Soñé que estaba soñando
Que nada era verdad
Que todo era mentira
Que no habías de escapar
Soñé que estaba soñando
Con el paraíso terrenal
De versos y flores vestía
Eras mi diosa amoral
Soñé que estaba soñando
No había pecado ni maldad
Sólo lujuria noche y día
Y labios de deseo carnal
Soñé que estaba soñando
Comía de tu alma mortal
De tus suaves aromes bebía
Con pasión descomunal
Soñé que estaba soñando
Que ya no había soledad
Pero mi mente si sabía
Que faltaba a la verdad
Soñé que estaba soñando
Sobre tu cuerpo amoral
Y al calor de una utopía
De mi sueño he de despertar.




GermánLage
Aunque yo estoy más bien reñido con la poesía, debo reconocer que me ha encantado este poema, Marco, sobre todo por las ideas que manejas y por cómo lo haces.
Mi cordial saludo y mi voto.
Estefania
La vida es sueño…y los sueños, sueños son. A ver si va a ser que Calderón tenía razón.
He de decirte que, como a Germán, a mí me gustas más en prosa que en verso. Pero este poema ha sido precioso.
Mi voto y mi saludo.
Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Marco Anton y mi voto desde Andalucía
fisquero
Una poesía muy sugerente,más cuando todo queda en eso, en un suelo.
Excelente ensayo en el que se aprecia el valor de la intención y el esfuerzo.
fisquero
Todo queda en un sueño, quería decir