Ayer cuando te vi después de tantos años, me vinieron a mi memoria recuerdos olvidados, al menos eso pensaba. Creía que las heridas estaban cicatrizadas pero no eran así, empezaron a sangrar en aquel instante. Eran recuerdos tan vivos que dolían con solo pensarlo. Por un momento pensé que no eras tú, que mi mente me había jugado una mala pasada, no fue así, en verdad eras tú. Nos vimos tu y yo con 45 años menos (para ti no han pasado los años, en cambio para mí parece que hubiesen pasado otros 45 más) paseando como hacías ayer con el que hoy supongo será tu marido, agarrados de la mano, con gesto cariñoso y cómplice. Ese día, nos juramos amor eterno, parecía un capítulo sacado de cualquier telenovela, derrochábamos juventud, pasión… éramos los protagonistas de nuestra propia historia. Que poco nos duró. Ese día recuerdo tus palabras como si me las acabases de decir, martilleándome en mi interior con un eco doloroso. Haciendo planes a cada instante y el más importante. Tener un hijo. Me dijiste:
- Quiero tener un hijo contigo.
Me hiciste el hombre más feliz en ese momento. Esa frase me ha acompañado durante toda mi vida. Hacía tiempo que no la escuchaba y he podido descansar durante unos años guardándola en lo más profundo de mi ser bajo una infinidad de llaves. Ayer, como por arte de magia, esos candados se rompieron y salió ese eco a la superficie con una velocidad espasmosa.
En los días sucesivos me decías: Cuando tengamos un hijo.
Estábamos tan ilusionados, que en cada poro de nuestra piel rebosaba felicidad. De la noche a la mañana, no volví a saber más de ti. Te esperé durante años. Pregunté a tus familiares y alguna amiga, nadie me dio respuesta tuya. No se si en verdad no tenían noticias o no querían dármelas. En aquel momento no supe que pensar… si no me querías, si te había pasado algo… que era lo que realmente pasó. Hoy se que has rehecho tu vida y yo al menos me di la oportunidad de intentar rehacer la mía, algunos días si lo he conseguido otros no tanto, eso sí, vivo tranquilo desde hace algún tiempo, o eso pensaba yo.
Cuando tengamos un hijo
Ese eco lejano…No se si habrás cumplido el sueño de juventud de ser madre, yo hace años sí lo cumplí. Me acabo de dar cuenta que ese sentimiento nunca desapareció y te sigo queriendo igual o más que al principio.
Cuando tengamos un hijo
Ese eco lejano… Cada vez ese eco se hace más lejano. Igual que ayer al verte se abrieron todas las heridas que pensaba estaban curadas, hoy puedo decir tu nombre sin dolor, esos recuerdos… son solo eso, recuerdos. Hoy al fin puedo vivir tranquilo. Ayer cuando te vi, menos mal que tu a mi no.





GermánLage
Muy hermoso, Altair; un tema excelente, desarrollado con gran delicadeza y habilidad. Me ha gustado mucho.
Mi cordial saludo y mi voto.
altair
Muchas gracias Germán. Me alegra siempre leer un comentario tuyo y que te haya gustado también. Un saludo
Mabel
¡Qué belleza! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
altair
Gracias Mabel!! Un saludo
Víctor Daniel López
Muy triste, pero a la vez bueno. Felicidades Soledad.
Un abrazo desde México.
altair
Gracias Daniel!! Me alegro de que te haya gustado. No siempre la vida es color de rosa. Un saludo
Fiz Portugal
Es la primera vez que leo algo tuyo y me ha gustado mucho. Están muy bien expresados los sentimientos que acompañan al amor y su evolución con los años. Felicidades. Un saludo cordial, tienes mi voto y te sigo.
altair
Muchas gracias por tu comentario. Siempre es grato leer este tipo de comentarios, te hace seguir adelante, que lo que escribes llega, aunque sea a un número reducido, eso para una aprendiz a escritora supone mucho. Gracias y mi saludo!!