La soga (revisitada) – Capítulo I de X

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LA SOGA (Revisitado)

LA SOGA

A veces, los espíritus se aferran a un ser vivo,

durante un tiempo que no se puede medir.

Por qué lo hacen, es algo que nos desconcierta;

buscan ayuda,

se convierten en la más terrorífica de las pesadillas,

afectando a la salud física y mental de la persona.

Los espíritus no saben realmente dónde están,

y la adhesión a la persona les induce a buscar consuelo,

o la simple necesidad del contacto.

Pero hay veces en que son capaces de sentir la cercanía a la muerte…

…La ciencia lo explica como un aumento de la actividad eléctrica cerebral,

afectando a la percepción consciente,

poco tiempo después de que el corazón deja de latir,

pero desde el punto de vista espiritual,

puede tratarse de la luz divina que conduce al reino de Dios, o también…

…la existencia de una entidad que aún sigue apegada a la tierra

y necesita de alguien para ayudarle a dirigirse hacia la luz…

Lo llamamos apego espiritual.

(Miranda Jedisen. Médium)

I

LA SOGA (Revisitado)

La analítica confirmaba los peores temores del Doctor Poultice, el médico personal de Larry Cupcake. La sensación de fatiga constante, la falta de aire al acostarse y un aumento inexplicable del peso… síntomas que evidenciaban que la insuficiencia cardiaca había empeorado. Las pastillas y una dieta baja en sal apenas estaban marcando la diferencia, y el Doctor Poultice lo sabía.

—Vamos a probar otra cosa. ¿Por qué no te alejas del estrés de la ciudad durante un tiempo, Larry? Necesitas priorizar la actividad física y descansar bien. No te impedirá escribir…

Desde luego, era una receta muy pobre para alguien que de crío le había ganado el pulso a la muerte. Por desgracia, el renacer había tenido más de chapuza que de milagro: una anomalía del corazón que le hacia bombear sangre cuando se le antojaba, y un ritmo estresante que restaba tiempo de descanso para cumplir los plazos de la editorial, reducía el tratamiento a una torpe eficacia, la calidad de vida, a niveles paupérrimos, y las probabilidades de darse una vuelta sin vuelta a la morgue, altísimas. Si podía morirse —por segunda vez— en cualquier momento, ¿qué importaba que fuera en su ático o en una villa campestre, rodeado de aire puro de montaña y pajaritos?

Visto que le daba lo mismo, se decantó por lo segundo, así que solo había que discutir con el editor unos plazos menos rigurosos para completar la novela reduciendo al máximo tensiones y ansiedades. Ahí, tuvo algo de suerte.

—No pienso prescindir de mi mejor escritor, Larry. Prefiero descubrir antes al asesino a que me dejes la novela a medias. Además, si necesitas tranquilidad, tengo el sitio perfecto para ti.

Que su editor le apreciaba, Larry no lo ponía en duda, como tampoco el hecho de que se aseguraría de tenerlo cerca por si el remedio fuera peor que la enfermedad y que por buscar calma y sosiego, obtuviera pereza y dejadez. Tal vez por esa razón, el sitio sugerido se encontraba solo a veinte minutos de la ciudad y que tal elección había sido vendida excelentemente por el editor exagerando su encanto, el único encanto, el cual, se concentraba en la bonita arboleda de robles que precedía al lugar, y al que también le daba nombre..

Pero aparte de la arboleda, Larry apenas sabia nada del condado de Narrow Oaks.

Bien temprano a la mañana siguiente, se concertó un encuentro con la Sra. Woodstock, la administradora de fincas, una mujer que hacía de la comida su ocio, pero muy campechana y agradable. Desayunaron tostadas y café —leche manchada, para Larry; cuatro completos para la regordeta administradora— en la cafetería del condado, y luego fueron a visitar la casa donde Larry seguiría trabajando con tesón y sin agobio.

El caserón, un edificio que cumplía más de treinta años, se hallaba asentado en la cima de una colina, próxima a la ya conocida arboleda de robles que a su vez, antecedía a un tétrico lago de aguas frías y turbias, en torno al cual, bordeaba la carretera que entraba al condado.

A pesar de las dudas que tan espléndido paraíso pudiera escatimar, el caserón resultó ser un sitio muy acogedor. Tenía dos plantas y montones de habitaciones, cada una con su crujido particular propio de la madera senil, pero tanto el pavimento como las ventanas de la planta principal habían sido reformadas, de manera que un mármol blanco y brillante, y una cristalería que se extendía casi por toda la pared, le conferían una luminosidad muy de agradecer.

—Los crujidos no me molestan —comentaba Larry—, pero me gusta mucho esta sala para escribir.

La Sra. Woodstock asintió complacida. La habitación en cuestión destacaba por un gran ventanal a un lado y un enorme cuadro en el adyacente. El cuadro mostraba una pintura de los Raznovich, los antiguos propietarios del caserón. La Sra. Raznovich —sentada en una bonita silla rústica sobre una esterilla roja que protegía el antiguo parquet de arañazos— sostenía a un niño pequeño en sus brazos, Teddy Raznovich. Mujer y mozuelo estaban acompañados por su marido, de pie tras ellos, en una actitud severa y solemne.

Volvieron a la cafetería, donde se formalizó el contrato de alquiler, mientras que la Sra. Woodstock daba cuenta de la tercera comida de las cinco que completaban su dieta diaria, aunque Larry hubiera jurado que llevaba más de doce. Había una curiosa actividad en la cafetería, porque la media de edad rondaba la sesentena más o menos, pero se respiraba un ambiente tranquilo… demasiado, le pareció al escritor al caer en la cuenta de que solo la Sra. Woodstock y él eran los únicos que hablaban.

—Suelen ser algo cerrados y tímidos. Si los ignora, ni siquiera notará que están aquí, por eso pienso que ha hecho una gran elección, Sr. Cupcake. Narrow Oaks le encantará —le dijo la administradora, ayudando a la engullida de un bollo de pan con un generoso sorbo de cerveza.

—El gran cuadro de la sala es anterior a la reforma, ¿no?

—En efecto, Sr. Cupcake —respondió, cuando en la boca cupo el aire suficiente—. Tengo entendido que la fotografía había sido hecha en la misma sala que tanto le gusta.

—He notado cierta melancolía en sus rostros, en especial el del marido. Si el fotógrafo pudo captar sus sentimientos, debía ser muy bueno.

—Tiene usted muy buen ojo, Sr. Cupcake. Tengo entendido que la Sra. Raznovich era estéril y no podía tener hijos, por lo que adoptaron a Teddy.

—¡Bah! ¡Malditos, estaban malditos, la casa está maldita!

La ronca, áspera, y también impertinente voz, provenía de uno de los viejos, un hombre encorvado y endiabladamente flaco. Madejas de pelo blanco le colgaban como si no quisieran despegarse de la cabeza, y junto al entramado de arrugas, hematomas y venas violáceas que se repartían la piel, le proponían un aspecto decrépito y de completa dejadez. A juzgar por el montón de pequeños vasos de cristal que descansaban sobre la barra, debía llevar rato alegrando el gaznate.

—Marcel —se le encaró la Sra. Woodstock en un tono severo y desesperadamente educado—, esta es una conversación privada y su desagradable comentario está completamente fuera de lugar.

Como si no le hubiese oído, Marcel golpeó fuertemente la mesa y varios vasos salieron volando. Repentinamente, saltó sobre Larry, y unos ojos hundidos que parecían perecer en el abismo escupieron más espumarajos de ira que los que ya colgaban de su boca maloliente.

—¡Lárguese, y no vuelva a poner un pie aquí!

Cuando Larry se atrevió a protestar, Marcel le agarró por el cuello. Para estar tan canijo, no lo imaginaba con esa fuerza…

—Vamos, Marcel, déjalo —le dijo un joven que se entremetió entre ambos, antes de que la cosa se pusiera más fea.

—Escuche —Marcel no dejaba de increpar incluso en la distancia—: Váyase de aquí y deje tranquilos a los muertos… ¡No volveré a repetirlo!

Y soltando un sonoro escupitajo, Marcel abandonó el albergue, refunfuñando. Tras el episodio del gargajo, varios viejos más le siguieron. En menos de un minuto, la cafetería se quedó vacía.

Transcurrió un momento incómodo, tenso y lleno de confusión, hasta que la música de la radio volvió a escucharse por encima del insólito silencio. Al menos, Larry ya no tenía que preguntar por la trampa de aquel pueblo tan acogedor porque acababa de sufrirla en sus propias carnes, justamente lo que su delicado estado necesitaba: maldiciones y viejos gruñones que te reciben con escupitajos verdosos del tamaño de una sartén.

La Sra. Woodstock, tan alterada como descompuesta, quiso quitar leña al altercado con otra jarra de cerveza mientras observaba a Larry ingerir un par de pastillas. Fue cuando le aclaró que padecía del corazón.

—¡Menudo recibimiento! —protestó, contrariado—, ¿Qué diablos le pasa a ese hombre?

Antes de que la Sra. Woodstock pudiera explicarle nada, se acercó el joven que los había separado, cuyo semblante parecían más amistoso..

—Así que este es el nuevo vecino —saludó a la Sra. Woodstock, a la vez que le tendía una mano a Larry—, y veo que ya conoce a Marcel.

La Sra. Woodstock lo presentó como Michaels, el carpintero del pueblo —más bien chapuz de usos múltiples—. Michaels también opinaba que no debía hacer caso de los vecinos, en especial de Marcel y los lameculos de los viejos. Mucho menos, de sus habladurías fantasiosas. Ladraban mucho pero mordían poco.

—Hace muchos años —iniciaba Michaels, al percatarse del interés del nuevo vecino hacia esa maldición de Marcel—, se produjo una desaparición en masa. Todos los niños se habían esfumado sin dejar rastro. Fueron vistos por última vez en la arboleda. Poco después, los Raznovich siguieron su misma suerte. Los niños eran hijos de esos viejos que acaba de ver salir por la puerta.

—Sr. Cupcake —se entrometió la Sra. Woodstock, mirando de reojo a Michaels—, no debe preocuparse de algo que sucedió hace treinta años, solo procure guardar cierta distancia con Marcel y sus amigos. Hay que reconocer que la pérdida de sus hijos no debió ser fácil para ellos.

—¿Tanto como para que le riegue la camisa de salivazos…? Sus modales ya eran bastante dignos de mención incluso antes de las desapariciones —gruñó Michaels—. Viven y trabajan en el condado. Nunca salen, ni van a la ciudad, creen en la vida más allá de la muerte y por supuesto, en los espíritus que se pierden por el camino esperando resolver algo.

—¡Creen en fantasmas? —Larry no podía creer lo que estaba oyendo.

—¡Lo que le digo, amigo! Yo mismo evito hablar demasiado con ellos cada vez que les arreglo un grifo atascado. No les hacen gracia los visitantes y son muy supersticiosos.

—¿Pero de qué maldición hablaba Marcel? —insistía Larry.

El rostro de Michaels se tornó sombrío y receloso, como si deseara pasar inadvertido ante los cien ojos inexistentes que le acechaban, suspicaces.

—Desde la desaparición, Marcel convoca a los viejos en la arboleda una noche a la semana.

“Dicen escuchar los gritos de los niños pidiendo ayuda entre las hojas de los robles y los espacios donde la luz no alcanza a iluminar, y les cantan para calmarlos. Están convencidos de que no están vivos, ni muertos, que sus almas revolotean como pájaros asustados porque no saben o no pueden descansar en paz: están malditos”.

“Pero llevan tantos años canturreando que ya no recuerdan por qué lo hacen. Viven con ello de la misma forma que se limpian los dientes por las mañanas… los que lo hacen. Cantan, rememoran la maldición de los Raznovich, en especial Gabriel, el maestro al que culpan de todo, porque pasaba la mayor parte del tiempo con sus hijos”.

—Aguarde un momento —le interrumpió Larry. Había algo de la maldición que no le cuadraba—, ‘¿dicen escuchar?’, ¿solo ellos escuchan las voces?

—¡Vamos! —se entremetió ahora la Sra. Woodstock, tal vez temerosa de que Larry cambiara de opinión y tomara las de Villadiego—. No hay que darle mayor importancia a las maniáticas costumbres de unos viejos amargados y perdidos de la vida. Lo que les sucedió a esos niños, ocurrió hace treinta años y nadie, ni la policía, apostaría a que vuelvan o que sus restos aparezcan… Procure descansar, Sr. Cupcake. Disfrute de su estancia en Narrow Oaks. Ya verá cómo cambiará su impresión con los días… ¡Le encantará!

 

…continuará.

 

 

Comentarios

  1. Sol

    23 mayo, 2017

    Me gusta. Lo que no me gusta es tener que esperar para seguir leyendo 🙁
    Un saludo

  2. Elayha

    23 mayo, 2017

    Esta interesante, se disfruta mucho con la lectura 😉 sigue adelante 😉

  3. Manger

    23 mayo, 2017

    Envolvente, excelentemente escrito y con todas la dosis de elementos necesarios para una estupenda novela, estimado Agaes. Ya estabas tardando en darnos el placer de leerte. Un fuerte abrazo, amigo escritor.

  4. Mabel

    23 mayo, 2017

    Muy buena historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  5. Fiz Portugal

    27 mayo, 2017

    He disfrutado mucho con la lectura. Me han gustado mucho los diálogos. Espero los nuevo capítulos. Saludos cordiales.Tienes mi voto

  6. GermánLage

    27 mayo, 2017

    Un comienzo prometedor, con suficientes ingredientes para captar el interés. Quedo, pues, a la espera de lo que siga.
    Un cordial saludo y mi voto.

  7. gonzalez

    28 mayo, 2017

    Me gustó mucho este comienzo, Agaes. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  8. Lourdes

    1 junio, 2017

    Eres un maestro en esto de atrapar al lector…pero esto es como un «coitus interruptus» (con perdón)…se queda una a medias!
    A esperar…
    P/D, llevo muy mal lo de recordar los nombres, y aún peor si son ingleses o rusos…ufff, es el único pero.
    Mi voto

  9. Agaes

    17 septiembre, 2019

    Buenas tardes, Helkion, amigo, espero que estés teniendo un día estupendo. ¡A ver si no se me olvida nada!

    La guasa anglosajona… —risas— Me viene de cuando era más joven. Estaba tan influenciado por la avalancha de cine y prosa ficticia americana e inglesa, que le terminé tomando cierto cariño a estos nombres anglosajones. Hasta ahí, una mera manía. Cuando comencé a escribir, ya había aprendido inglés, y unido a mi manera de expresar las cosas, me pareció simpático «jugar» con esos nombres, pero realmente, no existe un motivo especial. De hecho, el nombre Miranda es de origen argentino; su apellido, noruego. El de Gabriel, judío —y creo recordar que había otro personaje cuyo nombre es originario del latín!!! xD xD xD—. No suelo darle más importancia que la propia diversión. No obstante, si consigues leerte el cuento entero —¡ya no queda mucho!—, espero sacarte una inocente sorpresa con uno de los nombres!!! 😉
    Escuchar-Oír. Efectivamente. Es una consecuencia de mi manera de expresar las cosas, que a veces te juega esas malas pasadas… Como ya te dije, este cuento ya llevaba tiempo escrito, pero voy a procurar, de cara a los últimos capítulos, hacerles un repaso más profundo!!!
    Tomar las de Villadiego. Es el mismo caso que el anterior. La «jerga» —por decirlo de alguna manera— me vino como anillo al dedo para mi forma de escribir. Por supuesto, es un asunto muy delicado, sobre todo cuando te lee un extranjero poco habituado!!! —risas.
    He corregido la forma verbal, tanto en número como en modo. Reconozco que me gusta más el subjuntivo!!! —risas.

    Muchísimas gracias, otra vez, por tu confianza, querido amigo. ¡Estamos en contacto, y esperando tus valiosas aportaciones!

  10. Sekioz

    9 noviembre, 2019

    Retomando el comentario de @Helkion, me han llamado la atención las constantes distensiones humorísticas («comic relief» en inglés; graciosamente, no sé muy bien como decirlo en mi propio idioma), tanto en nombres como en la misma narración. Aunque no voy a negar que tengan su gracia, creo que pueden jugarte una mala pasada, ya que diluyen la tensión que entiendo que el texto intenta crear (especialmente en un nombre, que vas a citar constantemente, perdiendo un poco el control de esa válvula de distensión). Al menos a mi me han sacado de la trama, rompiendo toda suspensión de la incredulidad e inmersión, aunque parece que soy aquí la excepción.

    Otro detalle que me choca es la cita de la médium. Me gusta el toque borgiano de inventarte un epígrafe, pero no entiendo porque está en verso. Nuevamente, tal vez sea yo y mi falta de sensibilidad lírica, pero al leerlo lo sentí como prosa (y en cualquier caso, la prosa lírica existe, si no se va a respetar la métrica, aunque entiendo que esta sea una opinión más polémica), quitandole autoridad a la cita presentándola como verso (como si la médium quisiera dárselas de pitonisa), que hasta donde entiendo no es su intención. Nuevamente, el problema sea probablemente mío.

    Retomando de nuevo @Helkion, no creo que haya un problema con el escuchar-oir (sinceramente ni lo he notado, aunque tampoco he leído con mucha atención), ya que la repetición de una palabra puede dar un toque de solemnidad o suspense según el caso, que creo que no le va mal en ese contexto, pero eso ya es una decisión estilística muy personal. De todos modos, si te preocupan estas cosas, mi recomendación es que tires de: https://prowritingaid.com/es/Analysis/Editor

    Supongo que podría rascar alguna cosa más, pero dentro de lo que cabe supongo que el texto está bien, aunque no fuese para mí.

  11. Sekioz

    9 noviembre, 2019

    Ah, olvide comentar justo lo que más me saco de la trama: que la camarera diga que son tímidos y luego hagan un alarde de expresividad. Al principio lo atribuí a que la camarera fuera nueva, o que fuera sólo Marcel (en cuyo caso lo habría añadido a modo de susurro confesional), pero ni lo uno ni lo otro parece cierto, y si es sabido que el tema es tabú, no entiendo porque le da cuerda cuando saca el tema del cuadro: debería ser consciente de que se va a montar una escena.

  12. Agaes

    9 noviembre, 2019

    Hola, Sekioz, gracias por pasarte por aquí!!!
    A ver si te puedo «iluminar» —risas—. Esa situación está hecha a propósito. ¿Cuántos comerciales conocemos que están deseando vender su producto y a la hora de la verdad no tienen nada que ver con lo que nos vendieron…? —risas—. Pues aquí sucede algo parecido. La complaciente y afable Sra. Woodstock quiere ofrecer la casa a toda costa ¡pero no le interesa sacar a relucir la verdadera basura que se esconde en Narrow Oaks! Desgraciadamente… nuestro enfermizo escritor Larry va a descubrir que, en efecto, las cosas no son como se las vendieron…
    Obviamente, la interpretación del texto queda determinada por mi pésima calidad literaria —si no se ha entendido así, está claro que no lo he conseguido—, pero te aseguro que, opiniones como la tuya son las que realmente me ayudan a trabajar con mayor aplomo los siguientes proyectos. Espero haberte ayudado y, si sigues leyendo, confío en que te guste!!! Un fuerte abrazo!!!

  13. Helkion

    12 noviembre, 2019

    De «pésima calidad literaria», nada, Mr. Guasón… 😛

  14. Agaes

    18 noviembre, 2019

    Hola, Sekioz, amigo y compañero!!! Celebro verte por aquí.
    Espero que no se me olvide nada!!! El asunto de los juegos de idiomas ya se lo expliqué lo mejor que pude a Helkion. Realmente, no hay nada más. Si la tensión se diluye no tiene por qué algo negativo —puede que incluso le venga bien en el transcurso de este horrible cuento 😀 😀 :D!!!—. Supongo que todo es una cuestión de equilibrio. Y no creas!!! Recibo comentarios de todo clase y para mí todos son importantísimos, porque de ellos es donde más aprendo!!! 😉
    No. No es verso. Nunca fue concebido como tal. Hace tiempo que estudié la opción de «presentar» un cuento… cómo decirlo, sin presentarlo. Digamos que sabes lo que vas a leer pero no sabes qué vas a leer. De hecho, te invito y espero que así sea, a continuar leyendo. Puede que la cosa se solucione sola!!! 😀 😀 :D. No creo que sea una cuestión de falta de sensibilidad. Precisamente al argumentarlo es cuando demuestras que tienes muchísima sensibilidad!!!
    Por supuesto, pienso echarle un vistazo a la página que me has citado. Estoy convencido de que sacaré mucho provecho de ella. Muchísimas gracias!!!
    Y a rascar todo lo que haga falta!!! No te cortes ni un pelo, amigo Sekioz. Habrá algo más bonito que la diversidad de opiniones??? .
    La cuestión de la camarera y la timidez también la respondí. Te lo añado aquí para facilitarte las cosas.
    Esa situación está hecha a propósito. ¿Cuántos comerciales conocemos que están deseando vender su producto y a la hora de la verdad no tienen nada que ver con lo que nos vendieron…? —risas—. Pues aquí sucede algo parecido. La complaciente y afable Sra. Woodstock quiere ofrecer la casa a toda costa ¡pero no le interesa sacar a relucir la verdadera basura que se esconde en Narrow Oaks! Desgraciadamente… nuestro enfermizo escritor Larry va a descubrir que, en efecto, las cosas no son como se las vendieron…

    Y nada más. Espero haberte ayudado la mitad de lo que tú me has ayudado a mí, amigo Sekioz. Espero seguir contando contigo!!! Un abrazo muy fuerte!!!

  15. Sekioz

    18 noviembre, 2019

    @Agaes Celebro tu positiva actitud; a veces tengo la sensación de ser demasiado duro.
    No te conteste al primer comentario porque no contaba con que falsaria lo fuera a tener 10 días en moderación (realmente le tiene pánico a los enlaces externos), pero tampoco creo que sea una cuestión de «pésima calidad literaria»; de hecho, tu prosa me parece plenamente competente. Así que animo con ello!

  16. Agaes

    22 noviembre, 2019

    Hola, Sekioz!!! Qué tal va todo?
    Lamento tardar tanto en responderte, pero me faltan horas hasta para estirar los brazos!!! —risas.
    ¿Duro? ¡En absoluto! Mientras haya respeto de por medio, las críticas siempre serán constructivas y muy valiosas para mí. Gracias por tus ánimos, amigo!!! Un fuerte abrazo y espero seguir contando contigo!!!

  17. Leire_G

    30 mayo, 2020

    Un primer capítulo muy interesante, que introduce la intriga y la presencia de lo sobrenatural de una forma muy sencilla, a la par que impactante. Me ha enganchado de tal manera que no puedo esperar a leer el próximo capítulo. : )

  18. Agaes

    31 mayo, 2020

    😀 😀 😀 Ya está subido el cuento entero, puedes esperar toooodo lo que quieras 😀 😀 😀 Muchísimas gracias. Te sigo leyendo!!! Besotes!!!

  19. Eli...

    21 junio, 2020

    Muy bueno e intrigante. Los espíritus son así, no logran desprenderse de la tierra, porque aún no encontraron su lugar.
    Sigo leyéndote, y lo que dijeron por ahí de tu calidad literaria, es un comentario muy envidioso. Tu inteligencia lo ignoró.
    Habría que ver lo que escribe «ese Cervantes», ja, ja, ja.
    Gracias por tu primer capítulo.
    Mi voto, y un abrazo desde Argentina.

  20. Agaes

    22 junio, 2020

    Muchísimas gracias, Eli!!! Me alegra enormemente que te haya gustado, y confío en ser capaz de mantener tu ilusión en los capítulos siguientes. Besos y abrazos desde España, nos seguimos leyendo!!!

  21. Nerta

    1 julio, 2020

    Uno de los temas que más me gusta, novela de terror. Acabo de leer este primer capítulo y me ha encantado. La puesta en escena es muy interesante, con un protagonista para una historia de fantasmas que padece del corazón. Está bien escrito, con un diálogo fluido y toques de humor. Voy a seguir leyendo tu historia que ya me ha enganchado!!

  22. Belerofonte

    8 agosto, 2020

    Gracias por traernos esa maravillosa historia, impresionante me pareció estar en el viejo caserón…..prometo seguir leyendo…Felicitaciones.

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