Una dama de triste semblante, vestida de harapos lastimeros; cuyas faldas cobijan la tierra sobre ciudades y pueblos. En sus dedos cadavéricos, presume sus coronas cual anillos, de distintas glorias sucumbidas. Cadenas de oro, plata, cobre y acero, le adornan aquel lívido cuello. Carga en sus manos de doncella, todos los libros sagrados existentes y una multitud de espadas, son sus más valiosas colecciones. Su fragancia, seduce a quien lo huela para un matrimonio permanente y puede ser madre al igual que nieta. Tenía una corona de laurel, señal de que era invicta, pero ya no puede alardear de cualidad semejante. También tiene brazaletes en las piernas que no puede romper con sus fuerzas.
Sus ojos de bestia de caza, son de colores: escarlata, azul, verde y amarillo; siempre observando atenta. Su boca, es enorme y siempre abierta, insaciable como una estrella negra. En ocasiones habla en tono de advertencia, en otras tantas, calla en un silencio sorpresivo. Sus pies producen un estrepitoso trueno, que atemorizan hasta a leones melenudos. Sus narices son virtuosas, a la hora de olfatear a su presa y su a su oído, nada se le escapa.
Montada está sobre un dragón escupe fuego que derriba montañas con sus garras, y cuyo rugido es semejante al del tigre y un buitre le guía, a sus próximas poseciones.
Es jueza imparcial… ¿Quién sobrevivirá a su balanza?
Poderosa reina… ¿Quién la derrocará?
Enemiga… ¿Quién te vencerá?





Mabel
¡No tengo palabras ante tal belleza de relato! Solo decirte que es algo mágico y muy delicado. Me ha sorprendido el escrito tan bien formado y organizado que son elementos indiscutibles a la hora de crear una historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Rozen Maiden
Me impactó la descripción de los ojos, salvajes! Me encantó tu relato! Mi voto.
Luis
Las tres últimas preguntas son buenísimas, y sus respuestas, congruentes con el resto del fragmento que nos ofreces. Un buen relato en prosa poética, mis saludos y mi voto!