Desnuda te pareces a tu alma, flaca como gata morena, hebras de cuero y en el pecho un carbón encendido que va deshilvanando partículas ígneas de las que estas hecha. Caminas hacia mí con esa andanza vaporosa de moverte entre las sombras, liviana y silenciosa, con esas ganas de amanecer que apaga las últimas estrellas de la noche universal que escogiste para alumbrarte con tu luz quemada de negra y decirme que desnuda no te pareces a tu alma, sólo están los huesos sosteniéndote la complejidad del esqueleto y más allá no hay nada, no está la joya de tu esencia. Insisto y te lanzo besos que flotan en el aire para que estallen en algún lugar de tu cuerpo, viajan por un fragmento de luz que se escapa por la fisura de la ventana y estalla en colisión en tus senos, una sonrisa tuya me he ganado, aprovecho tu descuido y me adelanto a tus movimientos de gata de monte atrapándote entre las sabanas.
Los fantasmas de luz juegan y se ríen en la mitad oscura del cuarto, pero desde que no hay una línea definida de luminiscencia entre nosotros, entre lo claro y lo oscuro, a veces traspasan la luz del medio día que se cola por las fisuras de la habitación, el calor del medio día los empoza o los esconde, se quedan suspendidos en el techo o reposando bajo la cama, giran alrededor de nosotros y luego no los vemos más. Me preguntas si los veo, desde hace tiempo no nos visitan, debe ser que se han transformado en rayitos de luz que te gusta saborear cuando nos quedamos juntos más de la cuenta y el horario cambia pausando nuestro encuentro.
Suspiras y te sacudes la sabana de encima, te dejas atrapar porque quieres, sabes que aquí las cosas son oscuras y la breve luz te favorece, caminas desnuda por la casa y me dejas solo en la cama, te vas con el paso de gata taciturna y voy escuchando suavemente el rumor de tu alma que va desprendiendo cenizas; hay algo que te duele y no sé qué es. Te miras en el espejo queriéndolo decir pero no sabes cómo llamar el trueno que brota de las cavidades del alma y no se expresa por la boca o se muestra en el cuerpo rayado de trazos de luz y caricias, te cansas de tu propia inexactitud y me tiras los reflejos de tu luz orgánica para que te diga algo, con un beso en la boca te atrapo al final del espejo, si te duele el alma es porque tienes.
Me rasguñas la espalda, me lambes las cara, me abordas con tu rapidez de morena felina y ojos azabaches, me dices maullidos, te digo desnuda te… me dices algo que esta dibujado en tu piel, un circulo o un lunar, te digo que soy culebra que le tienes miedo, escarcha en los ojos al mirarnos en una luz remota que momentáneamente brillo en el cuarto antes o después y empiezan los besos de luna de agua de madrugada en nuestros cuerpos. Nos besamos como dos animales queridos que se reconocen mutuamente luego de temporadas de no verse, de andar vagando por la tierra y por alguna señal, alguna pista sobre los caminos del mundo que nadie transita nos encontramos de nuevo, en noche universal cualquiera. Aprovecho en explorar tu alma, en unirla y desarmarla, en soplar la llama viva que enciende las ramas de tu corazón, en tomar un poco de fuego y llevarlo a mis labios, elaborar aves cenizas para que habiten entre tú y yo, me voy desorientando y me encaminas de nuevo por las sendas tuyas que conoces. Aprovechas para preguntarme por mi esqueleto y mi carne, y si allá en el fondo, en algún rincón donde no levita nada, ¿está el alma encerrada?
Sólo sé decirte que desnuda te pareces a tu alma, ha sido el mayor descubrimiento que en ti he hecho en encrucijadas de luz. Y si te duele el alma que te habita debe ser que te quiere decir algún secreto. Utilizo técnicas mágicas de alumbramiento, de intersecciones y solapamientos de luz, no puedo hacer nada para descifrar los enigmas de tu esencia y únicamente logro garabatos que no dicen nada. Pero mientras tanto si sé qué hacer con tu desnudez, te ríes una vez más porque sabes que te toca a ti descubrirte y me confiesas que tu alma se parece a tu cuerpo desnudo, morena cercana al cuero y negra.





Mabel
Muy buen Cuento. Un abrazo Iker y mi voto desde Andalucía
GermánLage
Un texti rebosante de poesía, Iker; pero lo que más me gusta es la elegancia y musicalidad con que está escrito. Una delicia leerlo.
Mi cordial saludo y mi voto.
Iker Avell Briceño
muchas gracias Germán, de verdad que aprecio mucho tu lectura y opinión, me ayuda a crecer y tener feedback para mejorar.