Tuve la extraña sensación que esta vez aceptaría, que ella sí aceptaría, era fácil y era un lugar perfecto; solos, juntos, sobre las sabanas. Tomé valor y pregunte:
-¿Me regalarías una prueba de tu amor?
-¿Qué prueba es? -contestó decepcionada-
-Mirame, mirame y sonríe.
Lo hizo, lo hizo como nadie más lo haría,
entonces decidí hacerlo,
decidí amarla, amarla como nadie más lo haría.





Carolina
¡Qué hermoso, torto! ¡Te felicito!
El.cuentista.de.Hamelín
Gracias torta
Mabel
¡Qué belleza! Un abrazo Mauricio y mi voto desde Andalucía
El.cuentista.de.Hamelín
Mil gracias
Lourdes
Que bonito Mauricio!!!…eres increíble.
Besos
El.cuentista.de.Hamelín
Mil gracias