Tengo el sobre en mi mano. No sé si abrirlo, ya que, eso podría desatar un desenfreno de pensamientos (¡Ja!); como si mi cabeza no fuera a mil por hora a estas alturas. Lo abro. Desdoblo los papeles con nerviosismo y empiezo a comparar números con los parámetros considerados normales. A mis ojos inexpertos, puesto que no soy médico, está todo dentro de lo normal (¡Mierda!). Esperaba alguna anomalía, que explicara el porqué; por lo general sucede al contrario, pero yo, esperaba algo que se pudiera resolver. No va ha ser el caso. Si está todo bien, no hay nada que solucionar. Quizá, me estoy precipitando (¡Sí!), emitiendo juicios prematuros, antes de que el médico revise los resultados personalmente.
Será mejor subir el volumen de la radio y, olvidarme hasta el día de visita.





Mabel
Muy buena historia. Un abrazo Susana y mi voto desde Andalucía
Sol
De las cosas más frustrantes que hay, es el que te digan: “no tienes nada”, cuando uno no se encuentra bien.
Un saludo
Ninfasu
Muchas gracias, Mabel y Sol por vuestros votos y comentarios. Un efusivo saludo
Ninfasu
Y muchas gracias a las/los que votan sin comentar. Un saludo