La cenicienta en el Titanic

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La Cenicienta bailaba con un tipo la mar de majo en el salón de baile del trasatlántico más grande hasta la fecha, el Titanic, cuando oyó al reloj dar las doce de la noche, recordándole el trato que había pactado con su Hada Madrina.

—¡Oh —exclamó desesperada—, tengo que irme!

—¡Espera, Rose! —le gritó él en balde, pues ella ya había puesto pies en polvorosa.

Cuando finalmente alcanzó el exterior, la Cenicienta recapacitó y comprendió los problemas que acarreaba estar en un barco en pleno mar.

—Ah, claro —se dijo a sí misma en voz alta instantes antes de que el barco chocara contra un iceberg y se hundiera—. Bueno, de todos modos mi madrastra me iba a matar sí o sí.

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EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO: La Cenicienta conoce a la Sirenita.

—Hola, me llamo Ariel, ¿y tú? —preguntó la Sirenita, ignorando que los cadáveres humanos no hablan. En represalia, le quitó su zapatito de cristal y se lo llevó a su gruta de los tesoros.

Comentarios

  1. Mabel

    15 marzo, 2017

    ¡Qué hermoso! Un abrazo Michel y mi voto desde Andalucía

  2. PatriciaWashington

    6 mayo, 2017

    La verdad me reí mucho, me sorprendió, nunca se me hubiera ocurrido mezclar a la cenicienta con el titanic, muy breve pero muy bueno y original !!! Felicitaciones!!!

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