablemente, o quizás responda que no, o tal vez me diga que depende de lo que cada persona considere sagrado. Un ateo me mirará con aire condescendiente, me palmeará la espalda y me dirá: “no, amiga, ojalá existiera”.
En fin, no pude responderme nada, pero por lo menos, fui capaz de hacerme la pregunta. Y eso ya es bastante.




Mabel
Muy buen texto. Un abrazo María Florencia y mi voto desde Andalucía
GarciaCorpas
Me ha encantado tu texto…tu manera de reflexionar es realista y situada. Repensar la Fe, cuestionar aquello que ha sido construido en mi. Estoy inmerso en ese proceso y está siendo liberador.
Gracias por compartir.
Abrazo y voto
María Florencia Sassella
Muchas gracias!!!
csquerea
Quizás las ideologías (incluidas religiones) funcionan muy bien cuando la realidad confirma lo que pensabas, en el resto de los casos no son mas que un a rémora en tu caminar cuando no es una causa de psicopatía o alienación. Bueno espero que no me haya quedado demasiado pedante. Un saludo y buena reflexión.
María Florencia Sassella
Estoy de acuerdo con vos. Gracias por tu comentario.
GermánLage
Excelente texto, Marian Florencia. Me perece especialmente interesante esa mención a “lo sagrado fuera de las religiones” que, con tanta agudeza expones.
Mi cordial saludo y mi voto.
Fiz Portugal
No me atrevo a valorar la reflexión como pieza literaria, creo que es buena, pero no contradiría a quien dijera que es excelente. Lo mollar es responder a la pregunta y sin entrar en profundidades filosóficas, en tanto haya quien piense que existe lo sagrado. lo sagrado existe, porque lo conceptual no es más que una construcción humana. Saludos cordiales, te doy mi voto y te sigo.
María Florencia Sassella
Te agradezco el elogio y coincido con tu apreciación.
LARRY
Que cada uno coja una hoja en blanco y escriba lo que entiende por religión, sagrado, político, etc. Si juntamos todas esas hojas, la discusión sería en tono muy alto. Mi voto. Saludos.
María Florencia Sassella
Jajaja! Me encantó. Es cierto. Y estaría bueno. Gracias por comentar!!!