El templete, la alberca y… Afrodita

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- Quiero ser tuya.

Él no contestó, pero la besó en la boca y se afanó en satisfacerla con sus dedos hasta que le provocó un orgasmo. Al darse cuenta que la pasión la seguía incendiando volvió a meter su mano bajo la braguita del bikini y le provocó otro, y él llegaba también al segundo.

Durante muchos minutos estuvieron abrazados sobre las toallas, protegidos por las cepas entretejidas en el emparrado, una rueda de noria soportada sobre cuatro tubos de hierro que formaban una suerte de cenador asomado a una alberca que hacía las veces de piscina. Todo artesanal pero cumplía su función.

Sin separarse de él, le tomó la cara entre sus manos y después de besarlo suavemente en los labios, abrió mucho los ojos como para gravarse vivamente sus facciones.

- Vas a ser un hombre extraordinario. Qué pena que nos llevemos cinco años. Si el mayor fueras tú no habría ningún problema pero al revés…

- Afrodita seducía a jóvenes de muy pocos años y ella era eterna. Tú has sido mi Afrodita, nunca había sentido lo que me has provocado tú.

El otro día cuando estabas sentada en la escalera con el agua por los tobillos, recordé la estatua de Afrodita y la comparé contigo. Al principio eras como una estatua que comparaba con otra. Tus caderas, tus muslos que no estaban velados como los de Venus, tu cintura, tu vientre plano realzado por tu ombligo, tu pecho… Pero cuando me llamaste para preguntarme una nadería te sentí viva y deseable, tanto que estuve un rato sin poder salir del agua, aunque tuve la osadía de acercarme a ti porque con el agua…

Cuando me apacigüé, salimos de la alberca y te extendí la crema por la espalda, pero no sentí lo mismo cuando estaba a tu lado medio sumergido. Desde ese momento eres parte de mí, aunque tú no participaras de esa emoción.

- Yo no quisiera hacerte daño. Has sido muy bueno conmigo, usando tu cabeza y tu corazón para que yo misma no me haya hecho daño. Ya se acaba esta corta espera, mañana viene a buscarme tu hermana. Este desajuste en nuestro viaje han sido unas deliciosas vacaciones.

Tumbados a la sombra del templete, medio tapados por las toallas, los amantes que aún conservaba en sus bocas el sabor del otro volvieron a entregarse a su quehacer.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    26 mayo, 2017

    ¡Qué hermoso texto! Un abrazo Felix y mi voto desde Andalucía

  2. Imagen de perfil de gonzalez

    gonzalez

    26 mayo, 2017

    Excelente, Fiz, me gustó mucho. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  3. Imagen de perfil de GermánLage

    GermánLage

    28 mayo, 2017

    Excelente relato, Fiz; directo, sensual y con su correspondiente dosis poética, como mandan los cánones.
    Mi cordial saludo y mi voto.

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