De esta vida no pretendo
ni quiero más que esos débiles
charcos azules, los que empapan
nítidamente los pulmones, en días
oh, tan venturosos, que ejercen
sus presiones maravillosas sobre
brisas de acantilados y flores carnosas.
De esta vida no quiero
más que la lasciva flor de tu titubeante
polen en ciertos sistemas.
Esa carne violenta en su atlas
seducido, en su metódica palma
inaugural, pues, he decidido, carne
contra carne, espíritu disuelto, que el barro
seduce barros iguales-.
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Laure
Muy buena: expresiva, bien escrita y con un estilazo. Mi más sincera enhorabuena. Saludos.
Luis
Muchas gracias Laure, abrazos!!
Mabel
Un poema de mucho arraigo. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía.
Luis
Muchas gracias Mabel, abrazo!
Manger
¿Acáso es mucho pedir?… Buenos versos, Luis.Mis saludos.
Luis
Gracias Manger, un abrazo!