Ecos de desesperanza

Escrito por
| 46 | 4 Comentarios

Me queda poco tiempo, estoy seguro de eso; pero no tiempo de vida, sino de espacio; ese lapso en el cual se pueden y se deben hacer las cosas. Por mucho que se diga que nunca es tarde, que mientras exista vida hay oportunidad, concurre una premisa fundamental e inviolable, y es el momento en que se debe y se necesita hacer y alcanzar aquello, lo que sientes que falta, lo que te atormenta, agobia o suspiras por concretar; aquello que sabes que está pendiente. Porque a veces es esa la respuesta, la solución final, o tal vez una parte sustancial. A veces es eso lo que te permitirá ver y hacer para ti el resto de la existencia, lo que te otorgará verdadera libertad, tiempo y la intrínseca felicidad; sí, eso, lo que cada quien entienda por felicidad… Estoy seguro, me queda poco tiempo, lo percibo en cada poro de mi piel, cuando me miro al espejo, cuando siento que pienso y dejo de existir; cuando la rutina me absorbe y me golpea a la cara la realidad de una existencia limitada a lo sistemático, lo básico, lo intrascendente… Se agota el espacio, se reducen las opciones, se cierran puertas que no sabía que existían, resonando en mi interior como pesados fardos cayendo sobre una ladera; sí, esa ladera, la que supera el punto de no retorno… ¿Rendición?, aún no; ¿esperanzas reducidas?, allí están, de mi lado, acrecentándose, fortaleciéndose en mi contra. Las detesto, pero la mente se debilita y parece caer subyugada por el fenómeno que entiendo como la “consumación de la normalidad existencial del ser humano productivo promedio”, sometido a su propia impotencia, canalizándola hacia el conformismo, la aceptación de lo supuestamente ineludible, y, finalmente, la fatal resignación… Camino, me dirijo hacia ese, aparentemente, inexorable destino, que ni siquiera es necesario que alguien designe, simplemente llega como consecuencia; porque eso es, el efecto final, el contundente, el que marca el resto de la vida como escritura en la roca… Es poco lo que queda, el querer ya no es suficiente cuando el hiriente descarrío reduce la capacidad de superarse a sí mismo. La suerte, indiscutiblemente, está por dirimirse.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    25 mayo, 2017

    Muy buen relato, me encanta como está escrito. Un abrazo Augusto y mi voto desde Andalucía

  2. Imagen de perfil de gonzalez

    gonzalez

    31 mayo, 2017

    Me gustó mucho, Augusto. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  3. Imagen de perfil de Mariano_Bautista_Blotta

    Mariano_Bautista_Blotta

    1 junio, 2017

    Profundo augusto, esa sensacion de que las paredes se comprimen y el aire se reduce, y flotando en la distancia el sueño de libertad. Mi voto y un fuerte abrazo.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Abrir la barra de herramientas