He sido egoísta muchas veces en mi vida. Lo he sido tanto que me he aislado del entorno para no tener que relacionarme con prácticamente nadie. Si acaso, saludo tontamente a alguien en el supermercado, en la tienda de la esquina, o en la cafetería de al lado de casa. El caso es que he llegado a la conclusión de que esta situación no puede continuar así; me he decidido a echar a perder mi egocentrismo. No seguiré enclaustrado entre mis cinco paredes. Saldré de momento a ver el patio, tan resplandeciente de flores etiquetadas por la labor de los jardineros municipales y también saldré a manejar un poco el coche. Mi vida va a cambiar radicalmente, ya está cambiando, de hecho. Cuando accedo al recinto interior del garaje, mi mano gira con cautela, pero con interés, la llave dentro de la puerta. Hasta que, una mano aún más poderosa, hace temblar mi propia mano. La otra mano retuerce mi cuello hasta estrangularlo.
”Me aislé precisamente para evitar estas situaciones”- me digo, antes de sufrir el enésimo estertor que me conducirá a la muerte-.





Albatros Negro
La historia de mi vida. Te dejo mi voto.
Luis
Muchas gracias Albatros, un saludo cordial!
Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía
Luis
Gracias Mabel, un saludo!
gonzalez
Te felicito, Luis. Mi voto y un fuerte abrazo.
Luis
Gracias amigo, un saludo!
Ébou.Riffé
Ufff…me dejas una sensación de angustia, el tipo aquel ya no saldrá de sus cinco paredes. De cierta forma a todos nos rodean un número determinado de paredes. Saludos y voto, claro.
Luis
Demasiadas, pero existen trucos y percutores mágicos, un saludo y gracias claro!