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Temo que no debería decírselo, así, de golpe y porrazo…
Sé que quizás no lo encajará y que algún día podría tomar represalias contra sí mismo; dar la espalda al problema también complicaría aún más la situación, ya de por sí tensa y rechazable.
Sí, sería muy cobarde ocultarle la verdad; mi femenina humanidad puede más que su varonil vehemencia. Hay momentos en que me inclino ante la cobardía, mi capacidad de analizar situaciones comprometidas se nubla y me dicta otra cosa bien distinta a lo que pienso…
─“Déjalo correr, ya se dará cuenta y lo entenderá; todo volverá a la normalidad y cederán estos aprietos morales que no nos llevan a ningún sitio, ni a él ni a mí misma…”– me he dicho cientos de veces, antes de hoy.
Pero no; no es conveniente ocultarle esta verdad que ya empieza a aflorar con impaciencia. Lo noto sufrir, sé que está herido, que lamenta todo este cúmulo de dudas que le embarga respecto de mí…
Mi sufrimiento va a ser mayor si no se lo aclaro; una enorme grieta se abriría en su corazón… Pero es inevitable… ¡Tendrá que entenderlo! Debo cargar con las consecuencias de mi confesión, al menos hasta que se dé cuenta de que es por el bien de ambos.
Aun a mi pesar, más tarde o más temprano tendré que actuar conforme a mi consciencia, a mi razón de ser, y sé que a partir de ese momento le estará prohibido para siempre volver la cabeza y tratar de obviar lo evidente… Será el fin de la encrucijada.
Pedirle perdón por ello no tendría sentido; sé que en su confusión caerán por sus mejillas las lágrimas del niño perdido que se siente abandonado y herido ante la dureza de un castigo injustificable… Pero, si es así, estará equivocado y deberé enseñarle que la vida es experiencia palpable.
Sé que no sería fácil asumirlo de esta manera, sin más explicaciones, notando en sus entrañas sensaciones tan contradictorias y desconocer sus causas… Por eso tengo que ayudarle con mi confesión, tratarle el asunto con delicadeza, vis a vis, hacerle comprender que es todo lo contrario de lo que él piensa, que no es lo peor…
También sé que su esbozo de hombría procurará traicionarme pretendiendo sepultar unos sentimientos de los que ya nunca podrá escapar… Sé que cuando yo, su púber cerebro, le confiese mi insoslayable y femenina condición, al principio renegará de su existencia y se sentirá atacado por un mundo impresentable de estereotipos y contradicciones, se esconderá de sí misma creyéndose un monstruo, algo indescifrable inventado por una Naturaleza cruel…
Y no sabrá entender que Ella es la Madre de todo lo humano…
Pero sé que al fin asumirá lo importante que es nuestro “ergo sum”, nuestra matrimoniada esencia, notarse vivamente humana…
Y sentirá la inmensa dicha de vivir en nos.





enriccarles
Fuerte confesión frente a sí mismo.
Muy bien elaborada la trasposición de una misma imagen.
Construcciones bien hechas y sin dilaciones que dejen vacíos que den incoherencia.
El manejo de las metáforas es preciso, la elipsis definida, con un final esperado pero que no deja de soprender al momento en que se confirma la sospecha.
Un lujo leerte. Mis felicitaciones y un abrazo.
Desafinado
Muy interesante. Me gusta la fluidez que tiene tu prosa. Todo un lujo.
Mabel
¡Excelente! Un abrazo Germán y mi voto desde Andalucía
Esruza
Como todo lo que haces ¡magnífica forma de decir una verdad!
Saludos y mi voto
Esruza
GermánLage
Excelente artículo, tocayo, tan sutil y profundo como bien escrito.
Mi abrazo y mi voto.
Charlotte
Muy duro el momento en que se enfrenta uno a su verdadero yo y tiene que asumir que no es quien creía ser. Muy bien narrado, querido Germán. Un abrazon
XaviAlta
Te mando a portada! Muy merecidamente creo.
Manger
Enric, Desafinado, Mabel, Esruza, mi tocayo Germán, Ana y Xavi, os mando un fuerte abrazo junto con mi agradecimiento por vuestros amables comentarios, y especialmente por vuestro tiempo.
Muy agradecido también a Viajero en el Tiempo, Luis, JGulbert, Csquerea, Joaquinesteban, Erreamon y Agaes por vuestro apoyo silencioso. In fuerte abrazo, amiso escritores.
Manger
Muchas gracias también a Magali por pasarte a leer. Te mando un fuerte abrazo.