-¡Caballero, caballero!
¿dónde vas, que no me miras?
Pero, calla. No es preciso
que te pares y me digas
que te marchas a la guerra.
¡Que la virgen te bendiga,
que Dios te colme de bienes
y haga que vuelvas con vida!
El caballero marchó
en el rostro una sonrisa,
una pluma en el chambergo,
espuelas de plata fina,
y llevando en la mirada
una punta de osadía.
Pasan los días, los meses.
De la guerra no hay noticias.
ella espera y desespera
ante una vela encendida.
Un triste día de otoño,
manto de nubes plomizas
el caballero volvió,
con un rictus de agonía,
sin chambergo ni caballo,
las espuelas deslucidas,
y llevando en la mirada
una locura vacía.
La doncella enamorada
sale a su encuentro con prisa.
-Caballero, caballero,
tu regreso no sabía.
La virgen me habrá escuchado
y ha preservado tu vida.
Ahora podremos casarnos
y curarás tus heridas.
-Mis heridas son del alma:
he cedido a la codicia,
he asesinado a inocentes.
Esta guerra era una orgía
de maldades sin sentido
y horrorosas fechorías.
Dicen que hemos ganado,
yo no he perdido la vida,
pero he manchado mis manos,
con terribles felonías.
Mi alma, que tuya era,
por allá quedó perdida.
Voy a dedicar a orar
lo que me quede de vida.
Y el caballero marchó
rumbo a cercana abadía
con sayal de tela ruda
cicatriz en la mejilla
descalzos los fríos pies
y la cabeza abatida.
La doncella en su aposento
llora su boda perdida
y gasta su juventud
ante una vela encendida.
Es lo que tienen las guerras,
Que siempre dejan heridas
que aunque no sean en carne
matan en lenta agonía.





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Marisol y mi voto desde Andalucía
GermánLage
Una bella historia cantada en verso a la antigua usanza. Me ha parecido muy hermosa, Sol, y un magnífico alegato contra la guerra, pues toda guerra es “una orgía de maldades sin sentido”.
Mi cordial saludo y mi voto.
Albatros Negro
Me has puesto a reflexionar con tu poema. Es verdad, en una guerra nadie gana, solo se sobrevive.
YCAN
Es bellísimo tu poema, Sol. Tiene matices muy lorquianos, por momentos, me recordó aquélla pregunta de Yerma: “María: ¿Por qué pasas tan de prisa por mi puerta?” y también, me recuerda los tonos de Becquer. Es muy hermoso tu poema. Mi voto para ti y mis saludos.
Sol
Gracias Ycan, por tus generosos comentarios. Un saludo