.- No se acostumbre al dolor. Al dolor del alma, quiero decir. Evite eso que aparece cuando la decepción es tan, tan profunda, que ya no es posible sentir nada más. ¿Qué cómo se hace? Ame con inteligencia. No regale su cariño ni su tiempo a quien no le interesa. De lo contrario, será un “anestesiado”, un poco menos humano cada día.
.- Haga lo que quiera realmente. No se reprima. Y no me refiero precisamente a andar desnudo por la calle, o a comportarse groseramente porque sí. Es algo más profundo, inconsciente quizás. Trabajar en lo que le apasiona, aunque la paga sea poca. Permitirse estar solo si así lo prefiere, aunque “los demás” estén “llenos de amigos”. Parecen obviedades, pero cuestan.
.- Póngase en los zapatos del otro, como siempre se dice sin pensarlo demasiado. Cuando conozca de verdad su vida, sus oportunidades, y haya podido sentir su dolor y su alegría, recién ahí estará en condiciones de juzgarlo. Y mejor aún, evite hacerlo. No vaya a ser que sólo esté viéndose al espejo…
.- No se sacrifique por nadie, nunca. Ni siquiera por sus hijos. El costo posterior será tan alto en resentimiento que sólo logrará generar odio en los beneficiarios de su sacrificio. Sin perjuicio de lo cual, le recomiendo que procure ayudar siempre que pueda, y sin esperar nada a cambio.
.- No piense mal de los que en el pasado fueron sus amigos y en el presente ya no lo son. Salvo contadas excepciones, son personas que han acompañado determinadas etapas de su desarrollo y que le han ayudado a ser quien es hoy.
.- Desconfíe de las melosidades, el afecto excesivo y los elogios desmedidos e infundados.
.- No caiga en el juego manipulador del “buena persona/mala persona”. Poquísimos son realmente buenos, y la mayoría somos una mezcolanza indefinible de nobleza y perversidad. ¡Lo que no quita que tenga sus favoritos!
.- Lea más libros y menos diarios. Vea más cine y menos TV. Disfrute del arte dentro de sus posibilidades. A veces, sólo nos queda la música.
.- Parece un consejo infantil, pero créame: no sea pesado. Si usted le habla sin parar a alguien que parece estar fastidiado de escucharlo, cállese. Sea consciente de su interlocutor y de su entorno. Comuníquese verdaderamente, y preferentemente piense antes de hablar, sobre todo de temas que no domina. El sentido del humor lo salvará, siempre.
.- Si no está de acuerdo con alguno o con ninguno de los puntos anteriores, mejor. Tener opiniones propias es imprescindible.




Esteff
Excelente y certero micro. No se acostumbre al dolor, aprenda a convivir con él.
Un abrazo y nos leemos!
María Florencia Sassella
Gracias! Por supuesto que nos leemos. Me estoy adaptando al funcionamiento de esta red! Abrazo.
GermánLage
“El sentido del humor lo salvará siempre”. Estoy de acuerdo, Marian Florencia. Y procuro aplicarlo.
Me han gustado sus observaciones, sobre todo, la última.
Es un texto bien escrito.
Mi cordial saludo de bienvenido, y mi primer voto para ti.
María Florencia Sassella
Muchas gracias!!! Un honor…
Mabel
Muy buen relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenida
María Florencia Sassella
Te agradezco mucho, Mabel. Nos leemos.