Solo quiero que me dejen tranquila

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   He venido a este rincón del jardín y estoy de cara al muro de cemento que me separa del huerto huyendo de papá, de mamá, de Jaime. No sé por qué no me dejan tranquila. ¿Acaso les molesto yo a ellos? Me atosigan con besos y abrazos. Se acercan tanto a mí que sus caras parecen globos gigantes. Respiro muy de prisa. Sudo. Me asusto. Me ahogo. Grito. Me acurruco en una esquina y me balanceo hasta que se me pasa el miedo.

    Ellos no entienden nada. No entienden que me guste jugar sola. Guardarme en los bolsillos piedrecitas del camino; ponerlas una al lado de otra en la alfombra del salón y formar una estrella. Pero ellos no entienden nada. No entienden que, cuando mi hermano Jaime desbarata de una patada mi dibujo, todo se vuelve negro. Respiro muy de prisa. Sudo. Me asusto. Me ahogo. Grito. Me acurruco en una esquina y me balanceo hasta que se me pasa el miedo.

    Mis padres se empeñan en llevarme a sitios extraños. Señores y señoras con batas blancas me miran por arriba, por abajo. Me dicen: “Haz esto, haz lo otro, date la vuelta, levántate, siéntate, vuelve a levantarte”. Me hacen mil preguntas. Me quedo muda. No los entiendo. Escriben sin parar, fruncen el ceño, discuten en voz alta. Vuela en el aire una palabra extraña: “Asperger, Asperger”. Papá se enfada. Mamá llora. Respiro muy de prisa. Sudo. Me asusto. Me ahogo. Grito. Me acurruco en una esquina y me balanceo hasta que se me pasa el miedo.

   He venido a este rincón del jardín y estoy de cara al muro de cemento que me separa del huerto huyendo de papá, de mamá, de Jaime. Ya no estoy asustada. Estoy sola, tranquila, feliz. Un petirrojo llega volando. Se posa en mis trenzas y me susurra al oído palabras que solo yo puedo oír.

 

 

 

 

 

 

 

*Ejercicio elaborado en el grupo “Nosotras que escribimos”.

 
Imagen: Robin de Truls Espedal.

Comentarios

  1. Manger

    29 mayo, 2017

    Estas enfermedades de tipo autista y otras que tienen que ver con trastornos de la personalidad parece estár aumentanmdo de manera alarmante en nuestra sociedad; es una pena, estos niños y jóvenes que ven rotas todas sus expectativas como ser humano pleno. ¿Será que el género humano está condenado a subdesarrollarse como persona? Quizá nuestro modus vivendi lo esté propiciando y no seamos conscientes del mal que estamos provocando en nosotros mismos. El remate de tu bello texto retrata con fidelidad la inocencia, con ese pajarillo entre sus trenzas. Un fuerte abrazo, estimada Ana.

    • Charlotte

      30 mayo, 2017

      Muy buena reflexión, Germán. El mundo de hoy, a pesar de los avances en los medios de comunicación, nos aísla cada vez más. Pero yo no creo que sea esta la causa del aumento de los trastornos del espectro autista. Más bien es que ahora se ven más y se diagnostican mejor. Antes se los catalogaba como subnormales y muchas familias los escondían avergonzadas. Por suerte cada vez son más aceptados aunque todavía quedan muchos prejuicios.

      Un abrazo y muchas gracias

  2. Mabel

    29 mayo, 2017

    Me parece extraordinario como has desarrollado la historia, una historia tan real y que está ahí. Venimos a este Mundo esperanzados por encontrar la felicidad pero en momentos como estos se nos troca y no podemos escapar de ella. Tenemos sentimientos involuntarios que provocan en la persona cierta ansiedad y necesidad de visualizar su propio Mundo. Un abrazo Ana y mi voto desde Andalucía.

    • Charlotte

      30 mayo, 2017

      Muchísimas gracias, querida Mabel. Me alegro un montón de que te haya gustado. Un beso muy grande

  3. GermánLage

    30 mayo, 2017

    Hola, Ana. Leí tu relato nada más ser publicado, pero no quise escribir ningún comentario hasta saborearlo hoy otra vez. Perfecto en todos los sentidos. Un placer leerte, y mayor aún releerte.
    Un fuerte abrazo y un merecidísimo voto.

    • Charlotte

      30 mayo, 2017

      El placer y el honor es mío, querido Germán. Un fuerte abrazo

  4. Ignorant.Walking

    16 junio, 2017

    Gran texto y gran imagen.

    «Ellos no entienden nada. No entienden que me guste jugar sola. Guardarme en los bolsillos piedrecitas del camino; ponerlas una al lado de otra en la alfombra del salón y formar una estrella»

    Me ecanta.

  5. gonzalez

    16 junio, 2017

    Me gustó mucho, Charlotte. Te dejo mi voto y un fuerte y cariñoso abrazo.

  6. alice

    17 junio, 2017

    Me llamó la atención el título. Luego leí el texto y está muy bien narrado. Describe muy bien el síndrome de Asperger.
    Yo conozco un caso que era todo lo contrario. Alguien que se moría porque la quisieran, abrazaran y besaran. Y sólo recibía broncas y desprecios. Y también quería que la dejaran tranquila. Y no hubo gente con batas que la examinara. Sólo una creciente ansiedad dentro de ella…
    Mi voto y un saludo

  7. eleachege

    17 junio, 2017

    ¡Genial Charlotte! Esa técnica narrativa que discurre con el fluir del discurso inconsciente de la niña, desde el encarcelamiento de sus pensamientos y reflexiones, en una especie de monólogo interno. Felicidades Ana María, un saludo y mi voto a tu escrito.

  8. Beto_Brom

    19 junio, 2017

    Admiro tu maestría para llevarnos…lentamente…a ese otro mundo…el de la soledad y tranquilidad de aquellos, quizás privilegiados, que logran aislarse, pese a que la sociedad los trate como conejillos de laboratorio.
    Van mis felicitaciones y voto.
    Shalom

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