Cuando la luz se hace una vez más, los pequeños danzantes notan de pronto que sus piernas tienen rienda suelta para gozar nuevamente de esa dulce melodía; ambos se envuelven en las románticas notas de la “La vie en rose” mientras la inolvidable voz de Édith Piaf se deja recordar en ese entorno ardiente y placentero.
Disfrutan ambos de su mutua compañía en ese nuevo anochecer, vuelta sobre vuelta, protegidos entre los ricos pliegues de un rojo terciopelo.
Con sus manos entrelazadas, siempre fijos sus ojos frente al otro, eternamente enamorados, ella va vestida con blancos y suaves tules bordados, zapatos de charol y una eterna sonrisa que deja entrever diamantes nacarados; él ataviado con un negro frac de costoso talle que cubre sin querer su blanca camisa de cuello italiano… Y los dos hermosamente bellos, envueltos en una nube de romántico deleite; y sin embargo tan lejos el uno del otro, tan distantes y refinados.
Ella –aun así- siente muy cerca el arrullo del amor y, al contacto de sus manos con las del galante bailarín, al que acaricia mientras baila el eterno sinfín, desaparecen sus penas y se le abren las puertas de la felicidad.
Pero hay algo que estorba la dicha plena de tan tierna enamorada: la distancia entre ambos que marcan sus brazos le impide las suaves caricias de su guapo acompañante…
Tan cerca y tan lejos…
─¡Qué desdicha! –exclama en su interior.
La joven adora ese baile y la canción que lo envuelve; pero ya es tarde y cierra con mucho cuidado la adorable cajita de música que ayer le obsequiara en su cumpleaños un joven amante recién estrenado.
Apaga la luz de la lámpara y sobre su almohada deja reposar otra vez sus sueños.
Mañana esos deseos seguirán girando al son de las melodías que el amor dispensa, muy poquito a poco, cabalgando ambos en la misma nota, como mandan los cánones del viejo Cupido.
Quizás algún día danzarán al igual que esos dos, para siempre, unidos del brazo, quién sabe si un vals, una salsa o un rabioso tango…





csquerea
Me ha gustado este relato con “cambio de zoom” y que invita a reflexiones sobre las parejas. Por cierto, prefiero el raboso y salvaje tango. Saludos,
Manger
Gracias, amigo escritor, por pasarte a leer. Mis saludos cordiales, Csquerea.
Charlotte
Tan cerca, tan lejos. Cuántas parejas llevan años bailando el mismo baile sin tocarse ni mirarse. Precioso, relato, Germán. Mis felicitaciones y un abrazo muy fuerte
Manger
No eran esas distancias las que el texto lamenta, estimada Ana, pero estoy de acuerdo contigo en tu interpretación colateral. Muchas gracias, amiga escritora, por pasarte a leer. Un fuerte abrazo.
GermánLage
Deliciosa fantasía, querido tocayo, la que has construido en torno a una caja de música y sus eternos bailarines. Hace falta mucho talento para hacer esto. Enhorabuena.
Un abrazo y mi voto.
Manger
Muchas gracias, querido tocayo, aunque ya sabes que no merezco esos parabienes que me dedicas; lo interpreto como un apoyo sincero para seguir aprendiendo. Te mando un fuerte abrazo.
Mabel
¡Excelente historia. Un abrazo Germán y mi voto desde Andalucía
Manger
Muy agradecido por tu visita, estimada Mabel. Te mando un fuerte abrazo.
Manger
Mando también mi agradecimiento a mis amigos escritores Agaes, Viajero en el Tiempo y Maria Florencia Sassella por vuestro apoyo silencioso, pero especialmente por vuestro tiempo en leer. Un fuerte abrazo.
Manger
E igualmente a Jgulbert. Mis cordiales saludos, amigo escritor.
Esruza
Me parece muy nostálgico y ala vez romántico.
Saludos estimado Manger y mi voto.
Esruza
VIMON
Excelente relato, amigo Germán, aunque noto una rima, tal vez involuntaria, en el cuarto párrafo, que le hace desmerecer un poco. Un abrazo con mi voto.
Iván.Aquino L.
Excelente felicidades. Te envío mi voto y mis saludos.
Manger
Mi agradecimientom también a Esruza, Vicente e Iván por vuestros amabilìsimos comentarios. A Vicente decirle que -efectivamente- tiene razón respecto de la rima extraviada, y que te agradezco mucho la corrección. Un fuerte abrazo a los tres.
Extiendo mi agradecimiento igualmente a Mariano y a Andrés Varela por su paso silencioso en esta lectura. Un fuerte abrazo a ambos.
Manger
Un fuerte abrazo y mi agradecimiento también a Walter Alan por tu valioso tiempo.