El diablo

Escrito por
| 20 | 1 Comentario

“HE VUELTO A MIS VIEJOS TEXTOS PARA LEER LAS PISTAS, QUE ESTOY SEGURA, DEJE ESCONDIDAS ENTRE LÍNEAS”.

He tenido que escribir miles de palabras para hablar sobre el fin; nuestro fin. He recurrido a visualizarme en el pasado para entender los errores que fuimos cometiendo en el proceso y los he estudiado uno por uno para no olvidar nada en mi inusual pero perfecta disculpa. He vuelto a ese estacionamiento donde paseábamos apurados hace unos años. He escuchado todo tipo de canciones para encontrar la agresión de todas aquellas que son tranquilas y llenarme de paz con las canciones más agresivas. He demostrado por qué el negro puede ser blanco y el caso contrario. He ido contra mis propias reglas, convencida de que no hay problema si de vez en cuando cambias la rutina. He vuelto a mis viejos textos para leer las pistas, que estoy segura, deje escondidas entre líneas. He hablado con mi mejor amigo para que me recuerde lo irritante que suelo ser y he dejado las redes sociales para que mi mente este más clara y no confunda una cosa con la otra o una definición por otra. He llorado en la almohada más nueva de mi cama y he reído en la almohada más vieja para descartar la posibilidad de que todo sea cuestión de comodidad.

Como puedes ver he hecho muchas cosas durante la ausencia de “nuestro amor”. Hice mucho por mí y por ti, pero algo que no hice por primera vez fue el hecho de huir. ¡Es extraño! Siempre he amado la adrenalina de ser la fugitiva del cuento pero en este momento he optado por no seguir huyendo de ninguno de ellos. En específico del nuestro.

Durante el paso del tiempo he escrito miles de poemas. Cada uno inspirado en ti, inspirado en lo que en algún momento fue nuestra historia pero al igual que ésta, los poemas han quedado incompletos sin poder romper los límites angustiantes de los puntos suspensivos y no es porque no sepa el final, en realidad, como en todas las historias, jamás estaremos juntos “para toda la eternidad” pero aún no logro entender cómo debo crear el desenlace y es que ¿cómo se llega al final de lo que siempre estuvo ahí, en el fin?

Recuerdo cuando por primera vez noté que me querías, estábamos sentados en algún lado de la inmensidad de tu cama y habíamos tenido sexo por la mañana, era sexo sin ataduras como solía ser pero me atrevo a decir que algo había cambiado por la manera en que me mirabas. Siempre te he querido, aunque estuviese con alguien que nunca me agradó y aunque tú me dijeras – una y otra vez – que entre nosotros sólo había una gran porción de nada. Creo que llegué a quererte más cuando vestías de negro de la cabeza a los pies o cuando estabas conmigo y con nadie más, esa era exclusividad. Y es que quererte no era sólo tocar tu puerta y ver tu rostro diciéndome “pasa ya”, era darme cuenta que sacabas lo mejor de mí, una parte de mí que nunca vi. Era tomar mi alma y limpiarla, era llevarte mi cuerpo y acostado en tu cama decirme “hasta luego”. Yo supe que te quería cuando acostados, te abrazaba mientras te veía dormir, no quería que te fueras, era como quería que fuera durante los siguientes días de mi vida sin pensar en un fin.

“ESPEJITO, ESPEJITO: ¿CUÁL DE NUESTROS MOMENTOS FUE EL MÁS BONITO?”

Pero ese tipo de felicidad tiene fecha de caducidad, el desconfiar de mis movimientos desgastaban tus sentimientos y querer ganar la verdad se estaba volviendo un juego de azar. El futuro es futuro y el pasado es pasado. No tenía sentido hasta que yo elegí seguir caminando y tú elegiste seguir estancado.

¿Por qué elegir el estar conmigo si basabas todo lo que sentías por mí en lo que fui?

Soporte de todo, el hecho de que nunca respondieras mis llamadas, tus malos modos, al momento de discutir yo me tragaba mis palabras y es que, ¿qué somos los humanos sin errores primarios?

¿De qué me culpas? Si no pudimos superarlo, créeme, no fue mi culpa. Trapos sucios tenemos todos y tontamente es el por qué hoy soy culpable de algo que no funciona. Sé que podré abrir los ojos con el tiempo, podrás engañarte y creer tus propias mentiras pero ¿realmente me querías? Puedes manipular a quien quieras, en un par de semanas de nada servirá la estúpida mentira de “ser quien eres” y en lo personal, ya no me dolerá el vernos frente a frente.

Espejito, espejito: ¿cuál de nuestros momentos fue el más bonito?

Siempre me culpaste por la existencia de otras personas en mí día a día pero cuando hablaba de la posibilidad de hacerte parte de mi vida, huías. Claro que tras dejarme salí con otros chicos, en realidad no hice nada malo, yo no te pertenecía.

Tal vez fui demasiado buena pero creía en ti, creía en tu compañía y creía en que sí te quería mis condenas desaparecerían. Te quería, quería todo sobre ti y yo no digo esas cosas así como así. Soy alguien que ha fingido el amor toda su vida porque siempre creí que el amor era algo que sólo sentían las personas idiotas pero me tenías encantada, era como un hechizo. No podía librarme aunque lo deseara con toda mi existencia y créeme hubo momentos en los que la palabra “desear” tenía el mismo significado de la palabra “querer”.

Ha sido abrumador, humillante e incluso muy doloroso todo este proceso, esperaba que durante todo el tiempo juntos aprendieras a reconocer tus errores y siempre recibí cosas contrarias, me tratabas como un juguete. Obviamente, me cansé de que me trataras tan mal, de tus gritos, de tus celos, sólo te estaba devolviendo el favor con un adiós. Y aunque me estaba clavando una daga en la espalda, no podía dejar de quererte porque se sentía como dejar de respirar. Sí, me enamoré loca e irremediablemente de ti, más de lo que imaginaba pero ahora te quiero fuera de mi vida ya que resultaste ser lo que según tú tanto odiabas.

Ahora antes de desaparecer en tu presente quiero darte las gracias porque, aunque, no fuimos, no somos y no seremos, me mostraste que no necesito una mentira perfecta; he estado al límite durante los últimos meses y me harté de toda la insinceridad que hubo entre ambos por razones que no terminaré de entender, es asombroso como llegamos tan lejos pero no voy a coartar nuestra libertad por cinco minutos de felicidad y treinta de discusiones.

“[…] Y EL ÚNICO PLAN DE RESCATE QUE TUVIMOS FUE EL DEJARNOS IR”.

Te mereces tantas palabras por ser quien eres en mi vida; fuiste amigo, compañero, cómplice, un amante increíble, el dolor de cabeza más molesto y quizá, hasta la vida misma. Hubo ocasiones en las que no sabía describir las emociones que en su momento rondaban en mí pero te agradezco el hecho de haberme ayudado a descubrirlas una a una con el paso de los días por más peleas que hubiera entre los dos. Gracias a tu llegada hubo cambios en mí, me hiciste recordar lo que era sentirse parte de “algo” aunque nunca supe lo que fuimos; me hiciste recordar lo que era tener a alguien al cual cuidar y que ese alguien cuidara de ti porque aunque siempre había reclamos, en los momentos de mala fortuna estuviste para mí. Odio el haber tenido esos sentimientos pero a la vez lo amo, me hiciste reír mil veces más que cualquiera en este mundo y no sólo me viste llorar, tú me hiciste llorar y como buen hijo de puta, disfrutaste cada una de esas malditas lágrimas. De alguna manera, me miraste como el ser humano que soy y no como una extraña sin sentimientos. Quiero que me perdones por todas aquellas veces en las que te molesté frente a amigos o enemigos por el puro placer de mi diversión. El día de hoy me avergüenza pensar en todas aquellas peleas que hemos tenido y que nunca nos sentamos a hablar, por lo general me rehúso a dar explicaciones pero contigo esperaba poder romper la maldita barrera del silencio. No tenías por qué ser igual. Lo fuimos. No tenías que ser como yo, tú eras tú y por eso es que me gustabas, porque eras único, eras verdadero, porque eras la única persona que realmente creía en mí; la mayoría cree en mí por miedo y tú, tú lo hacías por creer de una manera real.

No hay encuentros casuales, todo está previsto y todo me llevo hacia a ti y cambiaste todo. Antes de romper el ciclo recuerda que aún con problemas te quería, te quería como a nadie en el mundo pero tras todas las batallas, los malos días, la brutalidad y los gritos -cuando un vidrio se rompe no vuelve a ser el mismo- nunca podremos ser los mismos porque no servimos para ser estables, no servimos para aceptar una sola opción de la extensa gama de respuestas que hay para nuestra vida.

Espero que estés seguro de por qué me dejaste, hay agujeros en el Universo que colapsan vidas, la mejor explicación es que nosotros caímos en uno y el único plan de rescate que tuvimos fue el dejarnos ir.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    6 marzo, 2017

    Es un relato muy bueno con una temática muy clara y fácil de entender. Hay un simbolismo de emociones y también de afectos que muchas veces nos pierden y que intentamos controlar. Un abrazo Athena y mi voto desde Andalucía.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Abrir la barra de herramientas