Fluír de conciencia

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Las olas se balancean bajo el vuelo de las gaviotas siguiendo, unas y otras, un algoritmo aún sin descifrar. El olor a sal impregna sus zapatos, destrozados de caminar horas y horas. Saca la llave de los besos y se relame disfrutando del sabor a mar de sus labios. Detrás de él, el viento acuna las hierbas que coronan las dunas de la playa. Delante, la inmensidad del océano azulado, como alguien a punto de asfixiarse, repleto de vida. A veces se pregunta cómo sería que los mares se vaciasen de repente para enseñar sus tesoros. Seguramente habría antiguos galeones y cruceros de guerras pasadas hundidos, pozos abisales, todo tipo de organismos aún sin descubrir pero presentes desde hace millones de años en esta pelotita de color azul que circula por el universo. Quién sabe, quizás haya sirenas de hermosos pechos coleteando en el fondo o megalodones inmensos con el estómago lleno de plásticos varios. Y es que ha oído que en el Pacífico hay una especie de isla tóxica enorme donde se concentran altas dosis de plástico. No sabe explicar lo que siente cuando ve las fotografías de los esqueletos de polluelos de albatros con las costillas protegiendo todo tipo de basura. Es como ensalzar la autodestrucción. Y así es que se acuerda del poema de Baudelaire sobre un albatros que compara con el poeta. El poeta es como el albatros en tierra firme, es decir, torpe, mal adaptado. En el aire, no obstante, el albatros es elegante y libre. Es un buen poema y muy recomendable. De alguna manera se siente identificado con el ave, puesto que cuando escribe se siente útil y poderoso mientras que cuando vuelve a la realidad se siente desubicado, como fuera de lugar. Siempre ha sido así. Mira hacia la orilla y contempla los tropezones de basura a lo largo y ancho de la playa. Hay decenas de cubos rotos, trozos de red, boyas, cápsulas, envases…La vida se le asemeja igual, una gran tabula rasa salpicada aquí y allá de malas y buenas experiencias. Ahora repara en un barco del horizonte. Se mueve lentamente. Lo sigue con la mirada durante un tiempo como el depredador a la presa, es decir, con ganas. Siente cómo el tiempo se desliza suavemente y se tranquiliza un poco. No tiene miedo, no tiene miedo. Hasta la inspiración le hace una visita e idea una historia. Se trataría de un hombre al que le crece la barba con las preocupaciones y, sin embargo, deja de crecer cuando no las tiene. Tal y como imagina la historia, de joven el pobre hombre tendría una barba larguísima mientras de viejo le crecería muy lentamente. Se lleva una mano a la cara para comprobar su barba y su nivel de preocupaciones. Se ríe por dentro. Los pensamientos se le mezclan en la mente constantemente. Es como tener un coche de carreras que no para nunca. A juzgar por lo que ve a su alrededor no sabe si la inteligencia es un regalo o no. Lo que daría por poder poner la mente en blanco, no pensar en nada de nada. No alimentar las paranoias, no darle vueltas a cada comentario, a cada palabra, a cada visión. Cuando tenga tiempo se pondrá a escribir sus pensamientos como si fuesen un río arrastrándolo todo. Lo va a hacer todo seguido, sin párrafos ni tonterías, solo una corriente o flujo que no pare y que se lleve todo por delante. Pero para escribir, como para aprender, hay que leer mucho y de todo. Desde Dan Brown a Dostoievski, de la caja de galletas a los periódicos gratuitos. El caso es leer, pues como un sabio dijo alguna vez, cuanto menos se lee más daño hace o que se lee. Y tiene razón. Él ha leído bastante pero le parece que nunca será suficiente. Hay tanto escrito y tan poco tiempo que hay que priorizar. Por eso mismo, si lee algo y no le convence, aunque sea una clasicazo, se reprime las ganas de tirarlo por la ventana y lo aparca en la estantería para que alguien en el futuro siga su tarea inacabada. Sus gustos no son estáticos. Ha leído a Paulo Coelho pero también a Tolstoi, a Javier Reverte y Maupassant, a Shakespeare y Bukowki, a autores gallegos y españoles como el gran Juanjo Millás, a catalanes, a los rusos, a algún italiano, muchos americanos a causa del imperialismo cultural. ¿O es que nadie se pregunta por qué la mayoría de los géneros musicales más importantes han nacido en suelo norteamericano? ¿Es una coincidencia? No lo cree. Del mismo modo ocurre con el cine. Por un lado sabe que no se debe estar contra todo pero, por el otro, no quiere ser oveja del rebaño. ¿Acaso no da pena de cierto modo que toda la juventud de un país esté enganchada a series hechas a miles de quilómetros en unos estudios donde se habla una lengua diferente? Es como una mala pesadilla donde unos simios son imitados por otros simios. Si el simio imitado levanta un brazo allá van el resto. Si se mete el dedo en la nariz, hacen los demás lo propio. Si decide agredir  a otro, allá le siguen los demás. Solo imitación. Lo suyo es una voluntad férrea de ser diferente de dentro afuera. No es una rebeldía superficial de ponerse un pendientico en el pezón o hacerse un tatu de una calavera o vestir una camiseta anarquista y un peinado especial o fumar química. Es una rebeldía espiritual, mucho más potente. Claro que a veces le lleva a plantearse todo y le sume en una especie de perro negro churchiliano, una depresión leve a la que ya está acostumbrado. Pero la mayor parte de los días está en un estado de indiferencia, como si ya no tuviese sueños ni expectativas más allá de dar gracias por respirar una vez más. En realidad es todo más complejo. Son muchas contradicciones, como su timidez. Quizás sea este el rasgo que mejor le define y le ha acompañado desde siempre. Es como un deseo de enroscarse sobre sí mismo, un autismo parcial no diagnosticado que decora un rico interior pero descuida la relación con el exterior. Siempre se ha sentido muy solo, aun estando rodeado de mucha gente. Es como si se le escapase la comprensión del éter que une unos seres a otros. Porque de eso está convencido, de que hay corrientes de ideas que conectan unos seres con otros y que proceden de un origen común. Así que es un poco egoísta pensar que uno crea algo de la nada. En realidad, todo está inventado ya, lo que cambia es la expresión. O quizás no sea así. Él soporta bien tantos puntos de vista y duda de todo. Duda, duda…y autopista hacia la locura. Lo ideal es tener un par de principios sobre los que orbitar para tenerlos como referencia. ¿Pero qué pasa  cuando uno duda de todo? Duda del gobierno, de que esto sea una democracia, de la libertad de expresión, de prácticamente toda institución e intención. Eleva la vista y observa la luna, y se pregunta si alguna vez se acercará lo suficiente como para tocarla con las manos. Pero eso es asunto de los dioses, sean quienes sean. La luna y las estrellas, tantas veces descritas y mencionadas en este mundo. Se levanta y comienza a pasear por la playa, siempre le ha gustado el tacto de sus pies con la arena. Además, anda descalzo siempre que puede. Son los pequeños placeres, como meter la mano en un saco de lentejas. Como leer lo mismo que te está ocurriendo. Como oler el césped recién cortado o el olor a gasolina. Como escribir de noche con un café caliente o besar o hacer reír a tu madre. Las personas envejecen y una vida vuela. Le da pena ver envejecer a su madre, sumida en mil problemas y gracias al egoísmo de otra gente que no piensa más que en sí misma fingiendo preocuparse por los demás. Gente y gente, a veces unos, a veces otros. Todos pensando en ser especiales  y olvidándose de los de alrededor constantemente. Todos mirándose el ombligo. Todos microbios venidos a más, como dice un cantante que leyó en libros de ciencias. La música ha sido otra constante en su vida. Ya no puede vivir sin música, la escucha a todas horas para sentirse bien. Es un buen método de evasión…Se moja los pies en el mar, está fría el agua. Un perro juega con su amo unos metros más allá. Regresa a la duna y comienza a subir por un caminito. Se queda en lo alto de la duna y comprueba que el barco se ha movido visiblemente. Llena de aire sus pulmones una y otra vez, respirando la primavera. De vuelta observa a varios pescadores haciendo lo propio desde las rocas. Qué cosa. Todos  esos que critican sin hacer nada. Aquellos que hablan más que hacen. Dicen que una imagen vale mil palabras. Diría más. Diría que un acto vale diez mil palabras. ¿Qué es eso de criticar por criticar cuando uno no ha creado nada más que comentarios irónicos? Haters, se les dice, como si la influencia del inglés fuese poca. Pues bien, este tipo de personas se limitan a criticar de manera negativa todo lo que se mueve. Son de naturaleza frustrada, cree él. Seguramente son incapaces de crear y se limitan a destruir el trabajo de los demás. Nada les satisface y la envidia frecuentemente les corroe por dentro. Cuando no entienden algo, lo que sucede de manera habitual, se lanzan a despotricar sintiéndose con todo el derecho del mundo. Lo peor es dedicarles tiempo, piensa agitando la cabeza. Un pajarillo corta con sus alas el aire y se refugia entre unas zarzas. Así le gustaría estar, protegido por ramas espinosas de cualquier enemigo. Pero en la vida real los ataques vienen de cualquier lado y cuando menos te los esperas, de quien fue en su día cercano y, también, ayuda de quien menos te lo esperabas. Esta vida es azar en estado puro, alea jacta est, que diría el romano antes de cruzar el Rubicón. Cada día es un regalo, y cada día se lanzan los dados. Y cada día quedan menos papeletas. Todo pasa tan deprisa que los colores se diluyen y las formas se estiran como en esos cuadros de Dalí. Pasa un año y luego pasan diez y luego estás rumiando recuerdos como una vaca que observa pasar un tren desde su campo vallado. Sí, una vaca de estas que están ahí en la hierba ajenas a todo lo demás que no sea un manojo de hierba. Quién le diera ser más animal, inconsciente, sin esa chispa que algunos mantienen que dios nos ha dado. Él se sabe animal hasta la médula, pero hay ese algo más que le lleva a divagar sobre los planetas, las estrellas y la posibilidad de vida más allá de esta tierra. Es un tira y afloja entre la razón y la fantasía sin más instrumento para discernir que una ciencia aún no desarrollada lo suficientemente. Otro pajarillo cruza el aire. A veces ha soñado con que puede volar. Quizás en sus genes se guarde información de a alguna vida pasada. Claro que sí, viva la reencarnación y no la revolución. Clap, clap, clap. Alguien viene y le pregunta algo. Sale de su ensimismamiento. Vuelta a la realidad. Se acaba la sesión. Clap, clap.

Comentarios

  1. GermánLage

    21 abril, 2017

    Grande, Andrés, muy grande. Un texto para quitarse el sombrero, con reminiscencias del paisano Don Camilo, en el fondo y en la forma; y en el mérito literario, también. Maravilloso texto.
    Un fuerte abrazo y un merecidísimo voto.

  2. csquerea

    21 abril, 2017

    Bravo, buen torrente de palabras arrasadoras. Me ha gustado. Este relato me ha animado, por su factura, a tomarme la libertad de recomendarte a un autor: Patricio Pron. Tu relato podría, en mi opinión, formar parte del libro de relatos «Vida interior de las plantas de interior». Perdona el atrevimiento. Un saludo

    • AVM

      29 agosto, 2017

      Hola jefe! Me acabo de leer el libro que me recomendaste de Patricio Pron. Muchas gracias por descubrirmelo y un abrazo!

    • AVM

      5 diciembre, 2017

      Ya me he leído a Patricio Pron. Muy buen libro el de las plantas. Gracias por tu atrevimiento. Saludos

  3. Mabel

    21 abril, 2017

    ¡Excelente! Un abrazo Andrés y mi voto desde Andalucía

  4. AVM

    27 abril, 2017

    Muchas gracias, compañeros, por leer este texto raro. Un abrazo!

  5. Desafinado

    12 mayo, 2017

    Me encanta como te lo montas como escritor. Un trabajo excepcional. Fantásticas descripciones. Por cierto, conozco ese poema de Baudelaire, creo que es de «Las flores del mal». Si tienes tiempo, lee «El barco ebrio» de Rimbaud, también simbolista y maldito francés.

    • AVM

      12 mayo, 2017

      Buenas, Desafinado. Muchísimas gracias por tu recomendación. Pues claro que tengo tiempo suficiente para leer eso de Rimbaud, que desconozco. Un abrazo, compi, nos leemos.

  6. Lourdes

    18 mayo, 2017

    Querido @andresvarelamiranda, creo que tu texto puede resumirse en una frase que has escrito tú mismo: «Lo va a hacer todo seguido, sin párrafos ni tonterías, solo una corriente o flujo que no pare y que se lleve todo por delante».Y se lo lleva todo por delante, sin parar, un torrente de ideas, críticas, sensaciones, imágenes…todo seguido, así sin parar, sin párrafos ni nada.
    Magnifico Andres!
    Ando como descabalada, sin tiempo para leer, escribir y comentar, pero hago lo que puedo, no quiero perderme
    estas hermosas sorpresas.
    Besos!

    • AVM

      18 mayo, 2017

      Gracias por tus palabras, Lourdes. Me reconfortan y calientan las ganas de seguir escribiendo. Nos seguimos leyendo, compi. Espero que tengas tiempo para escribir más.

      ¡Un abrazo!

  7. Manger

    18 mayo, 2017

    Excelente. Mis más sinceras felicitaciones, Andrés.

  8. Esruza

    20 agosto, 2017

    Sí me gustó mucho.

    Un abrazo y mi voto

  9. Naufragoenlaluna

    26 abril, 2018

    Muy muy bueno, no entiendo por qué este texto no está de forma permanente en la portada para que todo aquel que de un paseo por la web no necesite profundizar para leer algo muy bueno. Un saludo

    • AVM

      26 abril, 2018

      Eres muy amable, Náufrago. Ya veo que te has pasado por mis relatos un buen rato. Me alegra contar con lectores como tú. Un abrazo!

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