Era mi tercer día viajando en la parte trasera de aquella carreta. Por momentos recordaba todo aquello que me llevó a estar en ese sitio justamente ese día. Mi vida no era fácil, mis problemas eran mucho más complicados que los de una persona de carne y hueso…
Observaba debajo de una manta el paisaje a mi alrededor. Habían muchas tiendas al igual que personas pero al bajar de mi medio de transporte temporal lo único que podía ver eran las amenazantes suelas de los zapatos de los peatones. Con paso ligero me dirigí a un pequeño callejón que era poco transitado. Muchos le temen a esta clase de sitios pero debido a mi condición me he familiarizado con el entorno. No tardé mucho en llegar a mi destino, una hermosa mansión en la cima de una colina, dondé vivían los más distiguidos individuos de la sociedad, incluyéndome.
Me acerqué a la puerta pero rápidamente me impieron el paso dos guardias acompañados de unos feroces perros de ataque. Antes de poder dar alguna explicación de mi presencia uno de los hombres me tomó en su mano y me elevó hasta quedar a su mismo nivel.
– ¿Quién dejó este pequeño ponque aquí? Se ve delicioso- mencionó el guardia mayor aspecto dispuesto a introducirme en su boca
– No deberías comer algo que ha estado en el suelo- comentó su compañero
– Para su información soy bastante dedicado con mi limpieza y además es de mala educación comer a otras personas- dije deshaciendome del agarré de aquel hombre que se veía claramente asombrado al igual q su acompañante
– El ponque habla y se mueve solo-
– Y tampoco soy un ponque, me llamo Muffin, ahora si me disculpan tengo asuntos pendientes con el rey- mencioné adentrándome en la mansión
– Espera postrecito, ¿Que asuntos pendientes tiene alguien como tú con una persona tan importante como el rey?- cuestionó el más joven posicionándose frente a mí
– ¡Déjame pasar! Esto es indignante ¿Jamás han oido hablar de mí?-
– No, la verdad recordaría si me hubiesen platicado sobre un bizcocho parlante-
– Suficiente, entraré- dije esquivando al guardia
Pensé que podría deshacerme de ellos pero había olvidado un factor importante, aquellos perros salvajes que me observaban con malicia. No tardó mucho en hacerse presente una de las más grandes persecuciones que hasta ahora que había vivido. Con algo de astucia e ingenio logré despitar a aquellos animales y esconderme en una de las habitaciones cercanas.
– Estoy agotado, es difícil correr en esta forma- mencioné sentándome sobre un cojin que se hallaba en el suelo
Un estruendoso grito se hizo presente segundos después. Frente a mí se encontraba una mujer esbelta cubierta únicamente por una fina toalla de baño, la cuál conocía a la perfección.
– ¡Fuera de aquí idiota pervertido!- exclamó mientras arrojaba en mi dirección todo lo que estuviese a su alcance
– Lo siento, Mayka, fue un error, solo huía de los guardias- mencioné mientras evitaba todos aquellos objetos que amenazaban contra mi integridad física
– No te creo nada, ¡Largo de aquí!- dijo finalmente lanzándome con todas sus fuerzas por la ventana
Justo cuando pensé que mí vida había llegado a su fin, un ángel de cabello oscuro como la noche y ojos amatistas apareció frente a mí.
– ¿Tío Mike? ¿Qué haces aquí?- preguntó con su dulce voz
– ¡Haru! Te extrañé mucho, no sabes lo que he tenido que pasar- mencioné abrazando su pulgar que era casi de mi tamaño
– ¿De nuevo te perdiste en el reino? Sabes que debes tener más cuidado- dijo elevándome a la altura de su rostro
– Lo se, pero esta vez puedo justificar lo ocurrido, estaba dormido como siempre en mi repisa de la cocina cuando repentinamente una de las cocineras me confundio con parte de la mercancía que Esmeralda y Ruby debían entregar a un reino vecino-
– ¿Porque no hablaste con ellas?-
– Lo intenté, pero algo evitaba que abriera el compartimiento donde me encontraba encerrado y cuando por fin pude volver a ver la luz del sol me encontraba en donde solo los dioses saben, tardé casi una semana en volver-
– Pobrecillo, descuida me encargaré de que no vuelva a suceder- mencionó entregándome un pequeño cubo de azúcar que acepté gustosamente
– Lamento haber interrumpido tu hora del té- dije observándo a mi alrededor el hermoso juego de té mientras deboraba aquel cubo de azúcar
– Descuida, me gusta tener compañía de vez en cuando-
– ¿Gustarte? ¿De dónde sacaste esa frase?- pregunté observándola confundido
– He conocido nuevas personas, ellas me ayudan a expresarme lo más humanamente posible-
– Pues hacen un buen trabajo al parecer, aunque me gustaría que algún día fueses capaz de expresarte por ti misma-
– Lo se, yo también- dijo jugando con su cucharilla en su taza
– ¿Hay algo de lo que me perdí?-
– Solo un par de cosas, el abuelo hará oficial el anuncio de mi boda durante el baile de mañana-
– ¿Finalmente tú y Zero lo harán?-
– Eso parece, el abuelo dice que es necesario un nuevo rey y reina cuanto antes-
– Entiendo, por cierto ¿De qué baile hablas?-
– Parece que para calmar las cosas entre un reino algo lejano y el nuestro han decidido hacer una celebración dondé nuestros invitados son el centro de atención, también escuché que estarían un largo tiempo por aquí-
– Debe ser algo serio para que el Rey muestre tanta hospitalidad a un montón de extraños-
Mientras conversábamos unos jóvenes se acercaron a nuestra mesa con gran rapidez.
– Haru, ¿estas libre ahora?- preguntó Ryan claramente emocionado
– Sí, ¿que ocurre?-
– Necesitamos tu ayuda para crear un medicamento-
– ¿Qué clase de medicamento? Suena sospechoso- mencioné observándolos
– ¡Habla!- gritó James retrocediendo unos cuantos pasos
– Tío Mike, tenía tiempo sin verte, ¿que tal todo? ¿Las mascotas de los guardias aún te persiguen?- comentó soltando una pequeña risa
– No es gracioso- dije con clara molestía
– James, él es mi tío Mike- mencionó Haru acercándome al mencionado
– Mucho gusto señor, me llamo James…- dijo aún bastante asombrado
– Bien, ahora vamos- mencionó Ryan arrastrándo a Haru con él hacia la cocina
James y yo los seguíamos de cerca mientras intentaba escuchar su conversación.
– Entonces, ¿realmente es su tío?- preguntó James observándome
– Sí, tranquilo entiendo que te sorprendas al ver tanta perfección en una sola persona-
– No es lo que realmente me llama la atención-
Momentos más tarde noté lo que Ryan tramaba e intervine de inmediato.
– ¡Alto! ¿Están realizando un somnífero? ¿Con quién planean usarlo?-
– Con el abuelo claramente, siempre hace fiestas aburridas llenas de gente aburrida, pero con esto todo será diferente esta vez- mencionó vertiéndo parte del líquido en un frasco
– No pueden hacer eso, ¡es un delito!-
– Cálmate Muffin, prueba un poco sabe bien- mencionó introduciendo una pequeña cucharilla en mi boca
Instantáneamente sentir un sabor muy dulce y agradable en mi paladar seguido por unas incesables ganas de dormir. No tardé en conciliar el sueño. Al abrir nuevamente mis ojos me encontraba recostado en una inmensa almohada, bastante cómoda. Noté al observar por la ventana que era de noche.
– Debe ser el cuarto de Haru- mencioné para mi mismo observándo varios peluches en las estanterías de la habitación
Me dirigí a la puerta que dividia aquella habitación con una pequeña sala de estar al otro lado. Unos segundos después Haru entró precipitadamente seguida de Mayka y Zaphir.
– Descuida linda, todo estará bien- mencionaba Zaphir mientras ayudaba a remover las prendas empapadas del cuerpo de Haru
– ¿Qué ocurrió? ¿Y porque huele tan mal?- pregunté acercándome
– Tío, no esperaba verte- dijo Zaphir observándome
– Unos idiotas le jugaron una broma pesada a Haru- comentó Mayka preparándo la tina del baño
– Yo diría que me la devolvieron- mencionó Haru levemente
– No es verdad, tú no merecías esto- dijo Mayka sujentándola de los hombros
– Pero no ayudé a Lucy antes, claramente me lo merezco, ¿no es así como funciona la sociedad?-
Notaba la impotencia de Mayka y Zaphir en aquellos momentos. Es difícil lidiar con Haru en situaciones así. Sin más discusiones Mayka se dedicó a ayudar con su limpieza a Haru mientras Zaphir y yo conversábamos en la pequeña sala.
– ¿Estuve dormido dos días?- pregunté sorprendido
– Sí, al parecer consumiste la misma bebida que el Rey-
– Fue Ryan, él me obligó-
– Lo imaginaba-
– ¿Sabes quién le hizo todo eso a Haru?-
– No, pero tengo una idea-
– Ya veo, espero que encuentres al culpalble, Haru es solo una niña que no sabe lo que hace-
– Sí- mencionó apretándo sus puños con fuerza
– ¿Cuanto tiempo debemos seguir con esto?-
– Hasta que el plan este completo-
– ¡Estoy harto del plan! Quiero una sobrina normal, que tenga amigos reales y todo eso-
– ¡Todos queremos eso! pero mientras esa cosa siga en su interior no podremos hacer nada al respecto-
– Lo siento, no pensaba lo que decía- mencioné abrazando su mano
– Descuida, yo tampoco debería alterarme- dijo tomándome entre sus manos
Minutos más tarde observámos a Mayka acercárse a nosotros con una mirada bastante seria.
– ¿Qué ocurre?- preguntó Zaphir
– Deberíamos dejarla descansar por hoy- mencionó Mayka
– Claro, mañana será otro día- comentó Zaphir
– Mayka, pasó algo ¿Cierto?- pregunté observándola detenidamente
– Estaba llorando- mencionó antes de salir de la habitación
Aquellas palabras parecían completamente increíbles para ambos. Desde que conozco a Haru Jamás la he visto llorar, no importa que tanto dolor pueda sentir o que tan difícil sea la situación, simplemente su cuerpo no reacciona, pero descubrir que aquella muñeca de carne y hueso podía mostrar tales sentimientos de tristeza nos inquietaba más que causarnos algún tipo de alegría…
– Los sentimientos no son necesarios querida, te lo advertí muchas veces, espero que hayas aprendido la lección de esta forma- mencionaba un hombre de cabellera negra y ojos escarlata acercándose a la joven de ojos amatista
– Mi corazón duele mucho, no quiero seguir con esto- suplicaba Haru hundiéndo su rostro entre las almohadas
– Tranquila, pronto todo terminará- dijo sentándose junto a Haru mientras acariciaba su cabello





Mabel
Muy buena historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía