Los gordos como usted son seres repugnantes

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- ¿Y dice usted que con esto podré comer todo lo que quiera?

- No sólo lo digo yo, dulce y tierna señorita cual oso antes de hibernar. Lo dice la Asociación Por Un Mundo En El Que Todos Puedan Comer Lo Que Quieran.

- Pues no la conozco.

- Quizá le suena más como A.P.U.M.E.E.Q.T.P.C.L.Q.Q.

- Qué va. Y eso que dice parece egipcio.

- Ya. Piense usted que tenemos a trescientos científicos pakistaníes trabajando día y noche por turnos de catorce horas en nuestras oficinas subterráneas de la calle Mayor. Y todos y cada uno opinan lo mismo: con nuestro sensacional producto Sierra-o-Matic (marca registrada) usted puede, literalmente, devorar lo que le venga en gana sin riesgo de sufrir esas pequeñas incomodidades que genera un exceso de grasa en el bajovientre y las nalgas: ¡ya no tendrá que sufrir esas miradas cargadas de ira y odio que todos y cada uno de los delgados le lanzan!

- Pues ahora que lo dice nunca he notado esas miradas cargadas de ira y od…

- ¡Pero están ahí! Si usted no las ha visto es porque está ajena en su mundo de gordos. O porque lo hacen cuando usted no mira. Piense que las últimas investigaciones de la A.P.U.M.E.E.Q.T.P.C.L.Q.Q. demuestran que la grasa es un alienante social, con un poder disociativo de magnitudes cuasicósmicas y con un perjuicio para su salud del doscientos cincuenta por ciento. Con nuestro sensacional producto Sierra-o-Matic (marca registrada) ¡se acabaron los sentimientos de culpa! Si lo desea, puedo hacerle una demostración aquí mismo.

- Bueno, venga. Pero rapidito, que va a empezar la novela.

- ¿Qué novela?

- Una en la que aquella actriz que salía en la otra vuelve de un sitio lejano para pedirle a ese chico tan malo nosequé de un dinero y su…

- Claro. Oiga, al final mueren todos.

- ¿Cómo lo sabe?

- En la A.P.U.M.E.E.Q.T.P.C.L.Q.Q. lo sabemos todo.

- Ah.

- ¿Qué, se anima a la demostración?

- Me animo.

- Ha tomado usted la decisión… ¡correcta! ¡Que empiece la función!

La música resuena en la escalera, esa música de circo que todos conocemos, y el agente introduce en el apartamento a dos científicos pakistaníes de bata blanca y a una mujer para la que el verbo “ser o estar” cambió hace tiempo por “crecer o rebosar”.

- Como usted verá, dulce y tierna damisela cual ballena de verano saltando entre las olas del océano pacífico bajo la mirada atenta y vigilante del macho fecundador, nuestra modelo sufrirá, ante sus ojos, un cambio de imagen antes sólo soñado por gente tan gorda como usted. ¡Adelante!

- Oiga, me dijeron hace tiempo que no es que esté gorda, sino que estoy siempre muy cerca.

- Ya. Mire, eso es un chiste viejo y fácil. Cállese de una vez y déjenos trabajar. ¡Adelante!

Los científcos pakistaníes desnudan a la joven y cercana modelo. Uno de ellos enchufa una pequeña sierra eléctrica en la que, con rotulador, está escrita la palabra Sierra-o-Matic. El otro, después de cerciorarse de que el producto está conectado a la corriente, sierra, sin cambiar su registro (que es, cómo no, el de un joven científico pakistaní sonriente), los kilos y kilos de carne sobrante de la joven y cercana (cada vez menos cercana) modelo.

Al acabar, entre chorros de sangre, vísceras y grasa (que el vendedor recoge con un aspirador con la palabra Sierra-o-Matic-Fat-Recover-System escrita en rotulador) el científico sobrante, siempre muy sonriente, aplica una plancha previamente calentada (y con la palabra Sierra-o-Matic-Escarification-System escrita en rotulador) a las heridas producidas en el bajovientre y las nalgas de nuestra joven y lejana modelo.

- ¿Ve? ¿Qué le parece? ¿No es sorprendente? Y si después del tratamiento vuelve a engordar sólo tiene que volver aplicarlo. ¡Todas las veces que quiera! ¡Y funciona con toda la familia, incluso para los más jóvenes! Sé lo que está pensando: “esto tiene que costar un montón de euros”. Tiene usted razón. Pero ya se sabe, la tecnología tiene un precio.

- ¿Y cual es ese precio?

- La módica y tecnológica cantidad de doscientos noventa y nueve euros. ¡Le engañé! Es francamente barato, ¿verdad?

- Verdad.

- ¿Le gusta la poesía?

- No.

- Pues tengo un poema perfecto para usted:

Las ballenas no son de río:

son de mar.

Yo de usted me río

porque no quiere adelgazar.

- Qué bonito.

- Gracias. Piense que con el Sierra-o-Matic-Fat-Recover-System usted no tendrá que comprar más aceite para la cocina durante un montón de tiempo. Y que con nuestro Sierra-o-Matic-Escarification-System podrá eliminar también los granos de su hija adolescente y depilarse el pubis.

- Es verdad. Lo compro.

- Ha tomado usted la decisión… ¡correcta! A nadie le gusta ser un gordo repugnante, ¿verdad?

- Verdad.

- Pase mañana a recoger su producto por la calle Mayor sin número. Se paga por adelantado.

- Aquí tiene. Casualmente mi marido acaba de cobrar: es todo su sueldo.

- Seguro que su marido estaría muy feliz de ver lo que acaba de comprar. ¡Adiós, ex-gorda repugnante!.

- Adiós… ¡y gracias!

- No hay de qué, bella dama, no hay de qué.

Comentarios

  1. Bartu

    25 mayo, 2017

    Tan real como la vida misma. Me ha gustado, tienes mi voto.

  2. Imagen de perfil de Luis

    Luis

    25 mayo, 2017

    Jajaja, es rebosante de gracia tu texto, Marisol, lo triste del asunto es que existan personas que se aventuren en este tipo de métodos drásticos o radicales para favorecer su aspecto físico; aunque no digo para favorecer o embellecerse, sino impelidos por los complejos que la sociedad nos genera o les crea. En fin, un magnífico relato que espero se lea por todos los miembros. Saludos y mi voto!

  3. Ébou.Riffé

    25 mayo, 2017

    que biennnnn; original forma de llevarlo. Me ha gustado,
    A.T.D.M.V.Y.U.F.A.

    Pd: Aquí te dejo mi voto y un fuerte abrazo.
    :)

  4. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    25 mayo, 2017

    La imagen real a la que estamos sometidos que muchas veces no tomamos conciencia de ello pero perjudica notablemente a las personas, criticándolos de una forma exagerada y cruel, siempre manteniendo la misma postura y recreándose en esa persona que está expuesta a todo tipo de insultos. Un abrazo Marisol y mi voto desde Andalucía

  5. Imagen de perfil de Manger

    Manger

    26 mayo, 2017

    Un relato irónico de verdad, esperpéntica la figura del vendedor y adorable la de la ex-gorda. Un abrazo, amiga Sol.

  6. Imagen de perfil de gonzalez

    gonzalez

    28 mayo, 2017

    Excelente, Sol, me gustó mucho. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  7. Imagen de perfil de GermánLage

    GermánLage

    28 mayo, 2017

    Un poco exagerado, pero, claro, si no, no tiene gracia. Eso sí, escrito con tu habitual elegancia.
    Mi cordial saludo y mi voto.

  8. Imagen de perfil de Cortex

    Cortex

    29 mayo, 2017

    Terrible el bullying mercadotécnico- Pero eso sólo es la apariencia, la fachada que envuelve a esos seres estigmatizados.
    Yo les invito a leer Obesos en cámara lenta, allí se muestra el interior del fenómeno, la amenaza que la gordura y sus consecuencias tiene para la salud del mundo

    Enhorabuena por la sátira, divertidísima, por exagerada.

    CORTEX

  9. Imagen de perfil de LU

    LU

    30 mayo, 2017

    Muy loco y divertido. Saludos.

  10. Eva Santana

    30 mayo, 2017

    Qué bestia. A la altura de la tiranía de la belleza (que no de la salud). Enhorabuena.

  11. Imagen de perfil de XaviAlta

    XaviAlta

    31 mayo, 2017

    Muy divertido Sol.
    Tienes tan mala leche como espíritu crítico ante la tiranía de la estética.
    Nos leemos

  12. Imagen de perfil de enriccarles

    enriccarles

    5 junio, 2017

    Otra vez me he divertido dejando que el Enric morboso, degsutre a sus anchas como si estuviese en medio de aquellos cuatro de la Gran Comilona, Me recordó a un autor hace rato muerto que solía escribir con esta soltura, sin frenos, sin licencia para escribir, un autor que desbrdaba cada vez que tomaba el boli y descargaba todo el atragantamiento que su mujer le provocaba, literalmente vomitaba sobre el papel y tan rico que después se sentía. Claro que había pasado por aquellos tiempos por la dura terapia del electroshock y alguna secuela le había quedado. Este hombre era imparable una vez que componía su melodía de excesos literarios. Y allí estaba su genio, en el caminar por el borde de la cordura. Ese hombre tuvo un nombre y un avatar, el último no lo recuerdo porque en casa de mis padres yo siempre le llamé Tio Pepe, el me llevó con su border line a la literatura, con él conocí el otro Cortazar, el de Prostibulario. Estas genialidades no deben guardarse mi estimada Sol, esto debe revisarse, editarse, juntar con otros , agregarle algunos dibujos en tinta que sean solo sugerentes y lanzarlo al mercado, Un buen nombre para el libro y arreando que es gerundio.
    Dos abrazos.

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