Observaba como Ryan y James se reían a carcajadas por la actuación de Muffin ante aquel líquido que había ingerido. Era realmente eficaz, supuse que no habría problemas para que Ryan lograra su objetivo. Al inicio pensé en oponerme pero dijo que sería una buena forma de aplazar mi boda, por lo cual no dudé en ayudarle. Dudaba de haber desarrollado sentimientos para llegar a tales conclusiones pero estaba decidida a posponer lo que fuera necesario aquella ceremonia, almenos hasta que pudiese escoger por mí misma mi futuro.
Luego de limpiar la cocina y llevar a Muffin a mi habitación, me dirigí a la sala de reuniones para encontrarme con los nuevos invitados del abuelo. En la cabecera de la mesa como siempre se encontraba el Rey, George, a su izquierda varios de mis familiares entre ellos mis primos; y a su derecha un grupo de jóvenes liderado por una hermosa y refinada mujer acompañada por un pequeño hombrecillo de ropas finas que desprendía un aire de superioridad.
– Permiso- dije ingresando a la sala
– Haru, llegas justo a tiempo- mencionó George observándome
– Pequeña, cuánto haz crecido- dijo la hermosa rubia de ojos oliva
– Reina Lilith, es un honor tenerla de nuevo en la mansión- mencioné inclinándome levemente
– No seas tan formal conmigo, piensa que soy una de tus tías- comentó abrazándome con fuerza contra su pecho
– Tú, no seas tan condescendiente con alguien como ella- mencionó el hombrecillo separándonos
– Señor Blanchett, no sea tan amargado, todos necesitamos algo de afecto de vez en cuando- dijo rodeándo con sus brazos delicadamente a aquel hombrecillo
– No realicé actos tan indecentes en público majestad- comentó alejándose rápidamente de Lilith
– ¿Ellos son sus alumnos?- pregunté observándo a un grupo de jóvenes bastante diverso
– Sí, llevan poco tiempo en Giza pero son mis mejores estudiantes y tambien consideré que sería bueno que interactuarán con jóvenes de su edad-
Ciertamente, el reino de Lilith era conocido como la fuente de vida eterna, casi en su totalidad la población estaba conformada por ancianos de más de ciento treinta años de edad, era extraño ver jóvenes en aquel lugar.
– Disculpe, ¿se refiere a que vienen del mismo lugar que James?- preguntó Ryan curioso
– Exactamente, estos jóvenes fueron abandonados en el mundo humano como resultado de las guerras pasadas, cada uno fue criado por una familia adoptiva y al alcanzar la mayoría de edad fueron enviados de vuelta a este lugar- explicó George
– Esperámos poder aprender mucho de ustedes durante nuestra estancia aquí- mencionó un joven castaño bastante atractivo
– Lo mismo digo- dijo Ryan estrechándo su mano con el joven
Las siguientes horas realizamos nuestras respectivas presentaciones y conversamos de diversos temas. Aquellos jóvenes se notaban que habían tenido cada uno sus propias dificultades para llegar hasta donde estaban, sin embargo se mostraban llenos de vida y bastante correctos. Me pregunto si algún día podré ser igual a ellos.
– ¡Haru! ¿Sabes cocinar?- preguntó una chica de cabello azabache y ojos escarlata
– Sí, he practicado desde pequeña- mencioné observándola detenidamente mientras notaba que una exagerada cantidad de galletas entraba por su boca
Aquella chica se podría decir que era una copia exacta de la joven con la que había acabado anteriormente. No sería extraño pensar que fuera un castigo divino o algo por el estilo.
– Meiling, ten más educación, eso es de mal gusto- comentaba una joven rubia de alta estatura con ropa bastante reveladora
– Pero tengo hambre y sabe delicioso todo lo que Haru prepara- dijo mostrándo una gran sonrisa
– No seas aguafiestas Shana, MeiBei solo trata de elogiar a su nueva amiga- comentó otra chica de cabellos cobrizos
– Siempre te pones de su lado, Sarah- reclamó Shana
– Señoritas no discutan, estamos aquí para entablar buenas relaciones con los señores Bullet- mencionó el joven castaño
– Esta bien Leon- mencionaron todas al unísono soltando todas menos Sarah un suspiro al observar a aquel chico
– ¿Cómo es que conocen ese apellido?- preguntó Mayka bastante sorprendida
– Sabemos muchas cosas que otros no- comentó Meiling
– Descuiden no planeamos divulgar ningún tipo de información que pueda dañarlos- mencionó Leon
– ¿Como podemos confiar en ustedes?- preguntó Ryan
– Yo les creo- mencioné observándo a Leon
Un pequeño silencio se hizo presente en la habitación para más tarde retomar diversos temas. Al caer la noche todos los presentes nos despedimos y fuimos a nuestras respectivas habitaciones. Me coloqué mi pijama y me recosté en mi cama justo antes de notar unos ojos rojos observándome a la distancia. Al girarme noté que se trataba de Meiling sentada en un sillón cercano a mi cama.
– ¿No deberías ir a dormir?- pregunte observándola
– Quería hablar un poco más- mencionó abrazando uno de los cojines del sillón
– ¿Sobre qué?-
– Sobre cómo asesinaste a Momo- dijo mostrándo una sonrisa bastante siniestra
– ¿Quién te dijo eso?- pregunté sentándome en el borde de mi cama
– Te lo dije antes, sabemos muchas cosas que otros no, pero descuida solo tengo curiosidad, no soy la clase de chicas que extorsionan a otros sin motivo- mencionó sentándose a mi lado
Era bastante extraño la sensación que tenía sobre aquella chica, parecía extremadamente peligrosa si se lo proponía pero a la vez emanaba un aura de dulzura y confianza que jamás había visto.
– Bueno, realmente una sirvienta fue quién la asesinó con un cuchillo-
– Luego de que la hicieras que te atacara para encubrir el hecho de que la envenenaste con un dulce, sí, fue realmente brillante, aunque personalmente me gustan las tragedías más sangrientas- mencionó sin borrar aquella sonrisa de sus labios
– Estas realmente informada-
– Deberías hablar con Leon, él es quién nos informa sobre todo- mencionó recostándose en la cama
– ¿Sobre todo? ¿Es una especie de vidente?- pregunté observándola
– Puedes verlo de esa forma por ahora, él es tan increíble- comentaba aprentándo con más fuerza contra su pecho el cojin
– Se nota que lo aprecias mucho-
– Apreciarlo es poco, él es todo para nosotras, su cuerpo, alma, mente todo es tan delicioso sobre él- mencionó con un claro rubor en su rostro mientras apretaba aún más su agarre al cojin mientras repetía varias veces el nombre de aquel chico y se removía en su mismo lugar cerrando por momentos sus ojos escarlata
Era una situación bastante extraña, además de incómoda para algunos pero sentía que entendía su obsesión, el amar algo tan desenfrenadamente que fueras incapaz de controlar tu propio cuerpo. Aquel chico era el claro detonante del extasis de aquella chica.
– Meiling, disculpame si me equivóco pero ¿podría ser que quieras devorar a ese chico?-
– ¿Devorar? Sí, es verdad, de nada sirve ocultárselo a alguien como tú, lo quiero ¡solo para mí!- mencionó derribándome sobre el colchón y posicionandose sobre mí
– Pero si hicieras eso no podrías seguir disfrutándo de él como hasta ahora- dije observándo como sus ojos se nublaban por el deseo
– Lo se, si pudiera encontrar algo mejor que él hace mucho que lo habría asesinado, pero no lo hay, él es perfecto- comentaba entre risas
– Te entiendo- dije rodeándola con mis brazos y atrayéndola hacia mi pecho
Lentamente sus impulsos fueron disminuyendo hasta regresar a la normalidad. Aquella chica era nada más y nada menos que un demonio y no uno cualquiera, se trataba de un súcubo, era parte de aquel clan de mujeres despiadadas que una vez satisfechas con su presa eran capaces de incluso arrancarles el corazón a los hombres. Era extraño pero sentía que por una vez en la vida me identificaba con alguien más.
– Podríamos ayudarnos mutuamente ¿No crees?- mencioné acariciándo su pelo
– Sí, sería bueno- respondió antes de caer en un profundo sueño
Luego de eso la noche transcurrió sin ninguna otra anomalía para más tarde dar pasó al amanecer que muchos esperaban. Me levanté notando la ausencia de Meiling y unas pequeñas manchas de sangre en mi almohada.
– ¡Haru! ¿Que te ocurrió?- preguntó bastante alarmada Mayka al ingresar a mi habitación con Zaphir y las gemelas
– Un vampiro la atacó- mencionó Ruby mientras Esmeralda imitaba a un pequeño murciélago
– ¿Vampiro?- pregunté algo confundida notando como mi visión se nublaba cada vez más
Las voces sonaban cada vez más distantes hasta desaparecer por completo.
– Te dejaste sorprender por una joven con colmillos, no es propio de ti- mencionaba Lizz sentada en un hermoso trono de cristal
– ¿Estoy soñando?- pregunté observándo el inmenso vacío a nuestro alrededor
– No querida, recuerda que tú no tienes dicha capacidad, solo estamos en las profundidades de tu mente-
– Lizz, recuerdame ¿porque mi cuarto en este lugar es tan vacío comparado con el tuyo?-
– Tus memorias han desaparecido y las pocas que generas son solo datos de libros que terminan por infiltrarse en el mío-
– Ya veo, ¿podrías contarme otras cosas? tú lo sabes todo, el pasado, presente, futuro-
– No tengo permitido hablar sobre algo así, además deberías volver pronto o van a hacer cosas raras con nuestro cuerpo de nuevo-
– Eso supuse, tal vez otro día podamos hablar con más calma-
– Tal vez-
Al abrir mis ojos nuevamente me encontré con los rostros preocupados de muchas personas. Llevaba cerca de diez horas dormida. Afortunadamente Zero se hizo cargo de que no manipularan mi cuerpo, agradecía tener su apoyo en aquellos momentos. Una serie de revisiones y preguntas luego no pudieron revelar mucho más que una pequeño ataque de anemía.
– Haru, tienes que tener más cuidado con dejar tu puerta abierta- mencionó Mayka
– Lo se, lo siento-
– No importa, tenemos que arreglarte para el baile, ya es muy tarde-
Me mantenía completamente inmóvil en una silla mientras los demás realizaban su trabajo. En momentos así era cuando veía con mayor claridad que solo era una muñeca que cualquiera podía manipular. Pasó casi una hora y finalmente me encontraba lista pero debía esperar en mi habitación hasta que se realizara el anuncio sobre mi boda el cual sabía que no ocurriría.
– Esto es tan aburrido- mencionó Lizz
– Puedes ir a dar un paseo, estaré bien- dije sentada en un sillón
– ¿Enserio? ¿No te molesta? Ay, pero ¿que clase de preguntas hago? Volveré antes del amanecer- comentó antes de desaparecer frente a mis ojos
Me levanté de asiento y comencé a caminar hacia el balcón de la habitación. Podía apreciar gran parte del jardín iluminado por pequeñas linternas a lo largo de un pequeño camino de piedra. Varias parejas aprovechaban el ambiente para pasar tiempo juntos, en especial “ellos”, mientras yo solo podía observar de lejos.
– ¿Te sientes sola?- preguntó una misteriosa voz a mis espaldas
Al girarme solo pude observar aquel pequeño cuervo que me entregaba una rosa negra cada noche sin falta. Aquella noche no fue la excepción. Tomé la rosa de su pico y la coloqué en un florero que mantenía escondido en un rincón del balcón. Mi abuelo dice que las rosas negras en este reino son de mala suerte pero me resultaban bastante interesantes, su vida podía extenderse indefinidamente además de no necesitar algún tipo de cuidado.
– Yo no puedo sentir, no se lo que es realmente estar solo- mencioné acariciándo la cabeza del cuervo
– ¿Quieres probar lo que se siente tener un corazón?- preguntó nuevamente la voz misteriosa
– Sí, pero es imposible-
– No realmente, yo puedo hacer tus deseos realidad- dijo finalmente mostrándo su figura
Frente a mí se encontraba un alto y esbelto hombre de ojos rojos como la sangre, mostraba gran confianza en si mismo además de un aura bastante amenazante.
– ¿Usted es Alan Dimoni?- pregunté observándolo de pies a cabeza
– Veo que eres bastante inteligente para ser una muñeca- mencionó acercándose
– Pensé que había sido encerrado en el anillo que oculta el Rey-
– Efectivamente, pero un joven se encargó de liberarme hace poco- comentó sacando de su bolsillo un anillo de plata con piedras amatistas incrustadas
– Se refiere a Josh ¿Cierto?-
– Sí, aunque fue un pequeño accidente, ahora necesito de la ayuda de ambos- dijo colocándo en uno de mis dedos aquel anillo que se aferraba con fuerza a mi piel
Observé el tono de mi piel tornarse menos pálido, sentía el aire correr por mis pulmones, lograba distinguir el roce de mis ropas sobre mi piel además del frío de la noche.
– ¿Qué ocurre?- pregunté algo alarmada
– Sólo te has convertido temporalmente en aquello que deseas ser-
– ¿Temporalmente? ¿Cuando terminará el efecto?- dije observándome en un espejo
– Cuando tú lo digas-
– Haru, es hora- mencionó Mayka ingresando a la habitación
Noté que aquel hombre, Alan, no se encontraba más en ese sitio. Mayka no tardó en notar el calor que emanaba piel pero decidio no darle mucha importancia por el momento. Minutos más tarde nos encontrábamos en el salón de fiestas pero parecía que todo estaba fuera de control, al menos para Mayka y el resto de autoridades.
– Zaphir, ¿que ocurre aquí?- preguntó Mayka observándo a todos los presentes bailando de manera indecente y el alto volúmen de música contemporánea
– Bueno, Ryan y James se encargaron del abuelo y contrataron una especie de equipo de sonido, ¿no te gusta?- mencionó mientras sostenía una copa de vino en su mano y soltaba risas desenfrenadas
– ¡¿Estas borracha?!- exclamó completamente indignada
– No, para nada, bueno, tal vez, un poco, diviertete abuela- mencionó Zaphir arrastrando a Mayka con ella a otro lado del salón
– Haru, lo lamento, perece que el anuncio tendrá que retrasarse- dijo Zero acercándose
– Descuida, sabía que ocurríria- comenté soltando un leve suspiro
– ¿Ahora practicas lenguaje físico?- preguntó levantando una ceja
– Ah, sí- mencioné con una pequeña risa nerviosa
– Lo haces bien, casi podría decir que eres normal- comentó tomando mi mano
Jamás había notado lo frío que era el tacto de Zero realmente, no me sorprendería si fuera capaz de hacerme dormir aún en este estado.
– ¿Me permite este baile señorita?- preguntó depositando un delicado beso en mi mano lo cual me sorprendio bastante
– Sí…- respondí siguiéndolo a lo largo de la pista de baile
El animado ambiente se había relajado un poco con el cambio de música. Era la primera vez que sentía que podía apreciar una canción sin la necesidad de analizar su composición, al igual que la decoración. Un cálido sentimiento de paz surgía en mi interior hasta que logré visualizar entre la multitud aquella pequeña castaña junto a su pareja. Parecían divertirse, nada en el mundo podría separarlos o almenos eso pensaba al verlos. Sin previo aviso un punzante dolor atacó mi pecho haciendome retroceder algunos pasos.
– Haru, ¿Qué te ocurre?- preguntó Zero bastante preocupado por mis acciones
– No lo se- mencioné retrocediendo cada vez más
Lo siguiente que ocurrió apenas si podía recordarlo, de un momento a otro me encontraba empapada por alguna sustancia maloliente, de pies a cabeza. Los cientos de risas a mi alrededor eran como sentir un cuchillo atravesar mi cuerpo una y otra vez. Creí que podría desplomarme en aquel lugar pero afortunadamente Mayka y Zaphir se hicieron presentes para ayudarme en aquella situación. Ambas se encargaron de llevarme a mi habitación y expulsar en lo posible aquella peste de mi cuerpo.
Era frustrante no poder mostrar mis verdaderos sentimientos o sería descubierta. El dolor crecía por segundos hasta el punto en que no pude retener más mis lágrimas. Me encontraba tirada sobre mi cama, aún intentando contener el llanto pero fue en vano. Mayka intentó calmarme y darme algo de ánimo pero aquello me superaba. Una vez sola en mi habitación sentí que podía liberarme por completo. Lloraba desconsoladamente por el dolor que todo lo ocurrido me causaba en mi pecho. Mi corazón se retorcía.
– No puedo más, no quiero seguir con esto- mencionaba entre lágrimas
– Tú fuiste quién quiso experimentar el corazón humano- dijo Alan sentándose junto a mi
– Y fue un grave error, no quiero sentir algo así de nuevo-
– Lo se, los sentimientos son bastante problemáticos, pero en ocasiones son de mucha ayuda- comentó acariciando mi cabello
– ¿Qué quieres decir?- pregunté observándolo
– A veces hay sentimientos que pueden ayudarte a conseguir tus objetivos, como la ira- mencionó secándo mis lágrimas con su mano
– ¿La ira?-
– Sí, ¿no quieres vengarte de aquellos que te hacen daño o de los que siempre te han tratado como una marioneta? Puedes hacerlos sentir el mismo dolor y tal vez incluso pudieras obtener tu ansiado amor- comentó mostrándome una imagen de Lucy y Josh juntos
– ¿Hacerles el mismo daño a otros? No puedo, Lucy es mi amiga-
– Ella planeó todo esto junto con sus nuevos amiguitos-
– No puede ser- mencioné claramente confundida
– Ven conmigo y todas las dudas que posees se dispersarán- dijo tomándo mi mano delicadamente
– Sí, lo haré- mencioné casi de manera inmediata
Esa noche sería el comienzo del fin de la paz en aquel mundo…





Mabel
¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía