Llegué, vi, y comparé
La alucinante visión que colmó mi perceptiva
Supe de y verifiqué las insondables cavernas
que mantienen esa realidad india, caduca.
La ancestral postración indoamericana
que se disemina virulenta por la faz andina
donde los modernos encomenderos, flagelan.
El cóndor –envergadura alada–
ya no es más que un ídolo petrificado
sobre las cimas del Machupichu…
cuyas cumbres andinas, aguardan su llegada.
Sólo queda el Titicaca
El espejo del Sol naciente
que gira en su inmensidad
del azul celeste
a las riberas turquesa
donde pacen las vicuñas.
De los Aymaras
que habitan…
ese rincón del mundo
allá, en la faz azulada
de su espejo de Tisú.
Cortex





Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo Alfonso y mi voto desde Andalucía
Cortex
Gracias, querida Mabel.
Cortex