Para el año 2010, 2011 Gonzalo Higuaín decidió dejarse la barba y el pelo corto. Para esas mismas fechas yo también decidí el mismo look pero no fue hasta el año 2012 que un pelotudo se animó a notar mi parecido con el 9 de la Juventus y obviamente a compartirlo con todo el mundo. A partir de ahí fui sentenciado a ser parecido al pipa, todo persona que conocía no tardaba en reconocer el parecido con el jugador de futbol.
En el año 2014 Argentina llega a la final del mundial de Brasil contra Alemania, fue un partido que tranquilamente nuestra selección pudo ganar 4-0 sin embargo por esas cosas hermosas del futbol los germanos se impusieron 1-0 y nosotros nos quedamos sin copa mundial. En este partido el desempeño en general del 9 fue bastante desastroso, se erró unos cuantos goles que podría haber metido, no le cobraron un gol porque estaba en fuera de juego ni un penal que nadie entendió porque no fue cobrado.
En el 2015 Argentina llega a otra final, esta vez de la copa américa jugada en territorio chileno. El partido final fue contra los indios de casaca roja y todo parecía que iba a remediar la herida del mundial, Íbamos a poder festejar una copa, la primera vez que vería a mi selección levantando una copa. Los chilenos se impusieron por penales. El desempeño de nuestro pipa fue como en la otra final algo desesperante, no jugo mal pero no pudo tener su grito sagrado y el del todo el país que nos quedó atorado. Higuaín erró el penal.
Alrededor de este gran jugador se creó una mística de pechofreísmo y derrotero total hacia su imagen, obviamente como alguien parecido al jugador sufrí (y sufro) burlas constantes de partes de mis seres queridos, pero yo sabía que en el 2016, en el centenario de la copa América el pipa se iba a reivindicar, sin embargo esto no sucedió así si no terminaría acá la historia y solo escribiría mi admiración a un jugador que esta golpeado por un par de pelotas mal pateadas. Higuaín erró un gol clarísimo que probablemente haya marcado la victoria de nuestra selección en la tercera final consecutiva que jugaba, obviamente la frustración vivida era inigualable pero TODOS se dedicaron a despotricar al número 9.
En el 2017 el 1 de marzo yo tuve mi último final, era la final de los finales, y no era la primera vez que sucedía, era mi copa américa después de un mundial bien jugado pero mal logrado. Como yo soy consciente que la mística futbolística llega hasta en los parecidos me preparé para no fallar, estudié y re estudié, me preparé para contestar hasta las preguntas más locas y disparatadas que puedan existir, hice todo lo correcto sin embargo me fue mal, me sentí por una vez como el pipa Higuaín, no me salía una pero la peleé hasta el final, tiré todos los pelotazos que pude, todas mis jugadas las traté de hacer con inteligencia pero ninguna llegó a ser el gol que esperaba para haber terminado satisfactoriamente mi primera carrera profesional.
Sin embargo, en el último minuto el profesor decidió meterse un gol en contra y que yo gane el partido, dijo “quédate tranquilo que yo me hago cargo” y firmó con la nota más baja posible, me saludo con una sonrisa que esperaba que le agradezca su benevolencia, no pude hacerlo porque me sentí como el pipa HIguaín, sentí como el arquero de Chile le decía “tírala a la izquierda que yo me quedo quieto”, sentí que me regalaron la final y para eso prefiero seguir saliendo subcampeón.





Mabel
Muy buena historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía