Vino de Comedores

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A Nico lo conocí en mi segundo año en la residencia universitaria. Vivíamos quejándonos de todo lo que no funcionaban bien de nuestra sociedad. Éramos los primeros en despertarnos y los últimos en dormirnos. No por trabajar (aunque nuestras exigentes carreras lo demandaban), por conversar. Hablábamos de todo y nuestra amistad con tan solo cuatro meses de conocernos se hizo bastante fuerte. Pero, había algo que yo sabía de Nico de lo que no habíamos hablado. Algo que debía demostrarme algo de él, pero que no me había demostrado. Algo que se nos había escapado por voluntad de él, pero no por su conveniencia.

Con Nico teníamos la increíble costumbre de emborracharnos en el comedor universitario. Parecíamos un par de idiotas que empezaban a beber, pero lo que éramos era unos alcohólicos. Si algo nos cabreaba y necesitábamos desquitarnos, si habíamos acabado un examen, si lo habíamos aprobado, si lo habíamos suspendido o si simplemente nos apetecía, nos emborrachábamos. Motivos para beber era lo que nunca nos faltaba, porque del resto nos faltaba mucho.

Fue uno de esos días en los que simplemente nos apetecía emborracharnos cuando me terminó tocando el tema. Fuimos al comedor, bebimos una botella de vino cada uno, y luego llevamos otra botella a la residencia para liquidarla mientras nos echábamos unos cigarrillos. Nico era y es un fumador compulsivo, solo verlo fumar bastaba para saberlo. En ciento ochenta segundos acababa con un cigarrillo, y lo disfrutaba más que nadie. Si podía elegir compraba Winston, pero si había un precio muy bueno siempre se inclinaba por lo barato. Fue él, quien me introdujo de verdad en el terrible mundo del Winston del que luego pude librarme. Ya fumaba antes de conocerlo (pero no Winston), pero con él llegué a los niveles más altos, los de la adicción. 

Una vez en mi cubículo (porque yo no consideraba habitación a lo que me alquilaban en la residencia) asomados a la ventana y con un cigarrillo en la mano, me dijo: “Santi, tu sabes que en ti es en quien tengo más confianza de esta torre, hemos hablado de todo, pero hay algo que yo no te he contado a ti, y no sé porqué, porque en realidad se lo he dicho ya a algunos de los que viven aquí”.

Claramente, ya sabía que era lo que me quería decir… entonces me dijo: “Mi madre murió hace un año… tenía un tumor cerebral”. Me dolió escucharlo decir esas palabras; le debió costar mucho decirlo. No es algo que se va diciendo por la calle. Es algo que se cuenta con dificultad y en confianza. Porque si quieres a alguien, quieres que te conozca, y el quería eso de mí. Nico vio en mis ojos que no estaba sorprendido como se hubiera sorprendido cualquiera a quien un amigo le cuenta esto. Entonces el me preguntó: “Ya lo sabías? No?”.

Le dije que sí, que no es algo que la gente va divulgando pero la gente lo sabe. Inmediatamente trató de averiguar cómo me había enterado, pero le insistí en que no lo recordaba. En que es algo que la gente cercana a él, lo habla en confianza y para que no se produzcan imprudencias, nada más. Lo entendió, y me explicó que su preocupación por conocer cómo me había enterado de lo de su madre, provenía de un pensamiento que él tenía respecto a le gente que ha perdido seres queridos muy cercanos.

Su pensamiento consistía en esto: “Yo no pretendo ser uno más de los que van pidiendo piedad por las redes sociales: contando los años de la muerte de mi madre. Conté tantos casos que conté también con terminar con ellos. Yo no quiero que nadie sienta pena por mí. Es algo que yo tengo que saber llevar. Yo y nadie más”.

Fue con Nicolás y con el delicioso vino de comedores con quien aprendí que el sufrimiento de la muerte de una persona es algo personal, algo privado. No algo que se divulga buscando piedad de la gente. Buscando pena. Buscando muchas veces ser valorado más por haber sufrido más. Cuando en realidad es reclamar estar pasando por una dura prueba. Te quiero, payaso.

Comentarios

  1. Mabel

    14 marzo, 2017

    ¡Me encanta! Un abrazo Santiago y mi voto desde Andalucía

  2. Lourdes

    14 marzo, 2017

    Me ha encantado tu texto Santago, como siempre, como todos. Tienes una sensibilidad especial para contar sentimientos. Has conseguido estremecerme en el último párrafo, donde expresas lo que es el dolor de la pérdida de un ser querido. Es algo íntimo y personal. Que bien!, muy pocas personas lo entienden. Gracias por el texto. Un beso y mi voto

    • Santiago Accini S.

      15 marzo, 2017

      Muchas gracias por tus palabras otra vez Lourdes. Tus palabras me motivan mucho y me alegro de que lo entiendas bien! Un beso.

  3. GermánLage

    14 marzo, 2017

    Buen relato, Santiago, con una mejor conclusión.
    Mi saludo y mi voto.

    • Santiago Accini S.

      15 marzo, 2017

      Muchas gracias otra vez German. Creo que estamos de acuerdo en lo de la conclusión! Un cordial saludo.

  4. LennDellamort

    15 marzo, 2017

    Me agrada la complicidad que relatas, Santiago. La amista es de lo más preciado que hay.

    ¡Mi voto y saludo!

  5. veteporlasombra

    21 marzo, 2017

    Has logrado, con tu manera de contar, mantenerme interesado por la historia de tus personajes. En este mundo de plañideros compulsivos es loable la actitud de Nicolás. Un saludo…

    • Santiago Accini S.

      29 marzo, 2017

      Completamente de acuerdo contigo, veteporlasombra. He aprendido mucho de Nicolás. Un cordial saludo y muchas gracias por tu comentario!

  6. Fran

    22 marzo, 2017

    No estoy tan de acuerdo en eso de las redes sociales. El «buscar pena» (que, en realidad, a mi parecer es «expresar pena») es, quizá, una de las miles de maneras de sortearse con lo que nos duele en lo íntimo. Así como Nico decidió soltar a su amigo eso, el dolor sale de manera más sincera cuando es en secreto y en confidencia (porque es íntimo).
    Más allá de eso, me gustó tu manera de narrarlo y empezar con esas borracheras en el comedor. 😉
    Mi voto y un abrazo…

    • Santiago Accini S.

      29 marzo, 2017

      Muchas gracias Fran. Creo que la pena debe expresarse en la intimidad con los seres queridos y no debe divulgarse como si trata de vender algo. Pero bueno, entiendo tu punto y lo respeto. Un cordial saludo y gracias por tu comentario!

  7. Juli

    23 marzo, 2017

    Me gustó lo que escribiste, y la reflexión final. No es fácil expresar los sentimientos así por escrito. Tenés un toque especial.
    Un saludo !

  8. Celeste

    18 junio, 2017

    Me encanta Santi. Hay varias personas aquí, cuyo modo de escribir me transmite mucho. Tú eres uno. Un abrazo y voto.

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