Sus bonitos ojos almendrados me miran suplicantes, ávidos, obscenos. También sus labios, húmedos, buscan una presa que degustar pero no se lo permito. No, ese no es el juego.
Yo dirijo el juego. Tú sólo eres mi juguete.
Me muevo sinuosa, mi cuerpo sobre su cuerpo, encajados, mi sexualidad abrigando a la suya. Pero no le permito balancearse, ni percutir en vaivén. Quieto, ordeno dominante.
Saliva. Su lengua recorre los labios, sus brazos se tensan, pero está indefenso. El pañuelo rojo que he llevado anudado al cuello oprime sus muñecas inmovilizadas en el cabezal de la cama.
Siempre me ha sorprendido lo fácil que es someter a un hombre. ¡Qué patético! Tal vez por ello, siento tan poca empatía ante el sexo opuesto, entendidos todos y cada uno de ellos como un conjunto, un mismo ser. Hubo una época en que creí ser lesbiana, pues las mujeres me atraían, pero pronto descubrí que me atraían corporativamente, intelectualmente, por carácter. Sintonía psíquica.
Pero físicamente, me atraen los hombres. Hombres como éste. Bellos, atléticos, dispuestos. Débiles, aunque ellos se consideren el sexo fuerte.
Como tantas otras noches no me ha sido difícil atraer a una víctima. Es más, como tantas otras noches he cazado la presa que quería cazar. De este me han cautivado sus ojos caramelizados coronados por pestañas larguísimas.
Le he permitido alagarme, envolverme, sentirse cazador, cuando era yo la que había tejido la tela de araña.
Cuando hemos abandonado el local y me ha convencido para tomar una habitación en el hotel más cercano, se ha sentido triunfador. No lo ha dicho, pero sus manos, sus labios, sus ojos, han expresado claramente qué sentía. Me voy a tirar a esta putilla hasta hartarme.
Ahora está deseando que lo fuera, lamentando que no lo sea. Pero aún no lo ha entendido. ¡Hombres!
Llevarlos a tu vera es tan sencillo como hacerles creer que controlan la situación, que rigen los tiempos, que los hechos acontecen según han planeado. Le han bastado dos copas para besarme. Dos besos para tomarme de las nalgas. Dos apretones para presentarme sus atributos, restregándomelo orgulloso, avisándome de lo que me espera.
Ya en la habitación, me ha devorado, menos rudo de lo esperado, hasta tenerme completamente desnuda, a su merced. Yo no me he quedado ociosa, pues como suelo, he elegido bien, un atractivo ejemplar de macho joven al que montar.
Cuando he llegado a mi punto, el que realmente me pone, he optado como se espera de una amante moderna, aunque probablemente en su mente me ha catalogado con algún vocablo más sucio. Tumbándolo en la cama boca arriba, he degustado su cuerpo, poro a poro, nervio a nervio, desde el cuello hasta su pubis, cruzando el musculado cuerpo del afortunado, humedeciéndolo con los labios, devorándolo. Hasta llegar a su masculinidad. Potente, vigorosa, brava.
La he mimado, abrazado, acariciado, como se espera que una buena amante haga, mirándolo a la cara, a los ojos, felina, obscena, provocando que los suyos me califiquen con algún adjetivo soez. ¿Qué acto hay más sumiso para una mujer que arrodillarse para rendir pleitesía al miembro de un hombre?
Lo que este hombre no sabe, lo que ningún hombre piensa, es que cuando una mujer engulle el pene, tiene toda su masculinidad a su merced, dispone de su completa voluntad, sumiso, pues es ella la que atesora todo el poder.
Es en ese preciso momento cuando me desanudo el pañuelo rojo del cuello, no me lo quites, le he pedido juguetona cuando comenzábamos el juego, para acariciar con la fina tela su miembro, su abdomen, su pecho, hasta posárselo en una muñeca y pedirle, mimosa, entregada, que me deje atarle. ¿Alguna vez te la han chupado atado?
Obedece. Sumiso, pues el macho siempre sigue el camino marcado por la fémina.
Es ahora cuando empieza el placer. El mío.
Monto al hombre, despacio, sintiendo, haciéndolo sentir. Alguno se queja ante la falta de protección, a este no le importa. Comienzo el vaivén, lentamente, marcando el ritmo que más me conviene, adaptándolo a mi vagina, a mis labios inferiores, a mis sensaciones. Egoísta, indiferente a los lamentos, súplicas o peticiones de mi presa. Pues ahora ya lo es. Se ha convertido en mi víctima.
Él no se ha dado cuenta. Ningún hombre se da cuenta. He dejado un pañuelo negro, idéntico al rojo que me ha vestido las últimas horas, al borde de la cama, cercano a mi cuerpo. Estiro el brazo y lo tomo, sin perder el ritmo. Se lo muestro. Sonríe ansioso, divertido, orgulloso de haber cazado a una hembra tan caliente debe pensar. No me importa que lo crea.
Juego con la tela, acariciándolo como su hermano colorado ha hecho hace escasos minutos. Me muerdo el labio, lasciva, mirándolo fijamente. ¡Qué bien me follas cabrón! quiero que piense. Pero un hombre entregado no piensa.
Es entonces cuando el pañuelo supera su tórax, sus hombros y se pierde en su nuca. Las cosquillas acentúan las sensaciones, las multiplican. Lo noto claramente pues su miembro se endurece aún más, lo siento más poderosamente. Pero no llega al vigor que anhelo hasta que mis manos anudan la fila tela alrededor de su cuello y aprietan con fuerza.
Es ahora, cuando su cuello se enrojece, cuando sus mejillas arden moradas, cuando sus ojos se me clavan sorprendidos, cuando sus labios se abren viciosos, cuando sus brazos se tensan antinaturales, cuando su pecho se hincha vacío, cuando su abdomen se convulsiona impetuoso, cuando sus piernas patalean febriles, cuando su masculinidad me profana agresiva, es ahora cuando finalmente disfruto, cuando siento todo el esplendor de la sexualidad humana, de la comunión entre un hombre y una mujer, pues su última exhalación provoca mi orgasmo.





Mabel
Tal y como está escrita es una historia enriquecedora a la vez que pasional. Una maravilla como está escrita y como va transpirando en esa piel esa pasión enfurecida. Un abrazo Xavi y mi voto desde Andalucía
XaviAlta
Gracias @mabel
Te agradezco tus bellas palabras
Luis
Historia sumamente aleccionadora, un saludo Xavi y mi voto-.
XaviAlta
Gracias @temor
Solamente pretendo disfrutar y que disfrutéis
Albatros Negro
Me gusta como escribes. La manera en que la narradora se burla del hombre, tanto del que está con ella en ese momento, como de todos nosotros. Las descripciones son buenas pero, siento, en mi más humilde y personal opinión, que le falta más potencia en cuanto al erotismo que tratas de transmitir. Perdona, tal vez es porque soy medio puritano JAJAJAJAJA.
XaviAlta
Gracias @albatrosnegro por tu comentario
No he querido ser más explícito en este relato porque he preferido dar más énfasis al punto de vista de la protagonista, a la relación psicológica, más que al sexo como tal.
Tengo otros relatos erótcios mucho más explícitos (alguno puede que demasiado) en esta misma página
Sí, yo también soy muy puritano
Esruza
¿Puritanos? ¡Ja! Tremendo relato, yo entiendo que los mata o ¿no?
Muy bueno, tienes mi voto
Esruza
enriccarles
Hola, el relato está bien llevado, aunque creo que tiene mayores posibilidades de ser más agresivo y preciso en las manifestaciones de la personaje. La descripción es correcta, lo que a mi parecer le falta, en un relato erótico, es ahorro de explicotear y mayor contenido sutil que deje a la imaginación trabajar un poco más. Está logrado en cuanto a caminar por el estrecho filo entre lo erótico y lo pornográfico, no cae en obcenidades ni se aleja de adentrándose en la mojigatería. que este género suele presentar con asiduidad. Los conceptos alterados del personaje, como la misandría están un tanto diluidos, pues podría mostrar más riqueza en sus pensamientos, donde no se logra ver su desprecio por completo. Fuera de mi cítrica crítica, está muy bien hecho y te felicito. Un abrazo.
XaviAlta
Gracias @enricarles por tu extensa crítica pues ayuda a mejorar y por tu voto
Nos leemos
Lourdes
Querido @xavialta, llevo unas semanas sin entrar por la página y cuando vuelvo (por poco tiempo) me encuentro con este relato tuyo que ha supuesto una gratísima sorpresa para mi. Me ha encantado, me ha gustado que hayas escrito un relato desde el punto de vista de una mujer y está tan bien escrito!!!, claro que esto último no me sorprende para nada, ya sabes lo que pienso sobre eso. Me encanta que hayas sido menos explícito que en otras ocasiones, porque como tu dices había que centrarse en la psicología de la protagonista, si hubieras sido más explícito quizá la psicopatía de ella hubiera quedado un poco emborronada.
Enhorabuena Xavi.
Besos y a portada!!
XaviAlta
¡Qué bueno saber de ti @lourdesb te echaba de menos!
Celebro que te guste y que me alabes por enésima vez. Me agrada pues sueles ser muy crítica cuando lo crees oportuno.
Sabes que me gusta tensar la cuerda, llevándola a los extremos, sean políticamente correctos o no.
Yo también quiero leer textos nuevos de tu brillante pluma!!!
Desafinado
Me he quedado flipado con la historia que has montado. No te habrá sido sencillo meterte en la mente de una mujer fatal. Una de las cosas que me gusta de ti es que eres polifacético. Espero no encontrarme nunca a una de tus heroínas en el camino, amo mi vida. Maravillosamente escrito.