Raúl tenía cáncer y le habían dado pocas semanas de vida, así que lo primero que hizo fue poner en orden todos sus asuntos pendientes, y éste era el último.
Le habían comentado de una manera para hacer perdurar la presencia de una persona, a través de un nuevo método que combinaba la física cuántica junto con la neurología, y que consistía básicamente en convertir en un conjunto de bytes toda la personalidad de alguien, y pasarlo a un programa de ordenador.
No se sabía a ciencia cierta qué tanta percepción del Yo quedaba, pero era verdad que se notaban algunas manías, detalles de carácter, o incluso hasta reacciones a las personas que no les agradaron en vida, cuando estaban presentes en el laboratorio para medir parámetros.
Ahora que la ley había declarado el procedimiento como algo legal y científico, la empresa se estaba haciendo millonaria vendiendo programas de personalidad al Gobierno, a Compañías de enriquecimiento ambiental, y muchas otras que desearan tener algo que controlara el flujo de gente, su estado de ánimo, y otras opciones más.
Así que, ahí estaba él, dispuesto a convertir su personalidad, carácter, forma de ser, ilusiones y ganas de perdurar en el tiempo, en un programa informático. Leía parte de todo eso en un folleto, cuando una señorita vestida con uniforme azul tenue, parecido a una bata muy larga, se le acercó.
– Buenos días. Agradecemos su visita. Soy Vania. ¿En qué puedo serle útil?
– Oh. Buenos días. Quisiera información para el proceso. Y saber en qué consiste su oferta, con exactitud.
– Me complacerá mucho poder guiarlo en esta decisión. Como habrá leído, somos una empresa joven e innovadora, que gusta de poder realizar el que las personas sientan que cumplen una función útil para la sociedad, o su entorno, después que su parte física ha cumplido un ciclo.
– Interesante…
– Claro que lo es. Si me permite, le mostraré un ejemplo de lo que nuestros clientes han logrado hacer para contribuir a que sus semejantes, sientan un poco de ellos en lo que los rodea.
– Me gustaría mucho verlo…
La chica lo dirigió hasta un pequeño salón donde solo cabían dos personas, con una enorme pantalla al frente. Luego de sentarse en el sillón más cómodo en el que Raúl hubiese estado jamás, una puerta corrediza se cerró a sus espaldas y las luces bajaron su intensidad.
Música relajante empezó a sonar, mientras que escenas de jardines hermosos llenaban la pantalla.
– Como puede ver, todos estos jardines son únicos. No hay dos iguales. Se cambian una vez a la semana, dirigidos totalmente por la personalidad de poetas y soñadores. Sus pautas mentales dirigen la elección de flores, patrón de distribución, en el espacio asignado a ellos.
– Muy bello.
La escena desapareció, quedando ahora bellas estampas de bosques y lagos, donde la gente remaba, o se hallaba acampando.
– En este ecosistema, los que dominan son los pintores.
– Lo imaginé.
– Hermoso, ¿No? Desde cualquier parte del lago, la escena será exacta para ser plasmada en un lienzo. El tamaño y perímetro del lago puede modificarse, ya que la fosa está sobre una superficie maleable de nuevos materiales, así que cada semana el visitante del parque se encuentra con una nueva experiencia. Los árboles de los bosques han sido sembrados sobre plataformas especiales, que salen por sí mismas y se redireccionan hacia donde el programa indique.
– Genial.
Escenas de Hospitales y Psiquiátricos dominaron la pantalla. Se veía gente sonriendo en todas las escenas.
– Para esta pauta, elegimos a los Optimistas. Gente que a pesar de todo lo malo que pasaron, siempre miraron con esperanza el futuro. Los suicidios disminuyeron un 80% en aquellos Psiquiátricos que tiene esta modalidad. Igualmente en Hospitales, la tasa de sobrevivencia de enfermedades terminales ha mejorado mucho, gracias al enfoque que les hace tener la modalidad subliminal impuesta en el ruido de fondo de los altavoces.
– Muy alentador.
– Este es uno de mis favoritos. Los niños…
– ¿También hay niños?
– Sí. Por desgracia, no son inmunes a las enfermedades, o incluso los padres desean conservar parte de su personalidad infantil antes de que entren a la adolescencia, así que vienen aquí para que sus patrones cerebrales sean codificados. Ellos están en los Centros Comerciales y Jugueterías, en fechas cercanas a la Navidad.
– Bastante adecuado.
– En otros ejemplos, están los Ancianos. A ellos los ubicamos en Salas de espera de todos tipos. Los Deportistas en Centros de Acondicionamiento físico, Gimnasios escolares…
– Increíble. Pero, ¿Y si el cliente no embona en ninguno? ¿O quisiera alguna opción más… privada?
– Es nuestra joya especial. Se la mostraré.
Ante los ojos de Raúl, la sala de una casa apareció en pantalla. Una mujer entra a escena y va a sentarse a un sillón. Se escucha en la cocina que la cafetera comienza a funcionar, la luz se atenúa un poco e inicia música suave, mientras ella comienza con la lectura de un libro. En otra, en la recámara, ella se recuesta en la cama y las sábanas se suben solas gracias a un motor pequeño en la parte baja.
Raúl mira otras escenas similares, donde la mujer es “atendida” por la casa. Hay escenas similares con un hombre.
– ¿Qué controla la casa y lo que hace? – preguntó él, bastante interesado.
– Bello, ¿No? La idea central es que las pautas cerebrales del bien amado, se inserten en la memoria del programa antes de que fallezca, así la casa adquiere la “personalidad” de esa persona, por lo que adquirirá los mismos gustos, aficiones, detalles, que poseía hacia la persona que quería y que estará habitando ese espacio.
– Oh, es muy hermoso. Pero… ¿Cómo reconoce el programa a la persona en cuestión? ¿Vive solamente ese individuo en el interior?
– No. Se le adicionan al programa fotos digitalizadas de todas las personas que el cliente desee. Así, cuando visiten la casa, la interfaz del programa es capaz de ubicarla si su foto fue metida a la memoria.
– Y, en ese caso, ¿Qué puede hacer?
– Lo que quiera. Por ejemplo, supongamos que usted suministra la foto de un amigo querido, con quien usted gusta ver partidos de fútbol, comer nachos, etc. Cuando ese amigo vaya a la casa, y un partido esté programado para pasar por TV, la personalidad de la casa o de usted, en ese caso, le hará sentir muy bien al tener sintonizado el televisor en el partido, pedir órdenes de nachos a domicilio con cargo a cuenta de algún familiar designado, poner música del agrado de ambos…
– Suena bien, aunque… Un poco aburrido para el amigo, ya que al final no creo que pueda evitar sentirse solo de todos modos. Supongo que con una reunión sería diferente.
– Acabamos de introducir la estrella de oro en nuestro programa. Le mostraré…
La chica oprimió un botón y en la pantalla apareció una imagen de una casa, con una pequeña pantalla en cada habitación. El rostro de una persona se vio enmarcado en el pequeño cuadrado que conformaba el aparato, y hablaba.
– ¿Qué puede decir? ¿Frases programadas?
– No. La interfaz es dinámica. Los ingenieros robóticos han sido capaces de darle autonomía para manejar frases, de acuerdo a la personalidad del cliente. Estamos a un paso de poder colocar eso en un robot. Pero la casa es genial. Puede gastar incluso bromas al amigo con el que llevaba una relación fuerte…
– ¡Genial! ¿Dónde firmo?
Raúl salió de la empresa con una sonrisa en el rostro. Tenía que ir al Notario nuevamente para cambiar su testamento. Había pensado no dejarle nada a su mujer ya que estaba seguro que lo compartiría con la maldita de su madre, la cual se encargó de hacerle la vida pesada cada minuto de su matrimonio.
Pero esto cambiaba todo. Le dejaría la mansión a su suegra, sin posibilidad de venta… con su personalidad en ella.





Mabel
No sabemos en que momento de la vida nos puede pasar algo, tenemos que vivir intensamente, pasándolo lo mejor que se pueda, porque en esta vida nacemos sufriendo y morimos igual. Un abrazo Alex y mi voto desde Andalucía.
Strophantus
Muchas gracias, Mabel.
Desafinado
Me ha encantado tu prosa fluida y, sobre todo, tu imaginación. Saca derechos de autor, te pueden robar la idea los del cine, que van cazando historias futuristas sin parar.
Strophantus
Muchas gracias. Tengo los cuentos en una página de registro digital. Leo a Isaac Asimov desde los 12 años, asi que me he improntado un poco de su estilo.